jueves, 9 de enero de 2014

Evangelios epifánicos.


Tras la solemnísima celebración de la Epifanía del Señor, su Aparición, su Manifestación en la verdad de nuestra carne -como dice el Canon romano en su embolismo para esa fiesta-, los evangelios de la Misa diaria hasta la fiesta del Bautismo contienen un claro sabor epifánico. 


Todos ellos quieren conducirnos no a aspectos periféricos, para meditar o predicar ideas que convienen a otro momento tal vez, sino que estos evangelios buscan mostrar quién es Cristo; quieren manifestar su divinidad escondida tras los velos de nuestra carne. Lo vemos hombre, y es realmente hombre, y al mismo tiempo, es Dios con nosotros.

Los evangelios de estos días son un eco de la Epifanía del Señor a los Magos. Son evangelios de revelación para conocer mejor quién es Cristo.

En los leccionarios, cada lectura lleva un "título", escrito en rojo, que pretende señalar la intención y la clave de interpretación de esa lectura en el tiempo litúrgico en que se lee. Ese mismo "título" suele aparecer en los misalitos que podemos tener en casa, si son buenas ediciones; si no son buenas ediciones, los omiten...

Acudiendo a los títulos de esos evangelios para estos días, oiremos los siguientes:



7 enero: "Está cerca el reino de los cielos" (Mt 4,12-17. 23-25): Este evangelio no trata de llamarnos a la conversión y a la penitencia en este momento, sino señalar que con Cristo entre nosotros, el Reino de Dios está cerca, ha llegado, porque Él mismo es el Reino de Dios.

8 de enero: "Jesús se revela como profeta en la multiplicación de los panes" (Mc 6,34-44). Este evangelio a la luz de la Epifanía, y con el subrayado del título, contempla a Jesús como verdadero profeta, aquel que realiza las obras de Dios, capaz de transformar y hasta multiplicar lo que hay. ¿Quién sino Dios podría hacerlo? No es la ocasión de hablar de la presencia real eucarística o de la fraternidad hacia quienes no tienen qué comer, sino contemplar a Cristo, Profeta, Dios.

9 de enero: "Lo vieron andar sobre el lago" (Mc 6,45-52). ¿Quién es Jesús? Aquel que, como Dios, está por encima incluso de las leyes de la naturaleza porque es Señor de lo creado. Incluso puede andar sobre las aguas.

10 de enero: "Hoy se cumple esta Escritura" (Lc 4,14-22a). Un aspecto más al considerar a Jesús: Él es el Ungido, plena y completamente ungido por el Espíritu, para realizar la tarea mesiánica, la obra de la salvación. Se apunta aquí a la realidad de Cristo como Ungido, Mesías y Salvador, Fuente del Espíritu que va a derramar sobre todos ungiéndonos.

11 de enero: "En seguida le dejó la lepra" (Lc 5,12-16). ¿Quién es Cristo?, nos preguntamos otra vez. Y descubrimos que es Dios porque su Palabra es poderosa, capaz de sanar hasta lo incurable humanamente. Es Dios que salva, perdona, redime, cura. Aquí tampoco sería el día para hablar o de los excluidos o del sacramento de la penitencia o de la maldad del pecado. Es una nueva revelación de quién es Jesús.


Así son los evangelios de estas ferias navideñas, y así tenemos las claves de interpretación para entenderlos mejor y gozarnos en el Señor que se nos revela.

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