domingo, 14 de abril de 2013

Houston, we have a problem.

Tomado de lexorandi
Con palabras similares se expresó un astronauta del Apolo 13 en medio de lo que se convertiría en un caos. Por poco no sobreviven. Es lo que está pasando hoy con la liturgia papal. Y cuando digo hoy, me refiero a hoy Jueves Santo.
He vuelto de mis misas de Jueves Santo, una de ellas en la que he tenido que decir a una señora que el lavatorio de los pies es un rito para varones, que así lo ponen las rúbricas del misal, etc. Yo mismo escribí hace seis años el sentido teológico y litúrgico de que sean varones, pues este rito se inserta en la liturgia y participa de la teología del memorial. Hace un par de años lo colgué en este blog. Transcribo nuevamente las rúbricas:


6. Los varones designados, acompañados por los ministros, van a ocupar los asientos preparados para ellos en un lugar visible a los fieles. El sacerdote (dejada la casulla, si es necesario) se acerca a cada una de las personas designadas y, con la ayuda de los ministros, les lava los pies y se los seca. (Misal Romano: reimpresión actualizada de 2008, p. 263).

Lotio pedum
10. Completa homilia proceditur, ubi ratio pastoralis id suadeat, ad lotionem pedum.
11. Viri selecti deducuntur a ministris ad sedilia loco apto parata. Tunc sacerdos (deposita, si necesse sit, casula) accedit ad singulos, eisque fundit aquam super pedes et abstergit, adiuvantibus ministris. (Missale Romanum, a. 2002)

Desde que salió por el balcón de la plaza de San Pedro, son ya muchos los lectores de este blog -entre ellos reputados liturgistas- que preguntan o expresan su estupor ante un cambio de 180 grados en las formas, etc. Creo que decir que cada obispo tiene su "estilo" no solventa las dudas. Personalmente me da igual que el papa vista de barroco o de parroquia de los setenta. Me da igual el color de sus zapatos, si usa tal o cual cruz o tal o cual anillo. Lo que me preocupa grandemente es que el primero en no obedecer las rúbricas sea el "patriarca" de nuestro rito, el romano.
Tenemos un serio problema, sobre todo en el catolicismo latino, con respecto a la correcta apreciación de los signos litúrgicos. De ser ventanas al misterio han pasado a ser "ceremonias" que se tienen que hacer porque toca y, más recientemente, a "cosas" que no solo no nos acercan a Cristo sino que su materialidad nos puede llegar a escandalizar. El problema de la correcta hermenéutica del signo litúrgico es lo que se demuestra al desobedecer las rúbricas y resituar este gesto del Jesús histórico como un mero acto de humildad. El problema es todavía mayor si comprendemos que hoy el papa no solo ha lavado los pies a dos mujeres, sino una de ellas no era católica, sino musulmana.
Tal y como expresó brillantemente Benedicto XVI, siendo todavía teólogo, en su libro "La fraternidad de los cristianos", la caridad cristiana no es un principio estóico que se pueda aplicar a cualquiera, sino que hay gestos y expresiones que se realizan y comprenden en su justo sentido dentro de la comunidad cristiana. Hace unos meses también ahondaba en este blog acerca del pensamiento de Joseph Ratzinger sobre esta cuestión. Adjunto nuevamente estos textos de Benedicto XVI en su libro:

"...a pesar de la supresión de barreras y del universalismo, el concepto de fraternidad no se generaliza por completo. Todos los hombres pueden ser cristianos, pero sólo es hermano el que realmente lo es. La repercusión de esta situación se observa en la terminología ética del Apóstol. La actitud de ἀγάπη (amor) ha de ser para con todos los hombres, pero la φίλαδελφία (amor de fraternidad) sólo para con el hermano, para con el cristiano que es uno" (p. 54).
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Hasta el siglo III "el bautismo es el momento preciso en el que el creyente es hecho hermano. El bautismo, en cuanto nuevo nacimiento, media la "hermandad" cristiana, que es el nombre que así mismo se da la comunidad [...] En las comunidades monásticas es donde pervive ahora el concepto de hermano y hermana, mientras desaparece en la Iglesia universal" (p. 57-59).
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"El cristianismo no sólo implica supresión de límites, sino que él mismo crea una nueva frontera: entre los cristianos y los no cristianos. Por consiguiente, el cristiano es inmediatamente sólo hermano del cristiano, pero no del no cristiano. Su deber de amar tiene que ver, al margen de esto, con el necesitado que precisa de él; sin embargo sigue en pie la necesidad urgente de construir y conservar una fraternidad profunda dentro de la comunidad cristiana" (p. 85).
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"Hermanos en sentido verdadero son pues únicamente los cristianos: frente a ellos, todos los demás son οἱ ἒξω, los que están fuera. Este concepto reducido es el único cristiano; la superación de este límite corresponde a la Ilustración" (p. 87).
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Con estos textos quiero hacer ver que podemos volver a apartar el lavatorio de la liturgia, desvincularlo del memorial litúrgico y abrir la posibilidad a que se haga hombres y mujeres. Sin embargo, nunca podemos hacer de él un "gesto" políticamente correcto: Jesucristo lo hizo a sus discípulos, judíos igual que él, fundamentos de la Iglesia naciente.
Es muy probable que en años sucesivos el papa siga haciendo lo mismo que hoy. Además de los problemas teólogicos que indico arriba, el gran problema que se nos viene encima es el referente al munus regendi, o dicho en un lenguaje secular, a no poder seguir las normas por quedar desautorizados por una instancia mayor. O dicho en palabras de un colega liturgista: el caos litúrgico, donde todo vale porque todo es "relativo". El relativismo se nos mete en casa. Por favor, Santidad, le pido que siga fielmente las rúbricas de su propio rito, el romano, y dé ejemplo a los demás sacerdotes y obispos de fidelidad a las normas de la Iglesia. El papa no es un monarca absoluto al modo de los gobernantes seculares, sino que reconoce, como ya decía Benedicto XVI, que la liturgia es una realidad que le viene dada y que no reconstruye según sus gustos. El primado del obispo de Roma no es tarea fácil. Roguemos al Señor para que el mismo papa Francisco o alguno de sus colaboradores hagan ver a Su Santidad la importancia de estos sagrados ritos.


Adolfo Ivorra


NOTA: El P. Ivorra ha actualizado su artículo con la siguiente aclaración:
Ruego a los lectores de esta entrada que lean también mi aclaración de intenciones con respecto a la misma.

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