sábado, 19 de junio de 2010

Las verbenas y los bailes no son parte de ninguna fiesta patronal

Se acerca la solemnidad de los Santos Pedro y Pablo, el 29 de junio, y estos santos son los patronos en la parroquia del corregimiento de Jongovito, en San Juan de Pasto que corresponde a la jurisdicción de la Diócesis de Pasto. El cura párroco del mencionado corregimiento con apoyo del obispo ha emitido el decreto número 036 de 2010 que exponemos a continuación.

En resumen:
“Separar la fiesta patronal de todo acto que no contribuya en nada para la edificación de la persona humana y de la comunidad cristiana, como son: verbenas populares, festivales bailables y todo aquello que cause escándalo en las personas de bien.”

De hecho, esto es una excelente noticia, pues sabemos que como es esperado, el obispo conoce a su rebaño asignado y como buen padre espiritual que es, enseña y reprende y con su autoridad mueve las fiestas patronales a su fin real que es "ser una acción pastoral de la Iglesia que ha de estar orientada a la Evangelización del Pueblo de Dios", por lo que no puedo más que aplaudir, pero, la voz de protesta no se hizo esperar, algunos sitios de Internet ya han empezado a criticar tal decisión por querer simplemente seguir en el desenfreno, la fiesta y la comilona, enganchándose de una fiesta cristiana en la que ni ellos creen para celebrar y arremetiendo contra el obispo, su eminencia Enrique Prado Bolaños y contra el cura párroco con toda clase de argumentos sin sentido. Tal insulto contra la Iglesia, sus pastores y hasta contra el cura de un pequeño corregimiento nos debe doler a todo el pueblo de Dios como si hablaran de nuestro mismísimo Señor, porque atacan a su pueblo y a su Iglesia.

Les informo, a los que no están de acuerdo con la medida, que la Iglesia es Madre y Maestra y es la autoridad sobre las celebraciones religiosas, cuyo cuidado reposa en sus pastores y en ningún momento una verbena y un baile escandaloso estarán en la misma tónica que la celebración de los santos Pedro y Pablo, y que no tienen nada que ver lo uno con lo otro.
Afirmar que es una celebración "que pertenece al pueblo y no a los curas" es en si misma una afirmación  estúpida, y el "que tiene de malo celebrar" también lo es; las celebraciones religiosas no encuadran con lo mundano y los sacerdotes son los cuidadores de su pueblo y como la fiesta es Católica Apostólica y Romana tiene todo el derecho, y el deber; y, aunque duela a muchas almas sensibles la dura verdad es que la forma de celebrar es acrecentando nuestra fe en la religiosidad popular y nunca en fiestas escandalosas en las que quienes participan seguro no saben quienes fueron Pedro y Pablo ¡ pregúnteles!

¡Y obedecer al obispo no es ningún acto de miedo, ir contra este mundo tampoco!

Mi repudio contra las blasfemias y mi oración por los blasfemos

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