viernes, 25 de diciembre de 2009

Mensaje de Navidad y Bendición Urbi et Orbi 2009

Queridos hermanos y hermanas de Roma y del mundo entero,
y a todos vosotros, hombres y mujeres a quien Dios ama

«Lux fulgebit hodie super nos,
quia natus est nobis Dominus.
Hoy brillará una luz sobre nosotros,
porque nos ha nacido el Señor»

(Misal Romano, Natividad del Señor, Misa de la aurora, Antífona de entrada).

La liturgia de la Misa de la aurora nos ha recordado que la noche ya pasó, el día está avanzado; la luz que proviene de la gruta de Belén resplandece sobre nosotros.

Pero la Biblia y la Liturgia no nos hablan de la luz natural, sino de una luz diferente, especial, de algún modo proyectada y orientada hacia un «nosotros», el mismo «nosotros» por el que el Niño de Belén «ha nacido». Este «nosotros» es la Iglesia, la gran familia universal de los creyentes en Cristo, que han aguardado con esperanza el nuevo nacimiento del Salvador, y hoy celebran en el misterio la perenne actualidad de este acontecimiento.

Al principio, en torno al pesebre de Belén, ese «nosotros» era casi invisible a los ojos de los hombres. Como nos dice el Evangelio de san Lucas, incluía, además de a María y José, a unos pocos sencillos pastores, que llegaron a la gruta avisados por los Ángeles. La luz de la primera Navidad fue como un fuego encendido en la noche. Todo alrededor estaba oscuro, mientras en la gruta resplandecía la luz verdadera «que alumbra a todo hombre» (Jn 1,9). Y, no obstante, todo sucede con sencillez y en lo escondido, según el estilo con el que Dios actúa en toda la historia de la salvación. Dios quiere ir poniendo focos de luz concretos, para dar luego claridad hasta el horizonte. La Verdad, como el Amor, que ella contiene, se enciende allí donde la luz es acogida, difundiéndose después en círculos concéntricos, casi por contacto, en los corazones y en las mentes de los que, abriéndose libremente a su resplandor, se convierten a su vez en fuentes de luz. Es la historia de la Iglesia que comienza su camino en la gruta pobre de Belén, y a través de los siglos se convierte en Pueblo y fuente de luz para la humanidad. También hoy, por medio de quienes van al encuentro del Niño Jesús, Dios sigue encendiendo fuegos en la noche del mundo, para llamar a los hombres a que reconozcan en Él el «signo» de su presencia salvadora y liberadora, extendiendo el «nosotros» de los creyentes en Cristo a toda la humanidad.

Dondequiera que haya un «nosotros» que acoge el amor de Dios, allí resplandece la luz de Cristo, incluso en las situaciones más difíciles. La Iglesia, como la Virgen María, ofrece al mundo a Jesús, el Hijo que ella misma ha recibido como un don, y que ha venido para liberar al hombre de la esclavitud del pecado. Como María, la Iglesia no tiene miedo, porque aquel Niño es su fuerza. Pero no se lo guarda para sí: lo ofrece a cuantos lo buscan con corazón sincero, a los humildes de la tierra y a los afligidos, a las víctimas de la violencia, a todos los que desean ardientemente el bien de la paz. También hoy, dirigiéndose a la familia humana profundamente marcada por una grave crisis económica, pero antes de nada de carácter moral, y por las dolorosas heridas de guerras y conflictos, la Iglesia repite con los pastores, queriendo compartir y ser fiel al hombre: «Vamos derechos a Belén» (Lc 2,15), allí encontraremos nuestra esperanza.

El «nosotros» de la Iglesia vive donde nació Jesús, en Tierra Santa, para invitar a sus habitantes a que abandonen toda lógica de violencia y venganza, y se comprometan con renovado vigor y generosidad en el camino hacia una convivencia pacífica. El «nosotros» de la Iglesia está presente en los demás Países del Medio Oriente. ¿Cómo no pensar en la borrascosa situación en Irak y en el aquel pequeño rebaño de cristianos que vive en aquella Región. Sufre a veces violencias e injusticias, pero está siempre dispuesto a dar su propia contribución a la edificación de la convivencia civil, opuesta a la lógica del enfrentamiento y del rechazo de quien está al lado. El «nosotros» de la Iglesia está activo en Sri Lanka, en la Península coreana y en Filipinas, como también en otras tierras asiáticas, como fermento de reconciliación y de paz. En el continente africano, no cesa de elevar su voz a Dios para implorar el fin de todo abuso en la República Democrática del Congo; invita a los ciudadanos de Guinea y del Níger al respeto de los derechos de toda persona y al diálogo; pide a los de Madagascar que superen las divisiones internas y se acojan mutuamente; recuerda a todos que están llamados a la esperanza, a pesar de los dramas, las pruebas y las dificultades que los siguen afligiendo. En Europa y en América septentrional, el «nosotros» de la Iglesia impulsa a superar la mentalidad egoísta y tecnicista, a promover el bien común y a respetar a los más débiles, comenzando por los que aún no han nacido. En Honduras, ayuda a retomar el camino institucional; en toda Latinoamérica, el «nosotros» de la Iglesia es factor de identidad, plenitud de verdad y caridad que no puede ser reemplazado por ninguna ideología, un llamamiento al respeto de los derechos inalienables de cada persona y a su desarrollo integral, anuncio de justicia y hermandad, fuente de unidad.

Fiel al mandato de su Fundador, la Iglesia es solidaria con los afectados por las calamidades naturales y por la pobreza, también en las sociedades opulentas. Ante el éxodo de quienes emigran de su tierra y a causa del hambre, la intolerancia o el deterioro ambiental se ven forzados a marchar lejos, la Iglesia es una presencia que llama a la acogida. En una palabra, la Iglesia anuncia por doquier el Evangelio de Cristo, no obstante las persecuciones, las discriminaciones, los ataques y la indiferencia, a veces hostil, que más bien le permiten compartir la suerte de su Maestro y Señor.

Queridos hermanos y hermanas, qué gran don es formar parte de una comunión que es para todos. Es la comunión de la Santísima Trinidad, de cuyo corazón ha descendido al mundo el Enmanuel, Jesús, Dios-con-nosotros. Como los pastores de Belén, contemplemos embargados de maravilla y gratitud este misterio de amor y luz. Feliz Navidad a todos.

miércoles, 23 de diciembre de 2009

Tiempo de Navidad

Cortesía de http://www.aciprensa.com


Exposición dogmática
Si el tiempo de Adviento nos hace suspirar por el doble advenimiento del Hijo de Dios, el de Navidad, celebra el aniversario de su nacimiento en cuanto hombre, y por lo mismo nos prepara a su venida como Juez.
Desde Navidad sigue la Iglesia paso a paso a  Jesucristo en su obra Redentora, para que nuestras almas, aprovechándose de todas sus gracias  que de todos los misterios de su vida fluyen, sean, como dice San pablo, “la esposa sin mácula, si arruga, santa e inmaculada”, que podrá presentar a Cristo a su Padre cuando vuelva a buscarnos al fin del mundo. Este momento, significado por el postrer domingo después de Pentecostés, es el término de todas las fiestas del calendario cristiano.
Al recorrer las páginas que el Misal y el Breviario dedican al tiempo de Navidad, se ve que están especialmente consagradas a los misterios de la infancia de Cristo.
La liturgia celebra la manifestación al pueblo Judío (Natividad, 25 de Diciembre), y al gentil (Epifanía, 6 de Enero) del gran Misterio de la Encarnación, que consiste en la unión en Jesús del Verbo, “engendrado de la substancia del Padre antes que todos los siglos”, con la humanidad, “engendrada de la substancia de su Madre en el mundo”. Y este Misterio se completa mediante la unión de nuestras almas con Cristo, el cual nos engendra a la vida divina. A todos cuantos le recibieron les dio poder de ser hijos de Dios. La afirmación del triple nacimiento del Verbo, que recibe eternamente la naturaleza divina de su Padre, que “eleva a Sí a la humanidad” que le d en el tiempo la Virgen santísima y que se une en el transcurso de los siglos a nuestras almas, constituye la preocupación de la Iglesia en esta época.
Nacimiento eterno del Verbo
Dice San Pablo que “Dios habita en una inaccesible luz” y que precisamente, para darnos a conocer a su Padre baja Jesús a la tierra. “Nadie conoce al Padre si no es Hijo, y aquél a quien pluguiere al Hijo revelarlo”. Así el Verbo hecho carne es lamanifestación de Dios al hombre.
A través de las encantadoras facciones de este Niño recién nacido, quiere la Iglesia que columbremos a la Divinidad misma, que por decirlo así, se ha tornado visible y palpable.”Quien me ve, al Padre ve”, decía Jesús. “Por el misterio de la Encarnación del Verbo, añade el Prefacio de Navidad conocemos a Dios bajo una forma visible” – y, para asentar de una vez cómo la contemplación del Verbo es el fundamento de la ascesis de este Tiempo, se echa mano de los pasos más luminosos y profundos que hay en los escritos de los dos Apóstoles S. Juan y S. Pablo, entrambos heraldos por excelencia de la Divinidad de Cristo.
La espléndida liturgia de Navidad nos convida a postrarnos de hinojos con María y San José ante este Dios revestido de la humilde librea de nuestra carne: “Cristo nos ha nacido, venid adorémosle”“con toda la milicia celestial” nos hace cantar“Gloria a Dios”; y con la sencilla comitiva pastoril nos manda “alabar y glorificar a Dios”; y por fin, nos asocia a la pomposa caravana de los Reyes Magos, para que con ellos nos “hinquemos delante del Niño y le adoremos
Nacimiento temporal de la humanidad de Jesús
“Cuando haya salido el sol en el cielo, veréis al rey de los reyes, que procede de Padre, como esposo que sale del tálamo nupcial” (Ant. Visp. Nav.). “Y el Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros”.
Ese Dios a quien adoramos es la divinidad unida a la humana naturaleza en todo lo que aquélla tiene de más amable y de más débil, de modo que no nos deslumbre su luz, y podamos acercarnos a Él sin pavor. El ABC de la vida espiritual consiste  precisamente, e conocer los Misterios de la Infancia del Salvador y asimilarse su espíritu. Por eso, durante algunas semanas contemplamos a Cristo en Belén, en Egipto y en Nazaret.
María da al mundo su Hijo, y lo envuelve en pañales, y le recuesta en el pesebre, y José rodea al Niño de sus cuidados paternales. Es su padre, no ya sólo porque como esposo de la Virgen, tiene derechos en el Fruto de su vientre, sino también porque, como dice Bossuet, así como algunos adoptan hijos, así Jesús adoptó un padre”.
Por eso, los tres benditos nombres de Jesús, de María y de José son como otras tanta preciosas perlas engastadas en os textos de la liturgia de Navidad: “María madre de Jesús, se había desposado con José”; “Hallaron a María, a José y al Niño”, “José y María madre de Jesús, “José, toma al Niño y a su Madre” “¡Hijo mío! ¡Tu padre y yo te andábamos buscando!
Nacimiento espiritual del cuerpo místico de Jesús
Pero dice Santo Tomás que, “si el Hijo de Dios se encarnó, no fue tanto por Él cuanto por hacernos dioses mediante su gracia”. A la humanización de Dios debe corresponder la divinización del hombre. “El  Cristo total, añade S. Agustín, lo forman Jesucristo y los cristianos. Él es cabeza y otros miembros”. Con Jesús nacemos siempre de un modo más perfecto a la vida sobrenatural, porque el nacimiento de la cabeza es también el nacimiento del cuerpo.
Que toda nuestra actividad no sea sino el resplandor de esa luz del Verbo, que envuelva a nuestras almas. Esa es la gracia propia del tiempo de Navidad, el cual tiene por fin ampliar la divina paternidad, a fin de que Dios Padre pueda decir, hablando de su Verbo encarnado y de todos nosotros: “Tú eres mi Hijo; Yo te he engendrado hoy” (Int.). Hincadas en tierras las rodillas, digamos con respeto aquellas palabras del Símbolo: “Creo en Jesucristo I) que nació del Padre antes que los siglos todos; Dios de Dios, consubstancial al Padre; 2) que bajó de los cielos y se hizo carne por obra y gracia del Espíritu Santo en el seno de la Virgen María y se hizo hombre. 3) Creo en la Santa Iglesia, que ha nacido a la vida divina por el mismo Espíritu Santo y por el bautismo.
Exposición histórica
El empadronamiento general que César Augusto mandó hacer por los años de 747-749 de Roma, obligó a José y a María a ir de Nazaret a Belén de Judea. Llegados a aquel lugar la Virgen benditísima dio al mundo a su hijo primogénito. Aludiendo a una tradición del siglo IV que coloca la cuna de Jesús entre dos animales, la liturgia cita dos textos proféticos uno de Isaías: El buey conoció a su amo y el asno el pesebre de su Señor” (I, 3), y aquél de Habacuc: “Señor, te manifestarás en medio de dos animales” (3,2).
En los contornos de Belén, los pastores guardaban sus ganados, hasta que, avisados por el Ángel, corrieron todos presurosos a la gruta. “¿Qué es lo que han visto, dígannos? ¿Quién es el que ha aparecido en la tierra? Y ellos responden: “Hemos visto a un recién nacido y coros de Ángeles que alababan al Señor: ¡Aleluya, aleluya! Ocho días después, el divino Infante fue circuncidado por José, y recibió el nombre de Jesús, según indicación del ángel hecha a José y a María. Cuarenta días después de haber María dado a luz a Jesús se fue con Él al Templo para ofrecer allí el sacrificio prescrito por la Ley. Entonces vaticinó Simeón que Jesús había de salvar a su pueblo, y que una espada de dolor había también de traspasar el corazón de su Madre.
Tras del cortejo pastoril viene el de los magos, los cuales llegan del oriente a Jerusalén guiados por una estrella, Informados por los mismo príncipes de los sacerdotes, caminan hasta Belén, porque allí es donde el Profeta Miqueas predijo había nacer el Mesías. Y, en efecto, allí se encontraron con el Niño y con María su Madre, y postrándose a sus plantas, le adoraron. Al regresar a sus tierras no pasaron por Jerusalén, según en sueños se les había advertido.
Herodes, que les había pedido le dijesen dónde estaba el niño recién nacido, viéndose burlado por los Magos, se encolerizó sobremanera e hizo matar a todos los niños de Belén, creyendo deshacerse por medio de arte tan inhumano del nuevo rey de los judíos en quien se temía un terrible competidor. Un ángel se apareció entonces en sueños a José, y le dio que huyese a Egipto con María y con el Niño; y allí vivieron los tres hasta la muerte de Herodes, porque entonces el ángel del Señor se les volvió a aparecer a José, mandándole regresar a la tierra de Israel. Mas sabiendo José que reinaba en Judea Arquealo en vez de Herodes su padre, como aquel era también perseguidor, temió por la vida del Niño, y así se retiró a Galilea, al pueblecito de Nazaret.
Los Padres de Jesús le perdieron un día en Jerusalén, por las fiestas de Pascua cuando aún sólo tenía doce años; hasta que al cabo de tres días le encontraron entre los Doctores en el Templo. Vuelto a Nazaret crecía en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y los hombres; y de allí fue de donde Jesús salió para el Jordán cuando tenía treinta años, con ánimo de hacerse bautizar por S. Juan, y éste, al verlo, declaró a los judíos que Jesús era el Mesías deseado.
Exposición litúrgica
El tiempo de Navidad comienza por la Vigilia de esta fiesta; para el ciclo Temporal, termina en la octava de Epifanía, o sea el 13 de Enero, y para el Santoral en la Purificación de la Virgen Santísima (2 de Febrero).
Se caracteriza por la inmensa dicha que el mundo siente de ver por fin a su Salvador. De ahí que este Tiempo sea de gran regocijo para todo el pueblo”. Con los ángeles, con los pastores, con los Magos sobre todo, primicias de los Gentiles andemos “embargados de un intenso gozo” y cantemos con la Iglesia un alegre “Gloria in excelsis”, ya que sus sacerdotes se revisten de blancos ornamentos, y el órgano recobra su voz melodiosa. Y esta alegría es tanto mayor cuanto que el nacimiento temporal de Jesús es la prenda de nuestro nacimiento al cielo cuando vuelva a buscarnos al fin del mundo.
Jesús nace en medio de las tinieblas, figura de aquellas otras todavía más densas que oscurecían las almas. “Cuando el mundo entero yacía sepultado en el silencio, y la noche había andado la mitad de su carrera, tu Verbo todopoderoso, señor, bajó de su regio trono”. Por eso y por un privilegio especial se celebra en Navidad una misa a media noche, seguida de otra a la Aurora, y de una tercera ya en pleno día. Y es que, conforme lo hacen notar los SS. Padres, en el momento en que el sol ha llegado a lo más bajo de su carrera y parece renacer, entonces renace también en el mundo el “Sol de Justicia”. “Cristo nos nació cuando los días empiezan a crecer. La Fiesta de la Natividad el 25 de Diciembre, que corresponde a la fecha del 25 de Marzo, coincide con la fiesta que los pueblos paganos celebran en el solsticio de invierno, para honrar el nacimiento del sol. Así cristianizó la Iglesia aquel rito gentil.
La Misa de media noche se celebraba en Roma en la Basílica de Sta. María la Mayor, que representa a Belén, pues en ella se veneran algunos trocitos del pesebre del salvador, que fue reemplazado por una cuna de plata en la gruta misma en que Jesús nació.
Nuestro altar sea el pesebre en que Jesús nace por nosotros muy especialmente en el día de Navidad, pues en este día los textos de la misa sólo se refieren al Misterio del Nacimiento del Salvador. Al volver a nuestras casas, manifestemos nuestro gusto litúrgico guardando las típicas costumbres de los grandes siglos de fe, en que las fiestas litúrgicas tenían resonancia y se prolongaban hasta el seno íntimo del hogar.
En toda casa cristiana debiera haber un pequeño Nacimiento, para rezar en torno de él durante este tiempo las oraciones de la mañana y de la noche. De ese modo, los niños comprenderían que en estos festivos días, tan propios para las alegrías infantiles, deben asociarse a los pastorcitos y los Magos, e ir con ellos a adorar a Jesús, reclinado sobre la paja, honrando allí también a su Madre y a su Padre nutricio, que de rodillas le contemplan.

S. TOM. Summa III q. 37 a. 3, ad 2.-
S. León, VI Sermón de la Natividad
Or. De la Misa de la Aurora
Sermón de la Natividad
Aquella gruta era ya, a mediados del siglo II visitada por numerosos peregrinos, y la emperatriz Sta. Elena hizo erigir en aquel santo lugar una basílica que quiso fuera muy modesta, pues Jesús nació en la pobreza. Cuidó de dejar visible parte de la roca, y cuando hacia el siglo VIII la cuna de plata desapareció se puso un altar en el lugar en que se creía haber nacido el Señor.

Texto compilado por
José Gálvez Krüger
Directo de Studia Limensia
Para ACI Prensa y la Enciclopedia Católica

domingo, 20 de diciembre de 2009

Conozca a los 5 nuevos santos, 6 beatos y 10 venerables reconocidos por la Iglesia


VATICANO, 20 Dic. 09 / 08:21 am (ACI)
La Santa Sede difundió la relación completa de los futuros beatos y venerables autorizados por el Papa Benedicto XVI en los decretos que a continuación se detallan. La lista -además de los Papas Juan Pablo IIy Pío XII- incluye a un sacerdote y dos laicos españoles, además de una adolescente italiana de solo 19 años.

Un milagro atribuido a la intercesión del beato Stanislaw Soltys, llamado Kazimierczyk, sacerdote profeso de la Orden de los Canónigos Regulares Lateranenses, nacido el 27 de septiembre de 1433 en Kazimierz (Polonia) y fallecido en esa localidad el 3 de mayo de 1489;



Un milagro atribuido a la intercesión del beato André Bessette (su nombre de pila era Alfred), religioso de la Congregación de la Santa Cruz; nacido en Saint-Grégoire d'Iberville (Canadá) el 9 de agosto de 1845 y fallecido en Montréal (Canadá) el 6 de enero de 1937;

Un milagro atribuido a la intercesión de la beata María de la Cruz MacKillop (su nombre de pila era Mary Helen), fundadora de la Congregación de las Hermanas de San José del Sagrado Corazón; nacida el 15 de enero de 1842 en Fitzroy (Australia) y fallecida el 8 de agosto de 1909 en Sydney (Australia);

Un milagro atribuido a la intercesión de la beata Giulia Salzano, fundadora de la Congregación de las Hermanas Catequistas del Sagrado Corazón de Jesús; nacida el 13 de octubre de 1846 en Santa Maria Capua Vetere (Italia) y fallecida el 17 de mayo de 1929 en Casoria (Italia);

Un milagro atribuido a la intercesión de la beata Battista da Varano (su nombre de pila era Camilla), monja de la Orden de Santa Clara y fundadora del monasterio de Santa Clara en la ciudad de Camerino; nacida el 9 de abril de 1458 en Camerino (Italia) y fallecida en esa localidad el 31 de mayo de 1524;

Un milagro, atribuido a la intercesión del venerable siervo de Dios José Tous y Soler, sacerdote profeso de la Orden de los Frailes Menores Capuchinos y fundador de la Congregación de las Hermanas Capuchinas de la Madre del Divino Pastor; nacido el 31 de marzo de 1811 en Igualada (España) y fallecido el 27 de febrero de 1871 en Barcelona (España);

Un milagro atribuido a la intercesión del venerable siervo de Dios Leopoldo de Alpandeire Sánchez Márquez (su nombre de pila era Francisco), laico profeso de la Orden d los Frailes Menores Capuchinos; nacido el 24 de julio de 1866 en Alpandeire (España) y fallecido el 9 de febrero de 1956 en Granada (España);

Un milagro atribuido a la intercesión del venerable siervo de Dios Manuel Lozano Garrido, laico; nacido el 9 de agosto de 1920 en Linares (España) y fallecido en esa localidad el 3 de noviembre de 1971;

Un milagro atribuido a la intercesión del venerable sierva de Dios Teresa Manganiello, laica, de la Tercera Orden de San Francisco; nacida en Montefusco (Italia) el 1 de enero de 1849 y fallecida en esa localidad el 4 de noviembre de 1876;

Un milagro atribuido a la intercesión del venerable sierva de Dios Chiara Badano, laica; nacida en Sassello (Italia) el 29 de octubre de 1971 y fallecida en esa localidad el 7 de octubre de 1990;

El martirio del siervo de Dios Jerzy Popieluszko, sacerdote diocesano; nacido el 14 de septiembre de 1947 en Okopy Suchowola (Polonia) y asesinado por odio de la fe el 20 de octubre de 1984 en los alrededores de Wloclawek (Polonia);

Las virtudes heroicas del siervo de Dios Giacomo Illirico da Bitetto, laico profeso de la Orden de los Frailes Menores, nacido en 1400 en Zara (Dalmacia) y fallecido en torno al año 1496 en Bitetto (Italia);



Las virtudes heroicas del siervo de Dios Pío XII (Eugenio Pacelli), sumo pontífice; nacido en Roma el 2 de marzo de 1876 y fallecido en Castelgandolfo el 9 de octubre de 1958;

Las virtudes heroicas del siervo de Dios Juan Pablo II (Karol Wojtyla), sumo pontífice; nacido el 18 de mayo de 1920 en Wadowice (Polonia) y fallecido en Roma el 2 de abril de 2005;

Las virtudes heroicas del siervo de Dios Louis Brisson, sacerdote y fundador de los Oblatos y Oblatas de San Francisco de Sales; nacido el 23 de junio de 1817 en Plancy (Francia) y fallecido en esa localidad el 2 de febrero de1908;

Las virtudes heroicas del siervo de Dios Giuseppe Quadrio, sacerdote profeso de la Sociedad Salesiana de San Juan Bosco; nacido el 28 de noviembre de 1921 en Vervio (Italia) y fallecido en Turín (Italia) el 23 de octubre de 1963;

Las virtudes heroicas de la sierva de Dios Mary Ward, fundadora del Instituto de la Bienaventurada Virgen María, hoy Congregación de Jesús, nacida en Mulwith (Inglaterra) el 23 de enero de 1585 y fallecida en Hewarth (Inglaterra) el 30 de enero de 1645;

Las virtudes heroicas de la sierva de Dios Antonia Maria Verna, fundadora del Instituto de las Hermanas de la Caridad de la Inmaculada Concepción; nacida en Pasquaro di Rivarolo (Italia) el 12 de junio de 1773 y fallecida en esa localidad el 25 de diciembre de 1838;

Las virtudes heroicas de la sierva de Dios Maria Chiara Serafina de Jesús Farolfi(su nombre de pila era Francisca), fundadora de las Hermanas Clarisas Franciscanas Misioneras del Santísimo Sacramento; nacida el 7 de octubre de 1853 en Tossignano (Italia) y fallecida el 18 de junio de 1917 en Badia di Bertinoro (Italia);

Las virtudes heroicas de la sierva de Dios Enrica Alfieri (su nombre de pila era Maria Angela), religiosa profesa dela Congregación de las Hermanas de la Caridad de Santa Juana Antide Thouret; nacida el 23 de febrero de 1891 en Borgovercelli (Italia) y fallecida en Milán (Italia) el 23 de noviembre de 1951;

Las virtudes heroicas del siervo de Dios Giunio Tinarelli, laico, socio de la Pía Unión Primaria de los Silenciosos Operarios de la Cruz, nacido en Terni (Italia) el 27 de mayo de 1912 y fallecido en esa localidad el 14 de enero de 1956.


¿Enseña la Biblia que el Espíritu Santo no es Dios ni es una Persona?

Cortesía de http://www.apologetica.org


(Lo que el autor en su libro ha escrito en forma de nota al pié de página,
en esta edición digital se encuentra 
entre [])
 
    NOTA SOBRE LAS VERSIONES DEL TEXTO SAGRADO: A lo largo de la obra he utilizado con preferencia mi propia traducción directa del griego para el Nuevo Testamento, y del hebreo y arameo para el Antiguo. En el primer caso me he valido del Greek-English New Testament, de Nestlé y Aland, Editio XXVI, Stuttgart 1981, y en el segundo de la Biblia Hebraica Stuttgartensia, Editio Minor, Stuttgart 1984. Cito también de las versiones prestigiosas de la Biblia comunes en el mundo de habla hispana y de las propias ediciones de las sectas. Las siglas siguientes son las utilizadas en relación con las diversas traducciones de la Biblia: VNM: Versión del Nuevo Mundo o Biblia de los Testigos de Jehová; EP: La Santa Biblia, de Ediciones Paulinas; BJ: Biblia de Jerusalén; NC: Nácar Colunga; VP: Versión Popular; VM: Versión Moderna; NBE: Nueva Biblia Española; RV: Reina-Valera. Cuando no se indica referencia, la traducción es mía.
Las objeciones que históricamente se han formulado contra la doctrina de la Trinidad se han dirigido mayoritariamente en contra de la plena divinidad de la persona del Hijo. Sin embargo, da la impresión de que, supuestamente, negada ésta, los antitrinitarios no tuvieran mucho interés en refutar la divinidad del Espíritu Santo. Es como si resultara ocioso continuar una disputa sobre la Trinidad cuando ya ha quedado de manifiesto que una de las tres personas no es Dios, sino un dios o un mero hombre.

Quizá esto explique por qué los argumentos contra el Espíritu Santo son tan poco elaborados en las sectas, llegando en muchos casos a no existir siquiera. Los mismos Testigos de Jehová, que definen al Espíritu Santo como la "fuerza activa de Dios" y la comparan con formas de energía como la electricidad que impulsa el funcionamiento de los electrodomésticos, ponen de manifiesto una pobreza extrema en la negación de la personalidad y la divinidad del Espíritu Santo. Pero ¿enseña realmente la Biblia que el Espíritu Santo carece de personalidad y que no es Dios?

l. Objeciones de las sectas
Tres son fundamentalmente las objeciones que he recogido en conversaciones con testigos y estudios de sus publicaciones en relación con la personalidad y divinidad del Espíritu Santo. La primera es la consistente en afirmar que la Biblia no enseña en ningún sitio ni que el Espíritu Santo sea una persona ni que sea Dios. A contestar esta objeción dedicaremos los dos apartados siguientes de este capítulo.
La segunda es señalar que el Espíritu Santo es una fuerza impersonal, como el agua lo es, ya que se nos dice en la Biblia que se es bautizado con el Espíritu Santo y también que se es bautizado en agua. Resulta obvio, alegan los jehovistas, que si el Espíritu Santo fuera una persona no podría estar sobre tantas personas a la vez.
No hace falta señalar que tal objeción, en el fondo, es ridícula, y, en realidad, proporciona un argumento a favor de la divinidad del Espíritu Santo. Si realmente el Espíritu Santo puede estar en tantas partes (como los testigos reconocen que lo señala la Escritura), sólo puede explicarse porque es Dios. Como Dios precisamente, goza del don de la ubicuidad, es decir, de poder estar en diversos lugares a la vez. Pablo mismo señala que "en él (Dios) vivimos, nos movemos y existimos" (He 17,28) (BJ); y de esta ubicuidad no se desprende que Dios no sea Dios -porque, por ejemplo, también nos movemos en medio del aire, y éste no tiene personalidad-, sino que concluye que Dios es omnipotente y que nos va a juzgar a todos. Como puede verse, pues, esta objeción no tiene ninguna validez para negar la personalidad y divinidad del Espíritu Santo. [Una variante de esta objeción es afirmar que el Espíritu Santo carece de personalidad, puesto que entra en las personas. El argumento, una vez más, es muy pobre. Los demonios entran en el interior de las personas en los casos de posesión, y no por ello pierden su personalidad; ¿por qué le iba a suceder eso, sin embargo, al Espíritu Santo? ¿Pretenden afirmar los testigos que el espíritu de Satanás goza de más cualidades que el de Dios?]

La tercera objeción es similar a la segunda. Viene a decir que el Espíritu Santo ni es Dios ni tiene personalidad, porque de él se afirma en la Biblia que se bebe (lcor 12,14). Ahora bien, puesto que lo que se bebe siempre son sustancias sin personalidad (agua, vino, etc), el Espíritu Santo no es Dios y tampoco tiene personalidad.
Lo cierto es que Pablo, sólo unas líneas antes, ha señalado que los israelitas también bebieron de Cristo, que es un ser personal y también Dios: "Y todos bebieron la misma bebida espiritual, pues bebían de la roca espiritual que les seguía; y la roca era Cristo" (1Cor 10,4) (BJ). Tan claramente desmiente el pasaje la objeción de los testigos, que éstos no han tenido el más mínimo reparo en cambiarlo en su Versión del Nuevo Mundo, donde se dice: "y aquella masa rocosa significaba Cristo"; burda falsificación por otra parte, ya que la palabra griega que aparece en el original es en, es decir "era", y no "significaba". Pero, como ya ha tenido ocasión de comprobar el lector en el capítulo anterior, cambiar versículos de la Biblia para amoldarlos a sus doctrinas es algo habitual en las tácticas de la Wachtower.
Poca, si es que alguna, consistencia presentan estas dos objeciones de los testigos. Pasemos ahora a examinar si efectivamente la Biblia enseña o no la personalidad del Espíritu Santo.

sábado, 19 de diciembre de 2009

Benedicto XVI abre camino a beatificación de Juan Pablo II y Pío XII

VATICANO, 19 Dic. 09 / 07:31 am (ACI)


En un "magnífico" regalo por Navidad para millones de católicos, el Papa Benedicto XVIha firmado y autorizado la promulgación de los decretos que reconocen las virtudes heroicas de los Siervos de Dios Juan Pablo II y Pío XII, abriendo su camino hacia labeatificación. Para que sean beatos, solo falta del reconocimiento oficial de un milagro obrado por su intercesión.
En la extensa relación de nuevos beatos y venerables dada a conocer esta mañana por la Oficina de Prensa de la Santa Sede, se precisa que el Santo Padre ha autorizado a la Congregación para las Causas de los Santos, la promulgación, entre otros, de los decretos referentes a:
"Las virtudes heroicas del Siervo de Dios Pío XII (Eugenio Pacelli) Sumo Pontífice, nacido en Roma el 2 de marzo de 1876 y muerto en Castelgandolfo el 9 de octubre de 1958".
Asimismo, "las virtudes heroicas del Siervo de Dios Juan Pablo II (Karol Wojtyla) nacido el 18 de mayo de 1920 en Wadowice (Polonia) y muerto en Roma el de abril de 2005".
Con la firma de estos decretos, lo que hace falta para la beatificación de ambos pontífices es el reconocimiento oficial por parte de la Congregación para las Causas de los Santos de un milagro obrado por su intercesión.

martes, 15 de diciembre de 2009

¿Enseña la Biblia que Cristo es Dios?

Cortesía de http://www.apologetica.org



(Lo que el autor en su libro ha escrito en forma de nota al pie de página,
en esta edición digital se encuentra entre corchetes [ ])

    NOTA DEL AUTOR SOBRE LAS VERSIONES DEL TEXTO SAGRADO: A lo largo de la obra he utilizado con preferencia mi propia traducción directa del griego para el Nuevo Testamento, y del hebreo y arameo para el Antiguo. En el primer caso me he valido del Greek-English New Testament, de Nestlé y Aland, Editio XXVI, Stuttgart 1981, y en el segundo de la Biblia Hebraica Stuttgartensia, Editio Minor, Stuttgart 1984. Cito también de las versiones prestigiosas de la Biblia comunes en el mundo de habla hispana y de las propias ediciones de las sectas. Las siglas siguientes son las utilizadas en relación con las diversas traducciones de la Biblia: VNM: Versión del Nuevo Mundo o Biblia de los Testigos de Jehová; EP: La Santa Biblia, de Ediciones Paulinas; BJ: Biblia de Jerusalén; NC: Nácar Colunga;VP: Versión Popular; VM: Versión Moderna; NBE: Nueva Biblia Española; RV: Reina-Valera. Cuando no se indica referencia, la traducción es mía.
La cuestión de la divinidad de Cristo ha sido el continuo caballo de batalla en la historia del cristianismo. En las Escrituras aparecen ya los primeros intentos de negarla durante el período neotestamentario, y raro ha sido el siglo desde entonces en que no haya surgido un movimiento que, de una u otra manera, no haya cuestionado la plena divinidad de Cristo. Desde los ebionitas a los Testigos de Jehová pasando por los arrianos o los socinianos, los grupúsculos sostenedores de esta tesis se cuentan por docenas.

Aunque algunas sectas, como los mormones o los adventistas, se adhieren formalmente a la doctrina de la divinidad de Cristo [Que esta adhesión es sólo formal queda de manifiesto cuando descubrimos que los adventistas afirman que Cristo era el arcángel Miguel (Questions of doctrine, pp.71-83), y que los mormones sostienen que los hombres salvados se convierten en dioses (Doctrinas y convenios, 132:37), y que Jesús fue el hijo de Adán, el único Dios con el que tenemos que tratar los habitantes de este planeta (Diary of Hosea Stout, 9 de abril de 1852, vol. 2, p. 435)], lo cierto es que la mayoría de ellas la niega de una manera u otra. Tal es el caso de los mooníes, los Testigos de Jehová o los Niños de Dios. En este capítulo trataremos de examinar las objeciones tomadas de la Biblia que presentan contra esta doctrina, la enseñanza bíblica al respecto, algunos ejemplos del pensamiento rabínico sobre la divinidad del mesías y la opinión de los primeros cristianos.

1. Las objeciones contra la divinidad de Cristo
Históricamente la pobreza de los argumentos aducidos contra la divinidad de Cristo es tan considerable, que podemos decir que los consignados a continuación constituyen la práctica totalidad. Como tendremos ocasión de ver, ninguna de las citas manejadas por las sectas vulnera en absoluto la enseñanza bíblica de la Trinidad y, en su mayor parte, arrancan de una falta de conocimiento preciso acerca del contenido de ese dogma. Pasemos ahora a los textos:
a) Marcos 13,32, o Mateo 24,36. La interpretación de los antitrinitarios pretende que en este pasaje se demuestra tajantemente que Cristo no era Dios, puesto que no era omnisciente. Se incurre con esto en un error que veremos repetido en varias ocasiones: la incapacidad de distinguir entre la naturaleza humana y la naturaleza divina de Jesús. Es obvio que la primera era, como humana, limitada: Jesús se cansaba, tenía sed, padecía el dolor, su conocimiento era limitado, etc. Ahora bien, como Dios, era omnisciente. Veamos algunos ejemplos de la Escritura: "Ahora sabemos que sabes todas las cosas y no necesitas que nadie te interrogue. En esto creemos que salimos de Dios" (Jn 16,30) (VNM). "De modo que le dijo: Señor, tú sabes todas las cosas" (Jn 21,17) (VNM). "... Cristo. Cuidadosamente ocultados en él están todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento" (Col 2,3). Ni para Juan ni para el autor de la carta a los Colosenses, Jesús era un personaje privado de omnisciencia. Todo lo contrario: sabía todo y en él estaban, sin excepción, todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento.

b) Juan 14, 28. La interpretación sectaria de este pasaje adolece también de un desconocimiento de fondo del dogma trinitaria. Insistimos una vez más en que la persona del Hijo, la segunda de la Trinidad, tiene una naturaleza humana y otra divina. La humana, lógicamente, es inferior a la divina del Padre; pero ambas personas divinas, la del Padre y la del Hijo, son iguales. Es precisamente por eso por lo que el evangelio de Juan recoge la información de que los judíos del tiempo de Jesús deseaban matarle, porque se hacía igual a Dios: "A causa de esto realmente los judíos procuraban con más empeño matarlo, porque no sólo quebrantaba el sábado, sino que también llamaba a Dios su propio Padre, haciéndose igual a Dios" (Jn 5,18-19) (VNM).

c) Apocalipsis 3,14. La interpretación antitrinitaria de este pasaje (uno de los más utilizados por los arrianos en su día) pretende que aquí Cristo es presentado como el "primer ser creado". Lo cierto es que tal afirmación sólo demuestra una ignorancia absoluta del sentido del término arjé (traducido aquí como "principio"). En calidad de título, como aparece aquí, la palabra arjé tiene en multitud de ocasiones el significado de "príncipe" o "principado". En tal sentido aparece, por ejemplo, en Rom 8,38; Ef 1,21; 3,10; 6,12; Col 1,16; 2,10; Tit 3,1, etc). Ahora bien, en el libro de Apocalipsis, arjé es un título que se aplica única y exclusivamente a Dios; v.gr., Ap 21,6, en su calidad de fuente (principio) de todo. Por tanto, el pasaje no dice que Cristo fue el primer ser creado, sino que fue la fuente, el origen, el principio de que emanó la creación divina; es decir, que es el mismo creador, como tendremos ocasión de ver en el apartado que sobre ese tema hay en este capítulo.

d) Colosenses 1,15. De nuevo nos hallamos ante una interpretación errónea de un texto en base a la ignorancia terminológica de las sectas. Éstas interpretan la palabra "primogénito" en el sentido de "primer creado"; Cristo, pues, sería una simple criatura. Ahora bien este análisis del pasaje es erróneo por las siguientes razones:
1a. Primogénito (protótokos en griego) no es lo mismo que primer creado (protiktos en griego). Si realmente Pablo hubiera deseado expresar que Cristo era un ser creado, hubiera empleado el verbo "crear" lo que no hizo.
2a. El término "primogénito" no equivale en lengua hebrea tanto al primero en nacer como al que posee ciertos derechos de gobierno, herencia o realeza. Así la Biblia contiene diversos ejemplos de "primogénitos" que no fueron los primeros. Así, en Sal 89,27 (VNM) se anuncia que David sería nombrado "primogénito". David no lo era familiarmente (de hecho sabemos que era el menor de su familia), ni tampoco fue el primer rey de Israel (que fue Saúl), pero sí iba a contar con una supremacía, con una "primogenitura". Otro ejemplo de la palabra "primogénito" utilizada en ese sentido se halla en Jer 31,9, donde se denomina a Efraín como "primogénito". Ahora bien, si leemos el relato de Gén 48,13-14, vemos que realmente Efraín era el menor y Manasés era el primogénito. Un ejemplo más de este empleo de la palabra "primogénito" lo hallamos en Éx 4,22, donde se aplica tal título a Israel. Lógicamente, no se pretende señalar aquí que Israel fue la primera nación creada (lo que no sería verdad), sino que Israel gozaba de una primacía a los ojos de Dios. Por lo tanto, Pablo no está aquí diciendo que Cristo es un ser creado, sino que tiene la total supremacía sobre la creación; en otras palabras, que es el mismo creador.

3a. El contexto indica que Pablo considera a Cristo no un ser creado, sino el mismo creador: De hecho esto es tan claro, que la VNM ha falseado el original griego, incluyendo palabras entre corchetes para ocultar esta revelación. Dice así, por citar un ejemplo, La Santa Biblia, de Ediciones Paulinas: "Porque por él mismo (Cristo) fueron creadas todas las cosas, las de los cielos y las de la tierra, lo invisible y lo visible, tanto los tronos como las dominaciones, los principados como las potestades; absolutamente todo fue creado por él y para él; y él mismo existe antes que todas las cosas y todas subsisten en él" (Col 1,16-17). Este fragmento del himno cristológico del capítulo primero de Colosenses no puede estar más claro: Cristo es no un ser creado, como pretenden las sectas, sino el creador de todo. Por eso existe antes de todo lo creado, ya que si él hubiera sido una creación no hubiera podido tener vida antes de toda la creación, sino sólo de la parte posterior a él mismo. Como era de esperar, la VNM falsifica este texto para amoldarlo a su torcida teología y traduce (?) así: "Porque por medio de él todas las (otras) cosas fueron creadas... Todas las (otras) cosas han sido creadas mediante él y para él. También él es antes de todas las (otras) cosas y por medio de él se hizo que todas las (otras) cosas existieran". No puede ser mayor la diferencia entre el texto griego original y la VNM: Cristo ya no es el creador ("por él mismo"), sino un instrumento de la creación ("por medio de él"). Tampoco es ya el creador anterior a todo lo creado, sino un ser creado anterior a "todas las otras cosas creadas". El hecho de añadir palabras en el texto para cambiar radicalmente el significado que quiso darle el autor de la carta a los Colosenses es algo que no parece haber pesado en la conciencia de la Wachtower y que la mayoría de sus adeptos ignoran. Pero ¿qué amor puede tener la Wachtower a la Biblia cuando no sólo no busca honestamente su enseñanza, sino que además tergiversa una traducción para dar base a sus doctrinas?

e) Proverbios 8,22. Dice así la VNM: "Jehová mismo me produjo como el principio de su camino, el más temprano de sus logros de mucho tiempo atrás". Según la especialísima exégesis de la Wachtower, que, quizá sin saberlo, es sólo un eco de la de Arrio, el texto de Proverbios estaría hablando aquí de Cristo, simbolizado bajo la imagen de la sabiduría, y enseñaría que fue creado ("producido"). No obstante, tal exégesis es por muchas razones descabellada:
1a. El pasaje no dice en ningún momento que esté hablando del mesías; se trata de un hermoso poema en el que se utiliza la prosopopeya, es decir, la personificación de una cualidad para crear un efecto literario. En este caso se personifica a la sabiduría, pero no se menciona en ningún pasaje que ésta sea el mesías.


lunes, 14 de diciembre de 2009

Las Intenciones del Blog

  • Por la Santa Iglesia Católica, para que avance en su misión de difundir el mensaje salvador de Cristo, llenando los corazones, ganando almas para Dios y para que se mantenga siempre unida.
  • Por el Papa, Benedicto XVI, para que guíe al rebaño que le ha sido confiado, contando siempre con la asistencia del Espíritu Santo, igualmente por sus intenciones. Para que Dios le llene de fuerza y salud, y mantenga al pueblo de Dios unido y en búsqueda constante de la Santidad.
  • Por la Curia Romana, los Cardenales y Obispos que asisten al papa en su gobierno, por las conferencias episcopales del mundo y los obispos que la conforman, para que atendiendo la voz del Santo Padre, se mantenga firmes en la misión que les ha sido confiada, sea grande o pequeña.
  • Por todos los sacerdotes y diáconos del mundo, especialmente por lo que sufren persecución, los que son rechazados por mantenerse fieles a Cristo y a la Iglesia, por los que sufren asedio del maligno, por los que se enfrentan a desolación y los que buscan la salud espiritual del pueblo que tienen a su cargo, para que sea la Virgen Santísima que los acoga y sea Cristo mismo que en el Santísimo Sacramento, les anime a seguir adelante y les santifique
  • Por el clero, que en ejercicio de su función de adquirir almas para Cristo, han muerto, han sido asesinados, por los que están amenazados de muerte, para que se mantengan firmes, y seas tu mi Dios, quien dispense resguardo físico según tu Divina Voluntad
  • Por el oficio del exorcismo, por los exorcistas y por la difusión de este sacramental, que no sea olvidado por los Obispos y los Sacerdotes, que este sacramental sea oportunamente dispensado y que los fieles conozcan más de este poder conferido por Cristo a los apóstoles, y a sus sucesores.
  • Por los misioneros, sean fieles o sean del clero, para que por la intercesión de San Francisco Javier, lleven el mensaje de Cristo a los lugares más apartados del mundo y este mensaje sea escuchado.
  • Por los sacerdotes, obispos , diáconos y religiosos que se están apartando de la sana doctrina de la Iglesia, rectificalos en el camino correcto por medio del Espíritu Santo, para bien de ellos y de los fieles que tienen a su cargo
  • Por los que difaman, calumnian y de mala fe dan mala imagen del clero católico, iluminales en dar a conocer la verdad, y no exagerarla y apreciar la labor de los que luchan y se desviven por Cristo, ten en cuenta especialmente a la prensa.
  • Por la vocaciones sacerdotales y religiosas, ¡ concédenos muchas Señor! y hazlas fuertes ante la opresión y las propuestas del mundo facilista, para que con empeño sean los futuros trabajadores de tu viña.
  • Por las labores humanitarias de ordenes religiosas en hospitales, ancianatos, orfanatos y las que cuidan a los pobres de dinero y desvalidos, que su labor se haga extensiva y toquen los corazones más duros.
  • Por las asociaciones apostólicas y humanitarias de sacerdotes y fieles laicos, por las que difunden tu doctrina y la hacen llegar a distintos lugares del mundo, por las que atienden las necesidades físicas y espirituales de los que lo necesitan y por las que asisten a los párrocos y obispos en la vida sacramental de los pueblos.
  • Por los fieles laicos, pueblo de Dios, que fieles a ti, sufren toda clase de calamidades y persecuciones, incluida el martirio, difamaciones incluso dentro de la Iglesia, mantenlos firmes en Ti, y que den ejemplo de Santidad hasta el final.
  • Por los que ofrecen mortificaciones por todas estas intenciones, por los que llevan una vida de oración y sacrificio, retribuyeles benignamente Señor.
  • Por los que avanzan cada día más en el camino de la santidad, que aunque caigan, se levanten y adquieran muchas almas para Ti.
  • Por los que viven en el pecado y están próximos a la condenación ¡liberales Señor, que se arrepientan y se vean libres del fuego del infierno!
  • Para que los Sacramentos sean debidamente conocidos, respetados y que se recurran a ellos con frecuencia.
  • Por los que se encargan del gobierno de los pueblos, para sean honestos, íntegros y defiendan los intereses y la vida digna de sus pueblos.
  • Por la defensa en todos los sentidos del derecho a la vida, no más abortos, ni suicidios asistidos, que las leyes que defienden la vida prevalezcan, sean debidamente cumplidas, recibe en tu gloria Señor, a los niños abortados, que mueren en todo momento y en todo lugar, que tu mano intervenga por medio de nosotros, y así se eviten muchísimos abortos.
  • Por el respeto en todos los sentidos al matrimonio, que las familias sean Iglesias Domesticas, y sean el primer hogar de formación Espiritual de los niños.
  • Por los que pasan hambre, no tienen donde vivir, por los pobres, necesitados, abandonados y los que sufren en cualquier forma, que sean tenidos en cuenta y atendidos.
  • Por los que viven en pecado, iluminalos Dios Nuestro, perdona sus culpas y que vuelvan al camino de la salvación.
  • Por los que están en peligro de caer el Herejía y Apostasía, victimas de los engaños de las sectas, regresalos a la Iglesia de Cristo. Regresa a los que ya han caído, que las enseñanzas de apologética y doctrina y las asociaciones, personas y grupos que se preocupen por esto se mantengan firmes y sean escuchadas y difundida su labor.
  • Por los que pecan por ignorancia, que conozcan a plenitud la doctrina de Cristo, custodiada por su Iglesia.
  • Por los que pecan contra El Santísimo Sacramento, lo profanan, lo comen indignamente, lo roban para profanarlo en ritos satánicos y misas negras. Que los fieles lo defendamos con la vida si da el caso, que nos preocupemos por ello, y que quienes cometen estos sacrilegios, reacciones y sean iluminados por Cristo.
  • Por los que sufren el odio, la discriminación, el asedio del demonio debido a maleficios, protegelos Dios Santo, que tus ángeles los cuiden de todo mal.
  • Por las almas de purgatorio, Iglesia Purgante, liberalos del purgatorio y permiteles ver pronto  tu Divino Rostro.
  • Por los anticatólicos, los intolerantes y los que atacan a la Iglesia y la difaman, confundiendo almas, iluminalos y llévalos a la conversión a tu verdadera Iglesia.
  • Por los que sufren asedio del demonio, los que sufren tentación a la lujuria, y se encuentran desolados y sin el debido acompañamiento espiritual, que sus Ángeles Custodios les defiendan.
  • Por las necesidades de todos tus siervos, sus peticiones y súplicas; por lo que no sabemos pedir y tu quieres que pidamos, por quienes se necesite pedir.
Confiamos estas intenciones a la intercesión de La Santísima Virgen María, Los Apóstoles, Los Santos Ángeles y todo el número de tus Santos, para que en presencia de Dios, Trinidad Santísima, estas intenciones sean escuchadas.

DISPOSICIONES Y NORMAS PARA GANAR INDULGENCIAS

Cortesía de http://www.rosario.org.mx


 A lo largo de la historia de la Iglesia, la verdad sobre las indulgencias y las disposiciones para ganarlas han ido evolucionando, en cuanto se han comprendido más claramente sus fundamentos y razones. Durante los primeros siglos se hablaba de súplicas, absoluciones, libelos de paz, conmutaciones y redenciones. Fue hasta el Siglo XI que se dio a esta práctica el nombre de Indulgencias, otorgadas primero para los fieles vivos. A partir del siglo XV, se comenzaron a ganar indulgencias para los fieles difuntos que estarían en el purgatorio, expiando sus penas temporales.

En el Concilio de Trento (Siglo XVI), se decretó oficialmente todo lo relativo a las indulgencias, cuya doctrina permanece hasta nuestros días. El Papa Pablo VI, en el año 1967, ratificó formalmente esa doctrina en la Constitución Apostólica "Indulgentiarum Doctrina" y, en 1968, la Sagrada Penitenciaría Apostólica, publicó el manual de las indulgencias actuales, llamado "Enchiridion Indulgentiarum".

El 25 de enero de 1983, el Papa Juan Pablo II, promulgó el nuevo Código de Derecho Canónico, es la ley suprema de la Iglesia Católica, que establece en sus cánones del 992 a 997, la disciplina que rige hoy en día en materia de indulgencias. Estos documentos contienen la doctrina y normas para ganar indulgencias, que en su esencia no han cambiado, solo en lo que respecta a un progreso y mejor explicación, conservando en su integridad la doctrina revelada y vivida por la Tradición de la Iglesia.

GENERALES:

Sólo es capaz de ganar una indulgencia el fiel cristiano –bautizado-- internamente bien dispuesto y que cumpla fielmente con ciertas condiciones que la Iglesia establece.

Toda indulgencia se obtiene por mediación de la Iglesia, constituida por Cristo como administradora del tesoro de la Redención.

Las indulgencias, tanto parciales como plenarias, pueden ser lucradas por todos los fieles para sí mismos, o pueden aplicarlas por los difuntos. En cambio, en ningún caso, se pueden aplicar por otra persona viva.

Es necesario estar en estado de gracia para ganar cualquier indulgencia, además de tener la intención de ganarla.

Puede conceder indulgencias, en primer lugar el Papa, con plena facultad para otorgar a todos los fieles la remisión parcial o total de las penas y, en segundo lugar, aquellos a quienes el mismo derecho otorga esta potestad (Cardenales, Obispos..) o, quienes el Romano Pontífice autorice.

CONDICIONES: Se considera sujeto capaz de ganar indulgencias, a la persona:

Que esté bautizado. Es necesario el Bautismo para participar de las gracias o beneficios de los que la Iglesia es administradora y dispensadora.

Que no esté excomulgado. La unión con el Cuerpo Místico de Cristo se pierde por la excomunión, sanción penal que la Iglesia aplica a ciertos fieles que cometen determinados pecados.

Que se encuentre en estado de gracia, por lo menos al final de las obras prescritas. Porque la remisión de la pena temporal exige antes el perdón de las culpas y, tratándose de culpas graves, es necesario primero arrepentirse, confesarse y recibir la absolución del pecado.

Que tenga intención de ganarlas. Es suficiente hacer la intención de una vez y para siempre de ganar todas las indulgencias que otorga la Iglesia, pero es aconsejable renovar frecuentemente esa intención. Se refiere también a la intención de que la indulgencia se aplique a favor de uno mismo o en beneficio de las almas del purgatorio.

Que cumpla con las obras prescritas. Señaladas por la Iglesia, estas obras deberán cumplirse dentro del tiempo determinado y en la forma establecida en la concesión. Existen excepciones: si la persona está impedida física o legítimamente para cumplir la obra prescrita, un sacerdote puede conmutar dicha obra por alguna otra.

REQUISITOS PARA GANAR INDULGENCIAS PLENARIAS:

Excluir todo afecto al pecado, incluso venial. No basta el estado de gracia y tener el corazón contrito. Se requiere también la detestación interior de todo pecado y el firme propósito de esforzarse por no cometerlos de nuevo.

Cumplir las tres condiciones: Confesión, Comunión y Oración por las Intenciones del Papa.

La Confesión ha de ser Sacramental y personal. Con una sola confesión se pueden ganar varias indulgencias plenarias en días sucesivos; la confesión puede hacerse unos días antes o después de realizar la obra prescrita.

La Comunión ha de ser también Sacramental. Con cada Comunión Eucarística se puede ganar únicamente una indulgencia plenaria.

La oración por las intenciones del Papa ha de hacerse por cada indulgencia que se pretenda recibir; este requisito se cumple plenamente recitando un Padrenuestro y una Avemaría, o cualquier otra oración, ofrecidos por las intenciones del Papa.

La indulgencia plenaria se puede ganar todos los días, pero solamente una vez al día, con excepción del caso "in articulo mortis", es decir cuando un fiel está en peligro de muerte, puede ganar la indulgencia plenaria, aunque ese mismo día haya ganado ya otra.

Todos los fieles que estén en peligro de muerte podrán ganar indulgencia plenaria si cumplen con los siguientes requisitos:

  1. Tener intención de ganar la indulgencia.
  2. Excluir todo afecto al pecado, incluso venial.
  3. Que durante su vida hayan rezado habitualmente alguna oración.


OBRAS PRESCRITAS PARA LA CONCESIÓN DE INDULGENCIAS PLENARIAS SON:

Todos los días:

  • Adoración del Santísimo Sacramento durante media hora por lo menos.
  • Lectura de la Sagrada Escritura a modo de lectura espiritual durante por lo menos media hora.
  • Ejercicio del Vía Crucis, ante las estaciones legítimamente erigidas, representadas por cuadros e imágenes.
  • Rezo del Santo Rosario: al menos cinco decenas sin interrupción, meditando los misterios correspondientes; en comunidad o en familia.

En días y ocasiones determinados:

  • Recepción devota, aun por radio o televisión (en vivo), de la Bendición Urbi et Orbi, impartida por el Papa.
  • Participación devota en la Adoración de la Cruz, durante la solemne acción litúrgica del Viernes Santo.
  • Asistencia a Ejercicios Espirituales al menos durante 3 días completos.
  • Visita a alguna de las cuatro Basílicas patriarcales en Roma, recitando un Padrenuestro y un Credo.
  • Primera recepción de la Comunión, o asistencia a la Primera Comunión de otros.
  • Celebración de la Primera Misa pública. Indulgencia para el Celebrante y para los fieles que asisten a esa Misa.
  • En casos especiales, con disposiciones especiales, como en el Jubileo del Año 2000.


INDULGENCIAS PARCIALES

Para ganar indulgencias parciales, se requiere:
Tener un corazón contrito y llevar a cabo la obra prescrita.
La indulgencia parcial se puede ganar muchas veces en el mismo día, salvo indicación de lo contrario.

Algunas obras prescritas para la concesión de indulgencias parciales son:

  • Cumplir las tareas diarias y soportar las dificultades de la vida, levantando el corazón a Dios con humildad y confianza y añadiendo, aunque sea mentalmente, alguna invocación piadosa, como una jaculatoria.
  • Trabajar y/o entregar algún bien, con espíritu de fe y con ánimo misericordioso, para servir a los hermanos que están en necesidad.
  • Con espíritu de penitencia, abtenerse espontáneamente de alguna cosa lícita que le agrade.
  • Visitar al Santísimo Sacramento.
  • Enseñar o aprender la Doctrina Cristiana.
  • Usar con devoción algún objeto piadoso debidamente bendecido (Crucifijo, rosario, medalla..)
  • Participar en un retiro mensual.
  • Hacer oración mental.

domingo, 13 de diciembre de 2009

Bendición Urbi et Orbi

Urbi et Orbi (del latín, significa literalmente "ciudad y mundo") y más extensamente: "para la ciudad de Roma y el mundo"


Es la bendición más solemne que imparte el Papa, y sólo el, con indulgencia plenaria para quienes la reciben y que va a dirigida a todo el mundo. Antiguamente los pontífices la impartían en varias solemnidades (Pentecostés, Asunción, Pascua) y con ocasión de los jubileos desde los balcones centrales de las basílicas donde se encontrasen. Actualmente la bendición la impone el Papa desde el balcón central de la Basílica de San Pedro, y lo hace en su primer discurso luego de su elección, en Navidad y en Pascua, además de otra ocasión que lo amerite.
En esas ocasiones, se adorna el balcón con flores y otros ornamentos y se coloca el trono papal allí, el Papa se viste con los ornamentos solemnes: Báculo, Mitra, Estola y Capa Pluvial; va precedido de cruz procesional y va acompañado de ceremonieros y algunos cardenales.
Para que la indulgencia pueda ser recibida, igualmente se necesita cumplir la serie de requisitos para toda indulgencia plenaria (para verlos clic aqui)
Los fieles tradicionalmente creen que donde quiera que uno se encuentre la bendición es recibida (por como lo sugiere explícitamente el nombre: ciudad y mundo) pero esta bendición especial, como la que los sacerdotes imponen en pascua, adviento, navidad y solemnidades; no esta compuesta simplemente de la fórmula "La Bendición de Dios Todopoderoso +Padre +Hijo y + Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y permanezca para siempre" si no que además esta formada por una plegaria recitada por el celebrante, a la que los fieles consienten con un "Amén" por lo que la bendición no sería tal si no se participa de la plegaria, a la que se debe contestar "amén", entonces, la bendición es válida cuando los fieles la reciben en la plaza de San Pedro, y también cuando es escuchada en vivo por radio, o vista en vivo por televisión donde quiera que el fiel se encuentre.

Fórmula de la Bendición Urbi et Orbi

– Sancti Apostoli Petrus et Paulus, de quorum potestate et auctoritate confidimus, ipsi intercedam pro nobis ad Dominum.
– Amen.
– Precibus et meritis beatæ Mariæ semper Virginis, beati Michælis Archangeli, beati Ioannis Baptistæ et sanctorum Apostolorum Petri et Pauli et omnium Sanctorum misereatur vestri omnipotens Deus et dimissis omnibus peccatis vestris, perducat vos Iesus Christus ad vitam æternam.
– Amen.
– Indulgentiam, absolutionem et remissionem omnium peccatorum vestrorum, spatium veræ et fructuosæ penitentiæ, cor semper penitens et emendationem vitæ, gratiam et consolationem Sancti Spiritus et finalem perseverantiam in bonis operibus, tribuat vobis omnipotens et misericors Dominus.
– Amen.
– Et benedictio Dei omnipotentis (Patris et Filii et Spiritus Sancti) descendat super vos et maneat semper.
– Amen.
En Español
"Que los Santos Apóstoles Pedro y Pablo, en cuyo poder y autoridad confiamos, intercedan por nosotros ante el Señor."

Todos: "Amén"

"Que por a las oraciones y los méritos de santa María, siempre Virgen, de san Miguel Arcángel, de san Juan el Bautista, de los santos Apóstoles Pedro y Pablo y de todos los Santos, Dios todopoderoso tenga misericordia de vosotros y, perdonados todos vuestros pecados, os conduzca por Jesucristo hasta la vida eterna."

Todos: "Amén"

"Que el Señor omnipotente y misericordioso os conceda la indulgencia, la absolución y la remisión de todos vuestros pecados, tiempo para una verdadera y provechosa penitencia, el corazón siempre contrito y la enmienda de vida, la gracia y el consuelo del Espíritu Santo y la perseverancia final en las buenas obras."

Todos: "Amén"

"Y la bendición de Dios omnipotente (Padre, Hijo y Espíritu Santo) descienda sobre vosotros y permanezca para siempre."

Todos: "Amén"

jueves, 10 de diciembre de 2009

Un Dios con tres rostros


Cortesía de http://www.apologetica.org

La confesión de un Dios único en tres personas, Padre, Hijo y Espíritu Santo, es lo más específico del cristianismo y el punto original de la concepción cristiana de Dios: es precisamente esa visión trinitaria de Dios la que distingue el cristianismo de otras religiones también monoteístas como el judaísmo o el islam. La denominada Santísima Trinidad es considerada por la Iglesia como “el misterio central de la fe y de la vida cristiana”, misterio que se considera “inaccesible a la sola razón”. Estas dificultades para comprender el misterio han ocasionado, con frecuencia, opiniones escépticas por parte, incluso, de algunos cristianos de buena fe, para los cuales esa confesión trinitaria de un Dios con una única naturaleza pero con tres personas distintas sería una especulación propia de monjes y teólogos ajena al mundo y sin ningún tipo de consecuencias prácticas. ¿Qué se esconde, en realidad, detrás de la confesión trinitaria? ¿Es  posible que la misma todavía diga algo al hombre del siglo XXI?

            La afirmación trinitaria de Dios aparece en prácticamente todas las tradiciones del Nuevo Testamento. La encontramos en San Marcos, en el relato sobre el bautismo de Jesús, y aparece también en San Mateo (en el que es particularmente relevante el mandato del bautismo de Mt 28,19), en San Lucas y en San Juan; además, afirmaciones trinitarias las podemos hallar en numerosos textos de San Pablo. El testimonio trinitario está sólidamente arraigado en la primitiva comunidad cristiana, que sintetizó con esa fórmula el resultado de una nueva reflexión sobre Dios basada en las experiencias vividas junto a Jesús de Nazaret. Los discípulos habían escuchado las enseñanzas de Jesús y habían sido testigos de sus actos, muchos de ellos prodigiosos. Las palabras y las acciones de Jesús les habían revelado que el Dios Único y Todopoderoso es, sobre todo, un Dios de amor que es para todos como un padre. Habían sido igualmente testigos de que existía una relación de especial filiación entre Jesús y ese Dios Padre. Tras las horas amargas de la detención, proceso y crucifixión de Jesús, fueron testigos de su resurrección, que fue un hecho real para los discípulos, lo que suscitó de nuevo la pregunta sobre la auténtica identidad de Jesús, que se convirtió desde entonces en Cristo. Finalmente, y cuando el Resucitado dejó de mostrarse ante los discípulos, estos experimentaron igualmente una fuerza interior que les impulsó a propagar su fe, dándose cuenta que, de una manera distinta, Jesús el Cristo seguía presente entre ellos y les daba unas fuerzas de las que antes carecían. Todas esas realidades de las que los primeros discípulos fueron testigos dieron lugar a una nueva visión de Dios, en la que éste es al mismo tiempo Padre, Hijo y Espíritu.

            El Antiguo Testamento hablaba ya, ciertamente, de Dios como Padre. También el concepto del Espíritu de Dios figura repetidamente en la Biblia desde sus primeras páginas: el espíritu es en la Biblia el principio vital del hombre, y el espíritu de Dios es la fuerza o poder divino que todo lo crea, conserva, dirige y conduce. Los seguidores de Jesús conocían esas ideas y, actuando sobre ellas, su experiencia de Jesús de Nazaret les reveló la existencia en Dios de tres rostros distintos, Padre, Hijo y Espíritu:

            a.- Dios “Padre”. Los exégetas neotestamentarios se muestran unánimes al afirmar que la invocación a Dios como Padre (abba, en arameo), además de ser un rasgo propio de Jesús,  pertenece a lo que se ha venido a denominar la ipissima verba de Jesús, a las palabras pronunciadas sin duda alguna por Él. Es el propio Jesús, y sólo él, el que nos descubre a Dios como Padre y nos enseña a orar diciendo “Padre Nuestro”. Con el término Padre se designa a Dios como un ser con rostro personal concreto, que tiene un nombre y puede ser llamado por su nombre. No existe duda, en definitiva, de que esa apelación a Dios como Padre no es una especulación teórica sino que se conecta directamente con la enseñanza de Jesús.
            b.- Dios “Hijo”. Los que seguían a Jesús observaban que “enseñaba como quien tiene autoridad”, que tenía poder sobre los demonios, que curaba a enfermos, que perdonaba a los pecadores, que estaba por encima del sábado, que cuestionaba las normas sobre la pureza ritual y el templo, que se permitía corregir los mandatos de la Ley, que invocaba de una manera particular e íntima a Dios como su Padre. Todo ello apuntaba ya a que Jesús estaba investido de una autoridad especial que lo identificaba como un enviado de Dios superior a Moisés y a los profetas. Por eso, antes ya de su muerte, la gente se preguntaba sobre su identidad, pregunta que recibía diversas respuestas. Tras su muerte, Dios resucitó a Jesús y éste se apareció a sus discípulos. Este hecho excepcional abrió los ojos a sus seguidores, que comprendieron entonces que Jesús no sólo era el Mesías esperado (el Cristo), sino que su relación con Dios era tan especial, íntima e irrepetible que verdaderamente Jesús podía llamarse Hijo de Dios. Tras la Resurrección, Jesús se convierte en la persona determinante y ningún título le parecerá desmesurado a la comunidad primitiva. Con el título de Hijo de Dios se expresó la particular unión de Jesús con Dios que le permitía invocarlo como Padre, se quiso señalar hasta qué punto Jesús de Nazaret pertenece a Dios, hasta qué punto está al lado de Dios frente a la  comunidad y frente al mundo, sometido solamente al Padre, constituido en  definitivo y único representante de Dios ante los hombres.

            c.- Dios “Espíritu”. La cristiandad primitiva se encontró con el problema de cómo expresar, una vez el Resucitado dejó de hacerse presente a los discípulos, que Cristo Jesús seguía estando de modo real cerca del creyente. La respuesta a esta cuestión fue la de que Dios y Jesús Cristo están cerca del creyente y de la comunidad en el Espíritu. No se trata solamente de que permanecieran en el recuerdo de los creyentes, sino que la presencia de Cristo en la comunidad existía de modo real en forma de Espíritu. El Espíritu Santo es, en palabras de un conocido teólogo, Espíritu de Dios, Dios mismo en cuanto fuerza y poder de gracia que conquista el interior, el corazón del hombre, que subyuga al hombre entero y se le hace íntimamente presente, dando de sí mismo testimonio eficiente al espíritu humano. Los primeros discípulos experimentaron en su interior la fuerza de Dios y de Cristo en forma de Espíritu, y esa fuerza los impulsó a extender el nuevo mensaje a todo el mundo.
            Con el transcurrir de los siglos, y seguramente con la finalidad de salir al paso de determinadas interpretaciones poco correctas, los distintos concilios desarrollaron y explicaron la doctrina de la Trinidad empleando conceptos propios de la época que quizá hoy nos parezcan complicados y alejados de nuestro tiempo. Sin embargo, no podemos olvidar, como se ha intentado explicar, que quizá las cosas, en su momento, fueron más sencillas y que, en su origen, la primera comunidad cristiana, en su confesión trinitaria de Dios, no hizo otra cosa que narrar con sencillez, a la luz de todo lo sucedido con Jesús de Nazaret, que ellos habían descubierto tres rostros distintos en el único Dios que de manera irrepetible y sorprendente se les había revelado.

Compartir