martes, 19 de enero de 2010

¿Confesiones por Internet permitidas en colombia?

por Freider Jesús Florián

Recientemente, el secretario general de la Conferencia Episcopal de Colombia, monseñor Juan Vicente Córdoba Villota, ha hecho declaraciones en audio al Diario Colombiano, El Tiempo respecto a lo que "es bueno y malo en la religión online".

Secretum Mem Mihi, en recientes publicaciones especula sobre un desvío de la Iglesia Católica Colombiana respecto a que en cierta forma burlan el Magisterio respecto a los "sacramentos por internet".

En distintas partes del mundo y por denominaciones no católicas, se difunden portales para que sus fieles confiesen sus pecados y reciban el perdón de Dios, muchos y hasta conocidos sitios como mysecret reciben muchísimas confesiones de todas partes y tal cosa, que raya en lo erróneo,  toca al mundo católico.

El Vaticano, tajantemente y en múltiples ocasiones rechaza que el deber de asistir a Misa todos los domingos y fiestas de guardar pueda ser cumplido si se ve la misa por internet, se oye por radio o se ve por televisión, a pesar de ello y como es costumbre, se ignoran tales declaraciones y muchos viven como "no sabemos la verdad si los católicos podemos confesarnos por internet"

Respecto a esto, quiero hacer una denuncia. En estos últimos años, en Colombia y a ejemplo de otros paises, la prensa se ha hecho "experta y teóloga" respecto a opinar sobre asuntos eclesiales, creen que es cómo el futbol, que cualquiera va y viendo unos partidos ya los sabe narrar.El diario El Tiempo no se queda atrás, recientemente sus periodistas (cuyos conocimientos respecto a la Iglesia y su magisterio, se ignoran) han tomado para ellos la autoridad de ser críticos respecto a lo que compete ser analizado muy bien y tienen la cualidad (o defecto) de crear un asunto novedoso sobre noticia vieja, luego buscan a los "del tema" y les hacen entrevista (en este caso, a un obispo) como si no hubiesen declaraciones oficiales y directas respecto a la posición de la Iglesia, sin polémica la prensa se muere.

El periodista (y sólo eso) José Mojica (de El Tiempo) ha hablado del asunto de "la Iglesia internauta" y con nula autoridad ha dicho de que ahora las "deidades colombianas" (aquí se nota que nisiquiera conoce del culto cristiano, porque según él, Nuestra Señora de Chiquinquiá también es un dios) ya cobran dinero por que les recen la novena:

El Divino Niño Jesús de la parroquia del 20 de Julio, en Bogotá, con su mirada inocente y sus brazos extendidos, acepta tarjetas de crédito... al menos en su página web, donde invita a sus devotos a que hagan donaciones en línea para obras de caridad.
La Virgen de Chiquinquirá (Boyacá) hace un llamado para que sus fieles recen el sagrado Rosario online y el Señor de los Milagros de Buga (Valle) recibe peticiones de promesas y permite orar su novena, solo con hacer clic. Todo esto, en las páginas de Internet de dichas deidades colombianas, que ya están en sintonía con el auge religioso a través de las nuevas tecnologías de la información.
 Nótese que habla de hechos, permitidos y aprobados,y al santo padre sólo lo cita para ponerlo fuera de contexto y hacerlo ver como el patrocinador de todo esto:
 El Papa Benedicto XVI, quien usa correo electrónico y cree en el poder evangelizador de la tecnología, ha invitado a los jóvenes a conectarse con Cristo y a abstenerse de pecar en sitios que ofrecen la salvación sin levantarse del PC. Entre esa romería digital están el portal www.misa-tv.com y las iglesias LifeChurch y Flamingo Road Church, en Inglaterra, que ofrecen misas interactivas.

El sitio www.absolution-online facilita confesiones para los creyentes que tengan urgencia de confesar sus pecados desde la comodidad de su hogar. También se puede chatear con Dios con un robot disponible las 24 horas, en iGod. Es tal el auge de la llamada ciberreligión que algunas empresas de telefonía móvil, en Colombia, promocionan mensajes de texto para comunicarse con Jesús, a 360 pesos.
Y para aclarar, el hecho de que existan mensajes de Jesús por 360 pesos, no significa nada. Para hablar de Jesús, en este país sólo se necesita una medio para comunicarlo, no se necesita siquiera ser creyente.

Habla de "El Papa Benedicto" y en lo sucesivo de "sitios que facilitan las confesiones en la comodidad de su hogar" como si se relacionaran, con la autoridad de unir y relacionar y para decir finalmente algo cómo "ante tremendo y nunca visto escándalo,sobre el que nadie se pronuncia escuchemos las palabras de..." y aquí entra monseñor, el secretario de la Conferencia Episcopal, que luego de separar lo bueno y lo malo, entra con una opinión un tanto personal "... a menos que esten en la selva o enfermos"

Respecto a esto, se refiere, no a los campesinos, sino a los secuestrados (ya sea simplemente secuestrados, o enfermos secuestrados, y monseñor se refiere a ellos) , ellos que no tienen otra que oir misa por radio y estan condenados por sus captores a la NO RECEPCIÓN DE LOS SACRAMENTOS, porque hasta la actualidad, ningún sacerdote ha confesado a un secuestrado. Los secuestrados son un caso especial que, aunque se sabe que no pueden recibir sacramentos virtualmente (ni si así se quisiera, los secuestrados no tienen acceso a internet) el clero colombiano que es intermediario oficial del Gobierno ante las FARC, no ha conseguido enviar a ningún sacerdote a la selva, ni mucho menos que celebren sacramentos allá.

El hecho de que monseñor haga una declaración que recuerda una prohibición, no significa que este siendo violada en masa, o por lo menos por un número considerable de creyentes,significa que la ha formulado un periodista que buscando "aver que noticia muerta revivo" ha tratado de avivar un fuego extinto, no se sabe de sacerdotes en comunión con sus obipos que promuevan o permitan tales cosas, o de "pastorales de la salud virtuales" el enfermo, en su casa se queda y la enfermedad lo exime de su deber, pero quien quiere, no tanto cumplirlo sino oir la misa, la oye, sabe bien que eso nunca compensará y comulgar sólo espiritualmente. Conozco alguna anciana, que muriendose por comulgar y salir de su casa, en su afán de buscar cómo, todavía no ha encontrado a un "sacerdote virtual". Tales excepciones de las que habla monseñor, ni están, ni se piensan poner en la práctica, quizá el lo piense.

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