jueves, 7 de julio de 2011

4° aniversario de Summorum Pontificum. Aplicación práctica en Colombia, algunas respuestas del Director del Dpto. de Liturgia del Episcopado de Colombia.

Tomado de Secretum Meum Mihi



Hace tres años reportabamos que la Conferencia Episcopal De Colombia no tenía considerado reeditar el Missale Romanum para el trienio 2008-2011 de publicaciones pendientes, información proporcionada directamente por el entonces Director del Departamento de Liturgia de la Conferencia Episcopal Colombiana a un fiel (ver aquí). Andados tres años y cumpliéndose hoy el 4° aniversario de publicado el motu proprio Summorum Pontificum, ese mismo fiel ha obtenido algunas respuestas del nuevo Director del Departamento de Liturgia de la Conferencia Episcopal Colombiana, P. Jaime Cristobal Abril Gonzalez, en relación a la implementación de Summorum Pontificum en ese país.

Estos son los términos en que se ha dirigido el fiel en una carta enviada vía correo electrónico en Jun-26-2011 al Departamento de Liturgia de la Conferencia Episcopal Colombiana:



Señores
Conferencia Episcopal Colombiana
Departamento de Liturgia
Atn: P. Jaime Cristóbal Abril Gonzáles
Director

Respetado Padre:

Un saludo en el Señor. El 30 de Agosto de 2008 en el marco de un evento llamado “Expocatólica” desarrollado en Bogotá, con ocasión de los cien años de la Conferencia Episcopal Colombiana, el P. Marco Antonio Montero Suárez, director en ese entonces del departamento de liturgia de la Conferencia Episcopal Colombiana, me confirmó personalmente que para el próximo trienio (2008-2011) de publicaciones pendientes no estaba considerado el Missale Romanum (También llamado Misal del beato Juan XXIII ó Misal de San Pío V). Dicha afirmación me dejó sorprendido, dado que para ese entonces ya se había cumplido poco más de un año de haber sido publicado el motu proprio Summorum Pontificum, el cual liberalizó el uso de la liturgia precedente a la reforma litúrgica que entró en vigor el primer Domingo de Adviento de 1969; es decir, si los Sres. Obispos de Colombia en vistas a la aplicación práctica del aludido documento papal no tuvieron contemplada la reimpresión del Missale Romanum, ¿cómo podrían haber hecho la implementación práctica del mismo sin el insumo principal?

Como ya ha pasado el trienio 2008-2011, y la asamblea plenaria de la Conferencia Episcopal Colombiana comienza el 04 de Julio de 2011, la pregunta concreta es: ¿con vistas a la aplicación práctica en Colombia del motu proprioSummorum Pontificum, se va a plantear en el curso de asamblea la posibilidad de reimprimir, o al menos importar, el Missale Romanum?

Como supongo que la respuesta lógicamente debe ser positiva dado que respecto a la materia “Los obispos diocesanos, según el Código de derecho canónico, deben vigilar en materia litúrgica en atención al bien común y para que todo se desarrolle dignamente, en paz y serenidad en sus diócesis, de acuerdo siempre con la mens del Romano Pontífice, claramente expresada en el motu proprio Summorum Pontificum”¹, es apenas natural pensar que la voluntad de los Sres. Obispos de Colombia es la de aplicar en la práctica el motu proprio Summorum Pontificum de acuerdo con la mens de S.S. Benedicto XVI.

Caso que la respuesta sea negativa, es decir, que tampoco para el trimestre 2011-2014 se contemple la reimpresión del Missale Romanum, ¿podría por favor expresar la posición oficial de la Conferencia Episcopal Colombiana respecto de la aplicación práctica del motu proprioSummorum Pontificum en Colombia, para lo cual se necesitaría entre otras, la reimpresión o importación del Missale Romanum?

Por su atención y respuestas amplias y saficientes le quedo de antemano agradecido.

En el nombre del Señor

[Nombre del fiel]
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1 Pontificia Comisión «Ecclesia Dei», Instrucción Universæ Ecclesiæ sobre la aplicación de la carta apostólica motu proprio Summorum Pontificum de Su Santidad Benedicto XVI, N° 13, 13 de Mayo de 2011.

Seguidamente la respuesta del nuevo Director del Departamento de Liturgia de la Conferencia Episcopal Colombiana, P. Jaime Cristobal Abril Gonzalez, enviada vía correo electrónico, Jun-28-2011.


From: Jaime Cristobal Abril Gonzalez jacriago@hotmail.com
Date: 2011/6/28
Subject: Respuesta inquietud
To: xxxxx@xxxxxxx.xx

Estimado Señor xxxxxxxxxxxx,

Muchas gracias por su amable comunicación, en la cual me expresa su preocupación por la implementación en Colombia del motu proprio Summorum Pontificum. Pienso que hay varios puntos que valen la pena comentar al respecto:

1- La Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, siguiendo las recomendaciones y directrices del Romano Pontífice, legisla y da indicaciones para la Iglesias Universal, quedando siempre en la “sana prudencia” la aplicación o concreción de éstas en los casos específicos de las distintas regiones del mundo. No es muy lejos pensar que las situaciones de Europa son bien distintas de las de América Latina, particularmente en materias litúrgicas.

2 - Lógico que nuestros Señores Obispos deben acoger las indicaciones y según esta “sana prudencia” buscar aplicarlas en sus respectivos lugares. Por lo mismo, la responsabilidad primera siempre recaerá en la persona del Obispo particular. Ya a todos los Obispos de Colombia se les invitó a conocer y profundizar no sólo el motu proprio mencionado, sino también la última carta en la que se clarifican aún más algunos aspectos sobre el tema.

3 - No sabría en este momento decirle si en la próxima Asamblea Plenaria de los Señores Obispos se afrontará el tema, pues los temas previstos son tantos y de tal importancia que todo depende del tiempo que quede. Puedo expresarle que como tema particular no está incluido en la agenda.

4 - El motu proprio y la carta posterior, si bien dan indicaciones al respecto, también colocan algunas condiciones, que en nuestro ambiente, en general, no son fácilmente solucionables. Por ejemplo: ¿qué sacerdotes tenemos hoy que puedan celebrar con la dignidad debida el rito de la Misa según el Missale Romanum de Juan XXIII? Tengo que confesar con humildad que yo, que he estudiado liturgia y conozco algo del rito, no estaría en esta posibilidad. Por otra parte: ¿qué sacerdotes, especialmente jóvenes, conocen bien el latín como para responder a esta necesidad? Más aún, ¿qué fieles laicos pudieran seguir el rito con todo conocimiento y no simplemente como una novedad? ¿Tenemos todavía los ornamentos debidos? ¿Los espacios litúrgicos en general pueden responder a lo que pide el rito anterior al Vaticano II, más aún cuando la mayoría de nuestras iglesias se han reformado según las indicaciones posteriores al Vaticano II o son construcciones nuevas siguiendo estas indicaciones?

Pienso que es importante responder primero a estos grandes interrogantes. En el caso de Europa y de algunas otras regiones del mundo seguramente las circunstancias son un poco distintas. Esto no quiere decir que no se deba estudiar y responder debidamente a cada caso que en cada diócesis se vaya presentando. Ya le he dicho que la responsabilidad recaer ante todo en cada Señor Obispo.

5 - Me pregunta de la reimpresión o importación del libro propio para este rito. Le comento que el problema, según la indicación de la carta explicativa del motu proprio, no sería sólo de este libro del Missale Romanum, sino también de los otros libros (rituales, pontificales, Liturgia de las Horas, etc.). Con toda sinceridad le digo que hoy en día no tenemos estos libros, ni siquiera en la biblioteca del Departamento de liturgia de la Conferencia. He conocido algunos Misales pero que son de fechas anteriores al de Juan XXIII, y que por lo mismo no servirían, pues la indicación en este punto es bien precisa y tiene que ser siguiendo el editado por Juan XXIII. Usted, en su carta, da a entender que es el mismo Misal de san Pío V, y podemos decir que sí, pero también que no ¿Cómo así?

Como respuesta permítame hacer algunas precisiones: si bien el rito de la Misa se puntualizó y reformó luego del Concilio de Trento en el papado del Papa Pío V, sobre todo en lo concerniente a la edición del libro del altar propio, que es el llamado Missale Romanum, conocido el rito entonces como la Misa de Pío V, este libro tuvo varias reimpresiones e incluso reformar o cambios, que si bien no fueron sustanciales como para cambiar el rito si lo fueron adaptando y modificando un poco. El moto proprio y la carta posterior precisan que en dado caso el libro que se debe utilizar es el Misal editado durante el papado de Juan XXIII, por lo mismo con las reformas que el Beato Papa introdujo en el rito, así no es cualquier Misal. Esto coloca aún más algunas restricciones en la práctica

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