sábado, 30 de enero de 2010

Sábado, Día de María

Cortesía de Siete en Familia

Cada sábado nos ofrece la oportunidad de meditar sobre la vida de fe de la Virgen, e implorar su ayuda para crecer cada vez más en esta virtud.
Desde los primeros siglos, los cristianos han dedicado este día de la semana a honrar de modo particular a la Virgen. Algunos teólogos del pasado o contemporáneos nos muestran algunas razones para ensalzar a Nuestra Madre del cielo, en esta jornada. Entre otras porque el sábado fue para Dios, el día de descanso y la Virgen fue aquella en la cual-como escribe San Pedro Damián- “por el misterio de la Encarnación, Dios descansó en un lecho santísimo”.
El sábado es también preparación e introducción al domingo, símbolo y signo de la fiesta del cielo, y la Santísima Virgen es la preparación y la vía hacia Cristo, puerta de la eterna felicidad.
Santo Tomás hace notar que “veneramos el sábado en honor de la gloriosa Virgen María, que también en ese día se mantuvo en la fe en Cristo (como hombre) comprobando su muerte". Y luego está, la lógica del amor. Nosotros los cristianos, sentimos la necesidad de un día particular para ennoblecer a Santa María.
Desde la antigüedad, la tarde del sábado, en las iglesias, en las capillas, en los santuarios, en los oratorios, se canta la Salve Regina, u otras oraciones marianas. Son muchos, los que se comprometen en este día, a reverenciar a la Reina del Cielo. Escogen una jaculatoria, para ir repitiendo a lo largo de la jornada; visitan a personas enfermas, solas o necesitadas; ofrecen una mortificación especial para este día mariano; se acercan a rezar a un santuario o Iglesia dedicada a la Virgen; ponen más atención en la oración que le dirigen; rezan el Santo Rosario, el Ángelus, o el Regina Coeli, la Salve.
Existen muchas devociones marianas, aunque no podamos realizar todas, no posee la plenitud de la fe quien no vive ninguna, quien no manifiesta de forma alguna su amor a María. Aquellos que infravaloran la piedad a la Virgen, demuestran haber dejado huir, el sentido profundo que ellas encierran y de haber olvidado la fuente de las que provienen: la fe en la voluntad salvífica de Dios Padre, el amor por Dios Hijo- que se hizo realmente hombre, naciendo de una mujer-, la confianza en Dios Espíritu Santo, que nos santifica con su gracia.
Si buscas a María, te encontrarás con Jesús y aprenderás con profundidad, cada vez mayor, lo que hay en el corazón de Dios.
Examinemos como vivimos habitualmente el sábado. Si reservamos a la Virgen una atención especial y de afecto.
Feliz sábado y unión de oraciones en el Rosario por las intenciones de todos los blogueros y sus lectores.

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