viernes, 22 de junio de 2012

De monjas descarriadas y ojos que no quieren ver.

RESPETUOSA RÉPLICA AL ARTÍCULO "MONJAS FUERA DE CONTROL"

Hoy en el diario El Espectador, el columnista Juan Carlos Botero hace una crítica a los "venerables jefes de la Iglesia" a los que acusa de ser los causantes de la huída en masa de los fieles de la Iglesia católica. A mi modo de ver, Botero en el fondo ha identificado la causa: la retrógrada jerarquía de la Iglesia se empeña mantener la impunidad y el oscurantismo contra el sentir de los fieles del mundo, que día a día "despiertan" y abandonan la Iglesia.

El señor Botero usa la clásica argumentación de mezclar mentiras con verdades. Esa argumentación tan de moda la usa el columnista para decir lo que sigue:
Por un lado, Margaret Farley, de 77 años, monja y profesora emérita de la cátedra de Divinidad en Yale, publicó un libro en 2006 sobre el amor y el sexo. Ahí, la autora defiende la masturbación y acepta el divorcio, las segundas nupcias y el homosexualismo. Critica el maltrato de niños, define la violación como un crimen injustificable, y la sexualidad como una actividad válida no sólo para procrear sino para fortalecer el amor y el vínculo de la pareja. Tras seis años de debates, el Vaticano denunció el libro y el papa aprobó su censura.
He ahí la mentira: Margaret Farley hablá en su libro de lo admisible de la masturbación, sexo prematrimonial, homosexualismo, segunda nupcias y también condena el maltrato y violación infantil, y el matrimonio no sólo con un fin procreativo sino también con un fin de fortalecer el amor y el vínculo de la pareja (es decir, un fin unitivo). Si el Vaticano condena el libro significaría que: rechaza la aceptación moral a la masturbación, el homosexualismo y las segundas nupcias, al tiempo que aprobaría o "no condenaría" la violación y el maltrato infantil...  si condena el libro significa que cree todo lo contrario a lo que en él se expone... o por lo menos eso parece en esta extraña lógica.
Lo increible del caso es que la idea de que al fin procreativo le secunda el fin unitivo (que Botero la tribuye a la autoría de Farley) es precisamente la doctrina católica:
"La alianza matrimonial, por la que un hombre y una mujer constituyen una íntima comunidad de vida y de amor, fue fundada y dotada de sus leyes propias por el Creador. Por su naturaleza está ordenada al bien de los cónyuges así como a la generación y educación de los hijos. Entre bautizados, el matrimonio ha sido elevado por Cristo Señor a la dignidad de sacramento" Catecismo 1660
 El fin unitivo (subordinado el procreativo) son precisamente los fines del matrimonio cristiano. Ni que decir de la definición tan cerrada de la sexualidad que le asigna Botero a la Iglesia. Es evidente que la sexualidad es un concepto más amplio que procrear, porque vivir la propia sexualidad es un llamado a todos las personas; sean célibes, casadas o simplemente solteras.
La crítica continúa respecto a que el Vaticano cuestiona el accionar de la monjas en Estados Unidos que se dedican "únicamente a combatir la pobreza y menos a condenar el aborto" como si fuera un secreto que la misión más importante de la Iglesia y a la que debe darse prioridad es a la evangelización. Jesucristo no nos ha llamado a hacer obras sociales, sino a evangelizar. La Iglesia más que una ONG o una fundación caritativa es una portadora del mensaje de salvación que nos ha dejado el Señor. Y salta a la lógica que si Farley piensa una doctrina a su manera tiene todo el derecho a promoverla; pero no bajo los auspicios de la Iglesia ni con su aquiescencia. Faltaba más.
Sepa el señor Botero que la organización caritativa más grande del mundo (más que la Cruz Roja, o cualquier ONG) es Cáritas, una organización católica fundada por nada más y nada menos que por un Papa. Si no lo sabía ya lo puede ir consultando por este oceano de información que es internet.
Y, finalmente, Botero se cuestiona (con indignación al parecer) el porqué la Iglesia persigue y censura con dureza la "libertad de expresión" de las monjitas y en cambio no lo hace con los abusos sexuales por parte de sacerdotes a menores, como si el Papa jamás y nunca los hubiera condenado con la suficiente energía o como si la Iglesia no hiciera nada al respecto por andar persiguiendo herejes al peor estilo de la Inquisición de la leyenda negra medieval.
Me pregunto si Botero no ha leído las imnumerables homilías y cartas del Papa, o las disposiciones que ponen en cintura a los sacerdotes que cometan tan aberrantes actos. El columnista cita sin contexto una homilía del Papa en la que lo hace decir que la causa de los abusos "es un misterio" cuando el Papa está haciendo referencia al porqué permitiría Dios cosa semejante en el seno de la Iglesia.
Los errores de los sacerdotes, por los que se ha pedido perdón muchas veces, y la voluntad actual de la Iglesia en que se conozca la verdad no bastan a Botero. El quisiera ver al Papa arrastrado y humillandose públicamente o aceptando su concepción moral de Iglesia. Como si no hubiera casos de abusos sexuales en otra institución del mundo, o como si la causa fuese la disciplina del celibato... que no lo dijo pero sospecho que también lo cree.
Mezclar mentiras con verdades y crear un monstruo sin querer o por ignorancia es muy poco creíble en personas tan inteligentes como Botero; más bien se trata de ver lo que conviene ver. Sentencia con razón el refrán: "no hay peor sordo que el que no quiere ver".

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