sábado, 5 de febrero de 2011

Benedicto XVI y la Vida Religiosa II


"No se puede lograr un auténtico relanzamiento de la vida religiosa si no es tratando de llevar una existencia plenamente evangélica, sin anteponer nada al único Amor, sino encontrando en Cristo, y en su Palabra, la esencia más profunda del carisma de todo fundador y fundadora."
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. De la carta a la Sagrada Congregación para la Vida Religiosa, 2005.
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+ "La historia de la Iglesia está marcada por las intervenciones del Espíritu Santo, quien no sólo la ha enriquecido con los dones de la sabiduría, de la profecía, de la santidad, sino que le ha dado formas siempre nuevas de vida evangélica a través de la obra de fundadores y de fundadoras que han transmitido a una familia de hijos e hijas su carisma."
+ "No hay ámbito humano y eclesial en el que no estén presentes los consagrados de manera con frecuencia silenciosa, pero también concreta y creativa, como una continuación de la presencia de Jesús que pasó haciendo el bien a todos. La Iglesia reconoce el testimonio de fidelidad y de santidad ofrecido por tantos miembros de los institutos de vida consagrada, por la incesante oración de alabanza y de intercesión que se eleva de sus comunidades, por su vida entregada al servicio del Pueblo de Dios."
+ "Ciertamente no faltan pruebas y dificultades en la vida consagrada de hoy, al igual que en los demás sectores de la vida de la Iglesia. «El gran tesoro del don de Dios está encerrado en frágiles vasijas de barro» (2 Corintios 4,7) y el misterio del mal acecha también a quienes dedican a Dios toda su vida. La vida consagrada, al inicio del nuevo milenio, tiene ante sí desafíos formidables que sólo puede afrontar en comunión con todo el Pueblo de Dios, con sus Pastores, y con el pueblo de los fieles."
+ "Un desafío afecta al ejercicio de la autoridad. Se trata de un servicio necesario y precioso para asegurar una vida auténticamente fraterna, en búsqueda de la voluntad de Dios. En realidad, el mismo Señor Resucitado, nuevamente presente entre los hermanos y hermanas reunidos en su Nombre, presenta el camino que hay que recorrer. Sólo si el superior, por su parte, vive en la obediencia a Cristo y en sincera observancia de la Regla, los miembros de la comunidad pueden ver claramente que su obediencia al superior no sólo no contradice la libertad de los hijos de Dios, sino que además hace madurar en la conformidad con Cristo, obediente al Padre."

+ "Otro tema es el que hace referencia a los criterios para el discernimiento y la aprobación de nuevas formas de vida consagrada. «El juicio sobre su autenticidad y sobre su aplicación –recuerda la constitución dogmática «Lumen gentium», hablando de los carismas en general– pertenece a los que presiden la Iglesia, a quienes compete sobre todo no apagar el Espíritu, sino probarlo todo y quedarse con lo bueno» (n. 12). También hoy, Dios sigue enriqueciendo con carismas nuevos a su Iglesia gracias a la creatividad y generosidad de su Espíritu. "
+ "Otro tema es el que afecta a la vida monástica. Buscáis caminos oportunos para relanzar en el nuevo milenio la experiencia monástica, de la que tiene necesidad también hoy la Iglesia, pues reconoce en ella el testimonio elocuente de la primacía de Dios, constantemente alabado, adorado, servido, amado con toda la mente, toda el alma y todo el corazón".

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