viernes, 12 de febrero de 2010

El Ateísmo y la Negación de Dios.

Cortesía de Lux Domini

por Jesús Hernández
"Omne verum, a quocumque dicatur, a Spiritu Sancto est"
(Toda verdad, dígala quien la diga, viene del Espíritu Santo)

(Santo Tomás de Aquino)


A la Fe se opone, como antítesis, una "no-Fe". Contrariamente a la Fe, la "no-Fe" niega algunas o todas las verdades de todos o algunos de los credos que hay en el mundo.

Se denomina ateísmo a la "falta de dioses", es decir, a un pensamiento que no contempla la existencia de lo divino, dentro del universo en el que existimos, y que limita sus observaciones y conclusiones a la materia y a la energía.

Como contraparte, el teísmo basa su razón de ser, en la existencia real de una o más divinidades, y con ella (s), de elementos reales distintos a la materia y a la energía cuantificables, medibles y aplicables dentro de las diversas ramas de la ciencia. Básicamente, los elementos en la concepción atea son aquellos que se pueden expresar matemáticamente. Para la concepción creyente, existen elementos que escapan de la ciencia humana, y que en muchas ocasiones no pueden ser medidos, delimitados o comprendidos por la Matemática.

El ateísmo y la fe han estado contrapuestas durante muchos siglos, y hasta nuestros días, perdura la controversia entre CREER y NO CREER. La conclusión obvia es que ninguna de ambas posturas ha logrado neutralizar a la otra, ni ha tenido argumentos de peso suficiente, como para quedar como única opción.


Religiones y Ateísmos


Debo aclarar que escribo como creyente, y concretamente, como cristiano. Creo, pues, en una religión específica, con dogmas y preceptos específicos.

No puedo evitar la influencia de mis personales creencias en la redacción de este artículo. Desde niño se me inculcaron doctrina y moral religiosas, y al pasar los años me he confirmado, por voluntad propia, en las creencias que se me inculcaron. Sin embargo, también me gusta ser racional, analizar objetivamente y con la mente fría las pruebas o argumentos que se me ofrezcan, y que no siempre compaginan con lo que yo creo. Es propio del fanatismo creer a ciegas, y lo último que me gustaría ser es fanático.

Sin embargo, existen muchísimas personas que profesan fe en un Dios personal, o impersonal, siguiendo enseñanzas distintas a la cristiana. Haré un breve resumen de las principales religiones que existen en el mundo, para que sirvan de modesta referencia de las distintas formas de Fe:


Cristianismo:
La que cuenta con mayor número de fieles en el mundo, y al mismo tiempo, con una influencia histórica especialmente destacable (cuestiones como el conteo del Calendario convencional a partir del nacimiento de Cristo), y no cabe duda de que la civilización propiamente occidental, de la Europa colonizadora de los siglos XVI y XVII a la América colonizada, es básicamente de raíces cristianas.

El cristianismo mantiene la existencia de un sólo Dios personal, Trino y Uno, Creador de todo lo existente, misericordioso y amigo del hombre. Para el cristianismo, la muerte es consecuencia de la desobediencia de los protoparentes, y esto motivó a Dios a enviar a Su Hijo (la segunda persona de la Trinidad), a nacer como hombre de una madre virgen, crecer, predicar el Evangelio y morir crucificado en un acto de Salvación y Redención, que significa la reconciliación del hombre con Dios, y a partir de esta, su acceso al cielo después de la muerte, si ha tenido Fe y Obras.

Dentro del cristianismo existen varias divisiones: católicos, ortodoxos, anglicanos y protestantes. El libro más sagrado para los cristianos es La Santa Biblia.


Islamismo:
En el año 622 d.C., un hombre escapó de La Meca, en Arabia, a la ciudad de Medina. Huía por verse perseguido por los nobles de La Meca, debido a las ideas religiosas que propagaba.

Su nombre era Mahoma, y es propiamente el fundador del Islam. Esta religión mezcla elementos originales con elementos judeocristianos. El islamismo también cuenta con muchos fieles en todo el mundo, y siglos atrás, musulmanes y cristianos fueron enemigos irreconciliables, que por motivos religiosos y políticos provocaron una serie de conflictos que se remontan al siglo VIII, con la expansión del islamismo a España.

El Islam cree en un sólo Dios, pero unipersonal, a diferencia del Dios trino de los cristianos. Se cree en la vida después de la muerte, ya sea en el Paraíso o en el Infierno. Su libro sagrado es El Corán.


Judaísmo:
Esta religión es reconocida por cristianos y musulmanes como "previa", es decir, como una religión verdadera, elegida por Dios como previa a su completa revelación.

De ahí que son inevitables las similitudes entre judíos, cristianos y musulmanes. Los judíos creen en un Dios unipersonal, se rigen por la Ley de Moisés (reconocida por los cristianos, aunque no en todas sus partes). Se tiene mucho en cuenta la cuestión de la pureza e impureza de ciertos alimentos. En cuestiones de escatología (muerte-resurrección-inmortalidad), no hay una postura bien definida. En tiempos de Cristo, los fariseos creían en la inmortalidad del alma y los saduceos no. Sus libros sagrados son La Torah y El Talmud. La Torah contiene libros que también contiene la Biblia cristiana.


Brahamanismo: Sistema religioso, moral y metafísico hasado en la concepción panteísta de la divinidad, y cuya fuente son los libros sagrados de los indios, escritos en el período de 1500 a 400 A.C.: los cuatro Vedas, los poemas Ramayana y Mahabarata, así como los tratados filosóficos de las distintas escuelas que constituyen un cuerpo de doctrina que ha perdurado a través de la historia para contar todavía con más de 280 millones de fieles.
El brahamanismo mantiene una división de la sociedad (hindú), en castas, los brahmanes, los chatrias, los vaisias y los sudras. Más abajo los parias, socialmente considerados inferior al animal.

No obstante esta división de castas, el brahamanismo acepta un mejoramiento sucesivo del alma, que se efectúa mediante la metempsicosis, y que está determinada por el valor de las buenas obras realizadas. Así, el estado físico de las almas, en la reencarnación, es el resultado de la conducta moral anterior. "Toda palabra, acto de pensamiento o del cuerpo lleva un fruto bueno o malo", dice el Código de Manú.

El Brahmanismo proclama una moral de paz; la protección del niño, la mujer, el enfermo, el débil y el anciano; la obediencia, la castidad, la modestia y la templanza; los deberes de hospitalidad y la prohibición del aborto, el suicidio, el juego, la calumnia, el perjurio, la embriaguez y condena la violencia contra toda forma de vida.


Budismo: Budismo es el nombre dado por los occidentales al sistema religioso fundado en la India alrededor del siglo V a.C., por Sidharta Gautama, llamado el Buda (del sanscrito buddha, "despertado, iluminado"). En el Oriente se lo denomina Buddha-marga (camino de Buda), Buddha-dharma (ley de Buda) o Sad-dharma (ley correcta o perfecta). Tiene por fin la realizacion plena de la naturaleza humana y la creacion de una sociedad perfecta y pacifica.
Dios — En el budismo original no existe la idea de un dios supremo que opera sobre el mundo. La idea de la divinidad, para Buda, era semejante a la de los brahmanes, con la excepcion de no admitir un Dios creador (Ishvara).

El universo — El budismo difiere del hinduismo en cuanto a la concepcion del universo. Las creaciones periódicas de los sistemas cósmicos son regidas por una ley eterna, y el proceso nunca tuvo comienzo y nunca tendra fin.

Samsara — Es el circulo de los renacimientos sucesivos. Con la transmigracion del alma a otros cuerpos habia tambien una retribucion. El samsara para el budismo es infinite; hasta los dioses estan sujetos a esa ley. Solo llegando al Nirvana quedaria el hombre libre del samsara.

El Nirvana es la extincion del ser, una autoextincion en que toda la idea de personalidad individual cesa, deja de existir. No habiendo, por consiguiente, nada que pueda renacer, el alma se extingue en la nada, en la felicidad eterna, en el no ser.

Toda la doctrina budista tiene la mira de llevar al hombre a extinguirse a si mismo. Es el unico medio de escapar a los horrores del samsara. El hombre que consigue llegar a esa etapa, es libre. La felicidad no existe; es la liberacion del dolor. La liberacion del dolor termina en la NADA.


Existen bastantes religiones más en el mundo: shintoísmo, animismo, taoísmo, etc., pero he señalado las que considero como principales. A excepción del budismo, las demás señaladas coinciden en un punto central: Un Dios creó el Universo, y de ese punto central parte la discordancia inevitable con el ateísmo.

El ateísmo coincide asimismo en un punto central: No existe ningún Dios. Sin embargo, por sus causas existen distintos tipos de ateísmo. La clasificación que a continuación expongo no es una clasificación erudita. La hago yo mismo, basado en las "no-Fes" que he tenido ocasión de observar:

Ateísmo irreflexivo: Este ateísmo es propio de personas que no se preguntan siquiera si hay o no un Dios. Actúan con una indiferencia total hacia lo religioso. No se reflexiona, no se piensa, ni en Dios, ni en el universo, ni en la vida y la muerte, se vive sólo en el presente, sin pensar en el pasado y el futuro. No hay ningún deseo de trascendencia, sino simplemente, una indiferencia total.


Ateísmo científico: Un ateísmo reflexivo y analítico. A partir de observaciones científicas, se llega a una situación en la que resulta imposible admitir que exista algo fuera de lo registrado por la Física o la Química.

Existen muchas personas que abandonaron su Fe y llegaron al ateísmo a partir de estudios científicos. No obstante, la Ciencia no es némesis de la Fe, y esto me lleva a comentar algo notable:

He estudiado las posturas de diversas personas de Ciencia, acerca de la Fe y Dios, y muchos de los más grandes científicos de la Humanidad, fueron creyentes, de la categoría de Galileo, Pasteur, Alexis Carrel, Albert Einstein, Johanes Kepler, Isaac Newton, Carlos Linneo, Alejandro Volta, Gregor Mendel, Pascual Jordan, Robert Jastrow.

Para Louis Pasteur, "un poco de ciencia aleja de Dios, pero mucha ciencia devuelve a Él". Parece que esto se cumple cuando encontramos que muchos de los científicos ateos son más bien divulgadores que investigadores, como Isaac Asimov, Carl Sagan, etc.

El ateísmo científico, por lo tanto, no es regla para todos los científicos, ni mucho menos.
Recuerdo, no obstante, que años atrás, en mi escuela secundaria, se nos enseñó en clase de Biología la teoría de Oparin-Haldane sobre el origen de la vida, y una compañera me comentó que, como resultado de estudiar esa teoría, ella ya no creía en Dios.


Ateísmo político: Un ateísmo que existe por convenir así a ciertas ideas sociológicas y políticas, y que extirpa por completo la idea de religión, para enfocarse en la cuestión del estado y la sociedad.

Así es en el marxismo, y el mismo Marx dijo que "la religión es el opio de los pueblos". A diferencia del ateísmo irreflexivo y el ateísmo científico, este tipo de ateísmo no sabe respetar la Fe, sino que, enfocado a través del comunismo, busca extender la revolución proletaria y eliminar la religión, violando así el derecho a la libre creencia.

En teoría, el marxismo tiene bases filosóficas, el materialismo dialéctico, el cual establece que "a una tesis se opone una antítesis, choque del que resulta una síntesis, que a su vez se convierte en tesis, a la cual se opone una nueva antítesis... y el ciclo continúa".

Ateísmo intelectual: Este ateísmo no busca argumentos científicos, aunque los toma en consideración. Se basa en argumentos lógicos, argumentos retóricos.

Cuestiones, por ejemplo, como ¿Quién creó a Dios?, y análisis que buscan desacreditar a textos religiosos, principalmente la Biblia, pero enfocadas también a otros escritos.

Son famosos los argumentos de Santo Tomás de Aquino sobre la existencia de Dios, y parte del ateísmo intelectual ha buscado refutarlos, aunque no lo ha conseguido plenamente.

Yo mismo he tenido enfrentamientos con ateísmo intelectual; recuerdo un Miércoles de Ceniza, en el que llegué a mi escuela Preparatoria con la cruz en la frente, y un grupo de compañeros empezó a dialogar conmigo, cuestionándome sobre asuntos como la encarnación de Cristo, la vida post mortem, etc.


Dentro de estos tipos de ateísmo, en mi opinión los únicos que ofrecen argumentos interesantes son el ateísmo científico y el ateísmo intelectual, algunos de dichos argumentos se expondrán más adelante.


El Origen del Universo; tema crucial


En discusiones acerca de si Dios existe o no, casi por lo general se toca este punto. Inevitable, porque la mayoría de los creyentes (casi de cualquier religión), sostienen que Dios creó todo lo que existe, empezando, por supuesto, por el universo mismo.

La ciencia, en cambio, no ha sabido responder a esta pregunta, pero se admite que no puede ser que en un tiempo no existiera nada. En su libro Introducción a la Ciencia, Isaac Asimov escribe:



"En 1927, el matemático belga Georges Edouard Lamaitre sugirió que toda la materia procedía, originalmente, de un enorme "huevo cósmico", que, al estallar, dio origen al Universo que conocemos.

¿De dónde procede la materia que formó el "huevo cósmico"? Algunos astrónomos sugieren que el Universo se originó como un gas extraordinariamente tenue, que se fue contrayendo de manera gradual bajo la fuerza de la gravitación, hasta constituir una masa de gran densidad, que, al fin, estalló. En otras palabras: hace una eternidad, inicióse en la forma de un vacío casi absoluto, para llegar, a través de una fase de contracción, a adquirir la forma de "huevo cósmico", estallar, y mediante una fase de expansión, volver hacia una eternidad de vacío casi absoluto. Vivimos en un periodo transitorio -un instante en la eternidad-, de plenitud del Universo."

El Big Bang, es el nombre dado al "gran estallido", y es la teoría más aceptada a nivel científico, acerca del origen del universo. Las cuestiones más espinosas son las más determinantes en el asunto, pues, ¿De dónde salió esa materia? ¿Es eterna o creada? ¿Qué provocó que esa materia densa y compactada, estallara, dando origen a los inmensos cuerpos astrales que hoy conocemos?

El Big Bang, al igual que la Fe, propone un comienzo del universo, hecho por el cual pocos creyentes tienen dificultades para compaginar el Big Bang con la doctrina de la creación. Entre los que se oponen están, por ejemplo, los que interpretan al pie de la letra el libro bíblico del Génesis.

El Big Bang, por lo tanto, puede analizarse tanto atea como creyentemente. Para el creyente, no hay mejor explicación que ésta: Dios creó el universo, y si dispuso hacerlo mediante un "gran estallido", aceptamos Sus designios. Haya sido como haya sido, detrás de todo está Dios.

Pero para el ateo, ¿QUÉ está detrás de todo esto?

Nunca he visto que un ateo científico dé explicaciones o aventure hipótesis; se queda en suspenso, no hay explicaciones y no se sabe qué ocurrió. Cito nuevamente a Asimov, quien en su libro La mente errabunda declara: "Hay muchos aspectos del Universo que aún no pueden ser explicados satisfactoriamente por la ciencia; pero la ignorancia sólo implica ignorancia que algún día puede ser superada. Rendirse a la ignorancia y llamarla "Dios", siempre ha sido prematuro y sigue siéndolo hoy.

El problema, en mi opinión, de este comentario de Asimov, es que los creyentes (o los cristianos al menos), no basan su creencia en Dios sólo en cosas ignoradas por la ciencia. Precisamente, muchos pensadores teístas argumentan sobre cosas que la ciencia conoce perfectamente, como la complejidad del cerebro humano, las leyes físicas que rigen el movimiento de los astros, el mecanismo biológico de la fotosíntesis, etc. y cuestionan la suposición de que el simple azar las produjo.

Por el contrario, ateos de menor calibre científico sí creen que el azar, casualidad, etc., dieron origen a lo que hoy existe. Personalmente, no creo en la existencia del azar. "La casualidad es uno de tantos nombres que se dan a Dios", leí alguna vez. He tenido ocasiones de leer cálculos matemáticos sobre la probabilidad de que una serie de combinaciones de azar, diera origen al complejo mundo que conocemos, y matemáticamente, las probabilidades son NULAS.

Lo que la ciencia sabe es que tuvo un origen. Desde el punto de vista científico, el universo no puede ser eterno, sino que en algún momento comenzó a existir. Al respecto escribe Jorge Loring, en su libro Para salvarte:

En todo caso es imposible que el Universo sea eterno. No quedaría nada de hidrógeno. Es cosa sabida que el hidrógeno se convierte en helio en un proceso continuo e irreversible. Si esto sucediera desde toda la eternidad, ya se habría gastado todo el hidrógeno que todavía se quema en las estrellas, pues la cantidad de hidrógeno del Universo es limitada, y lo que se pierde no se repone

Algo es algo: La Ciencia y la Fe coinciden en que el universo tiene un origen. Determinar QUÉ es ese origen, es algo que la Ciencia no ha explicado, mientras que la Fe sí. Se trata de explicaciones no-científicas, y no comprobadas por medios físicos, pero explicaciones razonables, racionales y lógicas, a nivel científico, y así lo reconocen científicos creyentes.


La demostración de la existencia de Dios



Demostrar que Dios existe es algo que aún no se ha hecho completamente.

Muchas personas creen en Dios debido a experiencias personales, que les demostraron, a ellas, que Dios existe; pero que no pueden ser tomadas como regla general.

Se han hecho numerosos intentos por demostrar la existencia de Dios, ya mencioné anteriormente la argumentación tomista, que expondré más adelante.

¿Es posible demostrar la existencia de Dios? La Iglesia Católica afirma que Dios puede ser conocido por medio de la razón natural. Es decir, la idea de un Dios no es un disparate, como les parece a muchos.

Yo pienso que son posibles demostraciones parciales de la existencia de Dios. Una demostración total y definitiva provocaría que la fe fuera innecesaria, y no creo que Dios quiera eso. La fe es precisamente, confiar en lo que no se ve, y una demostración total no la exigiría como las demostraciones parciales hacen.

De ahí que la Iglesia Católica establezca que para creer en Dios se requieren tanto la razón natural como la fe sobrenatural.

Una vía para la demostración de la existencia de Dios, es la demostración de cosas inferiores a Él, pero cercanas. Demostrar la existencia del alma, del espíritu, de lo sobrenatural, de milagros, etc., se acercan mucho a demostrar la existencia de Dios.
  
Sobre el alma, podemos decir que su existencia es absolutamente obvia. El cuerpo humano no es sólo un montón de células, sino un sistema ordenado y activo, y lo que es más importante aún, pensante. ¿Qué es lo que anima al cuerpo?

La llamada "teóría mecanicista" sostiene que el hombre no es sino un conjunto de células y moléculas que interactúan por medio de reacciones físicas y químicas, como si de una máquina se tratase. La objeción que opone Rupert Sheldrake a esta teoría, es que no se conoce ningún mecanismo carente de fabricante, lo cual lleva inevitablemente a un Diseñador. Asimismo, es de esperarse que si el hombre no es más que un fenómeno biológico-molecular, el propio hombre sería capaz de crear MÁS HOMBRES, en un laboratorio. Pero semejante cosa es, a todas luces, imposible. La clonación misma no es una creación, ya que no se toman elementos dispersos y se les junta, dando origen a una vida, sino que se parte de organismos ya vivos y con diseños impresos en forma de genes. El alma, es por lo tanto, lo que anima al cuerpo ("alma" viene de "anima"), y se puede definir como tal a un elemento incorpóreo e invisible, o a un singular proceso físico-químico.

¿Y el espíritu? Otra cuestión clave. Si los seres humanos somos simples mecanismos biológico-moleculares, ¿Por que no somos todos iguales? ¿Por qué existen diferentes intereses, gustos, carácteres, inclinaciones, etc.?

Si a cien computadoras se les inserta el mismo sistema operativo, todas funcionarán del mismo modo, pero en el caso de los seres humanos, existen diferencias enormes, que no las tiene ningún grupo de mecanismos iguales.

Aparte de esto, el espíritu provoca deseos, aspiraciones, anhelos, consuelos y satisfacciones emocionales y no físicas. La oración y la reflexión traen paz, calma y tranquilidad, sosiego y devoción. Negar la inmortalidad, por lo tanto, es más fácil que negar la espiritualidad. Que el hombre tiene dos partes: física y espiritual, es algo que no se demuestra, se experimenta y se sabe.


La demostración de la inexistencia de Dios


Es la otra cara de la moneda. Si es posible demostrar la existencia de Dios, ¿Es posible demostrar también la inexistencia de Dios?.

Sostener que la ciencia llegará un día a demostrar que Dios no existe, es una teoría tan categórica como la Fe misma. La ciencia humana es limitada, y eso lo prueban los "dogmas" científicos que existen, tales como la imposibilidad de viajar por el tiempo, la imposibilidad de superar la velocidad de la luz, la imposibilidad de llegar al CERO ABSOLUTO, etc. Además, es mucho más difícil demostrar que ALGO no existe, a que ALGO sí existe.

Si yo digo "Existe una materia invisible, impalpable e indetectable, que provoca cambios en el estado de ánimo", ¿Quién podrá refutarme? ¿Cómo lo haría?

Parece más que lógico, que me correspondería a mí, demostrar mi afirmación, y no afirmar que es cierta en tanto no me demuestren lo contrario.

Por eso mismo, muchos ateos se muestran renuentes a demostrar la inexistencia de Dios, y exigen pruebas a los creyentes de la existencia de Dios. Y personalmente, no puedo más que estar de acuerdo con esta postura; por eso mismo, me parece importante estudiar argumentos teístas, que buscan, precisamente, demostrar que Dios existe, y otro tipo de pruebas, que de ser ciertas, significan que Dios ayuda a los que creen en Él, a demostrar Su existencia.

Otros ateos, en cambio, sí intentan demostrar que Dios no existe, y obviamente, no lo consiguen. Todo queda en argumentos y respuestas, y eso provoca que actualmente existan tanto ateos como creyentes.

Pero... ¿Qué pasaría si la ciencia demostrara que Dios no existe? A pesar de que parece imposible, queda como posibilidad, ¿Y si se muestra que Dios no existe?

Pues, paradójicamente, la demostración de que Dios no existe sería una demostración de que Dios SÍ existe, según palabras de André Frossard:

"Para demostrar que Dios no existe, sería menester que lo que vosotros llamáis "la ciencia", descubriera un primer elemento que no tuviera causa, que existiera por él mismo, y cuya presencia explicara todo lo demás, sin dejar nada afuera, y justamente ese primer elemento es lo que nosotros llamamos Dios.



Argumentos teístas



Existen argumentos, y existen pruebas parciales, a favor de la existencia de Dios. Yo, por ejemplo, sólo tomo en serio los argumentos que se basan en la lógica y en la razón natural, es decir, que representan un pensamiento ordenado.

Para A. Hillaire, existen siete pruebas principales de la existencia de Dios, cita de su libro La Religión Demostrada, que se fundan en: 1.- La existencia del universo, 2.- El movimiento, orden y vida de los seres creados, 3.- La existencia del hombre, dotado de inteligencia y libertad, 4.- La existencia de la ley moral, 5.- El consentimiento universal del género humano, 6.- Los hechos ciertos de la Historia, 7.- La necesidad de un ser humano.

Aquí un resumen de la argumentación de Hillaire:

La existencia del universo: La razón nos dice que no hay un efecto sin causa. Vemos un edificio, un cuadro, una estatua; al punto se nos ocurre la idea de un constructor, de un pintor, de un escultor, que hayan hecho esas obras. Del mismo modo, al contemplar el cielo, la Tierra y todo cuanto existe, pensamos que todo ello debe tener alguna causa; y a esta causa primera del mundo, le llamamos Dios. Luego por la existencia del universo, podemos demostrar la existencia de Dios.

El movimiento, orden y vida de los seres creados: No hay movimiento sin motor, es decir, sin alguna causa que lo produzca. Ahora bien, cuanto existe en el mundo obedece a algún movimiento que tiene que ser producido por algún motor. Y como no es posible que exista realmente una serie infinita de motores, dependiente el uno del otro, preciso es que lleguemos a un primer motor, eterno y necesario, causa primera del movimiento de todos los demás. A ese primer motor le llamamos Dios.

La existencia del hombre, dotado de inteligencia y libertad: Un ser que piensa, reflexiona, raciocina y quiere, no puede provenir sino de una causa inteligente y creadora; síguese que la existencia del hombre demuestra la existencia de Dios.

Podemos decir, por consiguiente: Yo pienso, luego existo, luego existe Dios.

La existencia de la ley moral: Existe, en efecto, una ley moral, absoluta, universal, inmutable que manda hacer el bien, prohibe hacer el mal y domina en la conciencia de todos los hombres. El que obedece esta ley, sienta la satisfacción del deber cumplido; el que la desobedece, es víctima del remordimiento.

Ahora bien, como no hay efecto sin causa, ni ley sin legislador, esa ley moral tiene un autor, el cual es Dios. Luego por la existencia de la ley moral llegamos a deducir la existencia de Dios.

La creencia universal del género humano: Todos los pueblos, cultos o bárbaros, en todas las zonas y en todos los tiempos, han admitido la existencia de un Ser Supremo. Ahora bien, es imposible que todos se hayan equivocado acerca de una verdad tan trascendental y tan contraria a las pasiones, debemos exclamar con la humanidad entera: ¡Creo en Dios!

La creencia de todos los pueblos sólo puede tener su origen en Dios mismo, que se ha dado a conocer, desde el principio, a nuestros primeros padres, o en el espectáculo del universo, que demuestra la existencia de Dios, del mismo modo que un reloj demuestra la existencia de un relojero.

Los hechos ciertos de la Historia: Hay dos maneras de conocer la verdad: descubrirla uno mismo, o recibirla de otro. El hombre SABE o CREE, sabe, cuando alcanza la verdad con las solas facultades de su alma, la inteligencia, la razón, la conciencia, el sentido íntimo, los órganos corporales, cree, cuando se adhiere al testimonio de otros.
Dios se mostró de varios modos, habló a nuestros primeros padres, a los patriarcas, a los profetas... Pero es evidente que para mostrarse y hablar es necesario existir. Las milagrosas obras sensibles que ningún agente creado puede hacer por sí mismo, no son más que las obras de Dios.

La necesidad de un Ser Eterno: Si desde la eternidad no hubiera existido nada, nada existiría tampoco ahora. Los seres no podrían darse a sí mismos la existencia, puesto que no existían. No podían recibirla de la nada, porque la nada es nada y no produce nada. Por consiguiente, era menester que existiera un ser primero, eterno, para dar la existencia a los otros.


Sólo he colocado pequeños extractos de Hillaire. Añado brevemente que me parecen pruebas parciales de que Dios existe, la gran cantidad de MILAGROS que existen dentro de la Fe. Muchas religiones proclaman milagros, pero la religión que más santuarios tiene, que más milagros proclama y comprueba, y que más santos venera, es la religión católica, siendo este uno de varios motivos por el que soy cristiano católico.

Lo curioso es que la Iglesia Católica es sumamente rigurosa en admitir un milagro como verdadero, y se requiere una comprobación científica estricta de un llamado milagro, antes de que la Iglesia lo acepte como tal, ¡Y pese a ello, los milagros en el catolicismo se dan por montones!

Podría argumentarse que los milagros SON FALSOS. Pero resulta difícil admitirlo, tomando en cuenta la seriedad y rigorismo con los que la Iglesia trata todos los llamados milagros. Aquí la ciencia presta su ayuda a la Fe, pues muchos milagros han sido científicamente comprobados. Precisamente así se convirtió el científico ateo Alexis Carrel, Premio Nobel de Medicina de 1912, quien fue testigo de un milagro en el santuario de Lourdes, Francia. Luego los científicos ateos tienen un potente contrapeso en sus colegas creyentes.


Otra línea de argumentos la proporciona la teología de Santo Tomás de Aquino. Santo Tomás sigue la filosofía, y la parte de la Lógica llamada criteriología, misma que por su fin de buscar la verdad, se aproxima a la teología.

Las cinco pruebas tomistas se fundamentan en la contemplación u observación razonada de cuantos seres integran este mundo, orgánicos e inorgánicos, vegetales y animales, humanos y angélicos.

Se apoya la primera en el hecho del movimiento o pasividad de las criaturas; la segunda en su actividad o causalidad; la tercera en su esencia de carácter contingente, o igualmente dispuesta para ser o no ser; la cuarta en los grados de perfección; la quinta en el orden del Universo.

A continuación se exponen en resumen, las cinco vías tomistas sobre la existencia de Dios, según las comenta Eduardo Hugon en su libro Las 24 tesis tomistas:

Primera Vía: El hecho más innegable de cuantos presenciamos en el mundo es el movimiento. Todas las experiencias de todos los hombres lo confirman. Ahora bien; el primer principio, o motor de todo movimiento particular o general, necesariamente ha de ser un motor inmóvil o ser independiente y, de por sí, autor de todo lo demás, a quien llamamos Dios.

Ninguno de estos seres es de suyo principio adecuado o completo de su movimiento. Todo lo que se mueve es movido por otro. En esta serie de motores subordinados no es posible proceder hasta lo infinito; es preciso llegar a un primer motor inmóvil, principio esencial y primero de todo movimiento, a quien llamamos Dios.

Segunda Vía: El segundo argumento, basado en la innegable causalidad activa de las criaturas, se puede formular así: Todos los espacios del Universo conocido están llenos de causas eficientes, que no pudieron ser causas de sí mismas (nada puede ser causa antes de existir). Tales causas están de tal suerte encadenadas y subordinadas, que la una depende de la otra, o en su propio ser, como el hijo depende del padre, o en su operación, como el martillo depende de la mano.

Toda causa que empieza, o pasa del no ser al ser, es preciso que tenga por primera causa una causa que nunca pudo empezar, que eternamente es el mismo ser esencial. ¿Vamos a sacar la serie de causas del seno de la nada? Por fuerza hemos de llegar a una primera causa independiente, bastante para sí misma e infinitamente capaz de producir todas las causas: hay que llegar a la plenitud de la perfección que llamamos Dios.

Tercera Vía: La tercera prueba que del ser contingente deduce la existencia del ser necesario, también procede de nuestra cotidiana experiencia. Estamos rodeados de objetos contingentes, que pueden ser y no ser, que carecen en sí mismos de razón de ser, que empiezan en generación y acaban en la decadencia y la muerte. ¿Es posible que en los reinos del ser todo sea contingente? De ningún modo; lógicamente hay que llegar al ser necesario, que sea razón y principio de todos los otros, que se baste a sí mismo, que sea fuente de toda perfección y verdadero Dios.

Concretamente, dice Santo Tomás: "Todo lo contingente, igualmente dispuesto para ser y no ser, para existir o no, comienza, y antes de esto hubo un momento en que no existía." Si todo es contingente, hubo un momento en que nada de lo contingente existía. si nada fue en un momento dado, nada será hoy, ni por toda la eternidad. ¿Cómo vamos a explicar entonces la innegable realidad de los seres contingentes? Es, pues, absolutamente preciso llegar a un ser necesario, existentente por sí mismo y causa de todo lo demás.

Cuarta Vía: Este argumento parte de las graduadas perfecciones del ser observadas en las criaturas, para llegar al Ser esencialmente perfecto en todos los órdenes.

Hay aquí esparcidos tan innumerables grados de perfección, debemos llegar al que es soberano ser, soberana vida, soberana inteligencia. Lo que es soberanamente tal en un género, es la causa de todo lo demás del mismo género. Esta causa de todo ser, de toda vida, de toda inteligencia y perfección, necesariamente poseé en sí misma todas las perfecciones, la plenitud del ser; es el acto puro y verdadero Dios.

El sentido del axioma es: Todo aquello que en su más alto concepto excluye toda imperfección, el ser, el subsistir, el vivir, el entender, el amar, etc., si a la vez es soberano, o infinito, o en grado máximo tal perfección, es siempre causa de todo lo inferior que es, vive, entiende, ama, etc.

Quinta Vía: El orden supone al ordenador, el orden supremo al Ordenador soberano, o lo que es igual, una primera Inteligencia y esencial Sabiduría, distinta del mundo y superior a todo lo demás, a quien adoramos con el nombre de Dios.

Veamos en la naturaleza un orden particular, propio de cada ser que tiende a su propio fin, y un orden universal resultante del conjunto, equivalente a la armonía de todas las cosas enderezadas a un supremo fin común. Cada uno de estos órdenes evidencia la necesidad de un supremo ordenador, todopoderoso y perfectísimo.

Ved como las cinco pruebas tomistas nos conducen al primer Motor, al primer Agente, al primero y soberano Ser, al primero y supremo Ordenador y Gobernador, fuente de toda existencia, Bien de todo bien, cuya visión ha de ser un día nuestra suprema felicidad.


Contraargumentos ateos


También vale la pena comentarlos, porque abundan, aunque desde mi punto de vista creyente resultan menos sólidos que los argumentos teístas.

Por ejemplo, revisaré una frase de Stephen Roberts dialogando con un cristiano:

"Te digo que ambos somos ateos. Yo simplemente creo en un dios menos que tú. Cuando entiendas por qué descartas a todos los otros posibles dioses, entenderás por qué yo descarto al tuyo."

La frase parece muy lógica, muy razonable. Sin embargo, va en contra de las matemáticas más elementales.

Por ejemplo, analicemos la ecuación 10=5x.
Matemáticamente, el único valor para x, que satisface la ecuación, es 2. Existe una serie infinita de números reales, que podrían insertarse (erróneamente), en la ecuación. Rechazar todos esos posibles valores para x, no nos hacen rechazar el único valor verdadero, que es 2.

Las cinco vías de Santo Tomás, también han sido analizadas por estudiosos ateos. Yo no publicaré aquí uno de esos análisis, pero daré una referencia, para que el lector pueda leer: Comentario a las "refutaciones" de las cinco vías de Santo Tomás de Aquino"

Por otro lado, he leído pocos contraargumentos ateos SERIOS. Los que expondré a continuación no son argumentos, propiamente dichos, sino cuestionamientos simplistas y plagados de peticiones de principio, léase lo siguiente: (tomado de http://perso.wanadoo.es/estudioateo/etica/friamente.htm

La existencia de Dios es totalmente absurda.

Lejos de pretender pensar profundamente sobre Dios, vamos a concentrarnos en nuestra intuición, en analizar los hechos fría y rápidamente. Lo primero que comprobamos es que ese ser (Dios) no le encontramos por ninguna parte. No sale en los periódicos, ni en la televisión, ni le conocemos personalmente, ni nadie ha oído hablar directamente de él. Jamás nos ha ayudado en ningún momento de nuestra vida, ni se nos ha aparecido para ayudarnos cuando teníamos algún problema... siempre hemos tenido que "sacarnos las castañas del fuego" nosotros mismos.

El mismo autor declara que no quiere pensar profundamente en Dios. Pues en asuntos de esta importancia, no es aceptable pretender ser superficial. Por eso mismo no considero argumento lo que esta persona dice.

Y además, el autor GENERALIZA, afirmando que "no conocemos a Dios, no le hemos visto, nunca nos ha ayudado". ¿De veras? ¿A qué personas en específico se refiere el autor, y de ser así, que dicen estas personas al respecto?

De la misma web, aunque no sé si del mismo autor, transcribo:

Algo que no se ha observado jamás, por principio no existe.
¡Esto sí que me sorprende! ¿Ha observado esta persona la mente humana?
¿Ha observado el amor de un combatiente por su patria?
¿Ha observado la tristeza, el dolor físico, la fuerza de voluntad?

No merece más comentarios...

Más adelante, encontramos expresiones poco académicas, como:

¿Qué es eso de "espíritu"? El Universo sólo está hecho de materia y energía. Si Dios no es materia ni energía, ¿qué coño es?
Cuestionamientos, no argumentos.

¿Y con qué palabras concluye esta persona su ensayo?, con las siguientes:
¿Dónde se encuentra, pues, nuestro Dios? Ha muerto bajo el puñal de la Ciencia.

Esto es una falacia, una falacia perfectamente desechable. Si la Ciencia tuviera semejante efecto CONTRA Dios, ¿Existirían científicos creyentes?

Y hablo de grandes personalidades en el ámbito científico, no hablo de cientificos de segunda mano. Ya cité arriba a algunos, pero repito algunos nombres: Albert Einstein, Alexis Carrel, Pascual Jordan, Louis Pasteur, Isaac Newton, Max Planck, etc.

Debería esta persona preguntar a estos grandes hombres, si ellos blandieron ese puñal que "mató a Dios".


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