sábado, 12 de septiembre de 2015

Reforma de los procesos de nulidad: 6 ideas falsas (por Benedict Nguyen)


Los documentos del Papa Francisco emitidos el martes, uno para la Iglesia Latina (Mitis Iudex Dominus Iesus) y uno para las Iglesias Orientales (Mitis et Misericors Iesus), exigen una lectura atenta a fin de entender los desarrollos de las leyes sobre los procedimientos canónicos relativos al proceso de declaración de nulidad matrimonial.
Desafortunadamente, el sensacionalismo que los ha rodeado ha causado numerosos conceptos erróneos e informaciones falsas que a su vez pueden dificultar la comprensión de algunas de las reformas. Si bien todavía hay mucho para digerir, me gustaría destacar seis ideas falsas (…) [acerca de] estas reformas históricas.
1. Consideremos primero el mayor concepto erróneo que está siendo reportado, es decir el referido a las enseñanzas de la Iglesia sobre el matrimonio. La doctrina católica sobre el matrimonio y la indisolubilidad no ha cambiado ni cambiará. Debe decirse clara y repetidamente que las actuales reformas del Papa Francisco son cambios de procedimiento y no cambios en las enseñanzas de la Iglesia, y ni siquiera cambios sustanciales en el derecho canónico o la jurisprudencia para casos matrimoniales. Las afirmaciones de que éstos son cambios en las creencias de la Iglesia sobre el matrimonio son simplemente erróneas.
2. El propósito de estas reformas no es facilitar la obtención de una declaración de nulidad en el sentido del laxismo. El propósito es hacer más eficiente y accesible el proceso de investigación. Estemos o no de acuerdo con ellos, estos cambios son los que el Papa y la Comisión que estudió este tema vieron como áreas donde el proceso estaba siendo negado o demorado innecesariamente. Desafortunadamente, incluso las leyes más estrictas pueden ser abusadas o tratadas con laxismo, pero ésos son asuntos personales que caen fuera del alcance de estas reformas. Ahora, como antes, será importante que los obispos, los canonistas y los fieles no sólo adquieran una comprensión clara de las enseñanzas y las leyes canónicas de la Iglesia sobre el matrimonio sino también que estén vigilantes para que el proceso no sea abusado. La catequesis y la fidelidad serán fundamentales.
3. No hay nuevas causales para declarar nulo un matrimonio. Ésta es una de las principales percepciones erróneas. Las razones para determinar si un matrimonio se celebró o no válidamente siguen siendo las mismas. Cada caso debe continuar siendo decidido a la luz de –y sólo a la luz de– las causales canónicas establecidas. El Papa no ha establecido nuevas causales, y no es posible que los obispos, tribunales o jueces lean nuevas causales en estas reformas procesales.
En particular, con respecto al Artículo 14 de Mitis Iudex Dominus Iesus (MIDI), el Papa Francisco no está estableciendo aquí nuevas causales para la nulidad matrimonial. Una lectura cuidadosa del Artículo 14 muestra que éstas son situaciones en las que es posible para una parte solicitar el nuevo proceso más breve por el cual un caso puede ser referido al obispo diocesano para su decisión. Estas situaciones pueden incluir casos de falta de fe, brevedad de la vida conyugal, aborto procurado, persistencia en relaciones extramaritales, ocultación maliciosa de asuntos pasados serios, embarazo no planeado, violencia física y falta de uso de razón médicamente probada. Éstas son situaciones que permiten la solicitud de cierto procedimiento. Sería simplemente un error verlas como nuevas causales [de nulidad].
Igualmente errónea es ver éstas [situaciones] como corolarios en correspondencia exacta con la invalidez. En otras palabras, aunque pueda ser tentador apresurarse a sacar conclusiones, la mera presencia de cualquiera de éstas [situaciones] no significa necesariamente que hubo un acto de matrimonio inválido. Significa meramente que una parte puede solicitar el nuevo procedimiento más breve. Una vez que hay una decisión acerca de cuál procedimiento usar, entonces el juez o el obispo todavía debe decidir de acuerdo con el derecho canónico si hay una falta de capacidad, una falta de consentimiento o una falta de forma canónica (para los católicos), siguiendo las causales específicas que caen bajo éstas [tres faltas].
4. El Papa Francisco no hizo más fácil la norma para declarar nulo un matrimonio. La norma para llegar a una decisión afirmativa sigue siendo muy alta –el juez u obispo debe alcanzar la certeza moral (Canon 1608). El Papa Francisco reitera esto claramente en el Artículo 12. Él subraya que una mera preponderancia de la evidencia no es suficiente. Es claro que la certeza moral sigue siendo la norma. En otras palabras, no se puede dar una decisión afirmativa si el acto matrimonial fuera sóloposiblemente inválido. Tampoco podría darse si fuera incluso probablemente inválido. Más bien, sólo puede darse si es moralmente cierto que ha sido un acto matrimonial inválido.
5. El Papa no ha eliminado los tribunales de segunda instancia. Más bien, lo que ha sido eliminado es la apelación obligatoria de la decisión afirmativa del tribunal diocesano local. Las partes, así como el Defensor del Vínculo, aún son libres de apelar la decisión ante un tribunal de segunda instancia, usualmente el metropolitano o arquidiocesano. Además, la capacidad de una parte para apelar a la Rota Romana se mantiene.
6. El Papa Francisco no ha exigido la eliminación total de las tasas de los tribunales. Más bien, él alienta a hacer el proceso tan gratuito como sea posible tomando en consideración los salarios justos y decentes de quienes trabajan en los tribunales. Así, una tasa de presentación apropiada está permitida y es adecuada en justicia.
(…)
(Traducción de Daniel Iglesias Grèzes)
(El artículo original, en inglés y completo, puede leerse aquí).

viernes, 11 de septiembre de 2015

«Nos sentimos moralmente obligados a hablar contra la distorsión de la enseñanza católica»

MORALISTAS CATÓLICOS, CONTRA EL PUNTO 137 DEL IL DEL SÍNODO
«Nos sentimos moralmente obligados a hablar contra la distorsión de la enseñanza católica»
Acaba de ser publicado un manifiesto firmado por más de 50 prestigiosos moralistas católicos a favor de las encíclicas Humanae vitae y Veritatis Splendor, que supone además una crítica contundente al punto 137 del Instrumentum Laboris (IL) del próximo sínodo sobre la familia, que se va a celebrar en octubre. De dicho punto aseguran que «propone un método de discernimiento moral que decididamente no es católico».

(InfoCatólica) El manifiesto explica que el parágrafo 137 del Instrumentum Laboris, que en español reza así...:
137. Teniendo presente la riqueza de sabiduría contenida en la Humanae Vitae, en relación a las cuestiones tratadas en el documento, surgen dos polos que deben ser constantemente conjugados. Por una parte, el papel de la conciencia entendida como voz de Dios que resuena en el corazón del hombre educado a escucharla; por otra, la indicación moral objetiva, que impide considerar la procreación una realidad sobre la cual decidir arbitrariamente, prescindiendo del designio divino sobre la procreación humana. Cuando prevalece la referencia al polo subjetivo, es fácil caer en opciones egoístas; en el otro caso, se percibe la norma moral como un peso insoportable, que no responde a las exigencias y a las posibilidades de la persona. La combinación de los dos aspectos, vivida con el acompañamiento de un director espiritual competente, ayudará a los cónyuges a escoger opciones plenamente humanizadoras y conformes a la voluntad del Señor.
... «se refiere a un documento clave del Magisterio moderno, la Humanae vitae, de un modo que, a la vez, pone en cuestión el vigor de su enseñanza y propone un método de discernimiento moral que decididamente no es católico. Esta aproximación al discernimiento contradice lo que ha sido enseñado por el Magisterio de la Iglesia acerca de las normas morales, la conciencia y el juicio moral, al sugerir que una conciencia bien formada puede estar en conflicto con las normas morales objetivas».
Los autores y firmantes del manifiesto aseveran:
«Como teólogos y filósofos moralistas católicos y nos sentimos moralmente obligados a hablar contra la distorsión de la enseñanza católica que está implícita en el parágrafo 137.Si es aprobado por el Sínodo, el deficiente texto del Instrumentum laboris puede crear confusión entre los fieles». 
Tras analizar las diversas versiones del texto (inglés, italiano original y español), se denuncia que su redacción «es profundamente ambigua, tiende a presentar la norma moral como algo extrínseco a las personas y a la vida buena a la que son llamadas; por lo tanto, la norma aparece como algo exclusivamente negativo y, por así decirlo, como meramente coercitiva»
Y más adelante se advierte que:
El parágrafo 137 del Instrumentum laboris no solo no aconseja confiar en Dios en el esfuerzo para conformarse a sus mandamientos, sino que, en cambio, sugiere que el agente moral puede ser capaz de encontrar un punto medio en el que sopesar sus subjetivas «necesidades y posibilidades» que ha auto-discernido, contra el contenido actual de la ley moral. Lo que se pierde aquí completamente es la comprensión del Concilio de la gracia de la redención de Cristo que ha sido reiterado en el capítulo tercero de la Veritatis splendor: «Para no desvirtuar la cruz de Cristo».
El manifiesto denuncia igualmente la distorsión de la enseñanza del punto 16 de la Gaudium et spes, del Concilio Vaticano II, sobre el papel de la conciencia en el cristiano. Y advierte:
La idea de que la conciencia haga una referencia intrínseca a una verdad objetiva del bien está totalmente ausente en el parágrafo 137. Al presentar la conciencia como un polo que está en oposición dialéctica con la ley, el Instrumentum laboris propone una concepción incompatible con la enseñanza del Magisterio de la Iglesia y disminuye la dignidad espiritual de la persona humana en cuanto alguien capaz de conformar sus acciones con la verdad objetiva.
El texto explica cómo afecta ese error a la hora de formar el juicio moral. Y sentencia:
Las formulaciones ambiguas imprecisas del parágrafo 137 sugieren un rechazo de la existencia de actos intrínsecamente malos. El texto implica que no hay normas morales con un valor absoluto, universal e inmutable que prohíben siempre y sin excepciones las acciones intrínsecamente malas. En consecuencia, el texto parece poner en cuestión la Tradición de la Iglesia y la enseñanza explícita de la encíclica Veritatis splendor (nn. 79-82. 115).
En relación a la Humanae Vitae, se asegura:
... el parágrafo 137 está muy lejos de promover la sólida antropología en la que el Beato Pablo VI, y después de él San Juan Pablo II, basaron la normativa precisa enseñada por la Iglesia: los seres humanos están destinado a amar y ser amados. La contracepción, de hecho, es incompatible con amar y ser amado. Al usar los anticonceptivos, no solo se rechaza el significado procreativo del acto conyugal, sino también el significado del acto en cuanto verdaderamente «unitivo», queda así radicalmente comprometido el genuino acto de amor (cfr. HV 12).
Y se advierte que:
Aunque el parágrafo 137 habla de la «riqueza de sabiduría» de Humanae vitae de hecho mina su contenido fundamental.
Los filósofos y teólogos moralistas firmantes recuerdan en su conclusión que:
El fracaso de muchos teólogos e incluso de algunos obispos y sacerdotes en dar un sólido respaldo a la enseñanza de la Humanae vitae ha llevado a décadas de una débil identificación con la enseñanza de la Iglesia, no sólo en materia sexual, sino en todos los ámbitos. El Sínodo es una oportunidad para corregir esta deficiencia. El parágrafo 137 debe ser rechazado y reemplazado por un fuerte respaldo a la enseñanza de la Humanae vitae y una clara explicación de la relación entre la conciencia y las normas morales objetivas como enseña laVeritatis splendor.

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