sábado, 29 de septiembre de 2012

Homilía en la fiesta de San Miguel Arcángel


Fiesta de San Miguel Arcángel  
Toledo, 29 de septiembre de 2012  
Iglesia del salvador

¿Quién como Dios? 
Es el significado del nombre de San Miguel Arcángel a quién la Iglesia celebra hoy -día en que se veneraban a todos los ángeles- conmemorando la dedicación de una iglesia en la vía Salaria, a seis millas de Roma, en el año 530. 
Es una verdad de fe que hay que creer con fe sobrenatural que Dios creó unos seres espirituales que no tienen cuerpo a los que llamamos ángeles. “En tanto que criaturas puramente espirituales, tienen inteligencia y voluntad: son criaturas personales e inmortales. Superan en perfección a todas las criaturas visibles.” CIC 330
La existencia de los ángeles no es un cuento piadoso para quitarles el miedo a los niños, sino que es un dogma de fe, atestiguado por la Escritura y la Tradición y propuesto por la Iglesia en su magisterio y liturgia para ser creído y celebrado. 
Por estar dotados de inteligencia y voluntad, los santos ángeles tuvieron que pasar la prueba de la libertad. ¿En que consistió? En aceptar o rechazar el fin para el que Dios los había creado: alabarlo, obedecerlo y ser felices con él en el cielo siendo colaboradores de Dios en su designio salvífico con los hombres. 
Muchos de aquellos ángeles movidos de orgullo se rebelaron contra Dios porque no estaban dispuestos a servir a los hombres -seres inferiores-. 
¡Cómo se ha repetido esta escena a lo largo de la historia! Adán y Eva, Caín y Abel, tú y yo cada vez que optamos por el pecado, por seguir nuestros propios gustos e inclinaciones, en definitiva, por no querer realizar aquello para lo que Dios nos ha creado: amarlo, conocerlo y servirlo. La diferencia de la prueba de los ángeles y la nuestra es que su decisión fue tomada fuera del tiempo y del espacio teniendo un carácter eterno y definitivo. Es el carácter irrevocable de su elección, y no un defecto de la infinita misericordia divina lo que hace que el pecado de los ángeles no pueda ser perdonado. "No hay arrepentimiento para ellos después de la caída, como no hay arrepentimiento para los hombres después de la muerte" CIC 393
Nosotros, seres limitados al espacio y al tiempo –por su gran misericordia- podemos corregir nuestra opción y rectificar nuestras rebeldías. Es este un motivo para dar gracias al Señor por ser tan bueno con nosotros, por darnos infinitas ocasiones para convertirnos y volvernos a él. 
¿Quién como Dios? 
Con estas palabras, San Miguel con todos los ángeles que decidieron servir a Dios entablaron una lucha arrojando a Satanás y a los demás ángeles caídos –los demonios- al infierno. Desde entonces los demonios intentan asociar a los hombres a su rebelión, pero su poder no es infinito. No es más que una criatura, poderosa por el hecho de ser espíritu puro, pero siempre criatura (…) Aunque Satán actúe en el mundo por odio contra Dios y su Reino en Jesucristo, y aunque su acción cause graves daños —de naturaleza espiritual e indirectamente incluso de naturaleza física—en cada hombre y en la sociedad, esta acción es permitida por la divina providencia que con fuerza y dulzura dirige la historia del hombre y del mundo. El que Dios permita la actividad diabólica es un gran misterio, pero "nosotros sabemos que en todas las cosas interviene Dios para bien de los que le aman". CIC 395
No hemos de tener miedo, pues Jesucristo ya ha vencido a Satanás. Contamos con su protección, con la de su Madre Santísima y con la de los ángeles y todos los santos. Por este motivo, la Iglesia acude a la intercesión de los santos ángeles con las diferentes fiestas dedicadas a ellos.
¿En qué puede ayudarnos San Miguel?  
En primer lugar, acudimos a San Miguel para que nos ayude contra los ataques e insidias del Maligno. La Iglesia lo invoca en cantidad de oraciones y también nosotros podemos invocarlo recitando el exorcismo compuesto por S.S. León XIII y que cada día al terminar la Santa Misa decimos: Arcángel San Miguel, defiéndenos en la batalla. Sé nuestro amparo contra la perversidad y las asechanzas del demonio. Reprímalo, Dios, pedimos suplicantes. Y tú príncipe de las milicias celestiales, lanza al infierno a Satanás y a todos los espíritus inmundos que vaga por el mundo para la perdición de las almas.  
¡Apréndela de memoria y cuando te veas en problemas, en tentaciones, en sufrimientos… invócalo, confía en su ayuda!
En segundo lugar, San Miguel nos puede alcanzar la humildad porque venció la soberbia de Satanás y la de todos los que con él se rebelaron. El significado de su nombre “Quién como Dios” ha de invitarnos a caer en la cuenta de quiénes somos nosotros –criaturas limitadas y pobres- y quién es Dios –nuestro Creador y dueño-. Sólo desde la humildad de reconocernos dependientes totalmente de Dios, podremos vencer el pecado y avanzar en el camino de la santidad. 
También podemos acudir a San Miguel para que purifique nuestra oración de todo egoísmo e interés mezquino y la corrija de toda deficiencia haciéndola así agradable a Dios; porque él es el ángel encargado de ofrecer a Dios nuestras oraciones. En la Santa Misa cuando el sacerdote bendice el incienso para perfumar las ofrendas pide la intercesión de este santo para que por su intercesión el sacrificio ofrecido sea agradable a Dios. 
Por último, San Miguel es también el ángel encargado de introducirnos ante el tribunal de Dios. En las misas de difuntos se pide que “el abanderado de los ángeles, San Miguel, conduzca a las almas a la luz santa”. Acudamos a él, para que en el momento de nuestra muerte, seamos llevados por él y sea nuestro defensor ante la justicia divina. ¡Hagámonos sus amigos!
¿Quién como Dios? 
Queridos hermanos: celebrar a San Miguel ha de invitarnos en definitiva a tomar una decisión: ¿de qué lado quiero estar? ¿Con aquellos que dijeron “Non serviam” –no serviré- o con aquellos que se reconocieron criaturas y adoraron a Dios? 
Pidamos a Nuestra Señora, la Virgen María, Reina de los ángeles que nos ayude a amar, conocer y servir a Dios para gozarle junto con Ella, los ángeles y los santos en la felicidad eterna del cielo. Que así sea. 

En la hora en que Cristo resucita

En la hora en que Cristo resucita,
clama Miguel, el poderoso príncipe:
«¿Quién como tú, mi Dios, Jesús humilde?
Al pecado de los hombres descendiste
y hoy el Padre te signa y te bendice.»
En la hora en que Cristo resucita,
Dice Gabriel, el que anunció a María:
«¡Exulta, Iglesia, virgen afligida,
el santo vencedor es tu Mesías!
Nadie podrá dar muerte a tu alegría.»
En la hora en que Cristo resucita,
Proclama Rafael, el peregrino:
«¡Glorificad conmigo a aquel que dijo:
Yo soy la luz del mundo y el camino!
¡Bendecidle, que el viaje está cumplido!»
En la hora en que Cristo resucita,
se ha tendido la escala misteriosa
y el coro de los ángeles le adora:
«¡Somos, Señor, los siervos de tu gloria,
cielo y tierra cantemos tu victoria!» Amén.
(Himno de Laudes)

San Miguel Arcángel


OREMUS

PRINCEPS gloriosissime, Michael Archangele, esto memor nostri: hic et ubique semper precare pro nobis Filium Dei, alleluia, alleluia.

V. In conspectu Angelorum psallam tibi, Deus meus.
R. Adorabo ad templum sanctum tuum et confitebor nomini tuo.

DEUS, qui miro ordine, Angelorum ministeria hominumque dispensas: concede propitius ut, a quibus tibi ministrantibus in caelo assistitur, ab his in terra vita nostra muniatur. Per Dominum nostrum Iesum Christum. Amen.

miércoles, 5 de septiembre de 2012

Visita "ad limina apostolorum" de obispos colombianos.

Imágenes de la reciente visita "ad limina apostolorum"  de ocho obispos colombianos. Entre ellos el Excmo. y Rvdmo. Mons. Jairo Jaramillo Monsalve, arzobispo metropolitano de Barranquilla y su obispo auxiliar el Excmo. y Rvdmo. Mons. Víctor Tamayo Betancour.

Mons. Jairo Jaramillo, arzobispo de Barranquilla
Mons. Víctor Tamayo Betancour


lunes, 3 de septiembre de 2012

Audiencias con Benedicto XVI 3 septiembre 2012


Ciudad del Vaticano, 3 septiembre 2012 (VIS).

-El Santo Padre ha recibido hoy en audiencia:

-Cardenal Carlo Caffarra, arzobispo de Bolonia (Italia).

-Once prelados de la Conferencia Episcopal de Colombia, en Visita “ad Limina
Apostolorum:
-Arzobispo Jairo Jaramillo Monsalve,de Barranquilla con el obispo auxiliar Víctor Antonio Tamayo Betancourt.

-Obispo Héctor Ignacio Salah Zuleta, de Riohacha.

-Obispo Ugo Eugenio Puccini Banfi, de Santa Marta.

-Obispo Oscar José Vélez Isaza, C.M.F.,de Valledupar.

-Arzobispo Darío de Jesús Monsalve Mejía, de Cali, con el obispo auxiliar José Daniel Falla Robles.

-Obispo José Roberto Ospina Leongómez, de Buga.

-Obispo José Alejandro Castaño Arbeláez, O.A.R., de Cartago.

-Obispo Edgar de Jesús García Gil, de Palmira.

-Obispo Héctor Epalza Quintero, P.S.S., de Buenaventura.

Obispos de Colombia apoyan el proceso de paz impulsado por el presidente Santos


El presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, monseñor Rubén Salazar, ha manifestado la disponibilidad de la Iglesia Católica para «crear un ambiente propicio para la paz» entre el Gobierno y las guerrillas, en el marco del proceso abierto por el presidente Juan Manuel Santos. Ha recordado que el papel de la Iglesia Católica no es el de negociador ni mediador y ha urgido a las FARC a que cesen sus «acciones terroristas».
(Agencias/Arquibogotá/Infocatólica) “El presidente, (Juan Manuel) Santos, ha reafirmado la voluntad del Gobierno de ofrecernos la posibilidad de participar en la construcción de la paz y nosotros, una vez más, estamos listos”, ha dicho el presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, monseñor Rubén Salazar, al diario ‘El Tiempo’. Si bien, ha aclarado que el papel de la Iglesia Católica no es el de negociador ni mediador. “Nosotros podemos crear un ambiente propicio para la paz, facilitando acercamientos”, ha explicado el también arzobispo de Bogotá.
Además, ha hecho un llamamiento a dejar a un lado todo lo que nos puede diferenciar desde el punto de vista ideológico” para garantizar el éxito del proceso. “En este momento, lo importante es que en Colombia se habla nuevamente de construir la paz”, ha apuntado. En concreto, Salazar se ha dirigido a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) para solicitar que cesen sus “acciones terroristas” en una muestra de buena voluntad hacia el Gobierno.

Comunicado de Mons. Rubén Salazar

En un comunicado firmado por el Presidente de la CEC y Arzobispo de Bogotá, Mons. Rubén Salazar, los prelados se refieren a la confirmación por parte del Presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, sobre el inicio de conversaciones exploratorias con las FARC para buscar el fin del conflicto.
En conferencia de prensa el Presidente Santos dijo además que “los colombianos pueden confiar plenamente en que el Gobierno está obrando con prudencia, seriedad y firmeza, anteponiendo siempre el bienestar y la tranquilidad de todos los habitantes de nuestro país”. Asimismo explicó que “los acercamientos que se han hecho, como los que se harán se enmarcan en tres principios rectores: aprender de los errores pasados para no repetirlos, mantener las operaciones y la presencia militar sobre cada centímetro del territorio y conseguir el fin del conflicto, no su prolongación”.
El mandatario indicó también que en “los próximos días” los resultados de los acercamientos con las FARC y que la guerrilla del Ejército Nacional de Liberación (ELN) también puede participar de los diálogos de paz, luego que sus líderes declararan a un medio internacional su interés sobre este proceso.
El comunicado de los prelados colombianos titulado “Bienaventurados los que trabajan por la paz”, señala que “convencidos de que el diálogo es el único camino posible para obtener la paz, los Obispos de Colombia recibimos con alegría y esperanza el anuncio del señor Presidente de la República sobre conversaciones exploratorias con las fuerzas insurgentes para establecer las bases de un proceso de paz que pueda conducirnos, con la ayuda de Dios, a poner fin al conflicto armado”. “Brindamos nuestro decidido apoyo a esta iniciativa gubernamental”, añade.
Los obispos expresan además su “disponibilidad de contribuir a la búsqueda de la paz, favoreciendo un clima de perdón y reconciliación entre todos los colombianos y facilitando el encuentro y el entendimiento entre el Gobierno, la sociedad civil y los diversos actores del conflicto armado”. Para concluir alientan a la oración “unidos por la paz, con fervor y convicción, invocando la bendición abundante de Dios sobre nuestra Patria”.

Compartir