jueves, 22 de diciembre de 2016

MEDITACIÓN DE LOS GOZOS DE LA NOVENA DE NAVIDAD II


"¡Oh, Sapiencia suma del Dios soberano,
que a infantil alcance te rebajas sacro!
¡Oh, Divino Niño, ven para enseñarnos
la prudencia que hace verdaderos sabios!"

Es decir: La sabiduría de Dios, con el nacimiento de Jesús, se hace cercana al hombre humilde. Es la sabiduría un especial atributo de Dios, es también don del Espíritu Santo y era la cualidad más madura en el sucesor del Rey David: Salomón.
La "sapiencia suma", es decir "el máximo conocimiento" de Dios "soberano" (todopoderoso) se expresa con toda su plenitud en la pequeñez de un niño. Esto debido a que Dios suele hacer sabios a las personas humildes, no a las orgullosas. El Señor "que ha ocultado estos misterios a los entendidos y los ha revelado a los sencillos" (Lc 10, 21) prefiere a los que piensan con sencillez, como los niños, de quienes es el reino de los cielos.
Dicen que algunas cosas o personas, aparecen en nuestra vida cuando no las estamos buscando... y de tal manera actúa Dios: da obsequios espirituales a sus hijos humildes (que no esperan nada) y no a los orgullosos (que creen que todo se lo merecen), porque los humildes al recibirlos se volverán agradecidos, en cambio los orgullosos al recibirlos se volverán soberbios.
Los ejemplos más hermosos de este misterio los encontramos en María y José. En María, la mujer más sencilla de todas se fija Dios para hacerla Madre del Salvador, y en José, un hombre discreto, que no hizo escándalo con el embarazo de su esposa, sino que decidió actuar "en secreto", se cumple aquello de que sólo la prudencia hace verdaderos sabios.

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