sábado, 30 de abril de 2011

Nota del Maestro de las Celebraciones Liturgicas Pontificias sobre la celebración para la beatificación del Siervo de Dios Juan Pablo II

Información del boletín diario de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, Abr-29-2011.

Desarrollo de la celebración

Está previsto un tiempo de preparación a la celebración eucarística, que comenzará a las 9 a.m. y será animada por el Coro de la Diócesis de Roma, dirigido por Mons. Marco Frisina. Los textos en los diversos idiomas serán leídos por los miembros de la postulación que en los últimos años han trabajado en el proceso de beatificación de Juan Pablo II. En este tiempo será recitada en diferentes idiomas, la coronilla de la Divina Misericordia, considerando se unión con la Beatificación y con el II Domingo de Pascua o de la Divina Misericordia. La imagen de Divina Misericordia, traída de la Iglesia del Espíritu Santo en Sassia, estará presente en la parte elevada de plaza, frente a la Basílica hasta el comienzo de la Santa Misa.

La celebración tiene las características típicas de las celebraciones de beatificación. El Rito está inserto dentro de la Santa Misa y se lleva a cabo inmediatamente después de los Ritos de introducción y el Acto penitencial. El cardenal Agostino Vallini, Vicario General de Su Santidad para la Diócesis Roma, pide que se proceda a la Beatificación del Siervo de Dios Juan Pablo II. Después, lee una breve biografía del Siervo de Dios Juan Pablo II. Inmediatamente el Santo Padre pronuncia la fórmula de Beatificación. Sigue la colocación en el altar de las reliquias del nuevo Beato mientras viene develada la imagen del Beato, colocada bajo el balcón central de la Basílica Vaticana. Al final del rito, el cardenal Vallini da las gracias al Santo Padre y, junto con el Postulador, se acerca al Papa para el abrazo de la paz. La Misa continúa con el canto del "Gloria".

Al final de la Celebración de la Eucaristía, el Santo Padre, junto con los Señores Cardenales celebrantes, se dirige al interior de la Basílica para realizar el acto de veneración ante el cuerpo del nuevo Beato. Luego de las autoridades presentes y los Obispos, también los demás fieles podrán cumplir con el acto de culto.

Algunos particularidades

- Concelebraran con el Santo Padre los Señores Cardenales. A ellos se unirá sus Excelencia Monseñor Mieczyslaw Mokrzycki, secretario de Juan Pablo II de 1995 al 2005 2º.

- La procesión de entrada se iniciará desde el Portón de Bronce y continuará por la nave central de la Plaza San Pedro.

- El cáliz utilizado por el Santo Padre es aquel que generalmente utilizó Juan Pablo II en los últimos años de su pontificado

- La casulla y mitra usadas por el Santo Padre fueron realizados bajo el pontificado de Juan Pablo II y utilizados a menudo por él.

- La imagen presente en el balcón central de la Basílica de San Pedro, develada en en el momento de la beatificación, es una reproducción fotográfica del Papa Juan Pablo II en 1995.

- La reliquia que será expuesta a la devoción de los fieles es un pequeño frasco de sangre, contenida en un precioso relicario preparado especialmente por la Oficina de las Celebraciones Litúrgicas del Papa (véase la nota de prensa, boletín N 241). La reliquia será llevada al Altar por algunos jóvenes de la Diócesis de Roma y de la diócesis de donde viene la religiosa que recibió el milagro; de Sor Tobiana, de la Congregación de las Esclavas del Sagrado Corazón de Jesús, quien sirvió en el departamento de Juan Pablo II en su pontificado y la hermana Marie Simón Pierre, de la Congregación de las Petites Soeurs des Maternités (Pequeñas Hermanas de la Maternidad), que fue sanada milagrosamente por el nuevo Beato.

- Los arreglos florales de la plaza son cortesía de la Regione Puglia y la Società cooperativa Progetto 2000, Polifor (Ravenna), Associazione Vivai Pistoiesi, Interflora Italia

- La parte musical está a cargo de la Pontificia Coral conocida como "Sistina", junto con la orquesta del Conservatorio de Santa Cecilia y el Coro de la Diócesis de Roma.

- El servicio litúrgico está a cargo de los seminaristas del Seminario Mayor de Roma. Los Diáconos son los ordenandos sacerdotes este año para la Diócesis de Roma.

Palabras de Jesús misericordioso a Santa María Faustina

Tomado de ACI Prensa

"Hija Mía, necesito sacrificios hechos por amor, porque sólo éstos tienen valor para Mí. Es grande la deuda del mundo contraída Conmigo, la pueden pagar las almas puras con sus sacrificios, practicando la misericordia espiritualmente." (Diario #1316, p. 471)
"Si el alma no practica la misericordia de alguna manera no conseguirá Mi misericordia e el día del juicio. Oh, si las almas supieran acumular los tesoros eternos, no serían juzgadas, porque su misericordia anticiparía Mi juicio." (Diario #1317, p. 472)
"Oh alma sumergida en las tinieblas, no te desesperes, todavía no todo está perdido, habla con tu Dios que es el Amor y la Misericordia Misma. Alma, escucha la voz de tu padre Misericordioso." (Diario #1486, p. 522)
"Has de saber hija mía, que mi corazón es la Misericordia misma. Desde este mar de Misericordia las Gracias se derraman sobre el mundo entero. Ningún alma que se haya acercado a Mí ha partido sin haber sido consolada. Cada miseria se hunde en mi Misericordia y de este manantial brota toda Gracia salvadora y santificante..." (Diario # 1777, p. 626)
"Mi corazón se alegra de este título de misericordia. Proclama que la misericordia es el atributo más grande de Dios. Todas las obras de Mis manos están coronadas por la misericordia." (Diario #300 p.153)
"Ésta es la hora de la gran misericordia para el mundo entero. Te permitiré penetrar en mi tristeza mortal. En esta hora nada le será negado al alma que lo pida por los méritos de Mi Pasión." (Diario #1320, p.472)
"A las tres, ruega por Mi misericordia, en especial para los pecadores y aunque sólo sea por un brevísimo momento, sumérgete en Mi Pasión, especialmente en Mi abandono en el momento de Mi agonía." (Diario #1320, p.472)
"Aun si un alma estuviese en descomposición como un cadáver y humanamente sin ninguna posibilidad de resurrección y todo estuviera perdido, no sería así para Dios: un milagro de la Divina Misericordia resucitaría esta alma en toda su plenitud. ¡Infelices los que no aprovechan de este milagro de la Misericordia Divina! ¡Lo invocaran en vano, cuando sea demasiado tarde!." (Diario #1448, p.510)
"Los dos rayos significan la Sangre y el Agua. El rayo pálido simboliza el Agua que justifica a las almas. El rayo rojo simboliza la Sangre que es la vida de las almas...Ambos rayos brotaron de las entrañas más profundas de Mi misericordia cuando Mi Corazón agonizante fue abierto en la cruz por la lanza. Estos rayos protegen a las almas de la indignación de Mi Padre. Bienaventurado quien viva a la sombra de ellos, porque no le alcanzará la justa mano de Dios." (Diario #299, p.153)
"La humanidad no conseguirá la paz hasta que no se dirija con confianza a Mi misericordia. Oh, cuánto Me hiere la desconfianza del alma. Esta alma reconoce que soy santo y justo, y no cree que Yo soy la Misericordia, no confía en Mi bondad. También los demonios admiran Mi justicia, pero no creen en Mi bondad." (Diario #300, p.153)
"¡Cuánto deseo la salvación de las almas! Mi querida secretaria, escribe que deseo volcar mi Vida Divina en las almas humanas y santificarlas, con tal de que quieran recibir mi Gracia. Los más grandes pecadores podrían alcanzar una gran santidad si solamente tuvieran confianza en mi Misericordia. Mis entrañas están colmadas de Misericordia, que es derramada sobre todo lo que he creado. Mi delicia consiste en el obrar en las almas de los hombres, llenarlas con mi Misericordia y justificarlas. Mi Reino en la tierra es mi Vida en las almas de los hombres." (Diario #1784, p. 628)
"Reza incesantemente este Rosario que te he enseñado. Todo aquel que lo rece se hará acreedor a la Misericordia a la hora de la muerte...Los Sacerdotes lo recomendaran a los pecadores como última tabla de salvación. Hasta el pecador mas empedernido, si lo reza una vez tan solo, recibirá la Gracia de mi Misericordia infinita. Deseo que todo el mundo conozca mi Misericordia. Quiero conceder gracias inauditas a aquellos que confíen en mi Misericordia. (Diario #687, p. 290)
"A las almas que recen esta coronilla, Mi Misericordia las envolverá en vida y especialmente en la hora de la muerte." (Diario #754, p. 310)
"A través de ella obtendrás todo, si lo que pides está de acuerdo con Mi voluntad." (Diario #1731, p. 608)
"Oh que enorme caudal de Gracias derramaré sobre las almas que recen esta coronilla: las entrañas de mi Misericordia se enternecen por aquellos que rezan la coronilla. Anota estas palabras, hija mía, habla al mundo de mi Misericordia. Que toda la humanidad conozca mi insondable Misericordia. Es la señal de los últimos tiempos, después de ella vendrá el día de la justicia. Cuando todavía queda tiempo, recurran al manantial de mi Misericordia; que aprovechen de la Sangre y el Agua que brotó para ellos." (Diario # 848, p.338)
" Mi Misericordia es mas grande que tus miserias y de aquellas del mundo entero. ¿Quién ha medido mi bondad? Por ti he bajado del cielo a la tierra, por ti me he dejado poner en la Cruz, por ti he permitido que fuera abierto con una lanza mi Sagrado Corazón y he abierto para ti una fuente de Misericordia. Ven y toma de las Gracias de esta fuente con el recipiente de la confianza. No rechazaré jamás un corazón que se humilla, tu miseria será hundida en el abismo de mi Misericordia." (Diario #1485, p. 521)
"...aquellos que proclamarán mi gran Misericordia. Yo mismo los defenderé en la hora de la muerte, como mi Gloria aunque los pecados de las almas fuesen negros como la noche, cuando un pecador se dirige a mi Misericordia, me rinde la gloria más grande y es un honor para mi pasión. Cuando un alma exalta mi Bondad, entonces Satanás tiembla y huye a lo más profundo del infierno." (Diario #378, p. 186)
"Mi Corazón está colmado de gran Misericordia por las almas y sobre todo por los pobres pecadores. Oh si pudieran comprender que Yo soy para ellos el mejor de los padres; que para ellos ha brotado de mi Corazón Sangre y Agua, como de un manantial desbordante de Misericordia; que para ellos vivo en el Tabernáculo y como Rey de Misericordia deseo colmar a las almas de Gracias, pero no quieren aceptarlas. Ve tú por lo menos lo más seguido posible a tomar las Gracias, que ellos no quieren aceptar y con esto consolarás mi Corazón..." (Diario #367, p. 178)
"De todas mis llagas, como de arroyos, fluye la Misericordia para las almas, pero la Llaga de Mi Corazón es la fuente de la Misericordia sin límites; de esta fuente brotan todas las Gracias para las almas. Las llamas de mi compasión me consumen, deseo derramarlas sobre las almas de los hombres." (Diario #1190, p.431)
"Deseo unirme a las almas humanas. Mi gran deleite es unirme con las almas. Has de saber, hija Mía, que cuando llego a un corazón humano en la Santa Comunión, tengo las manos llenas de toda clase de gracias y deseo dárselas al alma, pero las almas ni siquiera Me prestan atención, Me dejan solo y se ocupan de otras cosas. Oh, qué triste es para Mí que las almas no reconozcan al Amor. Me tratan como una cosa muerta." (Diario #1385, p. 492)
"Oh, si los pecadores conocieran Mi misericordia no perecería un número tan grande de ellos. Diles a las almas pecadoras que no tengan miedo de acercarse a Mí, habla de Mi gran misericordia." (Diario #1396, p. 496)
Texto tomado del "DIARIO: La Divina Misericordia en mi alma." Editorial de los Padres Marianos, Stockbridge, Massachuesetts, 1996.

viernes, 29 de abril de 2011

La imagen de Jesús Misericordioso

Tomado de ACI Prensa
Divina Misericordia
A las imágenes del Cristo, de la Virgen y los demás santos se debe prestar el debido honor y veneración, no porque contengan en si mismas algo divino que exija ese culto, sino porque el honor que se les tributa se refiere a las personas que representan.
El culto no es supersticioso, sino licito y útil para la vida religiosa de los fieles. El hombre tiene necesidad de las cosas sensibles y visibles para elevarse al conocimiento y al amor de las cosas espirituales e invisibles. La vista de una imagen suscita sentimiento de respeto, veneración, culto, amor y confianza hacia la persona santa que representa y con la que nos pone en contacto espiritual y en intimidad.
Por medio del culto de las imágenes el alma es mas fácilmente atraída a la imitación de los prototipos representados y de este modo progresa mas rápidamente en la vida interior. Especialmente las imágenes sabradas y milagrosas de los santuarios ejercen un particular influjo en la vida espiritual de los hombres, dando un gran fruto espiritual para las almas que alimentan su esperanza y alcanzan de Dios muchas gracias.
El que venera una imagen venera en ella la persona que en ella está representada (Cc. Vaticano II:SC 126:).
El culto de la religión no se dirige a las imágenes en si mismas como realidades, sino que las mira bajo su aspecto propio de imágenes que nos conducen a Dios encarnado. Ahora bien, el movimiento que se dirige a las imágenes en cuanto tal, no se detiene en ella, sino que tiende a la realidad de la que ella es Imagen (S. Tomas de Aquino, s. th 2-2).

Queridos devotos de Jesús Misericordioso: Veneremos con respeto al icono de la Misericordia, sabiendo que no nos dirigimos al cuadro sino a nuestro Salvador, Cristo Jesús.
El origen de la imagen se vincula con la visión que Sor Faustina tuvo en Plock, el 22 de febrero de 1931 y durante la cual Cristo le expresó su voluntad de que pintara tal imagen y pusiera abajo la siguiente inscripción: Jesús, en vos confío.
La imagen presenta a Cristo resucitado con las señales de la crucifixión en las manos y en los pies. Del Corazón traspasado (invisible en la imagen) salen dos rayos: rojo y pálido. Jesús preguntado por lo que significaban, explicó: El rayo pálido simboliza el agua que justifica a las almas, el rayo rojo simboliza la sangre que es la vida de las almas. Ambos rayos brotaron de las entrañas más profundas de mi misericordia cuando mi Corazón agonizante fue abierto en la cruz por una lanza (299). Estos rayos representan, pues, los sacramentos y todos los dones del Espíritu Santo cuyo símbolo bíblico es el agua. Bienaventurado quien viva a la sombra de ellos, porque no le alcanzará la justa mano de Dios (299). La imagen presenta, pues, la inmensa misericordia de Dios que fue revelada plenamente en el misterio Pascual de Cristo y que se realiza en la Iglesia con mayor plenitud a través de los sacramentos. La imagen ha de desempeñar el papel de un recipiente para recoger gracias y de una señal que ha de recordar a los fieles la necesidad de confiar en Dios y de ejercer misericordia hacia el prójimo. De la actitud de confianza hablan las palabras puestas en la parte de abajo de la imagen: Jesús, en vos confío. Esta imagen ha de recordar las exigencias de mi misericordia, porque la fe sin obras, por fuerte que sea es inútil (742).
Ofrezco a los hombres un recipiente con el que han de venir a la fuente de la Misericordia para recoger gracias. Ese recipiente es esta imagen con la inscripción: Jesús, en vos confío (327). Por medio de esta imagen colmaré de gracias a las almas, por eso que todas las almas tengan acceso a ella (570).
Prometo que el alma que venere esta imagen no perecerá. También prometo, ya aquí en la tierra la victoria sobre los enemigos y, sobre todo, en la hora de la muerte. Yo mismo la defenderé como mi gloria (48).
Me queman las llamas de la misericordia, deseo derramarlas sobre las almas de los hombres, Oh, qué dolor me dan cuando no quieren aceptarlas (...) Dile a la humanidad doliente que se abrace a mi Corazón misericordioso y yo la llenaré de paz (1074). La humanidad no encontrará la paz hasta que no se dirija con confianza a mi misericordia (300).
Habla al mundo de mi misericordia para que toda la humanidad conozca la infinita misericordia mía. Es la señal de los últimos tiempos. Después de ella vendrá el día de la justicia. Todavía queda tiempo, que recurran, pues, a la fuente de mi misericordia, que se beneficien de la sangre y del agua que brotó para ellos (848). Antes de venir como el Juez justo, abro de par en par las puertas de mi misericordia. Quien no quiere pasar por la puerta de mi misericordia, deberá pasar por la puerta de mi justicia (1146). 

Fuente:
© 2000-2003 Grupo de Difusión de la Divina Misericordia
http://www.divinamisericordia.org
Ciudad de Buenos Aires Argentina

jueves, 28 de abril de 2011

Fiesta de la Divina Misericordia. Segundo Domingo de Pascua

Tomado de ACI Prensa
"La humanidad no conseguirá la paz hasta que no se dirija con confianza a Mi misericordia" (Diario, 300)
La Fiesta de la Divina Misericordia tiene como fin principal hacer llegar a los corazones de cada persona el siguiente mensaje: Dios es Misericordioso y nos ama a todos ... "y cuanto más grande es el pecador, tanto más grande es el derecho que tiene a Mi misericordia" (Diario, 723). En este mensaje, que Nuestro Señor nos ha hecho llegar por medio de Santa Faustina, se nos pide que tengamos plena confianza en la Misericordia de Dios, y que seamos siempre misericordiosos con el prójimo a través de nuestras palabras, acciones y oraciones... "porque la fe sin obras, por fuerte que sea, es inútil" (Diario, 742).
Con el fin de celebrar apropiadamente esta festividad, se recomienda rezar la Coronilla y la Novena a la Divina Misericordia; confesarse -para la cual es indispensable realizar primero un buen examen de conciencia-, y recibir la Santa Comunión el día de la Fiesta de la Divina Misericordia.
La escencia de la devoción
La esencia de la devoción se sintetiza en cinco puntos fundamentales:
1. Debemos confiar en la Misericordia del Señor.
Jesús, por medio de Sor Faustina nos dice: "Deseo conceder gracias inimaginables a las almas que confían en mi misericordia. Que se acerquen a ese mar de misericordia con gran confianza. Los pecadores obtendrán la justificación y los justos serán fortalecidos en el bien. Al que haya depositado su confianza en mi misericordia, en la hora de la muerte le colmaré el alma con mi paz divina".
2. La confianza es la esencia, el alma de esta devoción y a la vez la condición para recibir gracias.
"Las gracias de mi misericordia se toman con un solo recipiente y este es la confianza. Cuanto más confíe un alma, tanto más recibirá. Las almas que confían sin límites son mi gran consuelo y sobre ellas derramo todos los tesoros de mis gracias. Me alegro de que pidan mucho porque mi deseo es dar mucho, muchísimo. El alma que confía en mi misericordia es la más feliz, porque yo mismo tengo cuidado de ella. Ningún alma que ha invocado mi misericordia ha quedado decepcionada ni ha sentido confusión. Me complazco particularmente en el alma que confía en mi bondad".
3. La misericordia define nuestra actitud ante cada persona.
"Exijo de ti obras de misericordia que deben surgir del amor hacia mí. Debes mostrar misericordia siempre y en todas partes. No puedes dejar de hacerlo ni excusarte ni justificarte. Te doy tres formar de ejercer misericordia: la primera es la acción; la segunda, la palabra; y la tercera, la oración. En estas tres formas se encierra la plenitud de la misericordia y es un testimonio indefectible del amor hacia mí. De este modo el alma alaba y adora mi misericordia".
4. La actitud del amor activo hacia el prójimo es otra condición para recibir gracias.
"Si el alma no practica la misericordia de alguna manera no conseguirá mi misericordia en el día del juicio. Oh, si las almas supieran acumular los tesoros eternos, no serían juzgadas, porque la misericordia anticiparía mi juicio".
5. El Señor Jesús desea que sus devotos hagan por lo menos una obra de misericordia
al día.
"Debes saber, hija mía que mi Corazón es la misericordia misma. De este mar de misericordia las gracias se derraman sobre todo el mundo. Deseo que tu corazón sea la sede de mi misericordia. Deseo que esta misericordia se derrame sobre todo el mundo a través de tu corazón. Cualquiera que se acerque a ti, no puede marcharse sin confiar en esta misericordia mía que tanto deseo para las almas".

La Santa Sede decreta día de la Divina Misericordia
Una propuesta de Santa Faustina Kowalska
La Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos publicó el 23 de mayo del 2000 un decreto en el que se establece, por indicación de Juan Pablo II, la fiesta de la Divina Misericordia, que tendrá lugar el segundo domingo de Pascua. La denominación oficial de este día litúrgico será «segundo domingo de Pascua o de la Divina Misericordia».
Ya el Papa lo había anunciado durante la canonización de Sor Faustina Kowalska, el 30 de abril: «En todo el mundo, el segundo domingo de Pascua recibirá el nombre de domingo de la Divina Misericordia. Una invitación perenne para el mundo cristiano a afrontar, con confianza en la benevolencia divina, las dificultades y las pruebas que esperan al genero humano en los años venideros».
Sin embargo, el Papa no había escrito estas palabras, de modo que no aparecieron en la transcripción oficial de sus discursos de esa canonización.
Santa Faustina, que es conocida como la mensajera de la Divina Misericordia, recibió revelaciones místicas en las que Jesús le mostró su corazón, fuente de misericordia y le expresó su deseo de que se estableciera esta fiesta. El Papa le dedicó una de sus encíclicas a la Divina Misericordia («Dives in misericordia»).
Los apóstoles de la Divina Misericordia están integrados por sacerdotes, religiosos y laicos, unidos por el compromiso de vivir la misericordia en la relación con los hermanos, hacer conocer el misterio de la divina misericordia, e invocar la misericordia de Dios hacia los pecadores. Esta familia espiritual, aprobada en 1996, por la archidiócesis de Cracovia, está presente hoy en 29 países del mundo.
El decreto vaticano aclara que la liturgia del segundo domingo de Pascua y las lecturas del breviario seguirán siendo las que ya contemplaba el misal y el rito romano.

jueves, 21 de abril de 2011

Benedicto XVI: «¿Acaso no nos hemos convertido en un pueblo de incredulidad y lejanía de Dios?»

El papa Benedicto XVI abrió hoy el Triduo Pascual con la Misa Crismal, advirtiendo que los cristianos no tienen motivos para alardear, ya que se han convertido en un pueblo «de incredulidad y lejano de Dios». El Papa ha asegurado que sólo hay que mirar al Occidente cristiano, donde ya no quieren conocer a Cristo. Ante más de 10.000 personas que abarrotaron la basílica de San Pedro del Vaticano, el Santo Padre ha adverido que los cristianos no sólo deben llamarse cristianos, «sino serlo»

(Efe/InfoCatólica) La Misa Crismal marca el comienzo del Triduo Pascual, centro y culmen del Año Litúrgico, y se celebra el Jueves Santo, día en que se conmemora la institución del sacramento del orden sacerdotal por Jesucristo durante la Última Cena.
El obispo de Roma afirmó que cuando los cristianos hablan de sus tareas comunes, como bautizados, “no hay razón para alardear” y que ese es un asunto que “inquieta”.
“¿Somos verdaderamente el santuario de Dios en el mundo y para el mundo? ¿Abrimos a los hombres el acceso a Dios o, por el contrario, se lo escondemos? Nosotros -el Pueblo de Dios- ¿acaso no nos hemos convertido en un pueblo de incredulidad y de lejanía de Dios?”, preguntó el Papa.
Benedicto XVI agregó: “¿No es verdad que en Occidente, en los países centrales del cristianismo están cansados de su fe y, aburridos de su propia historia y cultura, ya no quieren conocer la fe en Jesucristo?”.
El papa teólogo añadió que viendo lo anterior hay motivos para implorar a Dios que no permita que su pueblo se convierta en “no pueblo”.
Haz que te reconozcamos de nuevo. Sí, nos has ungido con tu amor, has infundido tu Espíritu Santo sobre nosotros. Haz que la fuerza de tu Espíritu se haga nuevamente eficaz en nosotros, para que demos testimonio de tu mensaje con alegría”, señaló el pontífice.
Benedicto XVI dijo también que el hombre está inquieto porque todo lo temporal es demasiado poco y se preguntó si el hombre no se ha resignado, tal vez, a la ausencia de Dios y trata de ser autosuficiente.
“No permitamos semejante reduccionismo de nuestro ser humano”, agregó el papa, que aseguró que a pesar de “toda la vergüenza por nuestros errores”, no debemos olvidar que también hoy existen ejemplos luminosos de fe, que también hay personas que, mediante su fe y su amor, dan esperanza al mundo.
Entre ellas citó a su antecesor, Juan Pablo II, al que beatificará el próximo 1 de mayo y del que dijo fue un gran testigo de Dios y de Jesucristo en nuestro tiempo, un hombre lleno del Espíritu Santo. Y recordó que junto al papa Wojtyla también se encuentran un gran número de beatos y santos que dan la certeza de que también hoy la promesa de Dios no cae en saco roto.
Durante la misa los sacerdotes renovaron las promesas sacerdotales (pobreza, castidad y obediencia) y Benedicto XVI bendijo el Óleo de los catecúmenos, el de los enfermos y el Crisma (aceite y bálsamos mezclados), que le fueron presentados en tres grandes jarras de plata. Estos óleos son bendecidos el Jueves Santo por los obispos y se utilizan para ungir a los que se bautizan, a los que se confirman y para la ordenación sacerdotal. El rito se celebra en todas las catedrales del mundo.
Del óleo de los catecúmenos el Papa dijo que muestra un primer modo de ser tocados por Cristo, que Dios ama a los hombres y sale al encuentro de la inquietud de sus corazones. En referencia al de los enfermos dijo que en la sociedad hay multitud de personas que sufren, entre las que citó a los hambrientos y los sedientos, las víctimas de la violencia en todos los continentes, los enfermos con todos sus dolores, sus esperanzas y desalientos, los perseguidos y los oprimidos, las personas con el corazón desgarrado.

Misión de la Iglesia

Benedicto XVI recordó que la misión de la Iglesia es ir por los caminos sanando a los enfermos y anunciando el Reino de Dios. El óleo de la unción de los enfermos -precisó- es la expresión sacramental visible de esa misión.
El Santo Padre se refirió a los hombres y mujeres que llevan ese amor curativo a las personas de todo el mundo, “sin mirar su condición o confesión religiosa”, destacando a San Vicente de Paúl y a la Madre Teresa de Calcuta, a la vez que dio gracias a Dios por todos aquellos que se ponen al lado de los que sufren.
Del óleo crismal, dijo que es el de la unción sacerdotal y sirve sobre todo para la unción en la Confirmación y en las sagradas Órdenes y subrayó que los cristianos deben hacer visible en el mundo que Dios vive.
Benedicto XVI se trasladará esta tarde de Jueves Santo a la basílica de San Juan de Letrán, la catedral de Roma, para celebrar la misa de la Última Cena, en la que tradicionalmente lava los pies a doce presbíteros.
El Papa ha decidido que el dinero que se recoja durante la misa se destine a los damnificados del terremoto y tsunami que ha sacudido recientemente Japón y causado miles de muertos.

El Papa lava los pies a 12 sacerdotes durante la Misa del Jueves Santo


Benedicto XVI ha lavado los pies a doce sacerdotes de Roma durante la primera ceremonia del Triduo Pascual celebrada en la catedral de Roma, la basílica de San Juan de Letrán. El dinero recaudado durante la Misa se ha destinado a las víctimas del terremoto y del tsunami de Japón.

¿Qué se celebra el Jueves Santo?


Tras el Domingo de Ramos, el siguiente día importante de la Semana Santa es el Jueves Santo. Con él comienza el Triduo Pascual, los tres días que la Iglesia Católica dedica a conmemorar la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús.

martes, 19 de abril de 2011

El Papa celebra el Domingo de Ramos en la plaza de San Pedro


18 de abril, 2011. (Romereports.com) La primera ceremonia de la Semana Santa de este año comenzó con la tradicional procesión de las palmas que Benedicto XVI realizó desde el “papamóvil” y no a pie.

Pocos saben que la Iglesia católica celebra todos los años la Jornada Mundial de la Juventud cada Domingo de Ramos. Una celebración que en el Vaticano es marcadamente universal porque participan miles de jóvenes de todo el mundo. Por eso, el Papa aprovechó para invitarlos a participar en la “auténtica” Jornada Mundial de la Juventud, la de Madrid del próximo 18 de agosto.

Benedicto XVIMe dirijo ahora en particular a vosotros, queridos jóvenes, para que me acompañéis en la Jornada Mundial de la Juventud, que tendrá lugar en Madrid el próximo mes de agosto, bajo el lema: 'Arraigados y edificados en Cristo, firmes en la fe'.

Tras la Misa, el Papa envió un mensaje a Colombia por la Jornada de Oración por las Víctimas de la Violencia. El Papa se unió a la iniciativa y pidió a los católicos colombianos que participen en ella.

Benedicto XVI
Pido a Dios por cuantos en esa amada Nación han sido despojados vilmente de su vida y sus haberes. Renuevo mi urgente llamado a la conversión, al arrepentimiento y a la reconciliación. ¡No más violencia en Colombia! Que reine en ella la paz”.

Los obispos colombianos han explicado que con esta iniciativa pretenden hacer visibles los sufrimientos de las víctimas, ayudarlas a perdonar y a reconciliarse. También, que los grupos armados tomen conciencia de la gravedad de sus delitos y reparen el daño que han cometido.

Seis años con Benedicto XVI: testimonio del cardenal vicedecano

*

 610x
*
La Iglesia celebra hoy con alegría el 6º aniversario de la elección del Santo Padre Benedicto XVI. Nos unimos a este feliz aniversario y elevamos a Dios, de un modo especial, nuestra oración por el Papa que nos ha dado, para que lo proteja, preserve su vida, lo bendiga en la tierra y lo defienda de sus enemigos.



¡A Benedicto, Sumo Pontífice y Padre universal, paz, vida y salud perpetua!
***
Ofrecemos, en esta feliz ocasión, el bellísimo testimonio del vicedecano del Colegio Cardenalicio, el cardenal Roger Etchegaray, que ha sido publicado en el periódico Avvenire:


La mesa de trabajo está llena como siempre: buen signo de actividades en curso. El teléfono suena, pero primero es necesario adivinar la dirección del sonido y excavar entre los papeles – libros, periódicos, correo, recortes – para encontrar el aparato y luego la pluma para tomar nota de la próxima cita en esta casa que, más que un hogar, hace pensar en una galería de recuerdos de tantos viajes para el mundo. La maleta, ahora, está en un rincón, pero a los 88 años el cardenal de las “misiones imposibles”, el francés Roger Etchegaray, no la pierde de vista. Quién sabe… También los cardenales tienen sueños; y el de Etchegaray se llama China.

Mirar hacia delante es un don que no envejece, sobre todo si el tiempo es marcado por el calendario siempre actualizado sobre la vida de la Iglesia: nunca tan intenso como en este comienzo de la Semana Santa que marca también el recuerdo de los seis años de pontificado de Benedicto XVI, sucesor de Juan Pablo II, que el primero de mayo será proclamado beato.

“He aquí: es necesario partir de este providencial entrelazamiento para enmarcar mejor también estos primeros seis años de pontificado. Porque el primero en estar feliz por esta beatificación será precisamente el Papa Benedicto, su inmediato sucesor en la cátedra de Pedro y, como cardenal, uno de los más estrechos e inmediatos colaboradores del Papa venido de lejos”.

Cuando habla del Papa, Etchegaray ya no parece un cardenal de largo (y honradísimo) curso que ha dado la vuelta el mundo a lo largo y a lo ancho por las rutas de todas las crisis. Lo que muestra es un candor que no sólo sorprende sino que desarma, desde el momento que, para remontarse al tiempo del primer encuentro con Joseph Ratzinger, es necesario hablar del Concilio, donde se encontraron de frente dos jóvenes consultores con un futuro por delante. Vinieron luego los tiempos de Europa, Etchegaray primer presidente de los obispos continentales y el entonces arzobispo de Munich entre los primerísimos interlocutores sobre los grandes temas del viejo continente. Sin embargo, el largo tramo del camino común se ha convertido, desde hace seis años, sólo en un privilegio más; y muchos de los otros privilegios se mantienen reservados, envueltos en una forma de delicadísima discreción. Ha sido el Papa Benedicto, apenas elegido, quien le recordó que un amigo suyo, Georg Thurmayer, fue huésped por mucho tiempo, durante la ocupación nazi en Espelette, en el ambiente donde Etchegaray nació. Y cuando Benedicto XVI fue a encontrarlo en el Gemelli, después de la caída de la noche de Navidad en San Pedro, el cardenal regaló a un muy pequeño grupo de amigos las fotos con el Papa: ese gesto se le grabó en el corazón.

“Del Papa Benedicto se tiene a veces la sensación de conocer todo, empezando por su enorme y densa producción teológica. Pero, a decir verdad, apenas se comienza a descubrirlo, o más bien, a descubrir que es un Papa en el ejercicio de su función pastoral, en el sentido de que es un pastor que guía a su grey sobre todo en las tempestades. Elegido Papa, Benedicto se convirtió en párroco; la Iglesia descubrió un pastor y no sólo un teólogo, y el mundo su irrenunciable punto de referencia”.

¿Párroco? “Sí, precisamente así. ¿No ha comenzado definiéndose un “trabajador en la viña del Señor? Su homilía en el Domingo de Ramos ha sido, en este sentido, ejemplar: ha hablado de la humildad de Dios, que ha elegido el camino de la Cruz para manifestar de forma extrema su amor. El pontificado del Papa Benedicto va por estos caminos. Por otro lado, lo que ya se había perfilado en la primera Encíclica, Deus Caritas est, ahora a distancia de seis años ha tomado consistencia y se ha convertido en la columna vertebral; ha aclarado y manifestado la fuerza de ánimo del Papa. Benedicto XVI, en esencia, ha puesto serena pero firmemente las distancias entre la Iglesia y las superestructuras de las ideologías y de una visión simplemente geopolítica. Ha apuntado a lo esencial y ha llevado a toda la Iglesia a reflexionar, en el surco del camino maestro de Cristo, sobre las grandes cuestiones que sacuden al mundo: la integración de todos, y en particular de los jóvenes, en una sociedad cada vez más marcada por el multiculturalismo; la defensa de la institución conyugal y familiar, también frente a los valores de la bioética; la creciente responsabilidad de los países ricos hacia los países pobres”.

También Etchegaray, después de una vida que lo llevó por todo el mundo, se reencuentra hoy centrándose en lo que pueden definirse sus tres grandes intereses: China, la Ortodoxia (sobre todo rusa) y el judaísmo. Son los temas que todavía hoy logran extender su mirada hacia delante. Pero el horizonte próximo – los seis años de pontificado del Papa Benedicto y la beatificación de Juan Pablo II – lo llama en causa por muchos frentes: “Algunos insisten todavía en hacer una comparación entre los dos Papas; una operación totalmente fuera de lugar. Cada uno tiene su personalidad y su cultura particular, pero ambos llevan la misma tradición y la misma continuidad eclesial, valores que deben estar más allá del ser concreto de cada uno. En la conversación con Peter Seewald, hay un pasaje fundamental: «El Papa quiere hoy que su Iglesia se someta a una purificación fundamental… Se trata de hacer ver Dios a los hombres, de decir a ellos la verdad. La verdad sobre los misterios de la Creación. La verdad sobre la existencia humana. Y la verdad sobre nuestra esperanza, más allá de nuestra vida terrena»”.

“Todo – prosigue Etchegaray – podría sintetizarse en este pensamiento: «El cristianismo está en constante estado de nuevo inicio». Y es esta misma audacia de la fe la que nosotros recogeremos el primero de mayo de la vida de su precedesor Juan Pablo II. Y del mismo Papa Benedicto que, en el sexto aniversario del pontificado, continuará, a su modo, el diálogo con el Papa Wojtyla: un diálogo sobre la trama de la santidad”.

***
Fuente: Avvenire
***

martes, 12 de abril de 2011

Decreto de la Santa Sede sobre el culto al beato Juan Pablo II

 n520293814_1885888_1684394
*
A pocas semanas de la beatificación del Papa Juan Pablo II, que será presidida el próximo 1º de mayo por el Santo Padre Benedicto XVI, presentamos nuestra traducción del Decreto sobre el culto al próximo beato que ha sido publicado por la Congregación para el Culto Divino. Además, ofrecemos una traducción no oficial de la oración colecta propia de la memoria.
***
DECRETO
sobre el culto litúrgico en honor del Beato Juan Pablo II, Papa

Un carácter de excepcionalidad, reconocido por toda la Iglesia católica extendida por toda la tierra, reviste la beatificación del Venerable Juan Pablo II, de feliz memoria, que tendrá lugar el 1º de mayo de 2011 frente a la Basílica de San Pedro, en Roma, presidida por el Santo Padre Benedicto XVI. Teniendo en cuenta este carácter extraordinario, luego de numerosos pedidos sobre el culto litúrgico en honor del nuevo Beato, según los lugares y los modos establecidos por el derecho, esta Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, comunica lo dispuesto al respecto.

Misa de acción de gracias

Se dispone que en el marco del año sucesivo a la beatificación de Juan Pablo II, es decir, hasta el 1º de mayo de 2012, sea posible celebrar una Misa de acción de gracias a Dios en lugares y días significativos. La responsabilidad de establecer el día o los días, como también el lugar y los lugares de reunión del pueblo de Dios, compete al Obispo diocesano para su diócesis. Consideradas las exigencias locales y las conveniencias pastorales, se concede que pueda celebrarse una santa Misa en honor del nuevo Beato en un domingo durante el año como también en un día comprendido entre los números 10-13 de la Tabla de los días litúrgicos.

Análogamente, para las familias religiosas compete al Superior General ofrecer indicaciones sobre días y lugares significativos para toda la familia religiosa.

Para la Santa Misa, con posibilidad de cantar el Gloria, se reza la colecta propia en honor del Beato (ver en adjunto); las otras oraciones, el prefacio, las antífonas y las lecturas bíblicas son tomadas del Común de pastores, para un papa. Si se trata de un domingo durante el año, para las lecturas bíblicas se podrán elegir textos adecuados del Común de pastores para la primera lectura, con el relativo Salmo responsorial, y para el Evangelio.

Inscripción del nuevo Beato en los Calendarios particulares

Se dispone que en el Calendario propio de la diócesis de Roma y de las diócesis de Polonia la celebración del Beato Juan Pablo II, Papa, sea inscrita el 22 de octubre y sea celebrada cada año como memoria.

Sobre los textos litúrgicos se conceden como propios la oración colecta y la segunda lectura para el Oficio de lectura, con el correspondiente responsorio (ver adjunto). Los otros textos se toman del Común de pastores, para un papa.

En cuanto a los otros Calendarios propios, el pedido de inscripción de la memoria facultativa del Beato Juan Pablo II podrá ser presentado a esta Congregación por las Conferencias de los Obispos para su territorio, por el Obispo diocesano para su diócesis, por el Superior General para su familia religiosa.

Dedicación de una iglesia a Dios en honor del nuevo Beato

La elección del Beato Juan Pablo II como titular de una iglesia prevé el indulto de la Sede Apostólica (cfr. Ordo dedicationis ecclesiae; Praenotanda, n. 4), excepto cuando su celebración esté ya inscrita en el Calendario particular: en este caso no se requiere el indulto y al Beato, en la iglesia en la que es titular, le está reservado el grado de fiesta (cfr. Congregatio de Cultu Divino et Disciplina Sacramentorum, Notificatio de cultu Beatorum, 21 de mayo de 1999, n.9).

No obstante cualquier cosa en contrario,

Desde la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, 2 de abril de 2011.

*
Oración colecta

“Oh Dios, rico en misericordia, que has llamado al beato Juan Pablo II, Papa, a guiar a toda tu Iglesia, concédenos a nosotros, fortalecidos por su enseñanza, abrir con confianza nuestros corazones a la gracia salvífica de Cristo, único Redentor del hombre”.

***

***

jueves, 7 de abril de 2011

Sobre la Confesión


Por Bruce Sullivan
Tomado de Voxfidei.com

A la mayoría de los que no son católicos les incomoda un poco la sola idea del Sacramento de la Confesión. A menudo exclaman "¡Pero nadie puede perdonar los pecados sino sólo Dios!" Piensan que esta práctica de la Iglesia Católica es, en el mejor de los casos, una perversa presunción y en el peor de los casos una grotesca blasfemia. Así es que, los siguientes pensamientos tienen como finalidad ayudar a aclarar exactamente qué enseña la Iglesia y por qué lo enseña.
Comenzamos por el principio. Definitivamente, sólo Dios puede perdonar pecados. Punto. No hay vueltas que darle al asunto. El Catecismo de la Iglesia Católica lo confirma en el párrafo 1441 en el que leemos: "Sólo Dios perdona los pecados".
En segundo lugar: nuestro perdón depende completamente de la labor salvífica de Cristo en la Cruz. Es Su Preciosa Sangre la que nos limpia del pecado. Él pagó la deuda que nosotros no podríamos pagar (gracias a Dios). En tercer lugar: debemos identificar la verdadera cuestión subyacente -en otras palabras el camino mediante el cual Dios perdona nuestros pecados-. O sea ¿cómo y cuándo se usa la Sangre de Cristo en nuestras almas para que tenga lugar su purificación? ¿Recibimos perdón en el momento en que recitamos simplemente una "oración de arrepentimiento"? ¿o viene cuando caminamos al interior de una iglesia en respuesta a la llamada del altar? ¿O acaso ocurre cuando nos paramos de cabeza y citamos a Juan 3:16?
El punto es este: Dios pudo habernos ordenado algún procedimiento (o ninguno) en orden a obtener el perdón. La pregunta entonces es ésta: ¿qué medios escogió Dios para que la Sangre de Cristo sea útil a nuestras almas y como resultado nuestros pecados sean perdonados? Bueno, nosotros vemos en las Escrituras (y en la enseñanza constante de la Iglesia) que nuestro perdón y purificación original vienen a través del Sacramento del Bautismo. En el Bautismo, la Sangre de Cristo lava nuestras almas y nuestros pecados son perdonados (Por ejemplo Hechos 22:16, en donde San Pablo había dicho que "Y ahora, ¿qué esperas? Levántate, recibe el bautismo y lava tus pecados invocando su nombre"). Sin embargo, ¿qué sucede con los pecados serios cometidos después del bautismo? ¿Tenemos de bautizarnos de nuevo?
No precisamente. La Iglesia ha creído siempre y así lo ha enseñado que el Bautismo válido es un evento irrepetible. Siendo así el caso, la pregunta subsiste: ¿cómo es que somos perdonados de los pecados serios cometidos después del Bautismo? Primero, permítame hacer los siguientes comentarios aclaratorios. He utilizado el término pecado "serio", y éste requiere una explicación. Por supuesto, en un sentido, todo pecado es serio. Pero, la Iglesia Católica utiliza la designación "serio" para referirse a aquellos que son conocidos como pecados mortales o pecados graves. En otras palabras, pecados que causan una herida mortal al alma, que pone el alma, por decirlo así, en estado de gravedad... lo cual es algo serio. Mientras todo pecado es malo, no todo pecado mata a la vida de la gracia en el alma. Esta distinción es vista en 1 Juan 5:16-17 donde existe una distinción entre el pecado que provoca la muerte y el pecado que no la produce. Definición: no todo pecado tiene la misma gravedad.
Pecado que es libremente elegido y que es entendido como un asunto serio es llamado pecado "serio", "mortal" o "grave", que mata la vida de la gracia en el alma. Esos pecados deben ser purificados por un perdón para que uno pueda entrar al Cielo. Inicialmente todo tipo de pecado es perdonado en el Bautismo. Sin embargo, la pregunta que aún permanece es ésta: ¿Cómo son perdonados esta clase de pecados después del Bautismo? Es aquí donde el Sacramento de la Confesión aparece en escena (nota: este sacramento también es conocido como el Sacramento de la Penitencia y el Sacramento de la Reconciliación).
En el Sacramento de la Confesión es Dios quien perdona al pecador, pero lo hace a través del sacerdote (quien está actuando en el lugar de Cristo). Ahora, la pregunta es ésta: ¿Dónde encontramos apoyo para ésta práctica en las Escrituras? Para responder a esta pregunta, por favor considere lo siguiente: Marcos 2:1-12: En este pasaje de la Escritura, encontramos el relato familiar del paralítico que fue descendido desde el techo por sus amigos. Lo interesante de este pasaje es el hecho de que los judíos inicialmente protestaron contra Jesús cuando él perdonó los pecados de aquél hombre. Ellos dijeron: "Está blasfemando, ¿quién puede perdonar los pecados sino sólo Dios?" (versículo siete). Jesús respondió diciendo: "El Hijo del Hombre tiene poder en la tierra para perdonar los pecados" (versículo diez) .Y, como para validar lo que había dicho, Él procedió a curar al hombre. Ahora, Jesucristo -- Hijo de Dios e Hijo del Hombre -dijo que como "el Hijo del Hombre"- Él tenía autoridad en la tierra para perdonar los pecados. Jesucristo es verdadero Dios y verdadero hombre, pero es bajo la designación de "Hijo del Hombre" que Él perdonó los pecados del paralítico.
El punto al que estoy tratando de llegar es éste: Jesucristo -el Hijo del Hombre- subsecuentemente delegó la misma autoridad a otros hombres, especialmente elegidos. Esto se ve en Juan 20:21-23. "Entonces Jesús les dijo otra vez: 'la paz con vosotros: así como mi padre me ha enviado, así también os envío yo' . Y dicho ésto, sopló sobre ellos y les dijo: 'Recibid al Espíritu Santo: A quienes perdonéis los pecados les quedarán perdonados; y a quienes se los retengáis les quedarán retenidos'" (Biblia de Jerusalén) He escuchado muchos intentos de racionalizar el significado aparente de estos versículos, pero invariablemente todas ellas terminan vaciando las palabras de su significado esencial. Si las palabras significan algo, vemos a Nuestro Señor delegando a hombres especialmente seleccionados (en este caso los apóstoles, y por correspondencia, sus sucesores) la autoridad para perdonar los pecados en el nombre de Jesús. Y esto es exactamente lo que la Iglesia Católica enseña.
En el párrafo 1441 del Catecismo (párrafo citado al inicio de este ensayo), leemos: "Sólo Dios perdona los pecados. Porque Jesús es el Hijo de Dios, dice de sí mismo: 'El Hijo del hombre tiene poder de perdonar los pecados en la tierra' y ejerce ese poder divino: 'Tus pecados están perdonados'. Más aún, en virtud de su autoridad divina, Jesús confiere este poder a los hombres para que lo ejerzan en su nombre". Así que, es Dios quien perdona los pecados, usando en el Sacrificio de Cristo en la Cruz, por medio del Bautismo (en nuestro perdón inicial cuando nacemos de nuevo a la familia de Dios) y el Sacramento de la Confesión (para los pecados serios cometidos después del Bautismo).
Esto ha sido enseñado y practicado por la Iglesia desde el principio y es atestiguado por las Escrituras como demuestran las citas de arriba. Y todo esto está relacionado con en el tremendo misterio de la Encarnación y el correspondiente misterio de la Iglesia. En otras palabras, en nuestra Bendita Encarnación del Señor (cuando Él toma para sí mismo una naturaleza humana santificada para rescatarnos), Él, en efecto, hizo la más simple de las acciones humanas y santificó la más común de las sustancias materiales.
Por treinta y tres años Él caminó esta tierra haciendo cosas que cualquiera realiza: comer, trabajar, dormir, conversar, reír, etc. En todas esas cosas Él fue Dios -Dios en la Carne- quien estaba actuando, de tal modo haciendo todas esas acciones santas. En otras palabras, la máxima bendición que se haya concedido a la Creación es la Encarnación, para que, por medio de ésta, Dios mostrara su complacencia en el universo material. En primer lugar, Dios no sólo se complació en crearlo, sino que se ha complacido de participar en él asumiendo para Sí mismo la naturaleza humana. Ahora, la Iglesia -como el Cuerpo Místico de Cristo- es, en efecto, una extensión de la Encarnación a través del tiempo y del espacio.
Cuando nosotros -como miembros de la Iglesia de Cristo- tocamos, confortamos, alimentamos o curamos, es -en realidad- Cristo quien está haciendo esas cosas en nosotros (para eso somos Su Cuerpo). En ninguna parte es este misterio realizado más profundamente que en la administración de los Sacramentos. Los Sacramentos, como canales de gracia especialmente ordenados por Dios, utilizan el universo material para hacernos llegar "mercancías" espirituales. (gracias de Dios), Y, como extensiones de la Encarnación de Cristo, se observa que Cristo es el principal administrador detrás de cada Sacramento. Es Él quien bautiza. Él es quien nos da el Sagrado Cuerpo y la Preciosa Sangre en la Eucaristía. Él es quien une a un hombre y una mujer en Santo Matrimonio. Y Él es quien perdona nuestros pecados en el Sacramento de la Confesión. Pero, notemos algo importante: en todos estos Sacramentos nuestro Señor utiliza un agente humano. Por esto nuestro Señor le dijo a los Apóstoles, "Como el Padre Me ha enviado, así también os envío Yo" (Juan 20:21).
Podemos especular interminablemente sobre por qué Dios ha escogido extendernos la Salvación por este camino (por medio de los Sacramentos). Y esta especulación puede producir su fruto, el fruto de una comprensión más profunda. Sin embargo, baste por ahora decir que las Escrituras y la enseñanza constante de la Iglesia (desde el principio) atestiguan que nuestro Señor, por su divina autoridad, ha ordenado una "economía" Sacramental de Salvación. De modo que, en el Sacramento de la Confesión, nosotros gozamos la misma increíble bendición que el paralítico en Marcos 2:1-12 disfrutó: Nosotros escuchamos la voz de Cristo a través de su sacerdote decirnos: "Tus pecados te son perdonados...levántate toma tu camilla y anda".
Demos entonces, gracias a Dios

viernes, 1 de abril de 2011

El Santo Triduo Pascual y la Indulgencia Plenaria

Tomado de ACI Prensa



Durante la Semana Santa podemos ganar para nosotros o para los difuntos el don de la Indulgencia Plenaria si realizamos algunas de las siguientes obras establecidas por la Santa Sede.

Obras que gozan del don de la Indulgencia Plenaria en Semana Santa:
Jueves Santo
1. Si durante la solemne reserva del Santísimo Sacramento, que sigue a la Misa de la Cena del Señor, recitamos o cantamos el himno eucarístico del "Tantum Ergo" ("Adorad Postrados").
2. Si visitamos por espacio de media hora el Santísimo Sacramento reservado en el Monumento para adorarlo.
Viernes Santo
1. Si el Viernes Santo asistimos piadosamente a la Adoración de la Cruz en la solemne celebración de la Pasión del Señor.
Sábado Santo
1. Si rezamos juntos el rezo del Santo Rosario.
Vigilia Pascual
1. Si asistimos a la celebración de la Vigilia Pascual (Sábado Santo por la noche) y en ella renovamos las promesas de nuestro Santo Bautismo.

Condiciones:
Para ganar la Indulgencia Plenaria además de haber realizado la obra enriquecida se requiere el cumplimiento de las siguientes condiciones:
a. Exclusión de todo afecto hacia cualquier pecado, incluso venial (de lo contrario la indulgencia es parcial)
b. Confesión sacramental, Comunión eucarística y Oración por las intenciones del Sumo Pontífice. Estas tres condiciones pueden cumplirse unos días antes o después de la ejecución de la obra enriquecida con la Indulgencia Plenaria; pero conviene que la comunión y la oración por las intenciones del Sumo Pontífice se realicen el mismo día en que se cumple la obra.
Es oportuno señalar que con una sola confesión sacramental pueden ganarse varias indulgencias. Conviene, no obstante, que se reciba frecuentemente la gracia del sacramento de la Penitencia, para ahondar en la conversión y en la pureza de corazón. En cambio, con una sola comunión eucarística y una sola oración por las intenciones del Santo Padre sólo se gana una Indulgencia Plenaria.
La condición de orar por las intenciones del Sumo Pontífice se cumple si se reza a su intención un solo Padrenuestro y Avemaría; pero se concede a cada fiel cristiano la facultad de rezar cualquier otra fórmula, según su piedad y devoción.

Compartir