domingo 22 de noviembre de 2009

El Arrebato o Rapto de la Iglesia ¿Doctrina Católica?



LaHaye pone el arrebato... por las nubes! El "arrebato" "el rapto de la iglesia", el "dispensacionalismo"
y otras ideas vueltas locas.


Te has reunido con un viejo amigo para tomarte un café, y él empieza hablando de una excitante colección de libros que está leyendo. “Realmente me hicieron pensar”, observa, “sobre toda esta historia de ‘ser dejado atrás’ ”.
Si no tienes ni idea de qué está hablando, es muy probable que o bien seas católico o bien hayas estado viviendo en otro planeta durante algún tiempo. Pero también es muy probable que a tu amigo le estén arrastrando a aceptar creencias sobre los “últimos tiempos” que son contrarias a la enseñanza católica y que están fabricando fundamentalistas cerriles y “martillos de católicos”.
Los libros, por supuesto, son los exitosísimos, mañosamente fabricados y ampliamente publicitados bodrios apocalípticos conocidos como la serie “Left Behind” [literalmente: “dejado atrás”, N. T.], cuyos autores son Tim LaHaye y Jerry B. Jenkins. Ofrecen un relato novelado acerca de lo que los autores creen que ocurrirá en un futuro próximo: el denominado “arrebato”, una venida secreta de Cristo para arrebatar a todos los verdaderos cristianos de la tierra, dejando atrás a todos los demás. Este “arrebato” es seguido inmediatamente por la “tribulación,” un periodo de siete años repleto de muerte, sangre e ira de Dios. Los personajes son inventados, pero los acontecimientos, asegura LaHaye a sus lectores, se encuentran en la Biblia.
El primer libro, Left Behind: A Novel of the Earth’s Last Days [Dejado atrás: novela de los últimos días de la Tierra, N.T.] (Tyndale, 1995), iba a ser el primer y último volumen que se publicase. Pero cuando los últimos días de la tierra no quisieron materializarse y las ventas empezaron a subir, se fabricaron más volúmenes. El mes de noviembre pasado se publicó el octavo libro de la serie, The Mark: The Beast Rules the World [La marca: la Bestia gobierna el mundo, N.T.], y rápidamente escaló hasta los primeros puestos de las listas de ventas, encabezando las del New York Times, el USA Today y el Wall Street Journal, al igual que había hecho meses antes su predecesora, The Indwelling: The Beast Takes Possession [La llegada: la Bestia toma posesión, N.T.]. El noveno libro, Desecration [Profanación, N.T.], aparecerá este mes de octubre.
La serie ha pulverizado récords de venta de novela cristiana, con más de veinte millones de ejemplares vendidos. También ha inspirado una serie para niños, cintas de audio, libros complementarios de “no ficción”, una “Biblia de la Profecía” y hasta un descendiente cinematográfico, Left Behind: The Movie [Dejado atrás: la película, N.T.] , que vendió 2.8 millones de ejemplares en vídeo y fue anunciada como la película más cara protagonizada por Kirk Cameron jamás producida. Lo único que se echa de menos en toda esta chifladura de parafernalia apocalíptica son tazas de café, muñequitos articulados Cameron y Palm Pilots proféticos.
Mi trasfondo fundamentalista
No soy ajeno a este asunto del arrebato. Criado en un hogar fundamentalista, anticatólico y creyente en el arrebato, me pasé muchas horas dándole vueltas a lo que significaba ser “dejado atrás”, leyendo, hablando, oyendo cosas sobre el tema y hasta cantando canciones alusivas. En campamentos bíblicos y encuentros juveniles solíamos cantar “Como desearía que hubiéramos estado preparados”, una popular cancioncilla sobre el arrebato. (Aparece en la banda sonora de la película Left Behind). Me recuerdo a mí mismo cantando a voz en cuello el pegadizo estribillo: “No queda tiempo para convertirse / El Hijo ha venido y has sido dejado atrás”.
Además de eso, ya leía libros de Tim LaHaye muchos años antes de que el New York Times hubiese oído hablar de él. LaHaye era bien conocido entre los fundamentalistas, haciendo famoso su nombre gracias a libros suyos como The Act of Marriage [El acto del Matrimonio, N.T.] (una guía sexual fundamentalista para parejas casadas), Transforming Your Temperament [Transformando tu carácter, N.T.] y The Battle for the Mind [La batalla de la mente, N.T.]. Era como Freud, el doctor Ruth y Billy Graham reunidos en una sola persona.
La Haye era también un “experto en profecías bíblicas”, que escribía obras sobre el libro bíblico del Apocalipsis, la crisis de Oriente Próximo y el inminente juicio de las naciones. Era —y sigue siendo— un tenaz oponente de los papistas, un producto de la Bob Jones University que no ahorraba golpes a la hora de describir las maldades sin cuento de la iglesia “romanista”.
Saltemos a 1997. Mi mujer y yo estamos ingresando en la Iglesia Católica. Se acabaron los sermones de 45 minutos, las charlas contra el beber buena cerveza, o el tener que leer libros de LaHaye. Pero al mismo tiempo en que estábamos abrazando la apostasía papista de que había alertado LaHaye, veía su nombre en las librerías, en Internet y —que Dios nos coja confesados— en manos de católicos. ¡Llegué a oír que algunos sacerdotes y doctores en educación religiosa estaban recomendando sus libros! Católicos que no sabían que se había publicado un nuevo Catecismo leían los libros de la serie Left Behind con un entusiasmo que sólo puedo calificar, tristemente, de arrebatador. ¿Qué estaba pasando?
¿Entretenimiento inocuo o propaganda fundamentalista?
LaHaye había descubierto una hábil, si bien no del todo original, manera de extender su evangelio del arrebato: escribir una excitante novela destinada a los fans de John Grisham, Danielle Steele, y otros Shakespeares de baratillo. En una entrevista con Larry King el 19 de junio de 2000, tanto LaHaye como Jenkins hablaron con franqueza sobre cómo se escriben esos libros y con qué propósito.
LaHaye, el experto en profecías, le da a Jenkins, el cuentacuentos, un cuaderno en que se esbozan los “acontecimientos bíblicos” futuros. LaHaye, declaró Jenkins , “me entrega un ambiciosísimo plan de trabajo antes de cada libro. Me da un cuaderno que muestra la cronología de los acontecimientos bíblicos e ideas sobre los personajes y la trama, ese tipo de cosas. Pero sobre todo me da comentarios... Y realmente me meto hasta el cuello en esos cuadernos”. Más tarde añadió: “Pero cuando nos ocupamos de los acontecimientos bíblicos, tratamos de narrarlos exactamente en la forma en que vemos que tienen lugar si los tomamos literalmente, y en el camino colocamos estos personajes ficticios”.
Cuando King observó, “Están ustedes tratando aquí con [una] herramienta evangélica”, LaHaye estuvo de acuerdo y Jenkins intervino diciendo: “Es cierto. Sí. Cuando conocí al doctor LaHaye, me quedé impresionado de que quisiese llegar a dos públicos distintos. Quería alentar a la iglesia, aquellos que ya estaban persuadidos. Y quería persuadir a los incrédulos”.
No nos equivoquemos. Para LaHaye y Jenkins, casi todo el que no coincide con su visión de los “últimos tiempos” es un “incrédulo”. Y eso va sobre todo por los católicos, que son pienso especial para los esfuerzos evangélicos fundamentalistas.
El acusado sesgo contra el catolicismo es obvio en el libro de LaHaye y Jenkins Are We Living in The End Times? [¿Estamos viviendo en los últimos tiempos?, N.T.] (Tyndale, 1999), escrito como un volumen complementario a los libros de la colección Left Behind. Este libro de “no ficción” está dedicado a “los millones de lectores de la colección Left Behind con el deseo de que este libro les ayude a lograr una comprensión más clara de la profecía bíblica de los últimos tiempos”. Contiene varias páginas de ya probados y no verificados ataques contra la Iglesia.
Proclamando que la “profesión de fe” del emperador romano Constantino fue un engaño, LaHaye y Jenkins detallan las variedades de “corrupción” que acabaron entrando en la en otros tiempos pura Iglesia: “oraciones por los muertos, hacer la señal de la cruz, culto de los santos y de los ángeles, instituir la misa y el culto de María —que en la iglesia de Roma fue seguido por oraciones dirigidas a María, lo cual llevó a la doctrina de 1950 de su asunción al cielo y en 1965 a la proclamación de que María  era ‘la Madre de la Iglesia’”.
San Agustín es descrito con sospechosa facilidad como un “humanista griego” cuya introducción de “sabiduría humana” más tarde “preparó el camino para un pensamiento y prácticas más paganos”.  Además, la “espiritualización por San Agustín de la Escritura terminó quitándole a la Biblia su puesto de única fuente de autoridad para la doctrina correcta. Al mismo tiempo, las Escrituras fueron encerradas en monasterios y museos, dejando a los cristianos indefensos contra la invasión de pensamientos y prácticas paganos y humanistas. Consecuentemente, las Edades Oscuras imperaron, y la Iglesia de Roma se convirtió en más pagana que cristiana”.
Tal visión de la historia suscita diversas preguntas: ¿Puede alguien nombrar los cinco museos más importantes del siglo V? Y, ¿la gente se cree realmente esta basura? Sí, de veras se la cree, y es con eso con lo que los autores ya cuentan.
La lección fundamentalista de historia continúa con una descripción del catolicismo como “misticismo babilónico de Satán” y una obligada referencia a las “prácticas paganas” de “vender indulgencias, enseñar la doctrina del purgatorio y rezarle a María”. ¿Cómo? ¿No se hace mención al blasfemo encendido de velas y el cántico del Ave María? No, en vez de eso se menciona la inspirada fábula de Jimmy Swaggart de los “40 millones de personas” —todos verdaderos cristianos— asesinadas por la Iglesia católica. Y así sigue, un verdadero cuerno de la abundancia de Los Veinte Tópicos Anticatólicos Más Repetidos, que oportunamente sólo se limita a omitir notas a pie de página y documentación.
El trasfondo dispensacional
La idea del arrebato ganó popularidad en América a raíz de un movimiento religioso fundamentalista conocido como dispensacionalismo —un movimiento que incluye a personajes como LaHaye, Jenkins, Billy Graham, Jerry Falwell y otros. Para concretar más, son dispensacionalistas pre-milenio y pre-tribulación. Creen que (1) en el futuro habrá un reinado de mil años de Cristo sobre la tierra; (2) los “auténticos creyentes” en Cristo serán arrebatados, o llevados hasta el cielo, justo antes de un periodo de siete años de tribulación mundial y (3) la historia ha sido dividida en siete diferentes dispensaciones o eras. En cada una de éstas, Dios pone a prueba a personas concretas, éstas caen y luego Él los juzga.
 
Las dos creencias más específicas de los dispensacionalistas son también las creencias más claramente contrarias a la enseñanza católica: (1) una separación radical entre Israel, el pueblo “terrenal” de Dios, y la Iglesia, el pueblo “celestial” de Dios y  (2) el arrebato. Desde luego, es el arrebato el que forja los titulares, vende los libros y lanza a muchos católicos en espirales de confusión. El arrebato es el tema central de los libros de la colección Left Behind, que empiezan con ese acontecimiento y luego siguen a un grupo de personajes, la “Fuerza de la Tribulación”, a lo largo de los siete años de tribulación, la cual acabará con la batalla de Harmagedón y la segunda venida de Cristo.
Eso es: el arrebato no es el mismo acontecimiento que la Segunda Venida. Es un vuelo diferente, que despega en un momento secreto, no implica un aterrizaje real de Jesús y tiene un propósito completamente distinto del de la Segunda Venida. En el arrebato, los “auténticos creyentes” son silenciosamente “arrebatados” a Cristo en las nubes; en la Segunda Venida regresan con Cristo a sacudirle bien al Anticristo, establecer el reino del milenio y ayudar a organizar los sacrificios de animales en el nuevamente reconstruido templo de  Jerusalén (luego volveremos sobre ello).
La distinción entre el arrebato y la Segunda Venida es la base para toda la trama de las historias de la colección Left Behind, y LaHaye ha escrito volúmenes enteros sobre la materia, en especial Rapture Under Attack: Will You Escape the Tribulation? [El arrebato atacado: ¿escaparás a la tribulación?, N.T.] (Multnomah Press, 1998). En ese libro declara que son “obviamente dos acontecimientos separados”, proclamando que el arrebato de la iglesia “ciertamente no es la Segunda Venida, sino sólo el primer paso importante”. Muy extrañamente, tras afirmar que es “falso” que hable de “dos venidas”, escriba que hay “dos venidas de Cristo: una para Su iglesia y otra gloriosa para el mundo”.
Deberíamos tener presente que hoy día la doctrina del arrebato se ha extendido más allá de los límites del movimiento dispensacionalista. No todos los “arrebatistas”, como apodaremos a la gente que cree en el arrebato, son dispensacionalistas. Muchos protestantes evangélicos aceptan la noción pero no saben nada de dispensaciones, de una distinción radical entre Israel y la Iglesia y de otras marcas distintivas del mundillo dispensacional. Pero incluso si todos los arrebatistas no pueden reconocer las raíces de su creencia, están aún influidos por ellas.
¿En qué sitio de la Biblia está eso?
Los arrebatistas admiten que la palabra “arrebato”[en inglés, rapture, N.T.] no aparece en la Biblia, pero explican que está tomada de la palabra latina rapiemur, la cual usó San Jerónimo para traducir la palabra griega equivalente a “arrebatados” en este pasaje de la primera carta de San Pablo a los Tesalonicenses:
“Porque el mismo Señor, a la señal dada por la voz del arcángel y al son de la trompeta de Dios, descenderá del cielo, y los muertos en Cristo resucitarán los primeros; después nosotros, los vivos, los que quedemos, junto con ellos seremos arrebatados entre nubes por los aires al encuentro del Señor; y así estaremos siempre con el Señor”(1 Tes 4,15-17) [N.T.:la cita correcta es 1 Tes 4,16-17].
Otro pasaje favorito de los arrebatistas también procede de San Pablo:
“Mirad, os voy a enseñar un misterio: no todos moriremos, aunque sí seremos todos trasformados. En un instante, en un abrir y cerrar de ojos, con la última trompeta; pues sonará, y los muertos resucitarán incorruptos, y nosotros seremos transformados” (1 Cor 15, 51-52).
Según los partidarios de la teoría del arrebato, este bendito acontecimiento sucederá secreta y silenciosamente — por eso estos textos probatorios son de lo más enigmáticos, al referirse como lo hacen a la trompeta de Dios y la voz de un arcángel (que ha de ser potente). La explicación arrebatista que suele darse para esta aparente contradicción es que solo aquellos que sean arrebatados verán a Jesús, y oirán su voz, la del arcángel y el son de la trompeta de Dios.
Esa es una explicación muy cómoda —solo que la Biblia nada dice sobre ello. De hecho, la Biblia jamás menciona un arrebato distinto de la Segunda Venida. Así, ¿cómo llegan los arrebatistas a que estos dos acontecimientos son distintos?
Una justificación que se da a menudo es que se usan tres palabras distintas para la Segunda Venida —parousia, apokalypsis y epiphaneia. Los arrebatistas pretenden que se refieren a sucesos diferentes. El problema es que los arrebatistas a menudo aplican las distinciones de forma inconsistente. Por ejemplo, afirman que parousia en 1 Tesalonicenses 4,15 se refiere al arrebato, pero que la misma palabra en 1 Tesalonicenses 3, 13 describe la Segunda Venida.
La razón más importante para la falsa distinción, sin embargo, es una denominada interpretación “literal” de la Escritura que deriva en una dicotomía radical entre Israel y la Iglesia, que necesita de dos venidas separadas de Cristo. LaHaye escribe que hay “dos claves para entender la profética Palabra de Dios. Primero, se debe interpretar la Biblia literalmente a menos que el contexto dé buenas razones para no hacerlo. Segundo, ¡debemos entender que Israel y la iglesia son distintos! Si una persona no es capaz de admitir estos dos hechos de la Escritura, toda discusión y argumento es estéril. La cosa no va tanto de profecías cuanto del parecer que se tenga sobre la Escritura y la iglesia”.
LaHaye sabe que sus puntos de vista son ajenos a la enseñanza católica. Esa es una razón por que ataca repetidamente a San Agustín, proclamando que “echó los cimientos para la destrucción de la integridad doctrinal al presentar doctrinas católicas que han durado hasta nuestros días en forma de un paganismo cristianizado —cristiano en el nombre, pagano en el origen y la práctica. Esto nunca habría sucedido si hubiesen continuado tomando la Biblia al pie de la letra, dondequiera que el sentido evidente de la Escritura sea de sentido común”. Su irritación por que un obispo católico enseñara realmente doctrinas católicas es sorprendente; su conclusión de que el sentido “evidente” de la Escritura debiera ser obvio para todos — especialmente en libros como el Apocalipsis y Daniel— es absurda.
Es doblemente absurda a causa de cuan a menudo y con cuanta aspereza discrepan entre sí los arrebatistas. Uno de los debates más largos dentro del movimiento trata del tiempo del arrebato. Mientras que la mayoría de los arrebatistas, como LaHaye, son pre-tribulacionistas (enseñando que el arrebato tiene lugar antes de la tribulación de siete años), algunos son medio-tribulacionistas, proclamando que los creyentes serán arrebatados en medio de los siete años  y otros, llamados pos-tribulacionistas, insisten en que el arrebato tiene lugar al final de la tribulación y es simultáneo con la Segunda Venida. ¡Y sin embargo todos ellos usan los mismos pasajes de la Escritura, especialmente de Daniel y el Apocalipsis, para llegar a posiciones completamente distintas!
Respecto a lo de interpretar la Biblia “literalmente”, pídele a un arrebatista que interprete Juan 6,50-58 o 1 Pedro 3, 21 literalmente. Insistirán en que esos pasajes, que se refieren respectivamente a la Eucaristía y el bautismo, están escritos metafóricamente. Pero el libro del Apocalipsis —lleno de imágenes de dragones, bestias de muchos cuernos, langostas, copas, trompetas y Jesús con una espada que le sale de la boca —¿tendría entonces que ser interpretado literalmente?
Esta lectura inconsistente de la Escritura lleva a una división al estilo gnóstico entre Israel y la Iglesia, más o menos como la que propuso el antiguo heresiarca Marción. Los dispensacionalistas insisten en que la mayor parte de las promesas del Antiguo Testamento a Israel, especialmente las de un reino mesiánico terrenal, no se cumplieron jamás y deben hacerlo en el futuro. Cuando Cristo vino, cree el dispensacionalista, ofreció un reino terrenal a los judíos, pero ellos lo rechazaron, dejando al Mesías sin un pueblo al que llamar Suyo.
Pero no hay que preocuparse: Dios dio a Jesús un nuevo pueblo espiritual, la Iglesia, y decidió tomarse un descanso de los judíos durante un tiempo. En este guión, la Iglesia es el plan B, un “paréntesis” inserto en la historia. ¡Compárese eso con la declaración del Catecismo de que “el mundo fue creado en orden a la Iglesia” (CIC 760)!
Según este punto de vista, Dios querría volver a ajustar cuentas con la gente terrenal y cumplir todas Sus promesas pendientes. Pero Él ha sido paciente por el bien de la esposa de Jesús, la Iglesia. A pesar de todo, el tiempo apropiado para que tenga lugar este asunto final, según LaHaye y otros arrebatistas, es ahora. (Qué sorpresa: ¿Cuándo fue la última vez que un “experto en profecías” dijo que el fin llegaría después de que el experto mismo estuviera muerto?)
A fin de que Dios cumpla Sus promesas a Israel, necesitará llevarse a la Iglesia, el “pueblo celestial”, mediante el arrebato. Para entonces, el “reloj profético”, que se había parado de repente cuando los judíos rechazaron a Jesús, empezará a correr de nuevo, desencadenando toda una serie de acontecimientos largamente esperados, incluyendo la tribulación, la batalla de Harmagedón, la Segunda Venida, el reino del milenio, y por último —1007 años después del arrebato— el comienzo de la eternidad con Dios.
Todo esto debería dejar claro que si bien tanto los arrebatistas como los católicos buscan interpretar la Biblia “literalmente”, con esa palabra quieren decir cosas distintas. En la tradición católica, interpretar la Biblia literalmente significa descubrir, mediante una sólida exégesis, lo que quería decir el autor original (ver CIC 115-116). Para los arrebatistas significa descubrir el significado de acontecimientos presentes o futuros a expensas del contexto histórico.
Un buen ejemplo de esta tendencia es la creencia arrebatista de que durante el reino terrenal del milenio de Cristo volverán a llevarse a cabo los sacrificios de animales en el templo reconstruido en Israel. Aunque la serie Left Behind no ha llegado allí todavía, no hay duda de que los libros mostrarán esa actividad. En su comentario Revelation Unveiled [El Apocalipsis desvelado, N.T.], LaHaye explica:
“[El libro bíblico de] Ezequiel detalla ampliamente la cuestión del culto en el Templo, llegando a señalar que el sistema sacrificial será restablecido. Durante el Reino del milenio estos sacrificios serán para la nación de Israel lo que la Cena del Señor es ahora para la Iglesia: un recordatorio de cómo han sido salvados. Estos sacrificios no supondrán ninguna labor meritoria o eficaz. En vez de eso, recordarán repetidamente a Israel su Mesías crucificado...”.
Tal idea choca en varios puntos con la enseñanza católica: Lo que dice acerca del sacrificio de Cristo y la Eucaristía es defectuoso, y la Iglesia católica ha rechazado oficialmente la creencia en un reino literal del milenio de Cristo en la tierra (ver CIC 676). Pero otro problema manifiesto con la interpretación que hace LaHaye de los capítulos 40 a 48 de Ezequiel es su inconsistente e insincera naturaleza.
Para los que no lo sepan aún, su interpretación literal da por hecho que el templo físico será reconstruido y que en él se ofrecerán sacrificios —con todo él insiste después en que estas ofrendas de animales muertos son sólo recordatorios de la muerte de Cristo. Pero no encontrarás ninguna referencia a “recordatorios” en Ezequiel. Por el contrario, leerás referencias a“ofrendas expiatorias”, “holocaustos” y “ofrendas de paz”, todas ellas sacrificadas a fin de mantener una correcta relación con Dios. Este es sólo un ejemplo de cómo los métodos dispensacionales de interpretar la Escritura son muy a menudo inconsistentes, forzados y erróneos.
La verdadera historia del Arrebato
Hablando de errores, ¿sabías que el arrebato tal como es enseñado por LaHaye y otros tiene menos de dos siglos de antigüedad? La colección Left Behind y otros libros de LaHaye implican o proclaman abiertamente que su versión del arrebato proviene de la Biblia, era enseñada por algunos cristianos en la Iglesia primitiva y es un distintivo de auténtica cristiandad. Pero esta afirmación es ilusoria y categóricamente falsa.
Algunos predicadores protestantes en la América de los comienzos enseñaban que antes del fin del mundo habría una venida de Cristo secreta e invisible para los verdaderos creyentes. Antes de eso, un jesuita de Chile escribió un libro que incluía una idea semejante —si bien él creía que sería un arrebato de aquellos católicos que recibían la Sagrada Comunión con regularidad, y que éstos regresarían a la tierra cuarenta y cinco días después. (No debiera sorprender que la Iglesia no abrazara estas enseñanzas). A pesar de ello, la doctrina del arrebato en su forma moderna sólo ganó amplia aceptación en América y Gran Bretaña en el siglo XIX.
El auténtico padre del sistema dispensacionalista que promovió la idea del arrebato fue un ex sacerdote anglicano fanáticamente anticatólico llamado John Nelson Darby (1800-1882). Darby fue un infatigable reformador autoproclamado que pasó su vida predicando el arrebato y condenando a aquellos que no estaban de acuerdo con él. Ordenado sacerdote en la Iglesia de Inglaterra cuando tenía unos veinte años, pasó algunos años predicando a católicos, proclamando en determinado momento que estaba convirtiendo entre seiscientas y ochocientas personas por semana.
 
Darby se quedó muy frustrado con la dejadez espiritual de la Iglesia de Inglaterra y empezó a enseñar que  “¡la Iglesia está en ruinas!” La Cristiandad había fallado, decía Darby; el cristianismo estaba ya siendo juzgado por Dios, y sólo un “resto” — Darby y sus seguidores— se salvaría. Basado en su convicción de que Jesús era “celestial” (pues fue rechazado por el pueblo terreno, los judíos) y tenía sólo un “pueblo celestial”, Darby desarrolló un sistema que requería dos venidas de Cristo: el arrebato secreto de la Iglesia y la segunda venida pública de Cristo con Sus santos. Era una ruptura radical con la opinión cristiana histórica y ortodoxa de la Iglesia y la Nueva Alianza —incluso con la opinión de la mayoría de los protestantes de entonces.+
Durante varias décadas Darby viajó por toda Europa y por América extendiendo sus muy personales ideas sobre los últimos tiempos. Aun disgustado con su recibimiento en América, alcanzó allí reconocimiento póstumo cuando uno de sus discípulos, Cyrus I. Scofield, publicó la Biblia de Referencia de Scofield en 1909. Meticulosamente basada en las notas y enseñanzas dispensacionales de Darby, mostraba cuadros y notas a pie de página de aspecto riguroso en las que se explicaban “científicamente” las verdades proféticas de la Escritura. En algunas décadas había vendido unos diez millones de ejemplares, convirtiéndose en el libro fundamentalista americano más influyente de todos los tiempos.
En los primeros años del siglo XX el sistema dispensacional logró avances significativos en los grupos baptistas, presbiterianos y metodistas así como en docenas de congregaciones “no sectarias”. Las facultades bíblicas dispensacionales florecieron por todo el país. La mayoría de los famosos revivalistas protestantes posteriores de América tales como Dwight Moody, Billy Sunday y Billy Graham fueron dispensacionalistas formales.
Cuando Israel se convirtió en nación en 1948, los dispensacionalistas vieron en ese acontecimiento una señal clave de los tiempos. Con Israel restaurada como nación, el tiempo en que la Iglesia sería arrebatada de la tierra tenía que estar próximo. El conflicto de 1967 entre Israel y Egipto años más tarde elevó la expectación.
En 1970 un joven ministro fundamentalista llamado Hal Lindsey publicó The Late Great Planet Earth [El último gran planeta Tierra, N.T.]. Los americanos se tragaron ávidamente su mezcla al estilo dispensacionalista de retórica apocalíptica, farsa profética y nerviosa escritura. Resultó ser la bomba de los 70, con unos treinta millones de ejemplares vendidos hacia 1990. La gente que no conocía el “dispensacionalismo” de la “unión hipostática” compraba los libros de Lindsey a carretadas.
Aunque el arrebato no ocurrió en 1988 como había dado a entender que podría ocurrir, Lindsey continuó sacando libros como churros, con otros arrebatistas como Jack van Impe, John Walvoord, John Hagee y Grant Jeffrey pisándole los talones. Pero Lindsey no fue destronado de su status oficioso como Arrebatista Jefe hasta que LaHaye y Jenkins dieron la campanada con su novela barata sobre el arrebato.
¿Moraleja de esta lección de historia del arrebato? La mala teología lleva a malas novelas sobre el fin del mundo.
Los católicos en la colección Left Behind
Un católico me contó hace poco que estaba molesto por mis ataques contra los libros de la colección Left Behind. “Que sepas”, me dijo, “que de hecho han arrebatado al papa. De modo que no pueden ser anticatólicos”. Le animé a que leyera los libros con más cuidado dado que el fragmento en cuestión, que se encuentra en Tribulation Force (Tyndale, 1996), es en realidad un ejemplo de cómo la fe católica sufre golpes bajos en la serie Left Behind:
Muchos católicos estaban confusos, porque si bien muchos quedaban atrás, otros habían desaparecido —incluyendo el nuevo papa, que había sido instalado sólo unos meses antes de las desapariciones. Había sembrado la controversia en la iglesia con una nueva doctrina que se parecía más a la “herejía” de Martín Lutero que a la ortodoxia histórica a que estaban habituados.
Algunos ingenuos podrían no darse cuenta, pero el propósito del pasaje es obvio para este antiguo fundamentalista martillo de católicos: El nuevo papa fue arrebatado secretamente pese a ser católico porque había abrazado las ideas de Martín Lutero y, a causa de este hecho, había renegado de la enseñanza católica. De manera que aquellos católicos que rechacen la fe católica pueden ser “salvos” y arrebatados, de donde se sigue la conclusión lógica de que aquellos católicos que sean leales a la Iglesia no son “salvos”, no son verdaderos cristianos y no serán arrebatados.
Abundan otros ejemplos. Tribulation Force retrata al principal personaje católico, el cardenal americano Matthews, como un egomaníaco codicioso, sediento de poder y bíblicamente analfabeto, cuyas retorcidas acciones son, al parecer, resultado del hecho de que se ciñe a las creencias y prácticas católicas “normales”. Más tarde se convierte en el nuevo papa y luego en el jefe de una malvada religión de un solo mundo llamada Fe del Enigma de Un Solo Mundo. Es llamado Pontífice Máximo Pedro, y declara la guerra a todo aquél que crea en la Biblia. Su ira está dirigida especialmente hacia los “verdaderos creyentes” que se reúnen en pequeñas iglesias domésticas.
Para aquellos que están familiarizados con el estilo fundamentalista, esta es una no muy sutil manera de decir que las “iglesias de la Biblia” no sectarias están llenas de verdaderos cristianos, mientras que la Iglesia católica es malvada, anticristiana y totalmente corrupta. Jenkins ha insistido en entrevistas y en Internet que dado que los libros se dirigen sobre todo a protestantes, es injusto calificar a los libros de anticatólicos. Sin embargo, yo creo que es más correcto decir que los libros condenan a la mayoría de los que niegan la creencia en el arrebato, sean protestantes o católicos, pero reservan un desdén especial para los católicos y la Iglesia Católica.
La respuesta católica: Creemos en el verdadero arrebato
Muchos católicos se sorprenden al saber que los arrebatistas comúnmente piensan que la Iglesia Católica no cree en la segunda venida de Cristo. Esto es porque la mayoría de los arrebatistas, muy extrañamente, equiparan el arrebato a la Segunda Venida y no pueden concebir el uno sin la otra.
Cuando hables a los arrebatistas, menciona el Credo Niceno, recitado en Misa cada domingo, que declara que Jesús “de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos”. Diles que si por la palabra “arrebato” quieren decir ser “arrebatados” a Cristo, entonces los católicos creen ciertamente en él. Creemos que tendrá lugar en la Segunda Venida. Los católicos afirman que este retorno de Cristo por la Iglesia puede tener lugar en cualquier momento, cuando Él juzgará también a todos los hombres y los acomodará en Su reino eterno (CIC 673-682). También insistimos, como enseña la Escritura, que regresará sólo una vez, no dos.
Asegúrate de añadir que lo que los católicos creen sobre esta cuestión es lo mismo que creen la mayoría de los grupos protestantes de la corriente principal así como las iglesias ortodoxas orientales. En su posición sobre este tema, los dispensacionalistas y otros arrebatistas son de hecho una pequeña y reciente minoría entre los cristianos de todo el mundo. No es solo otra disputa entre católicos y protestantes; se trata de los arrebatistas contra todos los demás cristianos: católicos, ortodoxos orientales y protestantes de la corriente principal. Incluso los fundadores de las principales tradiciones protestantes, como Martín Lutero, Juan Calvino y John Wesley, no creían en un arrebato secreto.
¿Por qué esta idea es tan popular?
Si la mayoría de los cristianos a lo largo de la historia no han creído en un arrebato secreto, ¿por qué los libros de la colección Left Behind y las creencias arrebatistas son tan populares en América precisamente ahora? Yo creo que hay varias razones.
Una es el miedo: miedo de un mundo hostil, del sufrimiento y de morir. El libro de LaHaye  Rapture Under Attack [El arrebato atacado, N.T.] lleva el subtítulo de Will You Escape the Tribulation? [¿Escaparás a la tribulación, N.T.] y contiene (al igual que las novelas) largos pasajes sobre el horror del juicio de Dios al mundo durante la tribulación. Este deseo de escapar a un tiempo intenso de sufrimiento es palpable entre los arrebatistas, como sé por mi experiencia personal.
Por contraste, la Iglesia católica enseña que los cristianos pasarán por un tiempo de dura prueba antes del fin de los tiempos (CIC 672-675, 769), del mismo modo en que Cristo, Cabeza de la Iglesia, padeció sufrimiento y muerte antes de Su resurrección. Esta afirmación revela un gran defecto en la enseñanza arrebatista: minimiza el valor del martirio, el papel del sufrimiento y la llamada de Cristo a que cada uno de nosotros cargue con su cruz.
Otra razón para la popularidad de la enseñanza arrebatista es el odio de muchos fundamentalistas hacia la cultura moderna. Creen que ellos son el pueblo celestial de Dios; sienten que han sido difamados injustamente por la cultura secular (cosa a menudo muy cierta) y suspiran por que Dios los justifique.
Finalmente, son gente creyente en la Biblia que aceptan las enseñanzas de Scofield, Lindsey y LaHaye como guías fiables a la profecía bíblica. Están inusualmente poco informados de la historia que hay tras el arrebato; a menudo ni les importa.
Todos estos elementos de la creencia arrebatista pueden ser un potente brebaje, de manera que ayudar a los arrebatistas a encontrar la verdad es un desafío inmenso. A pesar de todo, cuando todo está dicho y hecho, nuestra oración común debería ser la de San Juan, que concluye el libro del Apocalipsis con estas palabras: “Dice el que da testimonio de estas cosas: ‘Sí, en seguida vengo’. Amén. ¡Ven, Señor Jesús!” (Apocalipsis 22, 20).

PARA CONTACTAR AL AUTOR (en inglés): ceohmo@uswest.netEsta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesita tener Javascript activado para poder verla
NOTA DEL TRADUCTOR: Para los pasajes del Nuevo Testamento he utilizado la traducción de ANTONIO FUENTES MENDIOLA, publicadaen España por EDICIONES RIALP.

jueves 19 de noviembre de 2009

Experto pide a mexicanos no creer en falsas profecías mayas sobre el fin del mundo

MÉXICO D.F., 19 Nov. 09 / 08:10 pm (ACI)
El destacado periodista Carlos Villa Roiz, escribió un artículo de opinión en el que pide a los mexicanos conocer su historia y no creer en las supuestas "profecías" sobre el fin del mundo que guionistas de Hollywood atribuyen a los mayas en la película "2012" pero que nunca existieron.

En el artículo publicado por Impacto El Diario y recogido por el Sistema de Información de la Arquidiócesis de México (SIAME), Villa Roiz recuerda que los mayas surgieron hacia el 1500 A.C. y existieron hasta finales del siglo XVII.

"Entre ellos había astrónomos, matemáticos, sacerdotes, militares,hombres sabios que desarrollaron dos calendarios complejos, pero precisos basados en la cuenta de los Katunes (períodos de 20 años). Éstos eran el solar o civil de 365 días y el Tzolkin, lunar o ritual de 260. Ambos se conjugaban porque son divisibles entre cinco", explicó.

Señaló que "si ambos (calendarios) se marcan en dos engranajes, darían vueltas y vueltas hasta la eternidad y cada vez que acabara un ciclo iniciaría otro, obviamente. Lo mismo ocurre con el calendario gregoriano, en que llevamos poco más de dos milenios".

Villa Roiz afirmó que "aunque hay diferentes interpretaciones de las equivalencias de las fechas mayas con nuestro calendario, esto fue aprovechado por el director de la película para inventar que en 2012 será el fin de una era, y su fantasía fue adornada con el suicidio de una comunidad de mayas (ya mestizos), que estaban desolados porque llegaba el tiempo en el que se cumplieran las ‘profecías’ mayas".

Según el periodista, "tratándose de novelas y cine, los guionistas pueden hacer lo que quieran, incluir seres de otros mundos, duendes, brujas o lo que quieran. El resultado puede ser divertido o deplorable y ofensivo para algunos como es el caso de los libros de Down Brown. Lo que resulta preocupante es que la gente los crea y que conviertan estas fantasías en dogmas supuestamente ocultos".

"En pleno siglo XXI, cuando mucha gente se aparta de las religiones históricas bajo el influjo del materialismo, el relativismo y la metodología científica, resulta deplorable que ocupen estos vacíos los horóscopos, la lectura del tarot o del café y el cine", indicó.

Villa Roiz explicó que "los mayas dibujaron en el Códice Dresde lo que dicen otros libros de tradición indígena como es el Popol Vuh: La destrucción de la humanidad a causa del diluvio universal, evento que se repite casi en todas las culturas, como por ejemplo, entre los huicholes de Jalisco y Nayarit. La leyenda de los Cinco Soles y sus equivalentes apunta hacia el pasado y los filósofos y cineastas modernos, a partir de eso, pueden deducir que los ciclos de la naturaleza se repiten, pero eso dista mucho a que los mayas hayan pronosticado para el 2012, cualquier destrucción como lo muestra el filme".

El autor lamenta que "en México, en donde vergonzosamente se lee, si acaso, dos libros al año, mucha gente crea todas estas mentiras" y por ello pide "a la Secretaría de Educación que los alumnos leyeran a Sylvanus G. Morley, uno de los mayistas más destacados de todos los tiempos. En tanto, la Biblia sólo dice acerca del fin del mundo: ‘Nadie sabe el día ni lo hora, sólo el Padre’".

Entregan a Benedicto XVI casco blanco por libertad de secuestrados en Colombia


VATICANO, 18 Nov. 09 / 11:16 am (ACI)

Al finalizar la Audiencia General de este miércoles, dos representantes de la caravana de motociclistas que en estos días ha recorrido Europa, entregaron un casco blanco al Papa Benedicto XVI, como símbolo de su deseo de ver libres a los secuestrados en Colombia.


El periodista colombiano Herbin Hoyos, director del programa "Las voces del secuestro", y Jenny Mendieta, hija del general Luis Mendieta, secuestrado hace 11 años, hicieron entrega del simbólico presente al Santo Padre. Al momento de la entrega, un nutrido grupo de colombianos exclamaba: "¡Liberen a los secuestrados!"


Al recibir el casco, el Papa Benedicto XVIseñaló que "vamos a orar mucho por ellos. Vamos a pedir por su liberación".


Este caso lleva el símbolo de la Caravana Motorizada Internacional por la Libertad de los Secuestrados, en donde se aprecia una moto y un cóndor con las alas extendidas. Este grupo recorrió España, Francia e Italia para pedir la liberación de los rehenes en poder de las FARC, así como los ya liberados rehenes del barco atunero español Alakrana.


Esta iniciativa, explicaron, también la buscan realizar con distintos jefes de estado. Estuvieron presentes en el Aula Pablo VI algunos obispos colombianos con ex secuestrados así como parientes de algunos rehenes.



lunes 16 de noviembre de 2009

Vittorio Messori relata a ACI Prensa su conversión y explica motivos de nuevo libro



MADRID, 16 Nov. 09 / 08:41 am (ACI)
Vittorio Messori es posiblemente el escritor católico más conocido del mundo. Es el único que ha logrado entrevistar a dos Papas: con Juan Pablo II escribió conjuntamente "Cruzando el umbral de la esperanza", y con el entonces Cardenal Ratzinger, hoy Benedicto XVI, "Informe sobre la fe". Acaba de presentar en España su último libro: "Por qué creo" (LibrosLibres) en el que explica, entre otras cosas, cómo pasó de ser agnóstico a convertirse en el más prestigioso apologeta católico del momento.



Messori concedió una entrevista exclusiva a ACI Prensa, a través del periodista Luis del Real Espanyol, en la que explica los motivos de este nuevo libro y relató la historia de su conversión.

Señor Messori, ¿por qué ha escrito este libro?

Porque los lectores querían saber sobre "mi conversión", y desde hacía muchos años me insistían para que lo contase todo. Yo me quedaba en vaguedades, dando respuestas genéricas, sobre todo porque no me gusta demasiado hablar de mis asuntos privados. Pero también porque era consciente de que es muy difícil –es más, es imposible– describir una revolución interior como aquella que había vivido muchos años antes y que había cambiado mivida de golpe y para siempre. Además, muchos colegas periodistas insistían en hacerme entrevistas sobre aquello tan profundo que me había sucedido.

Al final, me he rendido a las insistencias, tanto de los lectores como de los colegas, y he respondido a las preguntas de la larga entrevista del que, a mi parecer, es el mejor cronista religioso italiano, Andrea Tornielli, vaticanista de "Il Giornale" (el periódico de Milán fundado por Indro Montanelli) y autor de muchos libros importantes. Como preveían tanto Tornielli como el editor, el libro ha suscitado mucho interés y curiosidad, y va ya por la quinta edición en Italia, mientras que siguen saliendo traducciones.

¿Cómo fue su conversión?

Es la historia de un joven que, sin que lo previese ni lo desease, fue detenido, bruscamente, en el camino que estaba recorriendo y que se vio obligado a cambiar radicalmente de sentido. A menudo la conversión –es decir, el descubrimiento o el redescubrimiento de la fe- es el resultado de una búsqueda, es el punto de llegada después de un largo camino. Esto es lo normal. Pero existen excepciones, y una de ellas es mi caso.

Entonces, ¿usted no buscaba ser cristiano?

Yo no buscaba nada, gozaba de buena salud; no era rico, pero tampoco tenía preocupaciones económicas, estaba satisfecho con la cultura agnóstica que mis maestros me habían dado en la escuela. Me preparaba para una carrera de intelectual totalmente laica, lejana de motivaciones y preocupaciones religiosas. Estudiaba, y como era joven y muy sensible a la fascinación por el género femenino (éramos gente de otra época, a los chicos nos gustaban las chicas y no los señores con bigote...) me ejercitaba también en los primeros pasos de la carrera de libertino.

¿Su educación fue laica?

Mi familia no estaba contra Cristo, sino contra la Iglesia; no rechazaba el Evangelio, sino a la institución clerical. Mi madre me ponía a menudo en guardia hacia los curas, y repetía que la Iglesia era "sólo una taberna". Mi padre era más moderado, pero tampoco iba nunca a la iglesia. Entre todos mis parientes, sólo había una tía que iba a Misa los domingos, y a la que la llamábamos "la beata".

Y, ¿en la escuela?

Frecuenté durante 13 años las escuelas estatales, en las que recibí una cultura, más que laica, laicista, y donde, en cualquier caso, ningún profesor hablaba de religión más que para condenar a la Iglesia del pasado, y a menudo también la del presente. Después de aquellos 13 años me matriculé en la universidad, concretamente en la Facultad de Ciencias Políticas. Me convertí pronto en uno de los alumnos predilectos de los famosos maestros de aquel ateneo, todos ellos maestros también en agnosticismo.

¿En la universidad de aquella época no debía haber un atisbo de trascendencia?

Se enseñaba un agnosticismo, digo, no ateísmo: el ateísmo era considerado una cosa vulgar, al que se consideraba una religión, aunque dada la vuelta. El ateo es aquel que pierde el tiempo y energía en polemizar con los creyentes, cuando lo que se debe hacer es ignorarlos. Aquellos maestros nos enseñaban que la verdadera perspectiva del hombre de cultura es reconocer que el problema religioso no se puede resolver con la razón. Y como el hombre no tiene un instrumento superior a la mente, es necesario abandonar toda preocupación sobre el Más Allá y concentrarse sólo en aquello que se puede ver y tocar: en la Historia, en el mundo, en la política. No podemos saber si Dios existe o no existe. Entonces, ¿para qué preocuparse? En definitiva, un agnosticismo radical, impenetrable. Sólo un golpe de un ariete no humano podría hacerlo pedazos.

¿Y aquel golpe de ariete llegó?

Sí, llegó de imprevisto, sin que yo pudiera presentirlo y sin que lo desease en absoluto. Al contrario: cuando me di cuenta de que si aceptaba la fe tenía que aceptar también unos determinados deberes morales, me puse a llorar, sabiendo que ¡iba a tener que destruir mi preciada libreta llena de contactos femeninos!

¿Qué fue lo que ocurrió, tan fuerte, como para cambiar totalmente su vida?

En el libro intento explicarlo, aunque, obviamente, creo que no lo he conseguido del todo. Lo único que sé es que, de pronto, y sin haberlo buscado, entre julio y agosto de un ya lejano 1964, entré como en una nueva dimensión donde me resultó clarísima, tangible, la verdad de aquel Evangelio que hasta aquel entonces desconocía. Incluso no habiendo frecuentado jamás la Iglesia, incluso no habiendo realizado nunca estudios de religión, descubrí que mi perspectiva, de laicista y agnóstica, se había vuelto, de pronto, cristiana. Es más: católica. Y comprendí que tenía que profundizar en aquella verdad que me había sido dada, y comunicársela a los demás. Por tanto, la mía no fue una "búsqueda de la fe", sino que desde entonces ha sido una búsqueda de las "razones que hacen razonable y creíble la fe". La fe no como punto de llegada, sino como punto de partida que doy por cierto (así me pareció en aquel lejano verano), y sobre el cual he de reflexionar e investigar, para comprender por qué es "verdadera".

Señor Messori, dice que tuvo una experiencia mística, habiendo sido usted tan racional…

Yo era –y lo soy todavía– una persona muy racional y concreta, y no tengo nada en común con los visionarios, con aquellos que creen tener revelaciones e inspiraciones divinas y que se presentan como inspirados o como gurús. Lo que me ocurrió en aquellos dos meses ha sido algo único en mi vida, y también esto me hace creer en su verdad. No había nada en mí que lo predispusiera. En la universidad, mis maestros se sorprendieron muchísimo y se decepcionaron cuando tuve que confesar que había sido "obligado", por un Encuentro enigmático, a convertirme en católico, y que por tanto, no podía continuar mi colaboración cultural con ellos. Pensaron en una crisis psiquiátrica, en una depresión, en un equívoco, pero, dado que yo insistía en mi nuevo camino, me abandonaron, y finalmente renegaron de mí.

En el libro dice que agradece y valora la enseñanza racional que le dieron sus maestros…

Sí, la razón es un don de Dios, que debemos utilizar y por el que debemos estar agradecidos. El error es encerrar la razón y convertirla en una ideología, el racionalismo, que afirma que no hay nada más allá ni fuera de ella. Me aburren mucho las discusiones, siempre renovadas, sobre la incompatibilidad entre ciencia y fe, entre razón y religión. Me baso en mi experiencia, que me ha confirmado la verdad de la frase de Blaise Pascal que, como sabéis, no es lo que se dice un soñador, sino uno de los mayores científicos de la historia. Yo he descubierto en mi propia vida que Pascal tenía razón cuando escribía: "El último paso de la razón usada hasta el fondo es reconocer que hay muchas cosas que la superan". La fe, por tanto, no va contra, sino va más allá de la razón, sin que exista contraste, sino complementariedad. Esto es lo que he intentado demostrar con mis libros, incluido este "Por qué creo". He intentado de razonar con el lector para demostrarle que aceptar el Misterio evangélico es algo razonable.

Su vida la ha dedicado a compatibilizar fe y razón, ¿verdad?

Por eso he sentido como un deber intentar consolidar, con mis escritos, a los creyentes en su creencia, y de hacer saber a los no creyentes que se puede aceptar la fe sin renegar nunca de las exigencias de la razón.


domingo 15 de noviembre de 2009

¿Qué es el Ecumenismo?

Por Ricardo García
(Nota: Todos los pasajes bíblicos son citados de la Biblia Latinoamericana (Para la versión en inglés se usó la Biblia de Jerusalén)
Bautistas, luteranos, episcopales, calvinistas, presbiterianos, católicos, etc...
¿Cuál es la verdadera fe? REALMENTE conoces si las doctrinas de tu iglesia están soportadas por la Biblia? ¿Cómo puedes saber que TU interpretación de la Bibia es correcta?
¿Por qué hay miles de distintas denominaciones (iglesias) protestantes sólo en los E.U(22,000 mínimo), y cada día se incrementan?
Un hombre llamado Charles Russell, encontró en la Biblia que no había infierno. Era un adventista (hijo de presbiterianos), pero se separó y fundó los Testigos de Jehová.
Los televangelistas están difundiendo muchos errores (como el Toronto 'Blessing') sobre Jesús, y condenan y se burlan de aquellos que se alejan de sus comunidades locales.
¿Qué le está pasando a la Iglesia? ¿Por qué?
¿Por qué esta división entre cristianos?


Mas ustedes, amadísimos, recuerden lo que anunciaron los apóstoles de Cristo Jesús nuestro Señor. Ellos les decían: 'Al fin de los tiempos habrá hombres que se burlarán de las cosas sagradas y vivirán según sus deseos impuros. Aquí tienen a hombres que causan divisiones, hombres terrenales que no tienen el Espíritu Santo".
(Judas, 17-19)

Si alguno enseña otra cosa y no se atiene a las sanas palabras de nuestro Señor Jesucristo y a la doctrina que es conforme a la piedad, está cegado por el orgullo y no sabe nada; sino que padece la enfermedad de las disputas y contiendas de palabras, de donde proceden las envidias, discordias, maledicencias, sospechas malignas, discusiones sin fin propias de gentes que tienen la inteligencia corrompida, que están privados de la verdad y que piensan que la piedad es un negocio.
(1Tim 6:3-5)

Os conjuro [pido] hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, a que tengáis todos un mismo hablar, y no haya entre vosotros divisiones; antes bien, estéis unidos en una misma mentalidad y un mismo juicio. Porque, hermanos míos, estoy informado de vosotros, por los de Cloe, que existen discordias entre vosotros. Me refiero a que cada uno de vosotros dice: "Yo soy de Pablo", "Yo de Apolo", "Yo de Cefas" [Pedro], "Yo de Cristo". ¿Está dividido Cristo?
(1Cor 1:10-13)

(Tristemente, esto suena muy familiar... 'Soy bautista', 'Soy calvinista', 'Soy católico', 'Soy cristiano'. ¿Está Jesucristo dividido?)
Sabemos que no TODAS las religiones cristianas pueden ser verdaderas (ya que se contradicen), pero por eso... ¿tenemos que fundar una NUEVA? Lo que realmente pasó es que la Iglesia que Cristo fundó se dividió. Primero, los Católicos contra los Ortodoxos; luego los Luteranos, Calvinistas, Swigilistas, Bautistas... luego Enrique VIII fundó la iglesia Anglicana (adoptando algunas ideas de Lutero)... el resto es historia. Lo que antes era 1 Iglesia se convirtió en... ¿miles? de distintas iglesias (y todas se hacen llamar cristianas). Ahora, si estas iglesias fueran compatibles, se unirían y se convertirían en una sola Iglesia. ¿Por qué no pueden? Simple. No lo son.
Pero nada puede evitar a Jesús de difundir el amor entre Sus ovejas. Eso es por lo que nos mandó el ecumenismo. El ecumenismo es el trabajo de todos los cristianos abiertos de corazón que promueve una verdadera unidad entre las distintas iglesias; con mente abierta, no a la perversión, sino a encontrar cuál es la VERDADERA doctrina. En lugar de pelear con labiblia, la gente trabajando por el ecumenismo hacen lo mejor para evitar discusiones 'escripturales' sinfín entre cristianos. Primero hablan del amor de Dios, oran y tratan de entener el punto de vista de los demás.
Permítanme de nuevo citar la Sagrada Escritura:
Sean humildes, amables, pacientes, y sopórtense unos a otros con amor.
Mantengan entre ustedes lazos de paz, y permanezcan unidos en el mismo espíritu. Sean un cuerpo y un espíritu, pues al ser llamados por Dios, se dio a todos la misma esperanza. Uno es el Dios, el Padre de todos, que está por encima de todos, y que actúa por todo y en todos.
(
Ef 4:2-6)

¿Cómo haremos esto?
Bueno, vamos a ver:
Cuando vamos a discutir sobre cierta creencia, por ejemplo... "¿Es Jesús Dios?", podemos preguntarle a muchos... algunos no saben. Algunos dicen Si, otros dicen "no". Todos tienen distintas opiniones, y sentimientos sobre sus opiniones. ¿Pueden estar TODOS bien? Dejenme mostrarles la siguiente imagen de Jesús:

Ve, por cada PEQUEÑO error al interpretar la Biblia (¿y quién nos dice que es pequeño?), la imagen de Jesús se distorsiona. Pongamos un ejemplo: La gente dice que no necesitamos a NADIE que nos enseñe nada, para conocer a Jesús. "Tenemos la Biblia, para qué una iglesia?". Y por esto, la gente se da una idea equivocada de cómo Dios quiere que seamos. Dios quiere que seamos una comunidad, y si nos apartamos de la comunidad, podremos caer en el error de malinterpretar la biblia (y si me equivoco, podrías explicarme por qué no hay UNA iglesia con UN mismo grupo de creencias? ¡La había en los tiempos de Jesús!)

¿Cómo se ha malinterpretado la Biblia?




(y qué hacer para no cometer dichos errores)

a) No tomar en cuenta el contexto histórico de la Biblia.
Por ejemplo, veamos Mateo 19:24. "Es más fácil para un camello pasar por el ojo de una aguja, que para un rico entrar al Reino de los Cielos". Eso suena como amenaza, no? Si un rico lee esto, y no está bien educado en su fe, se entristecerá e incluso odiará a la cristiandad.
Ahora veamos el contexto histórico. Para los judíos, el "ojo de ajuga" era un tipo de abertura entre las montañas, muy angosta. Para que un camello pasara por el ojo de aguja, uno tenía que descargar el camello, hacer que el camello pasara, y luego tomar las cosas y volver a cargar el camello con todo el equipaje.
Tomando en cuenta esto, lo que Jesús dijo es que primero tenemos que deshacernos de nuestras posesiones para entrar al cielo. Esto es, no verlas como "nuestras", sino como de Dios. Así dejaremos de amar cosas como el dinero. (recordemos que el amor al dinero es una forma de idolatría).
Acuérdate que Israel es un país ORIENTAL - en los tiempos de Jesús, y en aquellos lugares, las palabras y acciones tenían un significado diferente al nuestro. Por ejemplo, lavarte las manos era un modo de ser 'purificado' (así vemos a poncio pilato lavarse las manos antes de entregar a Jesús), y un acto sagrado antes de comer - no simplemente una práctica antiséptica). Es por eso que necesitamos leer historia para entender bien la biblia. O por lo menos escuchar lo que nuestros pastores/sacerdotes nos dicen.
"Pero eso no es justo! A mí me dijeron que sólo necesitaba la biblia". Oye, no es mi culpa que los evangelios hubieran sido escritos POR ORIENTALES, PARA ORIENTALES. Nosotros somos occidentales. ¿Cómo esperas entender cosas (como el uso del nombre y el renombrar a una persona), con significados occidentales?
b) Tratar de soportar nuestra doctrina buscando como locos TODA la biblia, tan sólo para encontrar un versículo sencillo, incluso fuera de contexto, que soporte nuestras ideas (es decir, torcer las escrituras), en lugar de leer todo en contexto y ver si el contexto se aplica a nuestra doctrina y la soporta.
Por ejemplo, recientemente surgió una secta, o más bien una serie de movimientos "carismáticos" (no confundir con la Renovación Carismática Católica, que es cosa aparte). Estos movimientos surgieron cuando un señor llamado Rodney Howard Browne experimentó un ataque violento de risa que atribuyó al Espíritu Santo (cuando las pruebas demuestran lo contrario - división entre personas, falta de lectura de la Biblia, doctrinas anticristianas, etc). Algunas personas que participan en estos 'revivals' experimentan un tipo de borrachera "espiritual" (es decir, actúan como si estuvieran borrachos), otros se ponen a hacer sonidos de animales perdiendo el control sobre sí mismos... Algunas personas que se dejaron llevar por estos "carismaniáticos" se basan en los siguientes pasajes de la Biblia (cuando los discípulos empezaron a hablar en lenguas): "Otros, en cambio, decían riéndose: "Están llenos de vino!" (Hch 2:13).

Si vemos este verso sencillo, podríamos decir "Esto está en la Biblia y es válido" (pero desde cuándo algo es válido sólo porque esté en la Biblia?No sabemos si es enseñanza, hecho histórico, parábola, o incluso una costumbre que se deba condenar).




Así que mejor continuemos leyendo...




"Entonces Pedro, presentándose con los Once, levantó su voz y les dijo: "Judíos y habitantes todos de Jerusalén: Que os quede esto bien claro y prestad atención a mis palabras: No están estos borrachos, como vosotros suponéis, pues es la hora tercia del día..."(Hch 2:14-15)

Noten que Pedro no dijo "están borrachos espiritualmente", sino que dijo claramente: "NO están borrachos". Y si dijo esto, era para correjir a aquellos que se _burlaban_ de los discípulos. Entonces vemos: Los que reían no reían a causa del Espíritu Santo, sino porque se burlaban de los que SI estaban guiados por el Espíritu (hablando en lenguas). Vemos que hay que leer siempre en contexto COMPLETO de la Biblia?
Pero los que hablaban en lenguas no sólo no hablaban en su propio idioma, sino que hablaban en el idioma de los extranjeros y proclamaban las maravillas de Dios: Admirados (los extranjeros) decían: "¿Es que no son galileos todos estos que están hablando? Pues ¿cómo cada uno de nosotros les oímos en nuestra propia lengua nativa? Partos, medos y elamitas; habitantes de Mesopotamia, Judea, Capadocia, el Ponto, Asia, Frigia, Panfilia, Egipto, la parte de Libia fronteriza conCirene, forasteros romanos, judíos y prosélitos, cretenses y árabes, todos les oímos hablar en nuestra lengua las maravillas de Dios"(Hch2:7-11)
Así que si tienes alguna 'teoría' sobre Dios, la Iglesia, la salvación, etc, no puede ser SOPORTADA COMPLETAMENTE por la Biblia, tomada en CONTEXTO COMPLETO, entonces no es compatible con la cristiandad (por ejemplo, 2Tim 3:16 dice que todas las Escrituras son Palabra de Dios, y los hermanos separados dicen que esto soporta la teoría de "Sola Biblia" ("si no está en la Biblia, no es palabra de Dios"). Pero en contexto completo, vemos que Pablo exhorta a Timoteo a seguir sus enseñanzas y ejemplo, y luego le recomienda leer las Escrituras (y en ese entonces hablaba del AT - el NT no estaba escrito todavía). Es decir, si leemos 2Tim 3 en contexto completo, no vemos que sólo hay que recurrir a la Biblia, sino también a la enseñanza y ejemplos de los Apóstoles.

Otro ejemplo de tomar la Biblia fuera de contexto: Estaba discutiendo con alguien sobre la epístola a los Romanos, y me citó Romanos capítulo 4, versículos 3, 5-8, 11, 16, 22-25. Vemos que son 25 versículos de un mismo capítulo, y sin embargo esta persona quitó algunas partes, de 2, 4 y hasta 6 versículos seguidos. Yo me pregunto: ¿Puede ser esto una buena interpretación?




Así que leí el pasaje COMPLETO. Es decir: Romanos 4:3-25. ¿Tiene un contexto diferente? ¡Claro! Estabamosdiscutiendo sobre obras involucradas en la salvación. Fuera de contexto, entendíamos: "Estás salvado sólo por tu fe, y tus obras son inútiles". Pero ¿Romanos 4:3-25, en contexto completo, dice algo sobre nuestras obras? No, dice la en Jesús contra la ley judía (ya que había una secta entre los primeros cristianos que afirmaba que para ser cristiano, necesitabas hacerte judío primero - dicha secta se denominaba los "judaizantes", y Pablo la rebate en esta carta). Ahora ven cómo siempre hay que tomar el contexto completo de un pasaje antes de interpretarlo?

Lo que es más. La numeración en versículos de la Biblia no fue introducida en los cristianos sino siglos después de que todos sus libros fueran completados; es decir, los pasajes estaban hechos para leerse COMPLETOS. La división en capítulos y versículos se usó para localizar ciertas enseñanzas específicas. Es por eso que no debemos saltarnos los versículos que no nos gusten de la Biblia. Recordemos: Medias Verdades, Mentiras completas.
c) Interpretar literalmente algunas partes de la Biblia que no se debían tomar así...
Como los famosos 144,000 en el Apocalipsis - 144 es 12 veces 12, y 12 es un número considerado "divino" por los judíos. ¡Recordemos que muchos de los primeros cristianos, también eran judíos!
d) No interpretar literalmente pasajes que SI debían haberse tomado como literales.
Por ejemplo, "quien se divorcia de su mujer y se vuelve a casar, es un adúltero". Si Cristo nos dice algo como "En verdad os digo", entonces nos está hablando sin parábolas. Si dice "el Reino de los Cielos es como..." entonces es una parábola. ¿Ven por qué necesitamos un pastor? Y no sólo CUALQUIER pastor - un pastor que esté iluminado por el Espíritu Santo. Necesitamos ver en él una verdadera prueba del amor de Cristo. Si nuestro pastor no parece así, pidamos por él - A Dios le encanta que pidamos unos por otros!
e) Tratar de interpretar la Biblia por mismo, sin ninguna ayuda.
"Hay en algunas [ cartas de San Pablo ] algunos puntos difíciles de comprender, que los indoctos e inconstantes en su fe, tuercen, como también las otras Escrituras, para su propio perjuicio." (2 Pedro 3:16)
Sépanlo bien: nadie puede interpretar por sí mismo una profecía de la Escritura, ya que ninguna profecía proviene de una decisión humana, sino de que los hombres de Dios, movidos por el Espíritu Santo, dijeron sus mensajes. (2 Pedro 1:20-21)
f) Ir con tu pastor o sacerdote, y dudar de sus palabras y prefieres tus propias interpretaciones, ignorando que él está más preparado que tú en esto.
¿Cómo crees que empezaron sectas como los Testigos de Jehová? Porque el fundador prefirió sus propias interpretaciones Bíblicas a las de su pastor/sacerdote. Así que fundó una nueva iglesia.
Si alguien promueve sectas en la Iglesia [secta, en mis propias palabras, es un nuevo grupo religioso o "iglesia" con doctrinas que difiere de las enseñanzas ortodoxas (estándar) de la Iglesia - nota del editor],llamarás su atención una y primera y una segunda vez; después, rompe con él, sabiendo que es un descarriado y culpable que se condena a sí mismo. (Tito 3:10-11)
¿Qué podemos hacer por la unidad de los cristianos?
Hay un documento muy importante, escrito en el Concilio Vaticano II, titulado "unitatisredintegratio" (re-integración de la unidad). Aquí citaré los puntos que considero más importantes que explican, más o menos, cómo se debería llegar a esta unidad.
5. El deseo de restablecer la unión corresponde a la Iglesia entera, tanto a los fieles como a los Pastores, a cada uno según sus posibilidades, así en la vida diaria cristiana como en las investigaciones teológicas e históricas. Tal empeño manifiesta ya, de alguna manera, la unión fraterna existente entre los cristianos, y va conduciendo a la plena y perfecta unidad, conforme a la benevolencia de Dios.
8. (..) En ciertas circunstancias especiales, como cuando se ordenan oraciones «por la unidad», y en las asambleas ecuménicas, es lícito, más aún, es de desear que los Católicos se asocien para orar, con los hermanos separados. Tales preces comunes son un medio muy eficaz para conseguir la gracia de la unidad y expresión genuina de los vínculos por los que los Católicos permanecen unidos aún con los hermanos separados: Pues donde hay dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos (Mt., 18, 20).
Sin embargo, no por ello está permitido considerar la adoración en común (communicatioinsacris) como un medio que pueda usarse sin discreción para restablecer la unidad de los cristianos. Esta comunicación depende fundamentalmente de dos principios: de la expresión de la unidad de la Iglesia y de la participación en los medios de la gracia. La expresión de la unidadprohibe, de ordinario, la comunicación. La necesidad de participar en la gracia algunas veces la recomienda. Las autoridades locales deben determinar con prudencia el modo de obrar en cada caso, atendidas las circunstancias de tiempo, lugar y personas, a no ser que la conferencia episcopal, según sus propios estatutos, o la Santa Sede determinaren otro modo de actuar.
9. Conviene conocer la disposición de ánimo de los hermanos separados. Para ello se necesita un estudio, que se ha de llevar a cabo con espíritu de verdad y con benevolencia. Es preciso que católicos, muy bien preparados, adquieran mejor conocimiento de la doctrina y de la historia, de la vida espiritual y cultural, de la psicología religiosa y de la cultura peculiares de los hermanos [separados]. Para lograrlo, ayudan mucho, mediante la reunión de ambas partes, los congresos destinados a tratar sobre todo cuestiones teológicas, donde cada uno puede tratar a los demás de igual a igual, con tal que los que toman parte, bajo la vigilancia de los obispos, sean verdaderamente peritos. Con tal diálogo puede incluso aclararse más la verdadera posición de la Iglesia católica. Así también se llegará a conocer mejor el pensamiento de los hermanos separados, y nuestra fe les será expuesta con una mayor precisión.
10. La sagrada teología y las demás disciplinas, sobre todo las históricas, deben también enseñarse con un sentido ecuménico, para que respondan cuanto mejor posible a la realidad.
Conviene mucho que los futuros pastores y sacerdotes se formen adecuadamente en la teología elaborada de esta forma, con sumo cuidado, y no polémicamente, sobre todo en lo que se refiere a las relaciones de los hermanos separados para con la Iglesia católica. Porque de la formación de los sacerdotes, sobre todo, depende la necesaria educación y formación espiritual de los fieles y de los religiosos.
También conviene que los Católicos, consagrados a obras misioneras en las mismas tierras donde trabajen también otros Cristianos, conozcan, hoy sobre todo, las cuestiones y los frutos que del ecumenismo se derivan para su apostolado.
11. Nunca deberá ser obstáculo para el diálogo con los hermanos el método y manera con que se expone la fe católica. Es absolutamente necesario expresar claramente toda la doctrina. Nada es tan ajeno al ecumenismo como un falso irenismo, que atente a la pureza de la doctrina católica y obscurezca su auténtico y verdadero sentido.
(El falso irenismo es algo como esconder partes de nuestra fe, para 'mantenernos unidos', en lugar de exponer nuestra fe. A Cristo no le gustan verdades a medias, pues son peores que una mentira. Es como avergonzarnos de El para que el mundo no nos juzgue - nota del editor).
Pero, al mismo tiempo, la fe católica debe ser expuesta con mayor profundidad y con mayor rectitud, para que, tanto por la forma como por las palabras, pueda ser verdaderamente comprendida aun por los hermanos separados.
Finalmente, en el diálogo ecuménico, los teólogos católicos, fieles a la doctrina de la Iglesia, al dedicarse con los hermanos separados a investigar los divinos misterios, han de proceder con amor a la verdad, con caridad y con humildad. Al comparar las doctrinas, no olviden que hay un orden o una «jerarquía» de las verdades en la doctrina católica, puesto que es diversa su conexión con el fundamento de la fe cristiana. De esta forma se preparará el camino por donde todos se estimulen a proseguir con esta fraterna emulación hacia un conocimiento más profundo y una exposición más clara de las insondables riquezas de Cristo (cf. Ef 3,8)
En resumen:
¿Se han alguna vez preguntado por qué todas estas peleas de Biblia, que no parecen tener fin?
Es porque el problema no está en la Biblia, y no puede ser resuelto con únicamente la Biblia - el problema vino de la imagen distorsionada del Señor Jesús (ver figura) que la otra persona tiene.
Verán, una persona no creía en el infierno porque pensaba que Dios era demasiado bueno para mandar a alguien allí. Pero esta persona estaba cegada, no podía ver que hay personas tan cerradas de corazón que ELLAS MISMAS IRIAN al infierno, sólo para rechazar a Dios (y de hecho, esa es la definición teológica del infierno - el eterno rechazo de Dio y de todo su amor y paz - y donde no hay amor, paz, felicidad, hay sufrimiento, tormento y tristeza - ¿ven?)
Algunas veces estamos tratando de resolver el problema de una herejía, con la biblia. Pero una persona tiene el concepto equivocado de cierta doctrina (Por ejemplo, los católicos creemos que la Gracia es el habitar de Dios dentro de nosotros, y otros cristianos creen que la Gracias es ÚNICAMENTE la seguridad de la salvación, y nada más).
Otras veces, la persona tiene un problema psicológico porque fue herida por gente de cierta iglesia, y no puede aceptar sus creencias por su propia amargura. Ven - si el problema no empezó con la Biblia, no puede ser resuelto con la Biblia - necesitamos ir a un mayor entendimiento. Veamos el sig. diagrama:

Si, por ejemplo una persona tiene un problema con... el análisis linüístico (por ejemplo, si la Biblia dice "quien crea" y la persona pensó que decía "quien haya creído", dicha persona no saldrá de su error, no importa cuánto le muestren la Biblia en todas sus traducciones y ediciones. Pero cuando le explican: "Mira - ve cómo el griego original de esto, significa 'creencia contínua' y no un 'evento pasado'", entonces entenderá lo que le tratan de decir. Muy probablemente dirá: "¡Hubieras empezado por eso!"
Así que el truco es un largo estudio y compartir la VISION COMPLETA de una doctrina. Hasta que no compartamos todo lo de nuestras creencias (sin esconder NADA), no iremos a ninguna parte. ¿Por qué? Tratamos de explicar el "por qué" y no el "qué". ¿Se han preguntado, por qué es tan difícil explicar algo a alguien de otra creencia/iglesia? Esta persona fue ENSEÑADA - tu vas a COMPROBAR, en lugar de ENSEÑARLE lo que sabes. ¿Y cómo sabremos EXACTAMENTE dónde está el error del otro? Con la ORACIÓN. Sin oración, no hay caso en empezar siquiera. Pensar que podemos hacer todo por nosotros mismos [como los judíos del desierto que trataron de ser justos por sí mismos y no por la Gracia de Dios] no nos llevará a ningún lado. Oren, oren, oren - podrían por ejemplo dedicar todas sus buenas obras a Dios, como oración (¡a mí me funciona!), especialmente aquellas que te cansan más (como lavar el carro). Y recuerden, siempre tengan un corazón abierto. ¡Todos lo necesitamos! :)
Pero otras veces, bueno, las personas han cerrado sus corazones a Dios - y como sólo por el Espíritu Santo podemos entender los Misterios Divinos, aquellos que no lo tienen (por ejemplo pecadores empedernidos) no pueden entender estas cosas bien. Por eso, el arrepentimiento de sus pecados (porque ninguno de nosotros está libre de pecado), es ESENCIAL para el ecumenismo.
Para terminar, sólo puedo hacer una oración.
Padre, te rogamos por tu rebaño, que seamos todos uno, como Tú y Cristo son Uno. Llena los corazones de tu pueblo con el fuego de tu amor, y la faz de la Tierra será renovada. Por favor ilumínanos a todos, regresa a aquellos que se han apartado de , porque para nada es imposible.
También te pedimos, todos los que estamos leyendo esto, que ayudes a aquellos que dudan. No dejes que nadie sea engañado por algún concepto erróneo de . Esperamos que algún día el mundo se una en el amor, teniendo a Tu Hijo Jesucristo como nuestro salvador.
En Su Santo Nombre,
te lo pedimos Señor,
Amén.



jueves 12 de noviembre de 2009

Vive la Santa Misa


Cortesía de http://www.rosario.org.mx/biblioteca/misa1.htm




En la Santa Misa asistes al mismo Sacrificio que el de la Cruz: ¡Cristo que se ofrece al Padre por ti y por mí!. En la Misa actúa la Santísima Trinidad: por voluntad del Padre y con la cooperación del Espíritu Santo, el Hijo se ofrece. Están además, la Virgen Madre de Dios y Madre nuestra. Los ángeles se unen también a este acto de adoración que todas las criaturas -desde donde sale el sol hasta el ocaso - tributamos llenos de alegría. Es el centro de la vida de la Iglesia. Amar la Santa Misa es amar a Jesucristo.
La Iglesia participa en el Evangelio de su Maestro no sólo mediante la fidelidad a la Palabra, y por medio del servicio a la verdad, sino igualmente mediante la sumisión, llena de esperanza y de amor, participa en la fuerza de la acción redentora, que Él había expresado y concretado en forma sacramental, sobre todo en la Eucaristía. Toda la vida sacramental de la Iglesia y de cada cristiano alcanza su vértice y su plenitud en la Eucaristía.

Intenta no sólo asistir, sino vivir el Santo Sacrificio de la Misa. Aprende a meterte en las palabras y oraciones. Si los que estamos en Misa, realmente la vivimos, el mundo - cada uno de nosotros- será notablemente mejor. Porque una Misa tiene valor infinito, ya que allí se ofrece al mismo Jesucristo el Hijo de Dios.

La Eucaristía nos educa en el amor al prójimo de un modo más profundo, demuestra que valor debe tener a los ojos de Dios todo hombre, si Cristo se ofrece a sí mismo de igual modo a cada uno. Si nuestro culto es auténtico, debe hacer aumentar en nosotros la conciencia de la dignidad de todo hombre.

"Debemos hacernos particularmente sensibles a todo sufrimiento y miseria humana, a toda injusticia y ofensa, buscando el modo de repararlos de manera eficaz.

Aprendamos a descubrir con respeto la verdad del hombre interior, porque precisamente este interior del hombre se hace morada de Dios presente en la Eucaristía. Cristo viene a los corazones, y visita las conciencias de nuestros hermanos y hermanas. El sentido del Misterio Eucarístico nos impulsa al amor al prójimo, el amor a todo hombre." P. Juan Pablo II

Fines de la Misa
a) Adoración:
En la Misa ofrecemos a Dios como homenaje de nuestra adoración lo que Él mismo nos ha dado; nada menos que el Cuerpo y la Sangre de Cristo, que tiene un valor infinito. En la Misa podemos adorar a Dios como se merece, gracias a que Jesucristo quiso instituir el Sacrificio y el Sacramento de la Eucaristía.

b) Acción de gracias:
En ella nos presentamos a Dios para darle gracias por sus innumerables dones espirituales y materiales en unión con la Iglesia y con Cristo.

c) Petición de perdón:
Es evidente que somos pecadores, que ofendemos a Dios, que no tenemos méritos personales, sin embargo, no nos llenamos de tristeza, pues podemos decir ¡Señor ten piedad! Y tener la seguridad de ser escuchados y perdonados.

d) Súplicas:
¡Necesitamos tantas cosas! En esta tierra quien no puede mucho, acude a quien tiene posibilidad de ayudarle. Nosotros tenemos pocos méritos, pero Cristo es el Hijo de Dios y es "siempre escuchado en razón de su dignidad" (Heb 5,7). Por eso en la Misa acudimos diciendo: "Por nuestro Señor Jesucristo tu Hijo que vive y reina contigo en unidad del Espíritu Santo, por los siglos de los siglos". Con esta recomendación, nosotros podemos acudir confiados a quién todo lo puede.

La Santa Misa consta de dos partes: Liturgia de la Palabra y Liturgia Eucarística, tan estrechamente unidas entre sí que constituyen un solo acto de culto; porque en la Misa se prepara la mesa de la Palabra de Dios y el Cuerpo de Cristo, en la que los fieles son instruidos y alimentados.

Ritos Iniciales:
La finalidad de estos ritos es hacer que los fieles reunidos constituyan una comunidad y se dispongan a oír como conviene la palabra de Dios y a celebrar dignamente la Eucaristía.



  • Canto de entrada: Su fin es abrir la celebración, fomentar la unión de quienes se han reunido, elevar sus pensamientos a la contemplación del misterio litúrgico o de la fiesta.





  • Beso al altar: El altar representa a Cristo siempre presente entre nosotros, unirse al beso que da el sacerdote, como si se diera a Cristo mismo, con un intenso deseo de permanecer siempre unidos a Él.Señal de la cruz: "En el nombre del Padre y del Hijo, y del Espíritu Santo. Se invoca la presencia de la Santísima Trinidad, ya que a Ella y a su gloria se dirige la Oblación, además se recuerda la Cruz de Cristo y de su pasión de la que siguen todos los bienes.





  • Saludo: "El Señor este con vosotros", con este saludo y con la respuesta del pueblo fiel, queda de manifiesto el misterio de la Iglesia congregada.





  • Acto penitencial: Breve pausa de silencio para recordar nuestros pecados, los últimos que hemos cometido, y pedir perdón al Señor. Si lo hacemos bien podemos alcanzar el perdón de los pecados veniales. Para disponernos a escuchar su Palabra y a celebrar dignamente la Eucaristía constituidos en una comunidad. También podemos pedir perdón por los pecados de todos los hombres.





  • Gloria: Es un himno muy antiguo con el que la Iglesia congregada en el Espíritu Santo glorifica a Dios Padre y al Cordero y le presenta sus súplicas. Se canta o se recita los domingos fuera del tiempo de adviento y Cuaresma, las solemnidades y fiestas y en algunas celebraciones especiales.





  • Oración colecta: El sacerdote como mediador entre Dios y los hombres presenta a Dios todas las acciones de su pueblo, todas sus peticiones.



Liturgia de la palabra:
En la "mesa de la Palabra" Dios habla a su pueblo, le descubre el misterio de la redención y salvación, y le ofrece alimento espiritual. Por el ministerio de la Palabra, Cristo está presente entre nosotros. Por esta Palabra, que es de Dios, el Señor quiere que mejoremos y da su respuesta a los problemas y situaciones de cada día, pues sólo Él "tiene palabras de vida eterna" (Jn. 6,68).



  • Las lecturas: Tomadas de la Sagrada Escritura constituyen la parte principal de la Liturgia de la Palabra. Dios habla para decir lo que espera de nosotros, y disponernos interiormente a corresponder a sus dones.
    Durante el tiempo ordinario las lecturas bíblicas de la Misa que preceden al Evangelio se toman, del Antiguo Testamento o del Nuevo Testamento. Los domingos y días solemnes, se hacen dos lecturas antes del Evangelio, una tomada del Antiguo Testamento y otra del Nuevo Testamento. A la primera lectura sigue el Salmo Responsorial, y a la segunda el aleluya, que se canta de pie.





  • Lectura del santo Evangelio: Se escucha de pie, por reverencia a la Palabra de Dios, haciendo antes la señal de la cruz cuando el sacerdote signa el libro santo, se hace el signo en la frente pidiendo luz para entender el Evangelio y para creer en él, en la boca para anunciarlo y confesarlo públicamente, en el pecho para que amemos su Palabra y la conservemos siempre en el corazón. El Evangelio narra un pasaje de la vida del Señor o de su doctrina, tal como escribieron por inspiración divina los evangelistas, Mateo, Marcos, Lucas o Juan.





  • Homilía: Es la palabra del celebrante revestida con la autoridad de Cristo, nos ayuda a descubrir -en base a los textos sagrados- lo que el Señor quiere de nosotros. Es importante sacar alguna conclusión, un propósito personal para la vida diaria.





  • Credo: Es la profesión de las verdades de fe que creemos, tiende a que el pueblo dé su asentimiento a la Palabra de Dios.





  • Oración de los fieles: Ejercitando su participación en el sacerdocio real de Jesucristo los fieles rezamos por toda la Iglesia, el Papa, los Obispos, por todos los hombres y sus necesidades.



Liturgia de la Eucaristía:

En la Última Cena, Cristo instituyó el sacrificio y convite pascual, por medio del cual el sacrificio de la cruz se hace continuamente presente en la Iglesia cuando el sacerdote, que representa a Cristo, realiza lo que el mismo Señor hizo y encargó a sus discípulos que hiciesen en memoria de Él. Es la parte principal de la Misa.



  • Ofertorio: Es la presentación del pan y el vino junto con nuestra acción de gracias por todo lo que recibimos de Dios sin merecer nada, le ofrecemos a Dios lo que Él mismo nos ha dado junto con nuestro ser.





  • Plegaria Eucarística: Esta gran oración de acción de gracias y santificación es el centro y cumbre de toda la celebración. Nos acercamos a este sacrificio que ofrece el sacerdote y que ofrecemos nosotros. El sacrificio del Hijo al Padre esperando que Dios reciba el sacrificio de dignidad infinita. Intensamente nos acercamos al momento culminante del sacrificio.





  • Prefacio: Es un diálogo a preparación para los actos que contiene el Santo Sacrificio. Pedimos que el Señor esté con todos, pues nos acercamos al Santo de los Santos, y si hasta aquí convenía que fuéramos puros y fervorosos, en adelante deseamos acrecentar nuestro amor y tener levantado nuestro corazón a Dios.



Los principales elementos de que consta la Oración Eucarística pueden distinguirse de esta manera:




  1. Acción de gracias: (Que se expresa sobre todo en el prefacio) en la que el sacerdote, en nombre de todo el pueblo santo, glorifica a Dios Padre y le da las gracias por toda la obra de salvación.





  2. Aclamación: (Santo) esta aclamación la pronuncia todo el pueblo con el sacerdote. "Todos los cristianos por la Comunión de los Santos, reciben las gracias de cada Misa, la tierra y el cielo se unen para entonar con los ángeles un himno de alabanza y de acción de gracias al Señor: Santo, Santo, Santo…





  3. Epíclesis: Con ella la Iglesia implora el poder divino para que los dones que han ofrecido los hombres, queden consagrados, es decir, se conviertan en el Cuerpo y la Sangre de Cristo, y para que la hostia inmaculada que se va a recibir en la comunión sea para salvación de quienes la reciban. Expresamos nuestra fe en la presencia real de Cristo arrodillándonos en señal de adoración al Señor ante este misterio tan grande.





  4. Narración de la institución y la consagración: Mediante las palabras y acciones de Cristo se lleva a cabo el sacrificio que Cristo mismo instituyó en la última Cena.





  5. Anámnesis: Recordando principalmente su bienaventurada Pasión, su gloriosa Resurrección y la Ascensión al Cielo. ("Anunciamos tu muerte, proclamamos tu Resurrección, ¡ven Señor Jesús! u otra).





  6. Oblación: Por la que la Iglesia, en este memorial ofrece al Padre en el Espíritu Santo, la hostia inmaculada. La Iglesia pretende que los fieles no sólo ofrezcan la hostia inmaculada, sino que aprendan a ofrecerse a sí mismos, y que de día en día perfeccionen con la mediación de Cristo. La unidad con Dios y entre sí, de modo que sea Dios todo en todos.





  7. Intercesiones: Presentamos nuestras oraciones a Dios Padre, rogándole, por medio de Cristo, que acepte los dones que Él mismo nos ha dado. Mencionamos a aquellos por los que se ofrece el Sacrificio. En primer lugar por la Iglesia, a la que pertenecemos todos, para que le dé su paz, la proteja y la mantenga unida, pedimos por el Papa y los obispos de la diócesis y por todos los fieles.





  8. Doxología final: En la que se expresa la glorificación de Dios, y que se concluye y confirma con la aclamación del pueblo.



El sacerdote nos exhorta nuevamente a que reconozcamos en la Eucaristía que "Este es el Sacramento de nuestra Fe"; todos nos ponemos de pie y contestamos: "Anunciamos tu Muerte, proclamamos tu Resurrección, ¡Ven Señor Jesús!" El sacerdote pide ahora por toda la Iglesia, por los vivos y difuntos, menciona a las personas que han puesto una intención especial y concluye esta parte con una oración solemne que pronuncia únicamente el sacerdote: "Por Cristo, con Él y en Él…., los fieles aceptamos su oración contestando solemnemente: "Amén".

Rito de Comunión



  • Padrenuestro: Recitando o cantando esta oración glorificamos a Dios, es la oración vocal por excelencia ya que la dijo Cristo a petición de los apóstoles. Nos llena de confianza saber que Dios es nuestro Padre y que nosotros somos, no siervos, ni tan sólo amigos, sino ¡hijos de Dios! De ahí nuestra fe en Dios, la seguridad de que jamás nos abandona, y también nuestra responsabilidad de actuar como los buenos hijos que saben devolver por amor.





  • Rito de la Paz: Imploramos la paz y la unidad para la Iglesia y toda la familia humana y se expresan mutuamente la caridad, antes de participar de un mismo pan.
    El sacerdote presenta la Hostia Consagrada al Pueblo, mostrándola como "El Cordero de Dios" y llama "dichosos" a quienes han sido invitados a la cena del Señor. Todos contestamos como aquel soldado romano del Evangelio: "Señor, yo no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya, bastará para sanarme". Los fieles -que se encuentran en gracia de Dios- reciben el Cuerpo y la Sangre del Señor, del mismo modo que los Apóstoles los recibieron de manos de Jesús. Se entonan cantos de comunión y quienes no se acercan a comulgar pueden en este momento hacer una oración en silencio pidiendo al Señor su gracia y la oportunidad para poder cuanto antes confesarse y participar de la Comunión con toda la Iglesia.





  • Despedida: Saludo y bendición sacerdotal. Con Cristo en el alma, termina la Santa Misa; la bendición del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo nos acompaña durante toda la jornada, en nuestra tarea sencilla y normal de santificar todas las actividades humanas.



Acabada la Santa Misa Jesucristo está en nosotros con su Cuerpo, con su Sangre, con su Alma y con su Divinidad y esto debe llevarnos a estar algún tiempo recogidos en oración. El Señor permanece dentro de nosotros unos minutos. Es lógico que nos sintamos indignos, y por eso muy agradecidos de recibir tanto bien.
Aprovechemos ese momento, el más grande del día, para adorar al Señor, darle gracias, pedirle perdón por nuestros pecados y pedirle toda clase de bienes materiales y espirituales; para hacer actos de fe, de esperanza y de caridad. Se recomienda a los fieles no descuidar, después de la comunión, una justa y debida acción de gracias, con un tiempo de silencio, un himno o un salmo de alabanza.

Las posiciones en la Santa Misa son tres:



  • De pie: en señal de respeto, de admiración, de prontitud para actuar (es la posición que se tiene cuando llega un gran personaje). Esta posición la tenemos en las oraciones del principio, y en las que van después de la Consagración y durante la lectura del Santo Evangelio.





  • Sentados: es posición de tranquilidad, de calma, de meditación. La tenemos mientras escuchamos las primeras lecturas, la homilía y las oraciones del ofertorio. Al sentarnos no crucemos las piernas, esto es una falta de respeto.





  • De rodillas: es señal de humildad, de arrepentimiento, de profunda adoración. Es la posición para el momento de la Consagración (al levantar el sacerdote la hostia y el cáliz después de la Consagración mirémosle con profunda fe y pidámosle alguna gracia al Señor).



Como debemos comportarnos y presentarnos dentro del Templo



  • Al entrar al Templo, debemos hacer la señal de la Cruz, esto nos recordará que Cristo murió en la Cruz por nosotros.





  • Apagar el celular y/o radiolocalizadores, recordemos que la llamada principal es de Dios. Nos encontramos en su casa, hay que darle su tiempo con calidad.





  • El Templo es la "Casa de Dios", cuando vamos de visita a una casa "X", tratamos de vestirnos en forma apropiada y de ponernos lo mejor que tenemos, debemos presentarnos en el Templo vestidos con propiedad, correctamente y con decencia, no de forma escandalosa, vulgar o llamativa.





  • Ya que respetamos la Casa de Dios, también debemos cuidarla y mantenerla limpia.





  • Debemos procurar llegar puntuales a la Misa o alguna otra ceremonia, de lo contrario distraeremos a los fieles que ya se encuentren ahí, también debemos procurar contestar o cantar con voz clara y fuerte.





  • Al terminar la Misa no salgamos en tropel, debemos hacerlo con calma y hasta que el Sacerdote se retire; algunas personas acostumbran salir inmediatamente después de que reciben la Comunión, lo cual es incorrecto, pues todavía no termina la Misa.



Esto es algunas normas que debemos seguir al entrar al Templo, conociendo esto podemos acercarnos un poco más a Dios y ser agradables a las demás personas con las que convivimos, ya que pertenecemos a la misma Iglesia.

BIBLIOGRAFIA:

Vivir la Santa Misa, Pablo Arce Gargollo
Eucarístia, Luis García García (folletos mc)
Vive tu Misa, Juan Luis Selma (folletos mc)
Cómo es la santa Misa, Jesús Ortíz López
¡Ven! "Te invito a conocer mi casa", Alicia Vaca Zenil


lunes 9 de noviembre de 2009

Constitución Apostólica ANGLICANORUM COETIBUS

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Escudo Papal

*

CONSTITUCIÓN APOSTÓLICA

ANGLICANORUM COETIBUS

DEL SUMO PONTÍFICE

BENEDICTO XVI

SOBRE LA INSTITUCIÓN DE ORDINARIATOS PERSONALES PARA LOS ANGLICANOS QUE INGRESAN EN LA PLENA COMUNIÓN CON LA IGLESIA CATÓLICA


En estos últimos tiempos, el Espíritu Santo ha impulsado a grupos anglicanos a pedir varias veces e insistentemente ser recibidos, también corporativamente, en la plena comunión católica y esta Sede Apostólica ha acogido benévolamente su pedido. El Sucesor de Pedro, de hecho, que tiene del Señor Jesús el mandato de garantizar la unidad del episcopado y de presidir y tutelar la comunión universal de todas las Iglesias [1], no puede no predisponer los medios para que tal santo deseo puede ser realizado.


La Iglesia, pueblo reunido en la unidad del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo [2], ha sido instituida por Nuestro Señor Jesucristo como “el sacramento, es decir, el signo y el instrumento de la íntima unión con Dios y de la unidad de todo el género humano” [3]. Toda división entre los bautizados en Jesucristo es una herida a lo que la Iglesia es y a aquello por lo que la Iglesia existe; de hecho “no sólo se opone abiertamente a la voluntad de Cristo sino que es también escándalo para el mundo y daña la más santa de las causas: la predicación del Evangelio a toda creatura” [4]. Precisamente por esto, antes de derramar su sangre por la salvación del mundo, el Señor Jesús ha orado al Padre por la unidad de sus discípulos [5].


Es el Espíritu Santo, principio de unidad, quien constituye a la Iglesia como comunión [6]. Él es el principio de la unidad de los fieles en la enseñanza de los Apóstoles, en la fracción del pan y en la oración [7]. La Iglesia, sin embargo, por analogía con el misterio del Verbo encarnado, no es sólo una comunión invisible, espiritual, sino también visible [8]; de hecho, “la sociedad dotada de órganos jerárquicos, y el cuerpo místico de Cristo, la asamblea visible y la comunidad espiritual, la Iglesia terrestre y la Iglesia dotada de bienes celestiales, no han de considerarse como dos cosas, porque forman una realidad compleja, constituida por un elemento humano y otro divino” [9]. La comunión de los bautizados en la enseñanza de los Apóstoles y en la fracción del pan eucarístico se manifiesta visiblemente en los vínculos de la profesión de la integridad de la fe, de la celebración de todos los sacramentos instituidos por Cristo y del gobierno del Colegio de los Obispos unidos con su cabeza, el Romano Pontífice. [10]


La única Iglesia de Cristo, que en el Símbolo profesamos como una, santa, católica y apostólica, “subsiste en la Iglesia Católica gobernada por el sucesor de Pedro y por los Obispos en comunión con él, aunque pueden encontrarse fuera de ella muchos elementos de santificación y de verdad que, como dones propios de la Iglesia de Cristo, inducen hacia la unidad católica”. [11]


A la luz de tales principios eclesiológicos, con esta Constitución Apostólica se provee una normativa general que regule la institución y la vida de los Ordinariatos Personales para aquellos fieles anglicanos que desean entrar corporativamente en plena comunión con la Iglesia Católica. Tal normativa está complementada por las Normas Complementarias emanadas por la Sede Apostólica.


I. § 1. Los Ordinariatos Personales para Anglicanos que entran en la plena comunión con la Iglesia Católica son erigidos por la Congregación para la Doctrina de la Fe dentro de los confines territoriales de una determinada Conferencia Episcopal, después de haber consultado a la misma Conferencia.


§ 2. En el territorio de una Conferencia de Obispos, pueden ser erigidos uno o más Ordinariatos, según las necesidades.


§ 3. Cada Ordinariato ipso iure goza de personalidad jurídica pública; es jurídicamente equiparable a una diócesis. [12]


§ 4. El Ordinariato está formado por fieles laicos, clérigos y miembros de Institutos de Vida Consagrada o de Sociedades de Vida Apostólica, originariamente pertenecientes a la Comunión Anglicana y ahora en plena comunión con la Iglesia Católica, o bien aquellos que reciben los Sacramentos de la Iniciación en la jurisdicción del Ordinariato mismo.


§ 5. El Catecismo de la Iglesia Católica es la expresión auténtica de la fe católica profesada por los miembros del Ordinariato.


II. El Ordinariato Personal está regido por las normas del derecho universal y de la presente Constitución Apostólica y está sujeto a la Congregación para la Doctrina de la Fe y a los otros Dicasterios de la Curia Romana según sus competencias. Está también regido por las Normas Complementarias y otras eventuales Normas específicas dadas para cada Ordinariato.


III. Sin excluir las celebraciones litúrgicas según el Rito Romano, el Ordinariato tiene la facultad de celebrar la Eucaristía y los otros Sacramentos, la Liturgia de las Horas y las otras acciones litúrgicas según los libros litúrgicos propios de la tradición anglicana aprobados por la Santa Sede, a fin de mantener vivos en el interior de la Iglesia Católica las tradiciones espirituales, litúrgicas y pastorales de la Comunión Anglicana, como don precioso para alimentar la fe de sus miembros y riqueza para compartir.


IV. Un Ordinariato Personal está confiado al cuidado pastoral de un Ordinario nombrado por el Romano Pontífice.


V. La potestad (potestas) del Ordinario es:


a. ordinaria: unida por el mismo derecho al oficio conferido por el Romano Pontífice, para el fuero interno y el fuero externo;


b. vicaria: ejercida en nombre del Romano Pontífice;


c. personal: ejercida sobre todos aquellos que pertenecen al Ordinariato.


Ésta es ejercida en modo conjunto con la del Obispo diocesano local en los casos previstos por las Normas Complementarias.


VI. § 1. Aquellos que han ejercido el ministerio de diáconos, presbíteros u obispos anglicanos, que responden a los requisitos establecidos por el derecho canónico [13] y no están impedidos por irregularidades u otros impedimentos, [14] pueden ser aceptados por el Ordinario como candidatos para las Sagradas Órdenes en la Iglesia Católica. Para los ministros casados, se han de observar las normas de la Encíclica de Pablo VI Sacerdotalis Coelibatus, n. 42, [15] y de la Declaración In June [16]. Los ministros no casados deben atenerse a la norma del celibato clerical según el can. 277, § 1.


§2 El Ordinario, en plena observancia de la disciplina del celibato clerical en la Iglesia latina, pro regula admitirá sólo a hombres célibes al orden del presbiterado. Podrá pedir al Romano Pontífice, como una derogación del can 277, §1, admitir caso por caso al Orden Sagrado del presbiterado también a hombres casados, según los criterios objetivos aprobados por la Santa Sede.


§ 3. La incardinación de los clérigos estará regulada según las normas del derecho canónico.


§ 4. Los presbíteros incardinados en un Ordinariato, que constituyen su presbiterio, deben cultivar también un vínculo de unidad con el presbiterio de la Diócesis en cuyo territorio desarrollan su ministerio; deberán favorecer iniciativas y actividades pastorales y caritativas conjuntas, que podrán ser objeto de acuerdos estipulados entre el Ordinario y el Obispo diocesano local.


§ 5. Los candidatos a las Sagradas Órdenes en un Ordinariato serán formados junto a los otros seminaristas, especialmente en los ámbitos doctrinal y pastoral. Para tener en cuenta las necesidades particulares de los seminaristas del Ordinariato y de su formación en el patrimonio anglicano, el Ordinario puede establecer programas para desarrollar en el seminario o también erigir casas de formación, unidas a facultades de teología ya existentes.


VII. El Ordinario, con la aprobación de la Santa Sede, puede erigir nuevos Institutos de Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apostólica y promover a los miembros a las Sagradas Órdenes, según las normas del derecho canónico. Institutos de Vida Consagrada provenientes del Anglicanismo y ahora en plena comunión con la Iglesia Católica, pueden ser sometidos a la jurisdicción del Ordinario por mutuo acuerdo.


VIII. § 1. El Ordinario, según la norma del derecho, después de haber oído el parecer del Obispo diocesano del lugar, puede, con el consentimiento de la Santa Sede, erigir parroquias personales, para el cuidado pastoral de los fieles pertenecientes al Ordinariato.


§ 2. Los párrocos del Ordinariato gozan de todos los derechos y están sujetos a todas las obligaciones previstas en el Código de Derecho Canónico, que, en los casos establecidos en las Normas Complementarias, son ejercidos en mutua ayuda pastoral con los párrocos de la Diócesis en cuyo territorio se encuentra la parroquia personal del Ordinariato.


IX. Tanto los fieles laicos como los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica, que provienen del Anglicanismo y desean formar parte del Ordinariato Personal, deben manifestar esta voluntad por escrito.


X. § 1. El Ordinario es asistido en su gobierno por un Consejo de gobierno, regulado por Estatutos aprobados por el Ordinario y confirmados por la Santa Sede. [17]


§ 2. El Consejo de gobierno, presidido por el Ordinario, está compuesto por al menos seis sacerdotes y ejerce las funciones establecidas en el Código de Derecho Canónico para el Consejo Presbiteral y el Colegio de Consultores y aquellas especificadas en las Normas Complementarias.


§ 3. El Ordinario debe constituir un Consejo para los asuntos económicos, según la norma del Código de Derecho Canónico y con las funciones establecidas por éste. [18]


§ 4. Para favorecer la consulta de los fieles, en el Ordinariato debe ser constituido un Consejo Pastoral. [19]


XI. El Ordinario debe ir a Roma cada cinco años para la visitaad limina Apostolorum y, a través de la Congregación para la Doctrina de la Fe, en comunicación también con la Congregación para los Obispos y la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, debe presentar al Romano Pontífice un informe sobre el estado del Ordinariato.


XII. Para las causas judiciales, el tribunal competente es el de la Diócesis en que tiene domicilio una de las partes, salvo que el Ordinariato haya constituido un tribunal propio, en cuyo caso el tribunal de segunda instancia será el designado por el Ordinariato y aprobado por la Santa Sede.


XIII. El Decreto que erigirá un Ordinariato determinará el lugar de la sede del Ordinariato mismo y, si lo considera oportuno, también su iglesia principal.


Queremos que estas disposiciones y normas nuestras sean válidas y eficaces ahora y en el futuro, no obstante, si fuese necesario, las Constituciones y las Ordenanzas Apostólicas emanadas por nuestros predecesores, y toda otra prescripción, incluso las dignas de particular mención y derogación.


Dado en Roma, junto a San Pedro, el 4 de noviembre de 2009, Memoria de San Carlos Borromeo.


BENEDICTUS PP . XVI

Notas


[1] Cf. Concilio Ecuménico Vaticano II, Cost. dogm. Lumen gentium,23; Congregación per la Doctrina de la Fe, Carta Communionis notio, 12; 13.

[2] Cf. Cost. dogm. Lumen gentium, 4; Decr. Unitatis redintegratio, 2.

[3] Cost. dogm. Lumen gentium 1.

[4] Decr. Unitatis redintegratio, 1.

[5] Cf. Gv 17,20-21; Decr. Unitatis redintegratio, 2.

[6] Cf. Cost. dogm. Lumen gentium, 13.

[7] Cf. Ibidem; At 2,42.

[8] Cf. Cost. dogm. Lumen gentium, 8; Carta Communionis notio, 4.

[9] Cost. dogm. Lumen gentium, 8.

[10] Cf. CIC, can. 205; Cost. dogm. Lumen gentium, 13; 14; 21; 22; Decr. Unitatis redintegratio, 2; 3; 4; 15; 20; Decr. Christus Dominus, 4; Decr. Ad gentes, 22.

[11] Cost. dogm. Lumen gentium, 8; Decr. Unitatis redintegratio, 1; 3; 4; Congregación per la Doctrina de Fe, Dich. Dominus Iesus, 16.

[12] Cf. Juan Pablo II, Const. Ap. Spirituali militum curae, 21 aprile 1986, I § 1.

[13] Cf. CIC, cann. 1026-1032.

[14] Cf. CIC, cann. 1040-1049.

[15] Cf. AAS 59 (1967) 674.

[16] Cf. Congregación para la Doctrina de la Fe, Declaración del 1° abril 1981, en Enchiridion Vaticanum 7, 1213.

[17] Cf. CIC, cann. 495-502.

[18] Cf. CIC, cann. 492-494.

[19] Cf. CIC, can. 511.

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Traducción: La Buhardilla de Jerónimo

Normas complementarias para la Constitución Apostólica Anglicanorum Coetibus

Normas complementarias para la Constitución Apostólica Anglicanorum Coetibus

Jurisdicción de la Santa Sede


Artículo 1


Cada Ordinariato está sujeto a la Congregación para la Doctrina de la Fe. Mantiene estrechas relaciones con los demás Dicasterios Romanos según sus competencias.


Relaciones con las Conferencias Episcopales y los Obispos diocesanos


Artículo 2


§1. El Ordinario sigue las directivas de las Conferencias Episcopales nacionales en la medida en que éstas son consistentes con las normas contenidas en la Constitución Apostólica Anglicanorum coetibus.


§2. El Ordinario es miembro de la respectiva Conferencia Episcopal.


Artículo 3


El Ordinario, en el ejercicio de este oficio, debe mantener estrechos lazos de comunión con el Obispo de la diócesis en la que el Ordinariato está presente, en orden a coordinar su actividad pastoral con el programa pastoral de la diócesis.


El Ordinario


Artículo 4


§1. El Ordinario debe ser un obispo o un presbítero designado por el Romano Pontífice ad nutum Sanctae Sedis, basado en una terna presentada por el Consejo de Gobierno. Se aplican a él los cánones 383-388, 392-394, y 396-398 del Código de Derecho Canónico.


§2. El Ordinario tiene la facultad de incardinar en el Ordinariato a ex ministros anglicanos que hayan entrado en la plena comunión con la Iglesia Católica, así como a candidatos que pertenecen al Ordinariato y son promovidos por él a las Sagradas Órdenes.


§3. Después de haber consultado con la Conferencia Episcopal, y habiendo obtenido el consentimiento del Consejo de Gobierno y la aprobación de la Santa Sede, el Ordinario puede erigir, según la necesidad, decanatos territoriales supervisados por un delegado del Ordinario que vela por los fieles de las distintas parroquias personales.


Los fieles del Ordinariato


Artículo 5


§1. Los fieles laicos que originalmente eran de tradición anglicana y desean pertenecer al Ordinariato, después de haber hecho su Profesión de Fe y recibido los Sacramentos de Iniciación, según contempla el canon 845, deben ser registrados en el pertinente registro del Ordinariato. Aquellos que fueron previamente bautizados como católicos fuera del Ordinariato, ordinariamente no son elegibles como miembros, a menos que sean miembros de una familia que pertenezca al Ordinariato.


§2. Los fieles laicos y los miembros de Institutos de Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apostólica cuando colaboran en actividades pastorales o caritativas, sean diocesanas o parroquiales, están sujetos al Obispo Diocesano o al párroco del lugar; por lo que en este caso, la potestad de estos últimos es ejercida en modo conjunto con la del Ordinario y la del párroco del Ordinariato.


El clero


Artículo 6


§1. En orden a admitir a los candidatos para las Sagradas Órdenes, el Ordinario debe obtener el consentimiento del Consejo de Gobierno. En consideración a la tradición eclesial y práctica anglicanas, el Ordinario puede presentar al Santo Padre un pedido para la admisión de hombres casados al presbiterado en el Ordinariato, después de un proceso de discernimiento basado en criterios objetivos y en las necesidades del Ordinariato. Estos criterios objetivos son determinados por el Ordinario en consulta con la Conferencia Episcopal local y deben ser aprobado por la Santa Sede.


§2. Aquellos que han sido previamente ordenados en la Iglesia Católica y posteriormente se han hecho anglicanos, no pueden ejercer el ministerio sagrado en el Ordinariato. Los clérigos anglicanos que están en situaciones matrimoniales irregulares no pueden ser aceptados a las Sagradas Órdenes en el Ordinariato.


§3. Los presbíteros incardinados en el Ordinariato reciben las facultades necesarias de parte del Ordinario.


Artículo 7


§1. El Ordinario debe asegurar que se provea al clero incardinado en el Ordinariato de la adecuada remuneración, y debe proveer por sus necesidades en los casos de enfermedad, discapacidad y ancianidad.


§2. El Ordinario podrá convenir con la Conferencia Episcopal acerca de los recursos y fondos que puedan hacerse disponibles para el cuidado del clero del Ordinariato.


§3. Cuando sea necesario, los sacerdotes, con el permiso del Ordinario, pueden ejercer una profesión secular compatible con el ejercicio del ministerio sacerdotal (cf. CIC, can. 286).


Artículo 8


§1. Los presbíteros que constituyen el presbiterio del Ordinariato, son elegibles como miembros en el Consejo Presbiteral de la Diócesis en la que ejercen la cura pastoral de los fieles del Ordinariato (cf. CIC, can. 498, §2).


§2. Los sacerdotes y los diáconos incardinados en el Ordinariato pueden ser miembros del Consejo Pastoral de la Diócesis en la que ejercen su ministerio, de acuerdo con la forma determinada por el Obispo Diocesano (cf. CIC, can. 512, §1).


Artículo 9


§1. Los clérigos incardinados en el Ordinariato deben estar disponibles para asistir a la Diócesis en la que tienen domicilio o cuasi-domicilio cuando se lo juzgue apropiado para el cuidado pastoral de los fieles. En tales casos, están sujetos al Obispo Diocesano en lo que pertenece al cargo pastoral u oficio que reciben.


§2. Donde y cuando se lo juzgue apropiado, los clérigos incardinados en una diócesis o en un Instituto de Vida Consagrada o Sociedad de Vida Apostólica, con el consentimiento escrito de sus respectivos obispos diocesanos o sus superiores, pueden colaborar en el trabajo pastoral del Ordinariato. En tal caso, están sujetos al Ordinario en lo que pertenece al cargo pastoral u oficio que reciben.


§3. En los casos tratados en los parágrafos precedentes, debe existir un acuerdo escrito entre el Ordinario y el obispo diocesano o el superior del Instituto de Vida Consagrada o el moderador de la Sociedad de Vida Apostólica, en el que estén claramente establecidos los términos de la colaboración y todo lo que pertenece a los medios de mantenimiento.


Artículo 10


§1. La formación del clero del Ordinariato debe cumplir dos objetivos: 1) la formación conjunta con los seminaristas diocesanos de acuerdo con las circunstancias locales; 2) la formación, en plena armonía con la tradición católica, en aquellos aspectos del patrimonio anglicano que son de un valor particular.


§2. Los candidatos para la ordenación sacerdotal recibirán su formación teológica con otros seminaristas en un seminario o facultad de teología en conformidad con un acuerdo entre el Ordinario y, respectivamente, el obispo diocesano o los obispos en cuestión. Los candidatos pueden recibir otros aspectos de la formación sacerdotal según un programa específico del mismo seminario o en una casa de formación establecida, con el consentimiento del Consejo de Gobierno, expresamente con el propósito de transmitir el patrimonio anglicano.


§3. El Ordinariato debe tener su proprio Programa de Formación Sacerdotal, aprobado por la Santa Sede; cada casa de formación debe preparar su propia regla, aprobada por el Ordinario (cf. CIC, can. 242, §1).


§4. El Ordinario puede aceptar como seminaristas sólo a aquellos que pertenecen a una parroquia personal del Ordinariato o a quienes fueron previamente anglicanos y han establecido plena comunión con la Iglesia Católica.


§5. El Ordinariato vela por la continuada formación de su clero, por medio de su participación en los programas locales provistos por la Conferencia Episcopal y el obispo diocesano.


Ex obispos anglicanos


Artículo 11


§1. Un ex obispo anglicano casado es elegible para ser designado Ordinario. En tal caso, debe ser ordenado sacerdote en la Iglesia Católica y luego ejercer el ministerio pastoral y sacramental dentro del Ordinariato con plena autoridad jurisdiccional.


§2. Un ex obispo anglicano que pertenezca al Ordinariato puede ser convocado para asistir al Ordinario en la administración del Ordinariato.


§3. Un ex obispo anglicano que pertenezca al Ordinariato puede ser invitado a participar en las reuniones de la Conferencia Episcopal del respectivo territorio, con el status equivalente al de un obispo retirado.


§4. Un ex obispo anglicano que pertenezca al Ordinariato y que no ha sido ordenado como obispo en la Iglesia Católica, puede pedir permiso a la Santa Sede para usar la insignia del oficio episcopal.


El Consejo de gobierno


Artículo 12


§ 1. El Consejo de Gobierno, de acuerdo con los Estatutos aprobados por el Ordinario, tiene los derechos y las competencias que, según el Código de Derecho Canónico, son propios del Consejo Presbiteral y del Colegio de Consultores.


§ 2. Además de tales competencias, el Ordinario necesita del consentimiento del Consejo de Gobierno para:


a. admitir a un candidato a las Sagradas Órdenes;

b. erigir o suprimir una parroquia personal;

c. erigir o suprimir una casa de formación;

d. aprobar un programa formativo.


§ 3. El Ordinario también consulta al Consejo de Gobierno en lo concerniente a las actividades pastorales del Ordinariato y los principios inspiradores de la formación de los clérigos.


§ 4. El Consejo de Gobierno tiene voto deliberativo:


a. para formar la terna de nombres a enviar a la Santa Sede para el nombramiento del Ordinario;


b. en la elaboración de las propuestas de cambio de las Normas Complementarias del Ordinariato para presentar a la Santa Sede;


c. en la redacción de los Estatutos del Consejo de Gobierno, de los Estatutos del Consejo Pastoral y del Reglamento de las casas de formación.


§ 5. El Consejo de Gobierno está compuesto según los Estatutos del Consejo. La mitad de los miembros es elegida por los presbíteros del Ordinariato.


El Consejo Pastoral


Artículo 13


§ 1. El Consejo Pastoral, instituido por el Ordinario, ofrece consejo sobre la actividad pastoral del Ordinariato.


§ 2. El Consejo Pastoral, presidido por el Ordinario, está regido por los Estatutos aprobados por el Ordinario.


Las parroquias personales


Artículo 14


§ 1. El párroco puede ser asistido en la cura pastoral de la parroquia por un vicario parroquial, nombrado por el Ordinario; en la parroquia debe ser constituido un Consejo pastoral y un Consejo para los asuntos económicos.


§ 2. Si no hay un vicario, en caso de ausencia, de impedimento o de muerte del párroco, el párroco del territorio en que se encuentra la iglesia de la parroquia personal, puede ejercer, si es necesario, sus facultades de párroco de modo suplementario.


§ 3. Para el cuidado pastoral de los fieles que se encuentran en el territorio de la Diócesis en el que no ha sido erigida una parroquia personal, oído el parecer del Obispo diocesano, el Ordinario puede proveer con una cuasi-parroquia (cf. CIC, can. 516, § 1).


El Sumo Pontífice Benedicto XVI, en la Audiencia concedida al suscrito Cardenal Prefecto, ha aprobado las presentes Normas Complementarias a la Constitución Apostólica Anglicanorum coetibus, decidida por la Sesión Ordinaria de esta Congregación, y ha ordenado la publicación.


Roma, desde la Sede la Congregación para la Doctrina de la Fe, el 4 de noviembre de 2009, Memoria de San Carlos Borromeo.


William Card. Levada
Prefecto


X Luis. F. Ladaria, S.I.
Arzobispo tit. di Thibica
Secretario


***


Traducción: La Buhardilla de Jerónimo


Santa Sede publica Constitución Apostólica que regula paso de anglicanos a la Iglesia

VATICANO, 09 Nov. 09 / 10:08 am (ACI)

La Congregación para la Doctrina de la Fedio hoy a conocer la Constitución Apostólica "Anglicanorum coetibus", sobre la institución de Ordinariatos Personales para los anglicanos que entran en plena comunión con la Iglesia Católica. En el comunicado se precisa, además, que la disciplina sobre elcelibato sacerdotal no ha variado en modo alguno.

La mencionada Constitución Apostólica y las Normas Complementarias están fechadas el 4 de noviembre, festividad de San Carlos Borromeo, y firmados por el CardenalWilliam Joseph Levada y el Arzobispo Luis F. Ladaria, S.I, respectivamente Prefecto y Secretario de la Congregación para la Doctrina de la Fe.

En el comunicado se recuerda que el 20 de octubre de 2009, el Cardenal Levada anunció "un nuevo documento para responder a las numerosas peticiones enviadas a la Santa Sede por grupos de ministros y fieles anglicanos de diversas partes del mundo que desean entrar en la comunión plena y visible con la IglesiaCatólica".

El texto explica que "la Constitución Apostólica que se publica hoy introduce una estructura canónica que facilita esa reunión corporativa mediante la institución de Ordinariatos Personales que permitirán a esos grupos entrar en comunión plena con la Iglesia Católica, conservando al mismo tiempo elementos específicos del patrimonio espiritual y litúrgico anglicano. Las Normas Complementarias servirán para la correcta aplicación del procedimiento".

Seguidamente señala que "esta Constitución Apostólica abre un nuevo camino para la promoción de la unidad de los cristianos, reconociendo al mismo tiempo la legítima diversidad en la expresión de nuestra fe común. No se trata de una iniciativa que haya tenido origen en la Santa Sede, sino de una respuesta generosa por parte del Santo Padre a la aspiración legítima de esos grupos anglicanos. La institución de esta nueva estructura se sitúa en plena armonía con el compromiso para el diálogo ecuménico, que sigue siendo prioritario para la Iglesia Católica".

Asimismo, el comunicado precisa que "la posibilidad prevista en la Constitución Apostólica de la presencia de algunos clérigos casados en los Ordinariatos Personales no significa en modo alguno un cambio en la disciplina de la Iglesia acerca del celibato sacerdotal que, como afirma el Concilio Vaticano II es signo y al mismo tiempo estímulo de la caridad pastoral y anuncia de forma resplandeciente el reino de Dios".

La Constitución consta de trece disposiciones relativas a la formación de los Ordinariatos que gozan, según afirma el párrafo 3 del primer apartado, "de personalidad jurídica pública y son asimilables jurídicamente a una diócesis"; a la potestad del Ordinario "ejercida de forma conjunta con la del obispo diocesano local en los casos previstos por las Normas Complementarias"; a los candidatos al Orden Sacramental; a la erección, con la aprobación de la Santa Sede, de nuevos Institutos de Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apostólica, así como de parroquias; a la visita "ad limina" del Ordinario, entre otros temas

Las Normas Complementarias, concluye el comunicado, tratan de la dependencia de la Santa Sede; las relaciones con las Conferencias Episcopales y los obispos diocesanos; el Ordinario; los fieles del Ordinariato; el clero; los obispos que eran anglicanos; el Consejo de gobierno; el Consejo pastoral y las parroquias personales.



New York Times veta carta de Arzobispo que denuncia anticatolicismo como "pasatiempo nacional"

NUEVA YORK, 08 Nov. 09 / 08:16 pm (ACI)

El Arzobispo de Nueva York, Mons. Timothy Dolan, publicó en su blog la carta que dirigió sin éxito al diario New York Times (NYT), en la que denuncia que el anticatolicismo se ha convertido en un pasatiempo nacionalpara Estados Unidos y detalla varios episodios en los que el popular diario participó de esta tendencia.

"No es nada exagerado expresar que el prejuicio contra la Iglesia Católica es un pasatiempo nacional", sostiene Mons. Dolan en la carta vetada y recuerda que personajes como Arthur Schlesinger Sr. Se han referido a este hecho como "la mayor discriminación del pueblo estadounidense".

El Arzobispo cuestionó la cobertura que el NYT dio a mediados de octubre a una noticia sobre 40 casos de abuso infantil perpetrados en la Comunidad Judía Ortodoxa de Brooklyn en solo un año.

En este caso, explicó Mons. Dolan, el NYT "no reclamó lo que exigió insistentemente cuando se trataba del mismo tipo de abusos por parte de una minoría de sacerdotes: la publicación de los nombres de los abusadores, la no prescripción de los delitos, investigaciones externas, publicación de todos los detalles y total transparencia. En lugar de eso, un abogado ruega a los oficiales de oficio que presten atención a las ‘sensibilidades religiosas’".

"Dada la propia horrible experiencia reciente de la Iglesia Católica, no me encuentro en condiciones de criticar a nuestros vecinos Judíos Ortodoxos; tampoco tengo el deseo de hacerlo. Pero puedo criticar este sistema de ‘escándalo selectivo’", agregó.

Asimismo, lamentó que el diario haya omitido cubrir en los años 2004 y 2007, estudios que mostraban la magnitud de los casos de abuso sexual de menores en las escuelas públicas debido a que periódicos como el NYT "parecen tener sólo sacerdotes en la mira".

En esta línea, también en la quincena de octubre pasado, el NYT publicó en la parte más visible de la página principal del periódico, "el triste episodio de un sacerdote franciscano que había tenido un hijo. Aun teniendo en cuenta que la relación con la madre fue consensuada y entre dos adultos, y que los franciscanos han tratado de cubrir en forma justa con las responsabilidades del sacerdote errante para con su hijo, este acto no deja de ser un pecado escandaloso e indefensible".

"Sin embargo, deberíamos preguntarnos por qué, de repente, una historia que pasó hace un cuarto de siglo sobre un pecado cometido por un sacerdote tiene mayor interés para la prensa que la guerra en Afganistán, la asistencia médica y la hambruna y el genocidio en Sudán. Pareciera que ningún religioso no católico merece tal atención", indicó.

El Arzobispo también llama la atención sobre la edición del 21 de octubre, cuando el NYT dedicó su titular más importante a la decisión del Vaticano de recibir a los anglicanos que habían pedido la unión con Roma acusando a la Santa Sede "de atraer y tentar a los anglicanos". "Para el New York Times, éste era otro caso deconfabulación vaticana para atrapar a gente buena y desprevenida capitalizando codiciosamente las tensiones internas del anglicanismo", indicó.

"La Iglesia Católica no cierra los ojos frente a la crítica. Nosotros, los católicos, la practicamos constantemente. Le damos la bienvenida y la esperamos. Tan sólo pedimos que esa crítica sea justa, racional y apropiada, lo que esperaríamos para cualquiera. La sospecha y la discriminación contra la Iglesia Católica es un pasatiempo nacional que debería erradicarse para siempre", concluyó.