martes, 30 de marzo de 2010

Un Obispo escribe al Papa Benedicto XVI

Cortesía de La Buhardilla de Jerónimo


Ofrecemos nuestra traducción del bellísimo testimonio de un obispo italiano, Mons. Luigi Negri, que decidió enviar una carta al Santo Padre Benedicto XVI ante los violentos ataques de los que el Pontífice está siendo objeto en estos días, recorriendo, de este modo, su propio ”vía crucis”.
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Santidad,

La mentira y la violencia diabólica se abalanzan, cada día, sobre su Sagrada Persona.

Usted vive frente a toda la Iglesia una singularísima participación en la Pasión del Señor Jesucristo.

Frente a la Iglesia y al mundo, usted está recorriendo la “vía dolorosa”. Siéntanos junto a usted, con un afecto infinito y con la voluntad de confortar, en lo que podamos, este dolor suyo. En su dolor, Santidad, vibra ya todo el poder de Dios que, en este dolor y por este dolor, vence hoy el mal del mundo.

Un grandísimo y común amigo, el Presidente Marcello Pera, me escribió en estos días: cómo es posible que mil millones de cristianos asistan en silencio e impotentes al intento de destruir al Papa, sin darse cuenta de que, después de esto, no habrá más salvación para nadie.

Santidad, es necesario que todos nosotros trabajemos, bajo usted, en una gran reforma de la inteligencia y del corazón de la Iglesia, fundada en la adhesión incondicional a su Magisterio.

Sólo esto puede profundizar el sentido de nuestra dignidad, frente a nosotros mismos y al mundo, y de la inderogable tarea de la misión, que se nos ha conferido por nuestro bautismo.

Demasiadas malas teologías, demasiadas exégesis vacías, muchas veces en explícito desacuerdo con su Magisterio, envilecen hoy la cultura de la Iglesia.

A esta gran reforma de la inteligencia y del corazón de la Iglesia seguirá necesariamente una verdadera reforma moral, premisa de un nuevo florecimiento de santidad. Y así reflorecerá la misión de la Iglesia en este mundo, fuerte, alegre y sacrificada. En los momentos más graves de su historia, la Iglesia siempre experimentó todo esto. Hoy, como entonces, acogeremos la gracia de este sufrimiento para vivir también más profundamente nuestras responsabilidades.

Santidad, usted conoce nuestros corazones, sabe que nos uniremos en un abrazo a su persona, prontos a morir por usted y por la Iglesia.

Santidad, perdone nuestro atrevimiento y bendíganos.

27 de marzo de 2010

Mons. Luigi Negri
Obispo de San Marino-Montefeltro
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AUDIENCIA GENERAL Miércoles, 15 de noviembre 1972

PABLO VI
AUDIENCIA GENERAL
Miércoles, 15 de noviembre 1972

 
"Líbranos del mal"
¿Cuáles son hoy las más grandes necesidades de la Iglesia?
No se sorprenda como simplista o incluso supersticiosa e irreal como nuestra respuesta: una de las mayores necesidades es la defensa de su enfermedad, lo que llamamos el Demonio.
Antes de aclarar nuestro pensamiento le invitamos a abrir su a la luz de la fe en la visión de la vida humana, la visión de que este observatorio espacial inmensa y penetra en las profundidades extraño. Y, en verdad, la imagen que se nos invita a contemplar con realismo global es muy hermoso. Es la imagen de la creación, la obra de Dios, Dios mismo, como un aspecto de espejo de su sabiduría y poder, admirado por su belleza sustancial (Gen. 1, 10, etc) ..
Entonces es un cuadro muy interesante de la dramática historia de la humanidad, de la que emerge de la historia de la redención, la de Cristo, nuestra salvación, con su estupenda tesoro de la revelación, la profecía, la santidad de la vida elevada a un nivel sobrenatural, de promete eterna (cf. Ef. 1, 10). Una mirada de complicidad en este cuadro no puede dejar de ser encantado (Véase S. agosto Soliloquios): todo tiene un sentido, todo tiene un fin, todo tiene un fin, y todo apunta a una presencia-la trascendencia, un pensamiento, una vida y, finalmente, un amor, de modo que el universo, por lo que es y lo que no, se nos aparece como una preparación para la emocionante y estimulante a algo aún más bello y más perfecto (cf. 1 Cor. 2, 9, 13, 12, Romanos 8, 19-23). La visión cristiana del cosmos y la visión de la vida es tan triunfalmente optimista y por eso se justifica nuestra alegría y nuestra gratitud a vivir en la celebración de la gloria de Dios, cantamos nuestra felicidad (véase el Gloria de la Misa).
Enseñanza bíblica
Pero esta visión es completa? ¿Es correcto? Nada de lo que la atención las deficiencias que hay en el mundo? la disfunción de las cosas respecto a nuestra existencia? el dolor, la muerte? la maldad, la crueldad, el pecado, en una palabra, el mal? y vemos lo malo que es en el mundo? especialmente en lo que el mal moral, es decir, al mismo tiempo, aunque de manera diferente, contra el hombre y contra Dios? ¿No es este un espectáculo triste, un misterio inexplicable? Y nosotros, nosotros los amantes de la palabra de los cantantes Bueno, creemos, la más sensible, la más preocupada por la observación y la experiencia del mal? Nos encontramos en el reino de la naturaleza, donde muchas de sus manifestaciones nos parecen denunciar un desorden. Entonces encontró en el ámbito humano, donde encontramos la debilidad, fragilidad, dolor, muerte y algo peor: una ley contraria doble, uno que quiere el bien, el otro se volvió hacia el mal, la miseria y la S . Pablo pone humillantes pruebas para demostrar la necesidad y la gracia salvadora de una buena fortuna, la salud que es traída por Cristo (véase Romanos 7), el poeta pagano había denunciado este conflicto interno en el corazón del hombre: Video meliora proboque, se deteriora sequor (Ovidio, Met. 7, 19). Encontramos el pecado, la perversión de la libertad humana, y la causa subyacente de la muerte, la separación de Dios, porque la fuente de vida (Rom. 5, 12) y, a continuación, a su vez, ocasión y efecto de una intervención en nosotros y en nuestro mundo de un agente oscuro y enemigo, el diablo. El mal no es sólo una deficiencia, sino una eficiencia, una vida, espiritual, pervertido y pervertidor. Terrible realidad. Misteriosa y espantosa.
Salida desde dentro de la bíblica y eclesiástica a los que se niegan a reconocer que existe, o que lo convierte en un principio en sí mismo, no teniendo también, como todas las criaturas, el origen de Dios, o lo explica como una pseudo-realidad, una personificación conceptual y fantástica de las causas desconocidas de nuestros males. El problema del mal, visto en su complejidad, y, en su absurdidad respecto a nuestra racionalidad unilateral se convierte en obsesión. Es la más fuerte dificultad para nuestra comprensión del universo religioso. No es por nada que sufrió durante años S. Agustín Quaerebam unde malum, et non erat exitus, buscaba de dónde venía el mal, y no encontraba ninguna explicación (S. agosto Confess. VII, 5, 7, 11, etc., PL, 32, 736, 739).
Aquí, entonces, la importancia de tomar el consejo del mal de nuestra concepción cristiana de bien del mundo, de la vida, de la salvación. Antes de realizar el principio de la historia del Evangelio de su vida pública: ¿Quién no recuerda la página denso, con sentido de la triple tentación de Cristo? Luego, en los episodios del Evangelio muchos, en la que el diablo cruza los pasos del Señor aparece en sus enseñanzas? (Ej. Mat. 12, 43) Y ¿cómo podemos olvidar que Cristo, tres veces en relación con el diablo, como su oponente, lo califica "el príncipe de este mundo"? (Jn 12, 31, 14, 30, 16, 11) y la tarea de una presencia nefasta se reporta en muchos pasajes del Nuevo Testamento. S. Pablo lo llama el "dios de este mundo" (2 Cor. 4, 4), y nos pone sobre aviso sobre la lucha en la oscuridad, que los cristianos deben apoyar no sólo con el diablo, pero con su temible plural: " poner, dice el Apóstol, de la armadura de Dios, para hacer frente a las asechanzas del diablo, porque nuestra lucha no es (sólo) con sangre y carne, sino contra principados y potestades, contra los gobernantes de las tinieblas, contra los malos espíritus del aire "(Efesios 6: 11-12).
Y esto no es del diablo, pero muchos otros pasajes del Evangelio indican la CE (Lc 11, 21, Marc. 5, 9), pero la principal es: Satanás, que significa que el oponente, enemigo, y con él muchos, todos criaturas de Dios, sino que quedaron por los rebeldes y las reclamaciones por daños (véase Denz-SCH. 800-428), todos de un mundo misterioso, conmocionado por un drama desgraciado, del que sabemos muy poco.
El enemigo oculto que siembra ERRORES
Sabemos, sin embargo, muchas cosas malas en este mundo, que afectan a nuestras vidas y toda la historia humana. Tentador, el diablo es la fuente de la primera desgracia de la humanidad, fue solapado y fatal del primer pecado, el pecado original (Génesis 3, Sap. 1, 24). Desde la caída de Adán el demonio adquirió un cierto poder sobre el hombre, de la que sólo la Redención de Cristo puede liberarnos. Es la historia que está todavía en curso: recordar los exorcismos del bautismo y las frecuentes referencias en la Biblia y la liturgia agresivo y opresivo "poderes de las tinieblas" (cf. Lc. 22, 53, Col. 1, 13). Es el enemigo número uno, es por excelencia el tentador. Sabemos que este ser tan oscuro y perturbador existe realmente, y que con astucia traidora actúa sin embargo, es el enemigo oculto que siembra errores e infortunios en la historia humana. Para recordar la reveladora parábola evangélica del trigo y la cizaña, el resumen y dell'illogicità explicación que parece presidir nuestras historias contradictorias: inimicus homo hoc fecit (Matth. 13, 28). Y 'd un asesino desde el principio. . . , Y el padre de la mentira ", tal como se define por Cristo (cf. Jn. 8, 44-45), y el saldo sofisma insidiosa integridad moral. Él es el malvado mago y la astucia, la fluencia nosotros sabe que, a causa de los sentidos, la imaginación, la lujuria, la lógica utópica, o desordenados contactos sociales en nuestro trabajo, para introducir desviaciones igualmente perjudicial como parece cumplir con nuestras estructuras físicas o psicológicas, o de nuestros instintos, las aspiraciones profundas.
Este sería el diablo y la influencia que puede ejercer sobre los individuos como en las comunidades, sociedades enteras, o en el evento, un capítulo muy importante de la doctrina católica que se vuelva a estudiar, pero hoy en día simplemente no es. Se cree por algunos que se encuentran en los estudios psicoanalíticos y psiquiátricos o experiencias espiritistas, hoy, desgraciadamente, tan común en algunos países, una compensación suficiente. Existe el temor de volver a caer en viejas teorías maniqueas, o de miedo y fantásticas divagaciones supersticioso. Hoy en día, prefieren mostrar más fuerte y más audaz, se presentan como los positivistas, sólo para dar crédito a muchos sin sentido mágico libres o populares, o peor aún, la apertura de su alma - el nombre de tu alma, visitó muchas veces por la presencia de la Eucaristía y habitada por el Espíritu Santo! - Vicioso a las experiencias de los sentidos, en detrimento de las drogas, así como a las seducciones ideológicas de los errores de forma, estos espacios a través de la cual el diablo puede penetrar fácilmente y alterar las actitudes humanas. No significa que todo pecado se debe directamente a la acción diabólica (Véase S. Th. 1, 104, 3), pero el hecho es que quien no mira con un cierto rigor moral sobre sí mismo (véase Mat. 12, 45; Ef. 6, 11) está expuesta a la influencia del mysterium iniquitatis, a la que se refiere St. Paul (2 Tes. 2, 3-12), lo que hace problemática la elección de nuestra salvación.
Nuestra doctrina es incierta, ya que está oculto por la oscuridad que rodea el mismo demonio. Pero nuestra curiosidad, excitada por la certeza de su existencia múltiple, se convierte en legítima con dos preguntas. Hay señales, y que, la presencia del diablo? y cuáles son los medios de defensa contra este peligro insidioso?
LA PRESENCIA DEL MALIGNO
La respuesta a la primera cuestión requiere una gran prudencia, incluso si los signos del demonio, a veces parece ser evidente (Véase Tertuliano. Apol. 23). Podemos suponer su acción a la izquierda en la negación de Dios se hace radical, sutil y absurda, donde la mentira Estados hipócrita y potente, contra la verdad evidente, donde el amor está apagado por un egoísmo frío y cruel, donde el nombre de Cristo se ve interpelada odio consciente y rebelde (cf. 1 Cor. 16, 22, 12, 3), donde el espíritu del Evangelio se tergiversa y se les niega, cuando la desesperación se afirma como la última palabra, etc. Pero el diagnóstico es demasiado amplia y difícil que no nos atrevemos a comentar ahora y autentificar, pero no carente de interés dramático para todo el mundo, que también ha dedicado páginas famosos de la literatura moderna (véase, por ejemplo. Las obras de Bernanos, diseñado por el CH . MOELLER, la basura. du XXe siècle, I, p. 397 y ss., P. Macchi, El rostro del mal en Bernanos, cf. entonces Satanás, Etudes Carmélitaines, Desclée de Br. 1948). El problema del mal sigue siendo uno de los problemas más grandes y permanentes para el espíritu humano, incluso después de que el éxito de la respuesta que le ofrece Jesucristo. "Sabemos, dice el evangelista San John, que estamos (nacido) de Dios, y que el mundo entero está bajo el maligno "(1 Jn. 5, 19).
DEFENSA DE LOS CRISTIANOS
Otra pregunta: ¿qué defensa, qué remedio a oponerse a la acción del diablo? La respuesta es más fácil de formular, aunque sigue siendo difícil ponerlas en práctica. Se puede decir todo lo que nos defiende de pecado que la reparación por esa razón desde el enemigo invisible. La gracia es la defensa decisiva. La inocencia adquiere un aspecto de fortaleza. Y todo el mundo recuerda cómo la nell'armatura enseñanza apostólica ha simbolizado las virtudes de un soldado que pueden hacer invulnerable al Cristo (Rom. 13, 1 2, Ef. 6, 11, 14, 17, 1 Tes. 5; 8). El cristiano debe ser militante, estar vigilantes y fuerte (1 Ped. 5, 8), ya veces debe recurrir a algún ejercicio ascético especial para evitar incursiones del mal, Jesús enseña indicando el remedio "en la oración y el ayuno" (Marc. 9, 29). Y el Apóstol sugiere la vena central a tomar: "No te dejes vencer por el mal, sino vencer el mal para el bien" (Rom. 12, 21, Mat. 13, 29).
Con el conocimiento de estas tan mal hoy que las almas, la Iglesia y el mundo vamos a tratar de dar sentido y eficacia a la invocación de costumbre de la oración principal: "Padre Nuestro. . . líbranos del mal. "
En ambos también en beneficio de nuestros Bendición Apostólica.
Los jugadores y los seguidores de la revista La Voce
Nos complace dar la bienvenida a una peregrinación grandes de diferentes diócesis de Italia, encabezada por algunos obispos venerable, organizada para presenciar el Papa será un compromiso especial con el crecimiento y la propagación de la buena prensa.
Con alegría la bienvenida a estos nuestros hermanos e hijos, los promotores y partidarios de los medios de comunicación católicos, los vehículos son esenciales para la formación y el apostolado entre ellos, en particular, los representantes del semanario La Voz que celebra su vigésimo aniversario. Queremos animar a los que está muy de continuar con perseverancia en el esfuerzo de producir y difundir una prensa sana, segura, que tiende a enriquecer el hombre en sus valores espirituales profundas, ya sean culturales o sociales, o religiosas, un comunicado de que la información sin saber engañar, tramo sin degradar, orientar sin violación. La comunidad cristiana tiene que tener y mantener sus instrumentos en la industria de la impresión, a nivel nacional primero, y luego a nivel diocesano.
Esperamos con alegría, queridos hijos, a su trabajo en este campo. Trate de asistir a los demás sus creencias, y para animar a los cristianos a apoyar la buena prensa, en la familia, en la parroquia, en el lugar de trabajo. Es una herramienta que puede tener una influencia incalculable a la prensa: se pueden arruinar a un hombre, para destruir en él todo el poder a los nobles valores, sino que también puede ayudar a ahorrar, para descubrir más acerca de su vocación, a realizar sus aspiraciones Para dirigir la reunión y el diálogo con Dios, el inmenso ámbito de aplicación del apostolado de los medios de comunicación social. Todos podemos participar. Entra dentro de los requisitos de la contribución que cada cristiano debe dar a la construcción de un mundo más humano, más fraterno, más limpio. Queremos entender mejor, y esperamos que, a través de usted, puede incluir muchos otros hermanos.
Deseo de que nos gusta para sellar con una especial Bendición Apostólica.
Enfermera de la escuela profesional
Ahora con mucho gusto a su vez una palabra de agradecimiento al grupo de internado profesional Enfermera, Hospital Civil de Rieti, dirigida y apoyada por las Hijas loable religiosa de San Camilo. Sabemos que los médicos del hospital están siguiendo con gran dedicación a la escuela pretende dar a los jóvenes una formación de los enfermeros calificados, desea que la articulación de una visión cristiana profunda de los problemas, los lugares, a veces en forma dramática, el cuidado de los enfermos , y preparó un buen número de alumnos, entre los cuales están aquí presentes de las enfermeras y los graduados de enfermería. Honor, por lo tanto, y aliento a aquellos que proporcionan una oficina de apoyo de primer orden a la amada tierra de Rieti, y alabanza a ti, estudiantes, misionero por el regalo que nos trajo, y sobre todo el espíritu en el que organizar su ejercicio Misión: siempre lo considere así, como un servicio de alta a los hermanos, llena de profundo contenido humano, a la que el amor de Cristo debe dar su pleno valor. Para ustedes y sus familias nuestra bendición, que se extienden a su obispo, reverenciado y otras autoridades civiles y religiosas, presentes en esta reunión.

domingo, 28 de marzo de 2010

Solo Cristo lleva a vida auténtica y plenamente realizada, recuerda el Papa Benedicto XVI


VATICANO, 28 Mar. 10 / 07:29 am (ACI)

Al presidir esta mañana la Misa deDomingo de Ramos en la Plaza de San Pedro ante miles de fieles, el Papa Benedicto XVI se dirigió especialmente a los jóvenes al celebrarse también la 25º Jornada Mundial de la Juventud, y les recordó que ser cristianos "significa considerar el camino de Jesucristo como la vía justa para ser hombres, como aquel que conduce a la meta, a una humanidad plenamente realizada y auténtica".

En su homilía, el Santo Padre dijo que "el ser cristiano es un camino, o mejor: una peregrinación, un ir juntos con Jesucristo. Un ir en aquella dirección que Él nos ha indicado y nos indica".
Según informa Radio Vaticano, el Papa resaltó que esta camino exterior de cada ser humano es la "imagen del movimiento interior de la existencia, que se cumple en el seguimiento de Cristo: es una ascensión a la verdadera altitud del ser humano. El hombre puede elegir un camino cómodo y descansar de toda fatiga. Puede incluso descender hacia lo bajo, a lo vulgar. Puede hundirse en el barro de la mentira y la deshonestidad.Jesús nos guía hacia lo que es grande, puro, hacia la vida según la verdad; hacia el coraje que no se deja intimidar por la habladuría de las opiniones dominantes; hacia la paciencia que soporta y sostiene al otro".
Cristo, continuó el Papa, "conduce a ayudar a los que sufren, a los abandonados; hacia la fidelidad que está de la parte del otro, aún cuando la situación se vuelve difícil. Conduce hacia la disponibilidad para buscar ayuda; hacia la bondad que no se deja desarmar ni siquiera por la ingratitud: Él nos conduce hacia el amor, el amor nos conduce hacia Dios".
"Camino y meta que nos recuerdan que Dios es uno solo en todo el mundo, que supera inmensamente todos nuestros lugares y tiempos. Aquel Dios a quien pertenece toda la creación. El Dios que todos los hombres buscan y que de algún modo conocen. Infinito y al mismo tiempo cercano, que no puede ser encerrado en ningún edificio, que quiere habitar en medio de nosotros, estar totalmente con nosotros".
Benedicto XVI recordó que en el Domingo de Ramos, "Jesús junto con el Israel peregrinante sube hacia Jerusalén, para celebrar la Pascua: el memorial de la liberación de Israel, memoria que, al mismo tiempo, es siempre esperanza de la libertad definitiva, que Dios donará. Va con la conciencia de ser Él mismo el Cordero en el que se cumplirá aquello que el Libro del Éxodo dice al respecto. Él permanece siempre cerca de nosotros en la tierra y al mismo tiempo ya ha llegado ante Dios, nos guía sobre la tierra y más allá de la tierra".
"Jesús quiere conducirnos a la comunión con Dios y en la Iglesia. Nos impulsa y sostiene. Forma parte del seguimiento de Cristo que nos dejemos integrar en tal grupo; aceptar que no podemos lograrlo solos. En acto de humildad y responsable, sin terquedad y presunción. Sin correr detrás de una idea equivocada de emancipación. La humildad del ‘estar-con’ es esencial para la ascensión. Forma parte de ella que en los Sacramentos nos dejemos siempre tomar de nuevo por la mano del Señor; que de Él nos dejemos purificar y corroborar; que aceptemos la disciplina de la ascensión, aunque estemos cansados".
Y la Cruz, prosiguió, "forma parte de la ascensión hacia la altura de Jesucristo, de la ascensión hasta la altura de Dios mismo. Como en las vicisitudes de este mundo no se pueden alcanzar grandes resultados sin renuncias y duro ejercicio, como la gran alegría por un gran descubrimiento cognoscitivo o por una verdadera capacidad operativa está ligada a la disciplina, es más a la fatiga de la adquisición de conocimientos, así el camino hacia la vida misma, hacia la realización de la propia humanidad está ligada a la comunión con Aquel que subió a la altura de Dios a través de la Cruz. ‘La Cruz es expresión de lo que significa el amor: sólo quien se pierde a sí mismo, se encuentra’".
"Resumamos: el seguimiento de Cristo requiere como primer paso el renovarse en la nostalgia por el auténtico ser hombres y así el renovarse por Dios. Requiere, pues, que se entre en el grupo de cuantos suben, en la comunión de la Iglesia. Se requiere además que se escuche la Palabra de Jesucristo y que se la viva: en la fe, la esperanza y el amor. Así estaremos en camino hacia la Jerusalén definitiva y ya desde ahora, de alguna manera, nos encontraremos allá, en la comunión de todos los Santos de Dios".
"Nuestra peregrinación en el seguimiento de Cristo no va hacia una ciudad terrena, sino hacia la nueva Ciudad de Dios que crece en medio de este mundo. Y, sin embargo, esta peregrinación hacia la Jerusalén terrestre, puede ser también para nosotros, los cristianos, un elemento útil para ese viaje más grande".
El Papa se refirió luego a su viaje a Tierra Santa en 2009. Explicando que "la fe en Jesucristo no es una invención legendaria", sino que "se fundamenta en una historia verdaderamente acaecida. Historia que podemos, por así decir, contemplar y tocar", el Santo Padre habló de su intensa experiencia en los santos lugares: "seguir los caminos exteriores de Jesús debe ayudarnos a caminar más alegremente y con una nueva certeza sobre el camino interior que Él nos ha indicado y que es Él mismo", dijo.
"Cuando vamos a Tierra Santa como peregrinos –destacó– vamos también como mensajeros de la paz, con la oración por la paz; con la invitación a todos de hacer en aquel lugar, que lleva en el nombre la palabra ‘paz’, todo lo posible para que llegue a ser verdaderamente un lugar de paz. Así esta peregrinación es al mismo tiempo –como tercer aspecto– un estímulo para los cristianos a permanecer en el País de sus orígenes y a comprometerse intensamente en él por la paz".
"’Bendito el que viene, el rey, en el nombre del Señor’. Esta aclamación es expresión de una profunda pena y es oración de esperanza", subrayó el Papa y exhortó a orar "al Señor para que nos traiga el cielo: la gloria de Dios y la paz de los hombres. Entendamos tal saludo en el espíritu del ruego del Padre Nuestro: ‘¡Hágase tu voluntad así en el cielo como en la tierra!’".
"Sepamos que el cielo es cielo, lugar de la gloria y de la paz, porque allí reina totalmente la voluntad de Dios. Y sepamos que la tierra no es el cielo desde cuando en ella no se realiza la voluntad de Dios. Saludemos, por lo tanto, a Jesús que viene del cielo y roguémosle que nos ayude a conocer y a hacer la voluntad de Dios. Que la realeza de Dios entre en el mundo y así sea colmado con el esplendor de la paz. Amén", concluyó.

jueves, 25 de marzo de 2010

Testimonios - ¿ Cual es la verdad?


Cortesía de http://www.cristianosonline.org

Por Marcos C.Grodi  
Soy un ex-ministro protestante. Como muchos otros he recorrido los caminos que llevan a Roma, por la vía que se conoce como Protestantismo. Nunca me imaginé que algún día me convertiría al Catolicismo. 

Por temperamento y entrenamiento soy más un pastor que un erudito, por eso la historia de mi conversión a la Iglesia Católica quizá carezca de los detalles técnicos en los cuales algunos teólogos se mueven y algunos lectores se deleitan. Pero espero poder explicar adecuadamente el por qué hice lo que hice y por qué creo con todo mi corazón que todos los protestantes también debieran hacerlo. No voy a detenerme en los detalles de mis primeros años, excepto para decir que crecí en una familia tipicamente protestante con unos padres buenos que me dieron mucho cariño. Pasé por la mayoría de las experiencias que forman parte de la niñez y adolescencia propias de un americano de mi generación. Me enseñaron a amar a Jesús e ir a la Iglesia los domingos. También me las arreglé para tropezar con los errores tontos que otros muchos de mi generación cometían. Pero después de una temporada de rebeldía juvenil, cuando tenía veinte años experimenté una conversión radical a Jesucristo. Me alejé de los placeres del mundo y tomé en serio la oración y el estudio bíblico.
Ya como un joven adulto me comprometí verdaderamente con Cristo, aceptándolo como mi Señor y Salvador, rezando para que me ayudara a cumplir la misión en la vida que Él tenía para mí. Cuanto más deseaba, a través de la oración y el estudio, seguir a Jesús y someter mi vida a su voluntad, más sentía el ardiente deseo de dedicar mi vida entera a servirle. Gradualmente, en la misma forma que los primeros rayos del amanecer aparecen en el horizonte oscuro, comenzó a crecer en mi la convicción de que el Señor me estaba llamando a ser un Ministro.

Esta convicción creció cada vez más fuerte mientras estaba en la universidad y más tarde durante mi trabajo como ingeniero. No pude ignorar por mucho tiempo esta llamada del Señor, estaba convencido que el Señor quería que mi hiciera un Ministro. Dejé mi trabajo y me metí en el seminario teológico de Gordon-Conwell en un suburbio de Boston. Adquirí el doctorado en Divinidad y poco después fui ordenado Ministro Protestante.
Mi hijo Juan Marcos, de seis años, recientemente memorizó el juramento del club de Niños Exploradores, el cual dice en parte . Este honesto voto infantil resume en detalle mis propias razones para abandonar a la carrera de ingeniería y poder servir al Señor totalmente dedicado solamente al ministerio. Tomé muy en serio mis nuevas obligaciones pastorales y deseaba llevarlas a cabo correcta y fielmente, para que al final de mi vida, cuando me encontrase cara a cara con Dios, pudiera oirle decirme estas importantes palabras: "bien hecho sirvo bueno y fiel". Mientras me adaptaba a la nueva vida, más bien comoda, de un Ministro Protestante, me sentí feliz conmigo mismo y con Dios. Finalmente sentí que ¡había llegado! ¡Pero no había llegado!
 Muy pronto me encontré a mí mismo enfrentado a una multitud de preguntas confusas de teología y administración. Tenía dilemas de exegética sobre cómo interpretar correctamente un difícil pasaje bíblico y también sobre decisiones litúrgicas que podían fácilmente dividir a la congregación. Mis estudios en el seminario no me habían preparado adecuadamente para responder a estas cuestiones tan diversas. Lo único que yo deseaba era ser un buen pastor, pero no podía encontrar respuestas consistentes a mis preguntas, las de mis compañeros y amigos pastores, tampoco en los libros de "cómo hacerlo" que estaban en mi librero, ni tampoco en los líderes de mi denominación Presbiteriana.

Daba la impresión, que se esperaba que cada pastor tuviese su propia opinión en esos asuntos.
Esta mentalidad de "reinventar la rueda tantas veces como lo necesites" que es el corazón del carácter pastoral del protestantismo, me estaba perturbando profundamente. ¿Porque tendría yo que reinventar la rueda? me preguntaba a mí mismo con enfado. ¿Qué habría pasado con los Ministros de los siglos pasados que enfrentaron los mismos dilemas? ¿Qué hicieron ellos?. La emancipación del protestantismo de las leyes y mandatos de Roma "hechos por el hombre que ha "maniatado" por siglos a los cristianos" (por supuesto esto es como nos enseñaron en el seminario a ver el triunfo de la reforma sobre el romanismo) comenzaba a parecer más una anarquía que una genuina libertad.
Nunca recibí las respuestas que necesitaba, a pesar de que oraba constantemente pidiendo dirección. Sentía que había agotado mis recursos y no sabía a quien recurrir. Irónicamente, ese sentido de frustración de estar sin respuestas, fue providencial. Me preparó para estar dispuesto a las respuestas ofrecidas por la Iglesia Católica. Estoy seguro que si hubiese sentido que tenía todas las respuestas, no hubiese estado dispuesto o inclinado a investigar las cosas a un nivel más profundo.

Una brecha en mi defensa 
En la antigüedad, las ciudades se construían en la cima de un monte y se rodeaban de gruesas murallas que protegían a los habitantes de los invasores. Cuando un ejercito invasor rodeaba una ciudad, como el ejercito de Nabucodonosor rodeó Jerusalén (2 Reyes 25: 1 al 7) los habitantes estaban seguros mientras tenían agua y comida, y en tanto las murallas podían resistir el violento ataque que lanzaban las catapultas y los picos de los zapadores. Pero si abrían una brecha en la muralla la ciudad estaba perdida. Mi apertura a considerar las posturas de la Iglesia Católica comenzaron como resultado de una brecha en la muralla de la teología de Reforma Protestante que circundaba mi alma. Por casi cuarenta años trabajé para construir la muralla piedra por piedra, para proteger mis convicciones protestantes.
Las piedras estaban hechas de mis experiencias personales, la educación del seminario, relaciones con otros protestantes y mis éxitos y fallos en el ministerio. La argamasa que cementó las piedras en su lugar fue mi fe y filosofía protestante. Mi muralla era elevada y gruesa y, yo pensaba que, impenetrable para cualquier fuerza invasora. Pero cuando la argamasa se desmoronaba y las piedras comenzaron a moverse y resbalar, al principio imperceptiblemente, pero después con una rapidez alarmante, comencé a preocuparme. Traté con empeño de discernir la razón de la creciente falta de confianza en las doctrinas protestantes.

No estaba seguro si estaba buscando reemplazar mis creencias calvinistas paro sabia que mi teología no era invencible. Leí más libros y consulté con teólogos en un esfuerzo de remendar la muralla pero no logré ningún progreso. Frecuentemente reflexionaba en Proverbios 3: 5 y 6 "Confía en el Señor con todo tu corazón y no te fíes de tu propia sabiduría. En cualquier cosa que hagas tenlo presente, Él allanará tus caminos". Esta exhortación me perseguía y a la vez me consolaba, mientras luchaba con la confusión doctrinal y el caos procesal del protestantismo. Los reformadores han sido los campeones de la idea de la interpretación privada de la Biblia por el individuo, una posición con la cual me empece a sentir cada vez más incómodo, a la luz de Proverbios 3: 5 y 6.
Los creyentes bíblico protestantes dicen que siguen las enseñanzas de este pasaje buscando la guía de Dios. El problema es que hay miles de caminos doctrinales bajo los cuales los protestantes sienten que el Señor les está enseñando que viajen. Y esas doctrinas varían ampliamente de acuerdo a la denominación. Estuve luchando con las preguntas ¿cómo puedo saber cual es la voluntad de Dios para mi vida y para la gente de mi congregación? ¿cómo puedo estar seguro que estoy predicando lo correcto? ¿cómo sé cual es la verdad? A la luz de la mutilación doctrinal que existe con el protestantismo donde cada denominación está delimitando por si misma la doctrina basada en la interpretación del hombre que la fundó, el criterio que alardean los protestantes " yo solo creo lo que la Biblia dice" comenzaba a sonar vacío.

Yo prometí que iba a ver solamente la Biblia para buscar la verdad, pero las doctrinas reformadas que heredé de Juan Calvino, Juan Knox y los puritanos, chocaban en muchos aspectos con las sostenidas por mis amigos luteranos, bautistas y anglicanos. En el evangelio Jesús explica lo que significa ser un verdadero discípulo (Mateo 19: 16 a 23). Es más que leer la Biblia o tener tu nombre en la lista de los miembros de una iglesia o asistir regularmente al servicio del domingo, o incluso el hacer una simple oración para aceptar a Jesús como Señor y Salvador. Estas cosas, aún con lo buenas que son, por si solas no nos hacer verdaderos discípulos de Jesús. Ser un discípulo de Jesús significa hacer un compromiso radical de amar y obedecer al Señor en cada palabra, cada actitud y aspirar a irradiar su amor a otros. Jesús dice que el verdadero discípulo, está dispuesto a renunciar a todo, aún a su propia vida, si es necesario para servir al Señor.
Yo estaba profundamente convencido de esto, y a la vez que trataba de practicarlo en mi propia vida (no siempre con éxito) también hice todo lo posible para convencer a mi congregación, que este llamado al discipulado no es una opción, es algo a lo que todos los cristianos tienen que aspirar. Lo irónico era que mi teología protestante me hacia impotente para llamarlos a un discipulado radical y a ellos los hacia impotentes para oírlo y seguir el llamado. Uno podría preguntarse ¿si todo lo que se requiere para ser salvado es confesar con los labios que Jesús es el Señor y creer en tu corazón que Dios lo resucitó de la muerte (Romanos 10:9) por qué yo debo cambiar?. Si, seguro debería cambiar mis caminos pecaminosos.

Debería aspirar a agradar a Dios. Pero si no lo hago ¿importa realmente? mi salvación está asegurada.
Hay una historia acerca de un reportero en la ciudad de New York que deseaba escribir un artículo acerca de lo que la gente creía que era el descubrimiento más increíble del siglo veinte. Se lanzo a las calles entrevistando gente al azar y recibió una variedad de respuestas: el avión, el teléfono, el automóvil, el ordenador, la energía nuclear, los viajes al espacio, los antibióticos. Las respuestas siguieron es esa linea hasta que un individuo dio una respuesta inesperada: "Es ovio. La invención más increíble es el termo" ¿El termo? preguntó el reportero levantando las cejas. "Seguro. Las cosas calientes las mantiene calientes y las cosas frías las mantiene frías". El reportero parpadeó. "¿Y que? ¿Cómo sabe?... que esto es lo más importante
Esta anécdota tiene un significado para mí. Puesto que mi obligación y deseo era enseñar la verdad de Cristo a mi congregación mi creciente preocupación era ¿cómo saber cual era la verdad y cual no? Cada domingo, me paraba en mi púlpito e interpretaba la escritura para mi rebaño sabiendo que en un radio de quince millas a la redonda de mi iglesia había docenas de pastores protestantes los cuales creían que solamente la Biblia es la única autoridad para la doctrina y la práctica, pero cada uno estaba enseñando algo diferente a lo que yo estaba enseñando. ¿Es mi interpretación de la Escritura la correcta o no lo es? me preguntaba. Quizá alguno de esos otros pastores esta en lo correcto y yo estoy engañando a estas personas que confían en mi. También estaba el tener la certeza (que me revolvía el estómago) que un día tendría que morir y estar delante del Señor Jesucristo, el Juez Eterno, y responder no solamente por mis acciones sino también cómo dirigí a la gente que él me había dado para pastorear. ¿Estoy predicando la verdad o el error? Le preguntaba al Señor repetidamente, "yo creo que estoy en lo correcto", pero cómo estar seguro.

Este dilema me perseguía. Comencé a cuestionar cada aspecto de mi ministerio y de la teología y de la Reforma, desde las cosas más insignificantes hasta las más importantes.  Ahora miro al pasado con cierto humor vergonzoso al ver como luchaba duramente en aquellos días de prueba e incertidumbre. Llegué a un punto que incluso luche con la duda de sí debería o no usar un cuello clerical. Como no hay una forma mandatoria de como vestirse, para los ministros presbiterianos, algunos usan cuello clerical, otros trajes, otros batas y otros una combinación de todo lo anterior. Un ministro amigo mío guardaba un cuello clerical en la guantera de su auto, solamente para usarlo en caso de que en algún momento le pudiera traer alguna ventaja, como el de evitar una multa por exceso de velocidad. Cuando me lo dijo, con un gesto de complicidad, decidí no usar un cuello clerical. En el servicio del domingo usaba una simple bata negra sobre mi traje.
En lo que se refiere a la forma y contenido de la liturgia del domingo cada iglesia tiene sus propios puntos de vista en cómo las cosas deben de hacerse, y cada pastor es libre, en lo que cabe, de hacer lo que quiera. Sin guías denominacionales mandatorias que me dirigieran, hice los que otros pastores estaban haciendo, improvisaba: cantos, sermones, selección de las Escrituras, participación de la congregación, y la administración de bautismos, matrimonios y la Cena del Señor fueron un campo abierto a la experimentación.  Me estremezco con el recuerdo de un domingo en particular, que en un esfuerzo para hacer el servicio de jóvenes más interesante y relevante dije las palabras del Señor sobre una jarra de gaseosa y una fuente de patatas fritas "Este es mi Cuerpo, esta es mi Sangre. Hagan esto en memoria mía".
Las preguntas de teología eran las que más me enfadaban. Recuerdo estar de pie al lado de una cama en un hospital donde un hombre que estaba cercano a la muerte después de sufrir un ataque al corazón, su esposa muy nerviosa me preguntó ¿va a ir mi esposo al cielo? Dudé unos momentos antes de darle mi respuesta presbiteriana adecuada mientras consideraba la gran variedad de alternativas que podría dar como respuesta, dependiendo de lo que uno era, metodista, bautista, luterano, asambleas de Dios, nazareno, ciencia cristiana, evangelio de las cuatro esquinas, testigo de Jehová, etc., etc. Todo lo que pude fue murmurar una clase de respuesta piadosa pero vaga. "Debemos confiar en el Señor acerca de la salvación de su esposo" Este hombre había entregado su vida a Cristo, se había regenerado y estaba confiado que era uno de los elegidos de Dios, ¿pero lo era realmente?

Yo estaba profundamente perturbado sabiendo que no importaba cuan honestamente el haya pensado que había sido predestinado para el cielo (es interesante que todos los que predican la doctrina de la predestinación creen firmemente que ellos mismos son unos de los elegidos) ni importaba cuan sinceramente lo creían los que lo rodeaban, él podría no haber ido al cielo. ¿Y que si secteramente se había desviado y caído en pecado y había estado viviendo en un estado de rebelión con Dios en el momento que el ataque al corazón lo pilló por sorpresa?. La teología de la reforma me decía que si ese era el caso entonces el pobre hombre había sido engañado por una falsa seguridad, pensando que fue regenerado y predestinado para el cielo cuando de hecho no se desvió de su camino al infierno. Calvino enseñó que los elegidos de Dios tienen que perseverar en gracia y elección. Si una persona muere en estado de rebelión con Dios demuestra que nunca fue uno de los elegídos. ¿Que clase de absoluta seguridad era esa?, me preguntaba.
Encontré muy difícil dar una respuesta clara y convincente a la clase de preguntas que me hacían mis parroquianos: ¿va mi esposo a ir al cielo?. Cada pastor protestante que conozco tiene un conjunto de criterios que consideran "necesarios" para la salvación. Como un calvinista yo creía que si uno aceptaba públicamente a Jesús como su Señor y Salvador, era salvado por gracia a través de la fe. Pero, a pesar de que yo consolé a otros con esas palabras bien intencionadas, estaba preocupado por el estilo de vida mundano y a veces ampliamente pecaminoso que habían tenido algunos miembros, ahora muertos, de mi congregación. Después de algunos años de ministerio comencé a dudad si debería continuar.

Ten en cuenta los gorriones
Una mañana me levanté antes del amanecer y tomando una silla plegable, mi diario y la Biblia, me dirigí a un campo muy tranquilo detrás de mi iglesia. Era la hora del día que más me gusta, cuando los pájaros están cantando el despertar del mundo. Muchas veces me he maravillado con la exuberancia de los pájaros temprano en la mañana. Que memoria tan maravillosamente pequeña tienen. Comienzan cada día de su simple existencia con una sinfonía de alabanza al Señor que los creó, totalmente despreocupados y sin planes. Algunas veces pienso en los gorriones y medito en la simplicidad de sus vidas.
Sentado quietamente en el campo cubierto con el amanecer esperando la salida del sol. Leo la escritura y medito en las cuestiones que me han estado molestando, poniendo mis preocupaciones ante el Señor. La Biblia me advirtió de "no apoyarme en mi entendimiento", por eso estaba determinado a dejar que el Señor me guiase. Estuve considerando dejar el pastoreo y vi tres opciones. Una fue ser el líder del ministerio de jóvenes en una gran iglesia Presbiteriana que me había ofrecido la posición. Otra fue dejar el ministerio completamente y volver a la ingeniería. La tercera posibilidad era volver a la universidad y completar mi educación científica en un área que podría abrirme aun más las puertas a mi profesión. Había sido aceptado en un programa para graduados sobre Biología Molecular en la universidad de Ohio State. Estuve reflexionando sobre estas opciones pidiendole a Dios que guiase mis pasos, "una voz audible hubiese sido estupenda", sonreí mientras cerraba mis ojos y esperaba la respuesta del Señor. No tenia idea de que forma sería la respuesta, pero no tardó mucho en venir.

Mis ensueños terminaron abruptamente cuando pasó un gorrión triando alegremente y lanzó su excremento en mi cabeza. ¿Que me estas diciendo, Señor? clame con la angustia de Job. El gorjeo de los pájaros fue la cínica respuesta. No había voces celestiales (ni siquiera un susurro disimulado), solamente los sonidos de la naturaleza levantandose de su sueño en un maizal de Ohio. ¿Sería una señal divina o simplemente un comentario editorial del hermano pájaro a mis preocupaciones? Disgustado doble la silla, tome mi Biblia y me fui a casa.
Más tarde en el día cuando le dije a mi esposa acerca de las tres opciones que estaba considerando y el incidente con el gorrión, ella se rió y con su habitual sabiduría exclamó: El significado está claro, Marcos. El Señor está diciendo "ninguna de las tres". A pesar de que hubiese preferido un método menos humillante de comunicación, yo sé que nada ocurre por accidente, y que ni los gorriones ni lo que tiran cae a la tierra sin el conocimiento de Dios. Tomé esto como una simpática insinuación de Dios para que permaneciese en el ministerio. Pero continué dandome cuenta que mi situación no estaba bien. Quizá lo que necesitaba era una iglesia más grande, con un presupuesto mayor y con más personal. Seguramente entonces sería feliz. Por lo tanto tome la dirección de que "cuanto más grande, mejor iglesia" pensando que podría satisfacer mi intranquilo corazón.

A los seis meses encontré una que me gustaba y que parecía que yo también le gustaba a su numerosa congregación. Me ofrecieron el puesto de Pastor a cargo con un personal de oficina y un presupuesto diez veces mayor del que había tenido en mi iglesia anterior. Lo mejor de todo es que era una iglesia evangélica fuerte, con muchos miembros que estaban activamente interesados en el estudio de las Escrituras y en ministerios laicos. Disfrute predicando ante esta nueva y aprobatoria congregación cada domingo. Al principio pensé que había resuelto el problema, pero solamente un mes después me di cuenta que "más grande no era mejor".
Mi frustración creció proporcionalmente mayor. Sonrisas corteses me iluminaban durante cada sermón, pero yo no estaba ciego ante el hecho que para muchos en la congregación mis apasionadas exhortaciones a vivir una vida virtuosa, meramente pasaban rozando la superficie de una vena de religiosidad, como gotas de agua en un sartén caliente. Muchos decían "Gran sermón, realmente me ha bendecido". Pero yo sentía que lo que realmente pensaban era "Esta bien para otra gente, Pastor -para pecadores-, pero yo ya he llegado. Mi nombre ya está escrito en los rollos del Cielo, no necesito preocuparme con todas esas cosas. Pero claro que estamos de acuerdo con usted, Pastor, eso es lo que tenemos que decirles a todos los pecadores, que se pongan a bien con Dios".

miércoles, 24 de marzo de 2010

Escogiendo mi cruz

Cortesía de http://www.corazones.org


 "Venid, no para rendir cuentas... No temáis al oir hablar del yugo, porque es suave; no temáis si hablo de carga, porque es ligera"
San Juan CrisóstomoHomilías sobre San Mateo.

Cuentan que un hombre un día le dijo a Jesús:
- "Señor: ya estoy cansado de llevar la misma cruz en mi hombro, es muy pesada y muy grande para mi estatura".
Jesús amablemente le dijo:
- "Si crees que es mucho para ti, entra en ese cuarto y elige la cruz que más se adapte a ti"
El hombre entró y vio una cruz pequeña, pero muy pesada que se le encajaba en el hombro y le lastimaba, buscó otra pero era muy grande y muy liviana y le hacía estorbo, tomó otra pero era de un material que raspaba, buscó otra, y otra, y otra.... hasta que llegó a una que sintió que se adaptaba a él. Salió muy contento y dijo:
- "Señor, he encontrado la que más se adapta a mi, muchas gracias por el cambio que me permitiste".
Jesús le mira sonriendo y le dice:
- "No tienes nada que agradecer, has tomado exactamente la misma cruz que traías, tu nombre está inscrito en ella. Mi Padre no permite más de lo que no puedas soportar porque te ama y tiene un plan perfecto para tu vida"
Muchas veces nos quejamos por las dificultades que hay en nuestra vida y hasta cuestionamos la voluntad de Dios, pero El permite lo que nos suceda porque es para nuestro bien y algo nos enseña a través de eso. Dios no nos da nada más grande de lo que no podamos soportar, y recordemos que después de la tormenta viene la calma y un día esplendoroso en el que vemos la Gloria de Dios.
Ánimo en los brazos de Jesús y María...

martes, 23 de marzo de 2010

Te escribe Jesús

Cortesía de http://www.devocionario.com

Querido(a):

No, no te asustes por que te escriba esta carta. No me tengas miedo. No ha llegado tu hora. Pero me preocupa que pasa tu vida y aún no me conoces. Quiero que entres en mi amor antes de que sea ya tarde. ¿Por que no me dejas llegar a tu corazón?
Cuando te levantabas esta mañana, te miraba con ternura y esperaba que me hablaras aunque fuera unas palabras, pero estabas muy ocupado arreglándote para el trabajo y pensando en tus asuntos. Seguí esperando mientras corrías camino al trabajo.
¿No te fijaste qué esplendoroso fue el amanecer que hice para ti? ¿Es que andabas mal humorado por las demoras del tráfico?. Por eso quise alegrarte con el trinar de miles de pájaros, esperando que así vieras más allá, la grandeza de mi amor. Pero era inútil. Estabas absorto en las noticias de la radio. No te diste cuenta de nada.
Esperé pacientemente todo el día. Cuantos momentos quise tocar tu corazón. Te envié personas con sonrisas en sus labios. ¿Recuerdas aquel niño tan simpático y travieso que tropezó contigo en la calle?. Lo puse en tu camino para hacerte pensar que eres tu también un niño en manos de tu Padre Celestial. Pero, con todos tus planes y preocupaciones, aquello te pareció una molestia.
De regreso a casa vi tu cansancio y quise refrescarte un poco con una suave brisa. Mas tarde apagué el resplandor del cielo creando un maravilloso espectáculo de colores celestes. Aquella puesta de sol era para ti. Pensé que te recordaría cuanto te quiero...
Deseaba tanto que me hablaras... aún quedaba tiempo. Pero encendiste el televisor... así que espere pacientemente mientras pasabas de programa en programa tratando de relajarte y pasar el tiempo.
Al cenar pensé que recordarías que todo procede de mi amor por ti, pero nuevamente te olvidaste de hablar conmigo.
En la noche no te dejé a oscuras, sino que hice salir una hermosa luna y millares de estrellas, pero no levantaste la cabeza.
A la hora de dormir acompañé tu sueño con las suaves melodías de mis animales nocturnos, pero no te diste cuenta de que siempre estoy a tu lado.
TE AMO tanto que espero todos los días por una oración tuya. ¿Cuándo será que te des cuenta? Será algún paisaje hermoso, una mano amiga, o quizás una enfermedad o alguna desgracia que te haga pensar en mi amor que nunca falla...
Bueno, te estas levantando de nuevo, y otra vez esperaré a que me dediques un poco de tiempo para que conozcas mi corazón lleno de amor por ti. Si supieras cuánto te amo y cuánto deseo tu amor....
Tu amigo, Jesús.

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