lunes, 20 de junio de 2011

Olegario cae en la trampa de José Manuel Vidal



Hace unos días se hizo pública la concesión del Premio Ratzinger, de reciente creación, a tres teólogos católicos. Entre ellos se encuentra el P. Olegario González de Cardedal, sacerdote y teólogo abulense. Muchos se han alegrado por ello.Otros decidieron mantener un prudente silencio. Y finalmente, los que viven e incluso trabajan profesionalmente por y para conseguir el triunfo de la secularización de la Iglesia, vieron el cielo abierto y le tendieron una trampa al propio Olegario. El insigne teólogo cayó en ella.

En la Sala de Prensa vaticana, en la presentación del Premio, el periodista y bloguero Andrés Beltramo, cuyo blog tenemos el placer de alojar en nuestro portal, tomó la palabra en el turno de preguntas. Copio acá lo que él explica en su blog:
“El autor de estas líneas preguntó al cardenal Camillo Ruini (presidente del comité científico de la Fundación Joseph Ratzinger-Benedicto XVI) sobre los criterios de selección de los premiados, haciendo referencia a que el pensamiento cristológico de González de Cardedal “ha sido debatido y criticado en su país”. En la interrogante no se mencionaron nombres propios ni se hizo alusión a la supuesta “heterodoxia” del teólogo. Nada de eso.
“La respuesta de Ruini fue simple: “el debate es la sal de toda disciplina, incluso los grandes teólogos de la historia eran criticados; si la cristología de Olegario es debatida es una buena señal, quiere decir que su pensamiento es relevante”. Y nada más. Cero polémica, cero controversia. Hasta aquí los hechos.”
Alguien, supongo que José Manuel Vidal, debió decirle a Olegario que en Roma hubo un periodista que osó hacer mención de los diversos artículos publicados por teólogos españoles sobre su cristología. Y comoquiera que se conoce el nombre de dichos teólogos, dieron por hecho que los mismos se habían lanzado a tumba abierta para llevar a cabo una campaña contra González de Cardedal. Don Olegario ha comprado esa mentira y ha lanzado una acusación sin fundamento contra el P. José Antonio Sayés y contra el P. José María Iraburu. Ah, y de paso, contra el Opus Dei, que supongo que pasaba por allí y le tocaba recibir el palo nuestro de cada día que lleva recibiendo la Obra en las últimas décadas.
Pues a don Olegario conviene decirle varias cosas. Por ejemplo, que no está bien acusar sin fundamento. Ni el P. Iraburu ni el P. Sayés han escrito una sola línea en las últimas semanas sobre él. Lo que escribieron acerca de su cristología fue publicado en los años 2001, 2005 y 2009. Por cierto, don Olegario no ha tenido la voluntad de responder a las objeciones que le realizaron dichos teólogos. Ellos aducen muy fuertes argumentos en contra de algunas enseñanzas de su Cristología ¿Debemos entender que acepta los mismos?, ¿debemos pensar que el que calla otorga?, ¿debemos asumir que no les considera lo suficientemente importantes como para “molestarse” en responderles? Dice Olegario en la entrevista que aprecia “la reales recensiones críticas". Pero añade poco después “Nada más lejos de mí de querer entrar en polémica". Es decir, que prefiere seguir ignorándolas, como lo viene haciendo hace diez años.
A día de hoy, 19 de junio del 2011, NADIE ha contra argumentado a lo escrito por Sayés e Irabru. Ni Olegario ni quienes le defienden. ¿Qué ocurre pues? ¿Acaso se pretendesolucionar la polémica apelando al silencio o a la descalificación personal de quienes osan poner en duda la ortodoxia del “teólogo español más importante” de esta generación?
Muchos no lo saben, pero cuando se publicaron reseñas demoledoras contra la ortodoxia del libro “Jesús. Aproximación histórica” del teólogo vasco José Antonio Pagola, el propio Olegario dio a conocer por escrito su opinón sobre dicho libro a algunos obispos. Y aunque no se publicó dicha opinión, la misma era igualmente condenatoria. Yo la he leído y es de una contundencia fuera de toda duda. Es decir, don Olegario se puso en el mismo bando que aquellos (Iraburu, Sayés) a los que hoy acusa de hacer una campaña contra él. Pero además, se da una circunstancia cuanto menos curiosa. Los que intentan salvar el “Jesús” de Pagola aluden a que el libro no pretende ser una cristología. Sin embargo, las críticas sobre la obra de Olegario van por lo que escribió en libros de cristología, no en aproximaciones históricas a la figura de Cristo.
Don Olegario atribuye a dos teólogos una campaña que no han hecho. Don Olegario rechaza unos libros críticos sobre Rahner, Balthasar y Meier atribuyéndolos a Iraburu, cuando su autor es Sayés: lo que hace pensar que no los ha leído. Don Olegario, en fin, descalifica a estos dos autores eligiendo precisamente un medio de comunicación al servicio de la secularización interna de la Iglesia y que si se caracteriza por algo es por perseguir, manipular, atacar y acosar a todos aquellos que osan intentar defender, con más o menos eficacia, la doctrina de la Iglesia. Y de paso, a obispos y cardenales que no les ríen las gracias. Y si tiene alguna duda sobre ello, que le pregunte a Mons. José Ignacio Munilla, a Mons. Demetrio Fernández, al cardenal Rouco… o a sí mismo. Efectivamente, resulta que desde Religión Digital se ha “analizado” críticamente, en ocasiones negativamente, la teología y el proceder del nuevo Premio Ratinzger. He aquí las pruebas:

¿Va a resultar ahora que están Vidal, Pikaza y Queiruga en campaña contra don Olegario? ¿Está el propio Olegario en campaña contra el jesuita Jon Sobrino? ¿Incluso contra San José María Escrivá de Balaguer?
Y si alguien se pregunta cuál es la razón de que el Opus Dei sea objeto igualmente de la acusación de González de Cardedal, quizás encuentre la respuesta en el siguiente enlace de una web… contra la Obra, que recoge una reseña elaborada por sacerdotes del Opus Dei sobre el libro de Olegario, Jesús de Nazaret (BAC, Madrid 1975)
Ahí leemos lo siguiente:
“En el fondo, afirma el autor, la teología calcedoniana viene a decir simplemente que Cristo es “vere Deus, vere homo”, pero nada más. No se puede querer ver más en esas fórmulas, que hablaban para personas de una época determinada. Hoy este vocabulario es ajeno a la sensibilidad contemporánea; es más, si no lo entendiéramos en su contexto antiguo, hoy estas frases serían incluso heréticas. El autor propone traducir modernamente las definiciones de ese Concilio, diciendo que señalan la unidad indisoluble de Cristo, a la luz de lo que es la totalidad psicológica de un judío del siglo I. En otro lugar afirma que hay que repensar las fórmulas de Calcedonia, para superar el dualismo que contienen. Su finalidad no era doctrinal-teórica, sino eclesial-práctica. La divinidad de Cristo en último término sería “la forma concreta en que existe un hombre cuando es distendido hasta el borde máximo permisible a su finitud” (p. 316). No es esto, evidentemente, lo que profesa la fe católica.González de Cardedal ha vaciado así de contenido la afirmación de la divinidad de Cristo”.
Pues bien, o eso es cierto o no lo es. Y si es cierto, don Olegario podrá ser un teólogo eminentísimo, pero con una cristología claramente heterodoxa. Eso no lo cambiará ningún premio que reciba, porque la doctrina cristológica es la que es, la que la Iglesia ha enseñado siempre,la que no puede cambiar nadie, sea seglar, sea sacerdote, sea teólogo, sea obispo, sea cardenal o sea Papa. La cristología ortodoxa es la que está enseñada en el Catecismo de la Iglesia Católica, elaborado bajo la dirección del Cardenal. Ratzinger, y sancionado por el beato Juan Pablo II. En él se afirman cosas que Olegario en su Cristología niega o pone en duda. Quizá con un poco de paciencia hagamos una lista de esas divergencias.
Concluyo. Todos nosotros, desde el primero hasta el último, debemos creer en la cristología de los grandes concilios, del Catecismo, la cristología católica y ortodoxa que profesamos todos aquellos que somos católicos. Y en vez de denunciar campañas inexistentes, bien haría don Olegario en defender su Cristología de las objeciones de peso que en los últimos diez años le han sido planteadas. Y no precisamente por discapacitados mentales.

Luis Fernando Pérez Bustamante
PD: 
Olegario González de Cardedal –II. cristología, por el P. IraburuTeólogos a la greña, por Francisco José Fernández de la Cigoña¿A quién vas a llamar?, por La caverna

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