martes, 26 de febrero de 2013

BENEDICTO XVI SERÁ PAPA EMÉRITO

Ciudad del Vaticano, 26 febrero 2013 (VIS).-Benedicto XVI será “Pontífice emérito” o “Papa emérito”, ha informado hoy el director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, P. Federico Lombardi, S.I, en un briefing sobre los últimos días del pontificado actual. Asimismo seguirá conservando el nombre de “Su Santidad, Benedicto XVI” y se vestirá con el hábito talar blanco sencillo, es decir sin la pequeña capa que le cubría los hombros.

Para la última audiencia general del Papa, mañana 27 de febrero, ya hay más de 50.000 entradas reservadas, pero la afluencia será mayor. Excepto por la vuelta del Santo Padre en papamóvil a la Plaza de San Pedro, la audiencia se desarrollará de forma habitual, si se exceptúan los llamados “besamanos”, o breves saludos al Papa al final de la misma. Una vez concluida, Benedicto XVI encontrará en la Sala Clementina a algunas autoridades presentes en Roma o que han llegado a ella para saludarlo, entre ellas el presidente de Eslovaquia y el de la región alemana de Baviera.

El 28 de febrero, último día del pontificado, el Papa saludará por la mañana, siempre en la Sala Clementina a los cardenales presentes en Roma. A las 16,55 en el Patio de San Dámaso, ante un piquete de la Guardia Suiza, será despedido por el cardenal Tarcisio Bertone, Secretario de Estado, y por otros miembros de ese dicasterio. En el helipuerto vaticano recibirá el saludo del cardenal Angelo Sodano, decano del Colegio Cardenalicio. El helicóptero del Papa aterrizará en Castel Gandolfo a las 17, 15 donde será recibido por el cardenal Giuseppe Bertello y por el obispo Giuseppe Sciacca, respectivamente Presidente y Secretario de la Gobernación del Estado de la Ciudad del Vaticano, por el obispo de la diócesis de Albano, mons. Marcello Semeraro y por las autoridades civiles de esa localidad.

Benedicto XVI se asomará al balcón del palacio apostólico de Castel Gandolfo para saludar a cuantos hayan acudido a saludarlo. A las 20,00, comienzo de la Sede Vacante, la Guardia Suiza que presta servicio en Castel Gandolfo dejará de hacerlo porque es un cuerpo dedicado a la custodia del Romano Pontífice. De la seguridad del Papa emérito seguirá ocupándose la Gendarmería Vaticana, tanto en Castel Gandolfo como en su residencia posterior.

El Padre Lombardi ha explicado también que Benedicto XVI no utilizará más el “Anillo del Pescador” que será anulado al igual que el sello de plomo del pontificado. Esa labor correrá a cargo del cardenal Camarlengo y de sus ayudantes. Igualmente ha informado de que no utilizará más los zapatos rojos de pontífice.

Por cuanto se refiere al comienzo de las congregaciones de los cardenales, el Cardenal decano enviará el 1 de marzo una carta a todos los cardenales convocándolos a Roma. “Es verosímil, por lo tanto- ha añadido Lombardi - que las congregaciones comiencen a partir de la semana próxima”.

Las congregaciones se desarrollarán en el Aula Nueva del Sínodo y los purpurados no se alojarán en la Casa de Santa Marta hasta la víspera del inicio del cónclave, entre otras cosas porque durante las congregaciones se sortean las habitaciones que les corresponden.

viernes, 15 de febrero de 2013

Los católicos no adoran imágenes.

Tomado de ApologéticaCatólica.org


CULTO A LAS IMAGENES

1. ¿Los católicos adoran las imágenes?

No, los católicos no adoran las imágenes.
Las imágenes son representaciones de Nuestro Señor Jesucristo, de la Santísima Virgen, de los Ángeles o de los Santos, que nos ayudan a recordarlos, a amarlos y a invocarlos.
Es análogo a lo que sucede con las fotografías de nuestros seres queridos: cuando tenemos el gusto de mirarlas, estamos pensando en las personas representadas, y no en las fotografías en cuanto pedazos de papel.


2. ¿Pero no dice la Biblia que está prohibido hacer imágenes?

No. Lo que Dios prohibió fue adorar a las imágenes.
En el Antiguo Testamento Dios prohibió a los hebreos que hicieran imágenes, no porque se tratase de algo malo en sí mismo, sino por causa de las circunstancias: los israelitas vivían en medio de pueblos paganos idólatras (es decir, que creían que las estatuas eran dioses o tenían propiedades divinas, y por eso las adoraban) y tenían mucha tendencia a imitarlos. Para evitar que cayesen en el error de los paganos, Dios prohibió la representación de la divinidad por medio de pinturas o estatuas (Éxodo 20, 4-5; Deuteronomio 5, 6-10)
Sin embargo, el mismo Dios mandó varias veces que los judíos hicieran estatuas o representaciones simbólicas.

3. ¿En qué parte de la Biblia están esas órdenes?

Esas órdenes están en varias partes de las Sagradas Escrituras.
En el libro del éxodo (que narra la huída de los judíos de la esclavitud en Egipto), Dios les mandó que hicieran imágenes que representasen a los Querubines, para que fuesen colocadas a los lados de la cubierta del Arca de la Alianza (Éxodo 25, 17-22)
En otra ocasión, cuando los judíos se rebelaron contra Moisés en el desierto, fueron castigados por Dios. Arrepentidos, pidieron perdón. Entonces Dios le mandó a Moisés que hiciera una serpiente de bronce como una señal: todos aquellos que estuviesen heridos y la mirasen, serían curados (Números 21, 8) Esa serpiente de bronce simbolizaba a Nuestro Señor Jesucristo, conforme fue certificado por el mismo Salvador: "Al modo que Moisés en el desierto levantó la serpiente de bronce; así es menester que el Hijo del hombre sea levantado; para que todo aquel que crea en Él, no perezca, sino que logre la vida eterna" (Jn. 3, 14-15)
En fin, por orden expresa de Dios, también Salomón, al construir el Templo de Jerusalén, puso significativas imágenes que servían de adorno y de instrucción para el pueblo (III Reyes 6, 23-32; 7, 25-30; I Crónicas 28, 17-19, etc.)

4. Y en el Nuevo Testamento, ¿tampoco hay prohibición de hacer imágenes?

En el Nuevo Testamento no hay prohibición alguna de hacer imágenes. Se mantiene sólo la prohibición a la idolatría; es decir, de considerar a las imágenes como dioses y adorarlas: "Adorarás al Señor Dios tuyo, y a Él solo servirás." (Lc. 4, 8. Ver también I Tesalonicenses 1, 9; I Corintios 5, 10; Efesios 5, 5; I Juan 5, 21)

5. ¿Usa la Biblia alguna vez figuras simbólicas de Dios?

Sí. Tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento encontramos figuras y símbolos para referirse a Dios: el profeta Daniel habla del anciano lleno de días, para sugerir la eternidad de Dios (Daniel 7, 9-10); el Divino Espíritu Santo se manifestó en forma de paloma y de lenguas de fuego (Mt. 3, 16; Mc. 1, 10; Lc. 3,22; Jn. 1, 32; Hechos 2, 3)

6. ¿Por qué hacer pinturas o imágenes de Jesús, de la Virgen y de los Santos?

Cristo Nuestro Señor y su purísima Madre, así como los Santos, tienen una fisonomía humana. Representar esa fisonomía para ayudarnos a que nos acordemos mejor de ellos y a pedir su intercesión, no sólo no está prohibido, sino que es recomendable.

7. ¿Cuándo comenzaron los católicos a hacer imágenes?

Desde el inicio del Cristianismo. En las catacumbas (lugares de Roma donde los primeros cristianos se escondían de las tropas imperiales para poder practicar la Religión) ya encontramos dibujos y figuras representando a Cristo. Los escritores sacros de los comienzos de la Iglesia, los historiadores y arqueólogos, así como los decretos de los Concilios Ecuménicos, certifican la antigüedad de esa práctica.

8. Rezar a Nuestra Señora, a los Ángeles y a los Santos ¿no es contrario a la enseñanza de que Jesucristo es el único Mediador entre Dios y los hombres?

Es verdad que San Pablo afirma que "uno es Dios, y uno también el mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre" (I Timoteo 2, 5)
Sin embargo, la afirmación de la mediación de Cristo no excluye que pueda haber otros mediadores secundarios, pues el propio Apóstol es el primero en pedir la intercesión de otros para con Dios.
Por ejemplo, en su Carta a los Cristianos de Roma, San Pablo hace la siguiente súplica: "Entre tanto, hermanos, os suplico por Nuestro Señor Jesucristo, y por la caridad del Espíritu Santo, que me ayudéis con las oraciones que hagáis a Dios por mí" (Romanos 15, 30) Y, en su segunda carta a los fieles de la ciudad griega de Corinto, escribe: "Dios [...] el cual nos ha librado y nos libra de tan graves peligros, y en quien confiamos que todavía nos ha de librar, ayudándonos vosotros también con vuestras oraciones" (II Corintios 1, 9-11)
Ahora bien, si no fuera lícito recurrir a la intercesión de María Santísima, porque sería contrario a la mediación de Cristo, el Apóstol no hubiera dado él mismo el ejemplo pidiendo para sí las oraciones de los fieles.

9. ¿Cómo se explica la mediación de Nuestra Señora, de los Ángeles y de los Santos?

Nuestro Señor Jesucristo es el único mediador entre Dios y los hombres, como enseña San Pablo. Siendo al mismo tiempo Dios y hombre, Él une los dos extremos que necesitan ser reconciliados, el hombre y Dios.
No obstante, esa mediación absoluta de Cristo no impide que haya otras mediaciones subordinadas y dependientes de la suya (cfr. Gal. 3, 19)
La Santísima Virgen fue el instrumento del que Dios quizo valerse para la Encarnación del Verbo, escogiéndola como Madre de Jesucristo, el Mediador universal. María tiene una relación y una unión tan íntima con su Divino Hijo que, por los méritos de Él, puede Ella obtener que nos conceda las gracias divinas.
No se trata, pues, de una mediación diferente de la mediación de Nuestro Señor, sino de una participación, por voluntad divina, en la mediación de Jesucristo; una asociación de la Madre a la mediación de su Divino Hijo.
De modo semejante, los Santos y los Ángeles están unidos a Dios por su amor y fidelidad; son los amigos de Dios y Dios no dejará de atender sus pedidos. Así, podemos recurrir a ellos para obtener el auxilio del Cielo.

10. Entonces, ¿venerando a María Santísima y recurriendo a Ella estamos agradando a Dios?

Perfectamente. Obrando así estamos imitando al Arcángel San Gabriel, que la saludó de parte del mismo Dios: "Dios te salve, ¡oh llena de gracia!" (Lc. 1, 28); y estamos haciendo lo mismo que Santa Isabel que, llena del Espíritu Santo, exclamó: "Bendita tu eres entre [todas] las mujeres" (Lc. 1, 42)

11. ¿Existe en la Biblia alguna prueba de que debemos imitar en eso al Arcángel San Gabriel y a Santa Isabel?

Sí. La propia Virgen profetizó que esa veneración le sería prestada hasta el fin del mundo. Respondiendo a la salutación de su prima, Ella entonó el bellísimo cántico de acción de gracias dirigido a Dios, en el cual proclamó: "ya desde ahora me llamarán Bienaventurada todas las generaciones" (Lc. 1, 48)

12. ¿Se puede probar según los Evangelios la eficacia de la intercesión de María?

Los Evangelistas atestiguan la eficacia de la intercesión de María Santísima para alcanzarnos favores, ya sean de orden espiritual o material.
San Lucas presenta a Nuestra Señora santificando a San Juan Bautista cuando todavía él estaba en el vientre materno. Al visitar a su prima Santa Isabel, ésta, llena del Espíritu Santo, exclamó: "¡Bendita tu eres entre [todas] las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre! Y ¿de dónde a mí tanto bien que venga la Madre de mi Señor a visitarme? Pues lo mismo fue penetrar la voz de tu salutación en mis oídos, que dar saltos de júbilo la criatura en mi vientre" (Lc. 1, 42-45)
La intercesión de María Santísima, incluso para pedidos de orden material, es resaltada por San Juan en el episodio de las bodas de Caná. Faltó vino en la fiesta del matrimonio al que Nuestro Señor y su Santa Madre habían asistido. María tuvo pena de los recién casados por la humillación que iban a pasar. Se dirigió entonces a su hijo, pidiéndole que hiciera un milagro. Por insistencia de María, Él transformó el agua en vino, realizando así su primer milagro público (Jn. 2, 1-11)

viernes, 8 de febrero de 2013

Preguntas sobre las Imágenes.

Canon III del Concilio IV de Constantinopla (869-870) y Conciliábulo de Hieria

Por Catholic.net
Introducción
En algunas páginas web evangélicas utilizan el Canon III del Concilio IV de Constantinopla (869-870) para “demostrar” que la Iglesia Católica “adora” imágenes, desvirtuando lo que la Iglesia Católica enseña sobre la veneración de las imágenes. 
Dice el Canon III:
“Si alguno, pues, no adora la imagen de Cristo Salvador, no vea su forma en su segundo advenimiento. Asi mismo honramos y adoramos la imagen de la Inmaculada Madre suya, y las imágenes de los santos…los que así no sientan, sean anatema”
Estas son las preguntas protestantes más frecuentes:
"No es que no se debe "adorar" las imágenes? No enseña eso la doctrina católica de que la adoración es solo a Dios?
Como pues el concilio de Constantinopla dice Adoramos la imagen de la Inmaculada Madre suya y de los santos? Como se aclara esta contradicción?"
Aquí hay que aclarar que es un problema terminológico y no dogmático; “venerar” y “adorar” tienen el mismo significado en griego: “proskyneo” (se sabe que todos los evangelios fueron escritos en griego).
Debiera hablarse de que si bien el concepto está claro, la Iglesia va comprendiendo más y mejor el dato revelado a lo largo de los siglos. Es lo que Newman ha llamado Desarrollo de la doctrina Cristiana. El dato no cambia, la Iglesia crece en su comprensión y con ello va precisando su terminología.
Es bueno aclarar estos puntos:
1. El verbo griego que se empleaba para adorar es el mismo que para venerar.
2. Este verbo es proskyneo. El diccionario de la lengua griega Montanari que es uno de los más completos que se han publicado recientemente, elenca las siguientes acepciones para este verbo: (1) saludar con afecto, abrazar; (2) adorar, venerar; (3) postrarse, considerar con respeto o veneración; (4) conjurar, tratar de aplacar suplicando; etc... Con ello queda claro que un mismo verbo griego que es el que usa en Constantinopla IV- se emplea para adorar y para venerar.
3. Con todo, el IV concilio de Constantinopla, a pesar de echar mano de proskyneo para la adoración de la imagen Cristo y de la Virgen y de los ángeles y santos, establece una clara y sutil distinción entre los cuatro. En el caso de Cristo se dice que esa adoración es similar a la adoración de los evangelios y eso no se dice de la Virgen, de los ángeles ni de los santos; por otro lado, en el caso de Cristo se emplea el verbo proskyneo, venerará de modo fuerte, absoluto. En los otros tres casos se echa mano de dos verbos y no solamente de adorar, sino que se dice: honramos y adoramos; a este honrar y adorar se le llama hoy venerar. La gradación de estos cuatro grupos tampoco es casual: el culto reservado a María es privilegiado respecto de los otros dos; por ello figura antes que ellos y el concilio da el motivo: es Madre de Dios, cosa que no encarnan los ángeles ni los santos.
4. Para el año 869-870 no había una terminología clara o neta para designar el culto reservado a la Virgen y a los santos (alguna distinción había establecido el II concilio de Nicea, pero no se había comprendido bien, por contar con una mala traducción, a la que se sumaban rivalidades entre los dos imperios romanos de oriente y occidente); por eso es que el verbo venerar no figura. Venerar en griego se decía también proskyneo, y adorar en griego se decía tambien proskyneo como ha señalado el diccionario de Montanari. La Iglesia a lo largo de los siglos ha ido precisando esta terminología, de manera que hoy el catecismo establece una clara distinción entre adorar y venerar. Algo semejante ocurrió con el término persona. Antes de Calcedonia, no había una clara distinción entre persona y naturaleza. Fue mérito de Calcedonia precisar el concepto de persona. Algo semejante se puede decir de la infalibilidad: si bien en varias ocasiones se promulgaban en la Iglesia decretos infalibles, la precisión del término en cuanto tal se declaró en 1870. Hoy sabemos que la infalibilidad es un don de Cristo a su Iglesia: asi es infalible el Papa cuando expresamente compromete su magisterio de modo definitivo, solemne y universal en cuestiones de fe y costumbres; lo son los obispos reunidos en concilio ecuménico presidido por el Papa, los cuales en ejercicio del magisterio supremo, proponen una verdad como contenida en la revelación, y lo es todo el pueblo de Dios, cuando se une indefectiblemente a la fe bajo la guía del magisterio vivo de la Iglesia.
5. Un grave y frecuente error de nuestros hermanos separados consiste en aislar las citas de la Sagrada Escritura y como en este caso, de los documentos de la Iglesia- de su contexto histórico y doctrinal, e interpretarlas con los conceptos de hoy día, como si no mediaran siglos de distancia y comprensión de los mismos. Con ello se cae en los anacronismos más aberrantes. Me pregunto qué sucedería si se hiciera eso con la Divina Comedia de Dante, o el Quijote. Seria sin duda una grave injusticia. Desafortunadamente esto hacen ellos con los documentos más dignos de respeto que tenemos. A veces, cuando se leen documentos de la Iglesia de los primeros siglos, se puede llevar uno la impresión de parcialidad; sin embargo no se proponen ofrecer una síntesis de la fe católica en todos sus pormenores, sino que constatan las manipulaciones que, dentro de sus contextos históricos particulares, han amenazado a la verdadera comprensión del dato revelado.
Otra pregunta frecuente es sobre el Conciliábulo de Hieria:
"En el Concilio de Hieria, convocado por Constantino V en el año 754 y al que asistieron mas de 300 obispos, se condenó el culto a las imágenes y a los que apoyaban dicho culto se les llamó iconolatras.
Y esto? como se aclara tambien ?"
Aquí hay que aclarar también estos puntos:
1. No es Concilio de Hieria sino Conciliábulo de Hieria. Conciliábulo es una reunión. NO ES INFALIBLE porque ningún Papa lo aprobó, sino muchos obispos engañados o amedrentados por Constatino Coprónimo.
2. El que se opuso a las imágenes fue un tirano y despiadado Emperador que pretendió dominar a la Iglesia. Todo el que se oponía a él era salvajemente castigado.
3. Los monjes se opusieron al tirano Constantino V y fueron martirizados. A muchos les sacaron los ojos, se les cortaban las orejas, o la nariz o las manos o les untaban la barba con pez (alquitrán) para prenderles fuego.
4. En el Concilio Ecuménico II de Nicea del 24 de setiembre del 787 se condenó esta iconoclastia. Este Concilio SI ES INFALIBLE.
A la muerte de León Isáurico el año 740 y la ascensión al trono de Constatino Coprónimo se abre un nuevo capítulo en la persecución iconoclasta. Los inicios del reinado de Coprónimo fueron poco felices, ya que su cuñado Artabasdo le disputó la corona, se apoderó de Constantinopla y restableció el culto a las imágenes. El patriarca Atanasio respaldó a Artabasdo. Constantino volvió del Asia Menor con un fuerte ejército y reconquistó el trono. Arrancó los ojos a Artabasdo y a sus hijos, a Atanasio lo hizo pasear en un asno por la ciudad tras ser azotado, aunque no perdió la sede patriarcal.
Los doce primeros años de Coprónimo significaron una continua devastación de Iglesias: se encalaban paredes decoradas con imágenes, se profanaban vasos sagrados con iconos, se perseguía a los monjes y se les hacía emigrar. Como Isáurico, fue buen administrador y militar, mas le superaba en el sectarismo, saña y crueldad para imponer a sangre y fuego las ideas iconoclastas. Para él sólo el pan y el vino eucarístico son imagen de Cristo; ni siquiera las reliquias de los santos debían venerarse; hablaba de las dos naturalezas de Cristo con términos cercanos al monofisismo. Rechazaba la doctrina de la intercesión de la Virgen y de los santos. Repudiaba el crucifijo, pero sí admitía la imagen de la cruz, repitiendo en falso sentido las palabras de Pablo en Gal 6,14.
Reunió y explicó estos errores en un libro que hizo leer a los obispos.
Cuando cayó en la cuenta de que muchos estaban de su parte, por convicción o debilidad, convocó un concilio de "aspiraciones ecuménicas". De hecho, no revistió tal carácter, pues aunque se componía de 338 obispos, ni el Papa ni los patriarcados orientales de Antioquía, Jerusalén, Alejandría y Constantinopla estuvieron allí representados. El patriarcado de Constantinopla estaba vacante por la muerte de Atanasio. El arzobispo de Éfeso fue quien lo presidió en el palacio de Hieria hacia el 10 de febrero del 754. Los obispos no aprobaron otras herejías del emperador, pero sí cedieron en el tema de las imágenes.
El concilio decretó que toda imagen material o pintura de las iglesias debe ser arrancada como cosa abominable, que en adelante nadie podía atreverse a fabricar un icono o adorarlo, a colocarlo en ningún templo, a esconderlo en domicilio ninguno, so pena de ser depuesto, tratándose de un obispo y de ser excomulgado si se trataba de un monje o laico. El último anatema iba nominalmente contra los tres grandes iconófilos: Germán de Constantinopla, Jorge de Chipre, ermitaño del monte Taurus, y sobre todo Mansur, nombre familiar de san Juan Damasceno.
Con el apoyo de tales decretos conciliares que declaraban a los iconófilos de enemigos de Dios y de la santa fe, Coprónimo se propuso exterminar lo que llamaba idolatría y obra de santanás. Dio orden de destruir y lanzar a las llamas las imágenes sagradas, los manuscritos iluminados; o bien al mar, como las reliquias de los santos; los mosaicos y las pinturas de las basílicas fueron cubiertos por una capa de cal, pintándose encima mensajes, frutas, animales de suerte que las iglesias parecían jaulas de pájaros o mercados de fruta, según comenta la Vida I de san Stephani Iunioris.
La mayor parte de los obispos se doblegaron cobardemente ante el tirano, mas los monjes resistieron tenazmente, afrontando la muerte o el destierro. En mayo del 764 es martirizado Pedro el Calibita, Juan de Monagría muere un mes más tarde, cosido en un saco y echado al mar: Esteban el Joven es arrojado en prisión, donde da con 342 monjes, casi todos fueron objeto de mutilaciones. Le siguen en el martirio Andrés de Creta y otros. A fin de humillar y escarnecer a los monjes ante el pueblo, hizo que un buen número compareciesen en el hipódromo, llevado cada uno de la mano de una mujer; así los obligó a desfilar entre las risotadas y salivazos del populacho. Los monasterios eran destruidos o convertidos en cuarteles, al tiempo que se ofrecía todo tipo de honores y riquezas a los que apostatasen o se uniesen en matrimonio. A los recalcitrantes se les sacaban los ojos, se les cortaban las orejas, o la nariz o las manos o les untaban la barba con pez (alquitrán) para prenderles fuego. Unos son desterrados, otros huyen a Chipre, al mar Negro y sobre todo a la Italia Meridional. En su locura el emperador llegó a exigir a todos los habitantes de la capital un juramento por el que se obligaban a combatir las imágenes como ídolos y a no tratar con monje alguno. El mismo nombre de "monje" le era tan odioso como el de "santo". La persecución cesó a la muerte de Coprónimo, en 775.
La condena de esta iconoclastia llegó el 24 de septiembre del 787 con la reunión de más de 300 obispos en el VII Concilio Ecuménico de la Iglesia, el II de Nicea.
Consultar el volumen II de la Historia de la Iglesia católica de Llorca, G. Villoslada, Laboa (BAC 2003)

viernes, 1 de febrero de 2013

Las imágenes sagradas

Cristo


¿Por qué en la Iglesia católica se tienen imágenes si el Antiguo Testamento parece prohibirlas (Ex 20,4-5; Dt 4,15-16; 7,25-26; 2Re 8,14 Sl 135,15-18)?
La raíz hebraica para “adorar” es "hawah" esta raíz en hebreo significa “adorar”, mientras que en arameo designa “relatar”, “informar”. En griego se traduce siempre con προσκυν€ˆ (prskyneo).
Adorar a Dios: Gn 22,5; 24,48; 37,10; Ex 4,31; 33,10; Dt 26,10; 1Sam 1,3.19; 15,25.30; 2Sam 15,32; 2Re 17,36; 18,22; 32,12; 2Cron 7,3.22; 20,18; 29,28.29.30; Is 2,10; 27,13; 36,7; 49,7.23; 66,23; Jer 1,16; 7,2; 26,2; 22,9; Ez 46,2.3.9; Zac 14,16.17; Sl 5,8; 22,27.29;29,2; 66,4; 86,9; 95,6; 96,9; Ne 8,6; 9,3.6.
Adorar a Absalón: 1Sam 2,36.
Adorar a Dios y al rey: 1Cr 29,20.
Adorar a los ídolos, al sol u otros dioses: Ex 32,8; Lev 26,1; 1Re 9,6.9; 11,33 (sin correspondencia griega); 2Re 5,18; 17,16.35; 19,37; Jue 2,12.13 (en este caso el griego emplea Ï·ÙÚ‡ˆ = latreuo). 17; Is 2,20; 37,38; 46,6 Ez 8,16; Jer 25,6; 2Cr 7,19; Is 2,20.
La raíz aramea para adorar es "segid" esta raíz también existe en hebreo con el mismo significado y figura traducida en griego por proskyneo: Is 44,15.17.19; 46,6 (adorar ídolos).
Adorar a Dios; rehusar la adoración de otros dioses o ídolos: Dn 3,12.15; se traduce por latreuo; Adorar ídolos: Dn 3,5.6.7.10.11. 14.18 se traduce al griego por proskyneo.
En otros pasajes figuran juntas las dos raíces de "segid y hawah" Is 44,15, donde a hawa equivale proskyneo, mientras que segid no parece tener equivalente; Is 44,17: segid es traducido por proskyneo; mientras que a hawa corresponde el verbo proseuchomai.
Como se habrá observado por las diversas citas antes aducidas, en unas tres ocasiones los verbos hebreo y arameo segir y hawah se traducen por latreuo.
Hay otros verbos que sorprenden por sus diversos contextos. La gloria es un atributo divino (doxa) y encontramos el verbo doxazo con el sentido de honrar al hombre en Ester 6,6.7.9.11. El verbo sébomai aparece en LXX Is 29,13; Jos 4,24; 24,33 con el contexto de “venerar a Dios” ; el libro de la Sabiduría lo usa para los ídolos en 15,18.
Un estudio atento al empleo que se hacen de las diversas raíces, muestra que no hay una clara distinción en los escritos antiguos entre adorar y venerar.
La forma de culto de Cristo y de los santos en los cementerios es de las devociones más antiguas; pero no sólo, en las catacumbas de Roma es frecuente encontrar representaciones de Cristo como “Buen Pastor” y como “pez”, también en Galilea hay mosaicos antiguos que representan el milagro de la multiplicación de los panes y de los peces. Este culto se universalizó hacia tiempos de Constantino.
Con todo, en el S. IV el concilio regional de Elvira prohibía la decoración de las iglesias con pinturas, pero no se universalizó; la causa se debía al contraste entre los misterios de la fe y las débiles creaciones humanas. Eusebio de Cesarea consideraba también imposible la representación de la humanidad gloriosa de Cristo. Asimismo los monofisitas eran enemigos de tales representaciones.
En el 599 Severo de Marsella encabezó el primer caso de destrucción de las imágenes en su diócesis, lo que acarreó la reacción de Sn Gregorio Magno. Esta polémica se acrecentó en el 727 cuando el emperador León III hizo derribar una figura de Cristo en los palacios imperiales. El pueblo reaccionó y dio muerte a varios oficiales.
A ello siguieron varias represiones imperiales bajo León III y Constantino Coprónimo. La tranquilidad llegó cuando ocupó el trono la emperatriz Irene. El II concilio de Nicea confirmó la legitimidad del culto en la sesión VII.
El IV concilio de Constantinopla parece emplear una misma raíz de “proskyneo” para la adoración de la imagen de Cristo Salvador, de la Virgen, Madre de Dios, de los ángeles y de los santos.
Así que más que un intento fallido de la teología, es mérito de ésta el haber ido comprendiendo mejor el dato a fin de aclarar los términos; y más que de la teología, el mérito se debe al magisterio eclesiástico.
No se olvide que el concilio de Elvira no tuvo valor universal respecto de las imágenes. En dicho concilio el verbo griego que se empleaba para “adorar” es el mismo que para “venerar”: “proskyneo” (προσκυν€ˆ).
El diccionario de la lengua griega Montanari que es uno de los más completos que se han publicado recientemente, elenca las siguientes acepciones para este verbo: (1) saludar con afecto, abrazar; (2) adorar, venerar; (3) postrarse, considerar con respeto o veneracón; (4) conjurar, tratar de aplacar suplicando; etc...
Con ello queda claro que un mismo verbo griego –que es el que usó Constantinopla IV- se emplea para adorar y para venerar.
En cuanto al NT hay cuatro acepciones:
· Con ese verbo se indica el culto debido a Dios (Mt 4,10; Lc 4,8; Jn 4,21; 1Cor 14,25; Ap 4,10; Hebreos 11,21...
· Adorar a Cristo, profeta, mesías y Dios (Mt 2,2; 8,1Lc 24,52; Hebreos 1,6...).
· Venerar a alguien con un acto de humilde postración (Hechos 10,25; Ap 19,10; 22,8).
· Adorar al diablo, a la bestia, al dragón y a sus representaciones (Mt 4,9; Lc 4,7; Ap 9,20; 13,4.8).
El IV concilio de Constantinopla, a pesar de echar mano de proskyneo para la adoración de la imagen Cristo y de la Virgen y de los ángeles y santos, establece una clara y sutil distinción entre los cuatro.
En el caso de Cristo se dice que esa adoración es similar a la adoración de los evangelios y eso no se dice de la Virgen, de los ángeles ni de los santos; por otro lado, en el caso de Cristo se emplea el verbo porskyneo, “venerar” de modo fuerte, absoluto.
En los otros tres casos se echa mano de dos verbos y no solamente de “adorar”, sino que se dice: “honramos y adoramos”; es lo que se llama una “hendíadis”: a este honrar y adorar se le llama hoy “venerar”.
La gradación de estos cuatro grupos tampoco es casual: el culto reservado a María es privilegiado respecto de los otros dos; por ello figura antes que ellos y el concilio da el motivo: es Madre de Dios, cosa que no encarnan los ángeles ni los santos.
Para el año 869-870 no había una terminología clara o neta para designar el culto reservado a la Virgen y a los santos (alguna distinción había establecido el II concilio de Nicea, pero no se había comprendido bien, por contar con una mala traducción, a la que se sumaban rivalidades entre los dos imperios romanos de oriente y occidente); por eso es que el verbo “venerar” no figura. Venerar en griego se decía también “proskyneo”, como ha señalado el diccionario de Montanari.
La Iglesia a lo largo de los siglos ha ido precisando esta terminología, de manera que hoy el catecismo establece una clara distinción entre adorar y venerar. Algo semejante ocurrió con el término “persona”. Antes de Calcedonia, no había una clara distinción entre “persona” y “naturaleza”. Fue mérito de Calcedonia precisar el concepto de persona.
Ahora pasamos a las citas veterotestamentarias que nuestros hermanos separados nos aducen para decirnos que los católicos cometemos actos de idolatría cuando veneramos las imágenes sagradas.
A menudo parece que con dicho método de citar el Antiguo Testamento se descuida que el Nuevo Testamento ayuda a comprender el Antiguo (cf 2Cor 2,14) y que el Antiguo da una base al Nuevo, como si no hubiera distinción entre los dos. En realidad, en el Antiguo Testamento encontramos una especie de bosquejo del plan de salvación.
La revelación ha tenido un carácter progresivo hasta el cumplimiento definitivo en Cristo (Heb 1,1-2). A esta luz, no parece ser un buen método el hacer que la Biblia diga lo que yo quiero como sostén de mis gustos personales, parapetados tras el nombre de “libre examen”. Más bien se ha de leer a la luz del Espíritu con que ha sido escrita.
El motivo de que no se diera lugar a imágenes en el AT se debía al peligro que tenía el pueblo de caer en la idolatría. El hecho es que los profetas nunca cesaban de fustigar esta costumbre, que consistía sobre todo en representaciones de Dios tomadas del reino animal. Esta inclinación se debía a que Israel vivía en torno a naciones idólatras.
El primer mandamiento del Decálogo prohibía que se hiciera imagen tallada de cualquier figura (Ex 20,3), lo cual debe entenderse no en sentido absoluto, sino en su contexto de no rendir culto a las falsas divinidades que los judíos pudieron ver en Egipto.
La representación de Dios en una imagen equivalía para la mentalidad de aquel entonces a atribuir a Dios una forma arbitraria según el gusto del hombre –una cosa o ser animado-, descuidando su dimensión trascendente (Dt 14,15-16.28). En tiempo de los macabeos volvió a aplicarse el Decálogo al pie de la letra.
Flavio Josefo cuenta cómo reaccionó el pueblo ante la colocación de una águila de oro en la entrada principal del templo, de la indignación que sintieron los judíos cuando vieron que en los estandartes del ejército romano en Jerusalén había imágenes del César.
Más aún, el nombre de Dios no podía pronunciarse; el hombre no podía mirar a Dios, ni siquiera Moisés pudo hacerlo (logró ver sólo su dorso como enseña Éxodo 33,18-20, texto que corrige a Éxodo 24,9-11 y a Deuteronomio 34,10, y que confirma Jn 1,18).
Si es verdad que Cristo nos revela el rostro de Dios (Jn 6,46), con Él se inaugura una nueva era, porque nos ha enseñado a llamarle "Padre" a Dios con todo derecho.
Con toda razón dirá san Juan en su primera carta: “Lo que era desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado, y palparon nuestras manos en lo tocante al Verbo de vida (porque la vida fue manifestada, y la hemos visto, y testificamos, y os anunciamos la vida eterna, la cual estaba con el Padre, y se nos manifestó); lo que hemos visto y oído, eso os anunciamos, para que también vosotros tengáis comunión con nosotros; y nuestra comunión verdaderamente es con el Padre, y con su Hijo Jesucristo. Estas cosas os escribimos, para que vuestro gozo sea cumplido” (1Jn 1,1-4).
Juan habla de tocar, ver, contemplar, palpar... en relación con el Verbo de vida, Cristo Jesús. Por eso es lícita la representación de su rostro, de su cruz, de sus padecimientos: Dios, que era invisible en su naturaleza, se ha hecho visible, hasta el punto que dejó contemplarse, tocarse, palparse. La encarnación ha inaugurado una nueva "economía de las imágenes"(NC 1159).
El libro del Apocalipsis muestra un aborrecimiento visceral de toda forma de paganismo: magia (Ap 9,21; 18,23; 21,8; 22,15), nicolaitismo (Ap 2,6.15), blasfemias contra Dios (Ap 2,9; 13,6); adoración de los ángeles (Ap 19,10; 22,9); de los ídolos (21,8; 22,15); del demonio (Ap 13,4-6).
¿Parece contradecirse cuando recurre a las comparaciones con las piedras preciosas para describir al que se sienta sobre el trono (Ap 4,3), cuando ofrece diversas representaciones -teriomorfas o no- de Cristo (León de la tribu de Judá, raíz de David, cordero de pie como degollado, Ap 5,6); cuando nos presenta a María trascendente en Ap 12,1-2; cuando presenta a los cuatro "animales" y a los 24 presbíteros, los cuales contienen copas que son las oraciones de los santos ante el trono de Dios? El culto de la iglesia a las imágenes va en esta línea.
Si abundan representaciones antiguas de dioses paganos en muchas ciudades, no se debe a que hoy se realicen actos de idolatría, sino que son obras de arte. Y la obras de arte tienen un alcance universal tanto para los hombres que nos han precedido como para los de hoy y los que habrán de venir mañana. Una vez más, si los términos no son claros en la Escritura, es mérito de la Iglesia el haber establecido la distinción entre adorar y venerar.

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