domingo, 30 de agosto de 2009

¿Los Cristianos debemos guardar el Sábado o el Domingo?

Cortesía de http://www.cristianosonline.org

¿Sábado o Domingo? ¿Qué dia hay que guardar?

Pregunta: Estimados Sres. Me gustaría que me explicaran sobre el día que los cristianos debemos de guardar. ¿Es el día sábado o el día Domingo? Tengo amigos sabatistas que me aseguran que nosotros estamos muy mal.

Autor: Martin Zavala M.P.D.

Respuesta:

Estimado Manuel. Gracias por llamarnos a la oficina y por este medio damos respuesta a tu inquietud que seguramente también mucha gente la tendrá y querrá saber la respuesta, pues hay algunas sectas religiosas que dicen que debe de ser el día Sábado el que se debe de guardar y que los que respetan el Domingo están en contra de la Biblia. Bueno, veamos qué es lo que en realidad dice la Biblia y la historia.

1.- Atrapados en el Antiguo Testamento.

La razón por la que algunos creen que se debe de guardar el día sábado es porque hay cientos de citas bíblicas en el Antiguo Testamento que dice que hay que guardar ese día, y se quedan con la idea de que si está en la Biblia, entonces hay que cumplirlo. Eso se oye bien, pero en realidad está muy mal.

En la siguiente frase resumiremos por qué:

«La Biblia tiene dos partes principales: el Antiguo y el Nuevo Testamento, el Antiguo fue una alianza de Dios con el pueblo de Israel (Ex 20,18.22) y la nueva alianza fue hecha con todos los hombres a través de Jesucristo (Lc 22,19-20). Los judíos guardan el Sábado, los cristianos el día Domingo».

Nosotros no somos judíos, sino cristianos, por eso celebramos principalmente nuestra fe en este día.

Algo que nos confirma esto es que no hay ni una sola cita del nuevo testamento donde se diga que los cristianos respetaban el sábado o celebraban la Eucaristía en ese día.

Todo lo que está en la antigua alianza (testamento) lo debemos de ver a la luz del nuevo testamento, porque nuestro Señor y maestro no es Moisés sino JESUCRISTO. El mismo Jesucristo dice que no vino a abolir la Ley sino a darle su plenitud y cumplimiento (Mt 5,17); es por eso que al darle el verdadero significado Jesús nos deja una ley más interiorizada y perfecta.

De hecho en todo el capítulo cinco del Evangelio de San Mateo Él nos explica cómo perfecciona la antigua alianza en relación con el enojo, el adulterio, el divorcio, la venganza, etc. Es por esta razón principalmente porque como Él es nuestro maestro, a Él lo debemos de escuchar (Mc 9,4-7) y en los evangelios nunca aparece diciéndoles a sus discípulos que guarden el sábado.

Como ves, hermano Manuel, desafortunadamente hay muchas sectas que se quedaron como atrapadas en el antiguo testamento (Gal 3,23-26). « Por tanto, que nadie los venga a criticar por cuestiones de comida o bebida, o a propósito de fiestas, de lunas nuevas o sábados. Todo esto es sombra de lo que ha de venir; pero la realidad es Cristo Jesús».Col 2,17

Nosotros pertenecemos a la Nueva Alianza.

2.- Obligaciones del sábado en el Antiguo Testamento.

Además, si alguien quiere guardar el sábado entonces debe de hacerlo como lo hacían los judíos en el antiguo testamento:

+ No se debe de encender el fuego (Ex 35,3)

+ No hay que llevar carga (Jer 17,21-22)

+ No deben comprar ni vender (Neh 10,31-32)

+ Deben ofrecer holocaustos (Num 28-9-10)

+ Los judíos actualmente dejan los elevadores encendidos todo el día, subiendo y bajando, para cumplir el precepto de no encender fuego, pues hay una chispa de fuego en el botón de encendido y en el motor eléctrico.

¿Acaso hacen esto los sabatistas? Por supuesto que no. La verdad es que ni ellos mismos lo creen, ni lo cumplen.

3.- Celebrando el domingo en el Nuevo Testamento.

Vayamos ahora al Nuevo Testamento y aquí encontraremos que los cristianos muy pronto empezaron a celebrar el culto de la nueva alianza, o sea la Eucaristía, en domingo, al que también llamaban primer día de la semana. Ellos respetaron el domingo porque en este día ocurrieron los hechos más importantes relacionados con nuestra salvación. De esta forma, así como los judíos guardaron el sábado para recordar la obra de la creación, así los cristianos celebrarán el domingo para recordar la obra de la redención.

Comprobemos esto en la Sagrada Escritura:

* En Domingo Resucitó Jesús (Mt 28,1;Mc 16,2;Lc 24,1 Jn 20,1).

* En domingo se apareció Jesús a dos mujeres (Mt 28,9), a los apóstoles (Jn 20,19-20), a los discípulos de Emaús (Lc 24,13-34).\

*En Domingo el apóstol Tomás proclama su Fe en el resucitado (Jn19, 26-28).

* En domingo (primer día de la semana) se recibe el Espíritu Santo en Pentecostés.

Basándose en esto es por eso que muy pronto los primeros cristianos empezaron a guardar y celebrar el primer día de la semana, es por eso que le llamaron Domingo o día del Señor, del latín «Dies Domini».

Así encontramos a los Apóstoles reunidos en este día:

"Primer día de la semana=Domingo" era también cuando los fieles de Tróada se encontraban reunidos "para la fracción del pan". Pablo les dirigió un discurso de despedida y realizó un milagro para reanimar al joven Eutico:

«El primer día de la semana, estando nosotros reunidos para la fracción del pan, Pablo, que debía marchar al día siguiente, conversaba con ellos y alargó la charla hasta la media noche». Hch 20,7-12

También es el día que el Apóstol San Pablo les recomendara para que hagan la colecta:

«Cada Domingo, guarden ustedes todo lo que hayan podido ahorrar, de modo que no esperen mi llegada para recoger las limosnas»1 Cor 16,2

De hecho San Pablo dice:"Que nadie los venga a criticar por lo que comen o beben o por no respetar fiestas o el día sábado, pues eso no es sino sombras de la realidad que es Cristo Jesús" Col 2,16-17

Otro dato bíblico que nos confirma la importancia del Domingo, es que el libro del Apocalipsis testimonia la costumbre de llamar a este primer día de la semana el "día del Señor" (Ap 1,10).

En ese día Juan tuvo la visión por la cual escribiría ese libro.

4.- Testimonios históricos.

Comprobemos también cómo es que la misma historia nos da testimonio y comprueba sobre la celebración e importancia no del día sábado, sino del día Domingo:

Año 70-100 "Reúnanse el día del Señor, partan el Pan y celebren la acción de gracias" (La Didaké de los Apóstoles).

Año 110 San Ignacio de Antioquía escribe: "Si los que se habían criado en el antiguo orden de cosas vinieron a una nueva esperanza, no guardando ya el sábado, sino viviendo según el día del Señor(Domingo), día en el que surgió nuestra vida por medio de él y de su muerte...

Año 225 "Si se nos opone, que estamos acostumbrados a observar ciertos días, como por ejemplo, el día del Señor, primero de la semana…" (Orígenes).

Año 300 Pedro, un obispo de Alejandría, dice:

"Guardaremos el día del Señor, como día de regocijo, por causa de aquel que resucitó en ese día".

Así que hermano Manuel, ánimo y sigue adelante, seguramente que tú pregunta está respondida en este artículo.

Hay varias sectas, como los sabatistas, que sus creencias están basadas solamente en el Antiguo Testamento. Dicen ser muy cristianos, pero en la práctica no están obedeciendo a Jesús, sino a Moisés. Yo digo que en vez de ser cristianos deberían de llamarse «moisesianos».

Estamos para servirte y celebra cristianamente el Domingo =día del Señor

sábado, 29 de agosto de 2009

Angelus 2009-08-23

(El Papa hace su saludo en español en el minuto 13:25 del video) Redacción Centro Televisivo Vaticano y Redacción Radio Vaticano. Jesús no se contenta con una pertenencia superficial y formal, por el contrario, es necesario formar parte, durante toda la vida, de su pensamiento y su voluntad. La parte conclusiva del cuarto capítulo del Evangelio de Juan ha servido de fondo a la reflexión de hoy de Benedicto XVI durante el rezo del Ángelus. De hecho, hoy como ayer, muchos permanecen escandalizados ante la paradoja de la fe cristiana. La enseñanza de Jesús ha precisado el Papa- parece dura, demasiado difícil de acoger y poner en práctica. Por eso está quien rechaza y abandona a Cristo; o quien quiere adaptar la palabra a la moda de los tiempos perdiendo su significado y valor. En este sentido el pontífice ha recordado que seguir a Cristo puede llenar el corazón de felicidad dando sentido pleno a la propia existencia a pesar de las dificultades y renuncias. La fé es un don de Dios al hombre ha concluido Benedicto XVI y es al mismo tiempo libre y entrega total a Dios. En los saludos en diferentes idiomas el Papa que ha bromeado sobre la fisioterapia a la que tiene que someterse tras la retirada del yeso del brazo derecho ha dirigido un pensamiento especial a la edición 2009 del encuentro para la amistad entre los pueblos sobre el tema "el conocimiento es siempre un acontecimiento". El Papa ha deseado que sirva de ocasión para comprender que el conocimiento es no solo un acto material.

lunes, 24 de agosto de 2009

¿Por que sufren los inocentes?

Cortesía de http://www.corazones.org
El Valor Inestimable del Sufrimiento -Padre Jordi Rivero

A nadie le gusta sufrir. Tampoco le "gustó" a Jesucristo. Sin embargo lo abrazó por amor. En el Huerto de los Olivos exclamó: «Padre mío, si es posible, que pase de mí esta copa, pero no sea como yo quiero, sino como quieras tú.» Mateo 26, 39. He aquí el inestimable valor del sufrimiento: abrazarlo libremente por amor, en unión con Jesucristo; Sufrir para ser fiel al camino del amor.

Hay muchas formas de sufrimiento que afectan al cuerpo. Sin embargo, los sufrimientos mayores son los del corazón: conflictos familiares, disgustos entre personas que se aman... Tarde o temprano todos sufrimos, todos tenemos así la oportunidad de ofrecernos a Dios en comunión con Cristo. Por eso los hermanos que están postrados por enfermedad pueden dar mas fruto, salvar mas almas y hacer mas bien que muchos otros con numerosos apostolados activos pero con menos amor.
Jesucristo sufrió hasta el extremo en la cruz por amor a nosotros. Esta es la clave: POR AMOR. Todo, absolutamente todo, hemos de vivirlo, de abrazarlo por amor. Así nos redimió Jesús. Es cierto que cada palabra y acción de Jesús es parte de su obra salvadora. Pero fue especialmente por medio de sus sufrimientos en la Cruz que fuimos librados del pecado.

El sufrimiento es una oportunidad para unirnos a Cristo y cooperar en la redención del mundo. De nada vale el sufrimiento por si mismo. Lo que vale es la entrega amorosa que hacemos de el a Dios. Es por eso que el sufrimiento es una gran oportunidad y sería terrible desperdiciarla.

La cruz, la señal del Cristiano, es signo de nuestra entrega al sufrimiento por amor. Nos recuerda a Cristo, que se entregó por nuestra redención. Nosotros, siendo su Cuerpo, hemos de sufrir en unión a El, que es nuestra Cabeza. Hacemos la señal de la cruz para recordar este compromiso. Todo lo que hacemos debe ser "En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo" y todo por amor, abrazando nuestra cruz.

"Desde la cruz se contempla mejor el cielo" -Madre Adela Galindo

El sufrimiento tiene un gran valor cuando lo abrazamos por amor. Ante el dolor podemos unirnos a la cruz de Cristo o reaccionar con rebelión y culpar a Dios. El sufrimiento tiene un gran valor: expía el mal, une al sacrificio de Jesucristo como expresión de amor y confianza en El y ofrece a Dios un sacrificio de alabanza. El sufrimiento unido a los padecimientos de Cristo nos asemeja a El, que libremente abrazó la cruz por amor. Dice San Pablo:

Ahora me alegro por los padecimientos que soporto por vosotros, y completo en mi carne lo que falta a las tribulaciones de Cristo, en favor de su Cuerpo, que es la Iglesia. -Colosenses 1,24

Solo a la luz de la fe podemos confiar en Dios y crecer en medio de los sufrimientos. Le invito a meditar:

Sufrimientos abrazados libremente por amor
Frecuentemente el cristiano es llamado a tomar el camino que mas cuesta, el camino donde hay sufrimiento. Lo motiva la fidelidad al amor y el compromiso al cumplimiento del deber. Amar siempre exige sufrimiento. Jesús escogió el amor hasta la muerte. Tenemos la opción de renunciar a esa exigencia pero entonces dejaríamos de amar. Podemos tomar el camino fácil del egoísmo y del placer o podemos optar por el camino del amor que requiere renunciar al pecado y a la mediocridad. El sufrimiento es entonces una libre opción tomada por amor. El camino del amor es estrecho y pocos van por el porque no quieren sufrir. Es así que la mayoría abandona a Jesús.

"El amor que no puede sufrir no es digno de ese nombre" -Santa Clara.

Sufrimientos inevitables
También hay sufrimientos que no se pueden evitar: enfermedades, injusticias contra nosotros... También en estos casos podemos adquirir mérito porque somos libres para vivirlo con amor y unirnos a los sufrimientos de Cristo. Ante el sufrimiento podemos cooperar con Su obra redentora o podemos rebelarnos. Vemos el ejemplo de los dos ladrones crucificados con Jesús. Ninguno de los dos podía evitar su cruz. Pero si debían decidir como vivirla. Para uno, aquella agonía fue ocasión de llenarse de resentimiento y odio inútil. Para el otro, sin embargo, fue el momento de encontrarse con Jesús, abrir su corazón y encontrar su salvación.

El amor nos mueve a compadecernos de los que sufren y hacer lo posible por eliminar los males que causan sufrimientos: la injusticia, la pobreza, la enfermedad... Seremos juzgados según nuestra respuesta al sufrimiento de nuestros hermanos.

Entonces dirá el Rey a los de su derecha: "Venid, benditos de mi Padre, recibid la herencia del Reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; era forastero, y me acogisteis..." Mateo 25,34-35

El apostolado del sufrimiento
Jesús nos enseña a sufrir por amor. Ayudamos al prójimo en la proporción en que hacemos bien a su alma y no hay mayor bien para las almas que las gracias obtenidas por medio de la oración unida al sacrificio libremente ofrecido.

No hay nada mas valioso y que de mas fruto que el sufrimiento entregado al Padre unido al de Jesús. Por eso la cooperación con Dios en la salvación de la humanidad está al alcance de todos. Dios no necesita que hagamos grandes cosas según nuestra idea de lo que es grande. Lo que si quiere de nosotros es que le entreguemos nuestro corazón, nuestra vida, con todas sus situaciones de gozo pero también de sufrimiento. ¿Por qué es tan valioso el sufrimiento? Porque es el momento de mayor oportunidad de confiar y de unirnos a Jesús por amor. La mayor prueba del amor se da cuando se sufre por el amado.

Juan Pablo II, hablando del sufrimiento dijo:

Los enfermos y los que sufren están en el mismo centro del Evangelio. Predicamos a Cristo crucificado, lo que significa que predicamos una fuerza que surge de la debilidad. Cuando los enfermos están unidos con Cristo, la fuerza de Dios entra en sus vidas» hasta tocar el mundo.

El sufrimiento humano puede mostrar la bondad de Dios». Es posible, reconoció, que «la experiencia del sufrimiento desanima y deprime a mucha gente, pero en las vidas de otros puede crear una nueva profundidad de humanidad: puede traer nueva fuerza y nueva intuición. El camino para comprender este misterio es nuestra fe».
-JPII, 30 oct. 1998

Es por eso que el Santo Padre tanto valora el apostolado del sufrimiento. No debemos esperar hasta que nos venga una grave enfermedad para ejercerlo. Este apostolado está abierto a todo quien tenga fe y amor. Por la fe apreciamos la nobleza del sufrimiento ya que Jesucristo se hizo hombre y nos salvó sufriendo hasta la muerte. Por el amor hacemos de cada sufrimiento un sacrificio. Es mas, quién mucho ama llegará hasta gozarse de sufrir por el amado.

Es cierto que la Sangre de Cristo es más que meritoria para lograr la salvación. Pero El ha querido que esta salvación se reciba por medio de la cooperación de los pecadores. Es por eso esencial que unamos nuestra cruz personal con la de Nuestro Señor.

Debemos decir con San Pablo "Ahora me alegro por los padecimientos que soporto por vosotros, y completo en mi carne lo que falta a las tribulaciones de Cristo, en favor de su Cuerpo, que es la Iglesia" (Colosenses 1:24)

¿POR QUE SUFREN LOS INOCENTES?

Jesucristo enseñó con claridad que las víctimas no son más culpables que el resto de la población:

"En aquel mismo momento llegaron algunos que le contaron lo de los galileos, cuya sangre había mezclado Pilato con la de sus sacrificios. Les respondió Jesús: «¿Pensáis que esos galileos eran más pecadores que todos los demás galileos, porque han padecido estas cosas? No, os lo aseguro"; y si no os convertís, todos pereceréis del mismo modo. O aquellos dieciocho sobre los que se desplomó la torre de Siloé matándolos, ¿pensáis que eran más culpables que los demás hombres que habitaban en Jerusalén? No, os lo aseguro; y si no os convertís, todos pereceréis del mismo modo.» -Lucas 13:1-5

Todos hemos pecado y somos culpables por los males.

Dios lo creó todo bueno. Los males, tanto los desastres causados por los hombres como las enfermedades y los desastres naturales, son consecuencia del pecado. El pecado causa un gran desorden que afecta a toda la creación. Todos somos culpables porque todos hemos pecado. Siendo así las cosas, en este mundo los justos e injustos sufren y mueren. Está claro que los justos también experimentan las tribulaciones. La pasión de Jesucristo es el mejor ejemplo de ello.

Dios está con nosotros en el dolor

El mismo Jesucristo, siendo Dios, asumió la naturaleza humana y sufrió la mas terrible muerte al ser crucificado. Así, sin quitar el misterio del sufrimiento, Jesús se adentró en el y le ha dado valor definitivo. El Cristiano ya no sufre sin sentido pues une sus sufrimiento a los de Cristo. Se mantiene fiel en la tribulación con fe de que obtendrá la victoria de Cristo en la resurrección. Los momentos de tribulación nos hacen presente el misterio del mal. Pero como cristianos tenemos las oportunidad de enfrentarlo y vencerlo, aunque esto signifique morir. La muerte entonces se convierte en la victoria.

Colosenses 1,24
Ahora me alegro por los padecimientos que soporto por vosotros, y completo en mi carne lo que falta a las tribulaciones de Cristo, en favor de su Cuerpo, que es la Iglesia.

El sufrimiento como advertencia

Jesucristo nos enseña que las catástrofes contienen una advertencia para todos: "y si no os convertís, todos pereceréis del mismo modo" (Lc 13,5). Jesús nos recuerda con estas palabras nuestra responsabilidad y la importancia de la conversión. Somos peregrinos en la tierra. Nuestro hogar definitivo es el cielo. No podemos seguir como antes, disipados en el pecado. Sabemos que somos todos culpables porque todos hemos pecado.

Cada uno debe decidir. Los momentos de tribulación suscitan lo bueno y lo malo en cada corazón. Vemos los dos ladrones en torno al Señor. Mientras uno maldecía, el otro defendió a Jesucristo y le pide entrar en su reino. En las tragedias hay quienes blasfeman mientras otros se entregan a servir heroicamente. Cuantos ejemplos de amor hemos visto en el medio de los desastres del huracán, cuantos habrán abierto el corazón, olvidándose de si mismos. Dios lo sabe y les dará la recompensa. Para nosotros son un testimonio, una inspiración.

Los que mueren primero no por eso sufren desgracia. La desgracia verdadera está en no recapacitar, en seguir viviendo como antes sin aprender la lección. La desgracia es morir en pecado, morir sin Dios.

San Pablo prepara al cristiano para las tribulaciones.

Hablaba por experiencia. En toda tribulación la gracia de Dios le sostuvo lleno de fe hasta obtener la victoria final del martirio.

Siguen algunos de sus muchos pasajes sobre la tribulación, para que nos ayuden en las nuestras:

Romanos 8,35-37
¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿La tribulación?, ¿la angustia?, ¿la persecución?, ¿el hambre?, ¿la desnudez?, ¿los peligros?, ¿la espada?, como dice la Escritura: Por tu causa somos muertos todo el día; tratados como ovejas destinadas al matadero. Pero en todo esto salimos vencedores gracias a aquel que nos amó.

II Corintios 1,3-4
¡Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de las misericordias y Dios de toda consolación, que nos consuela en toda tribulación nuestra para poder nosotros consolar a los que están en toda tribulación, mediante el consuelo con que nosotros somos consolados por Dios!

II Corintios 1,8-9
Pues no queremos que lo ignoréis, hermanos: la tribulación sufrida en Asia nos abrumó hasta el extremo, por encima de nuestras fuerzas, hasta tal punto que perdimos la esperanza de conservar la vida. Pues hemos tenido sobre nosotros mismos la sentencia de muerte, para que no pongamos nuestra confianza en nosotros mismos, sino en Dios que resucita a los muertos.
Efesios 3,13
Por lo cual os ruego no os desaniméis a causa de las tribulaciones que por vosotros padezco, pues ellas son vuestra gloria.
Filipenses 4,14
En todo caso, hicisteis bien en compartir mi tribulación.
I Tesalonicenses 1,6
Por vuestra parte, os hicisteis imitadores nuestros y del Señor, abrazando la Palabra con gozo del Espíritu Santo en medio de muchas tribulaciones.
I Tesalonicenses 3,3-4
para que nadie vacile en esas tribulaciones. Bien sabéis que este es nuestro destino: ya cuando estábamos con vosotros os predecíamos que íbamos a sufrir tribulaciones, y es lo que ha sucedido, como sabéis.
I Tesalonicenses 3,7
Así pues, hermanos, hemos recibido de vosotros un gran consuelo, motivado por vuestra fe, en medio de todas nuestras congojas y tribulaciones.

domingo, 23 de agosto de 2009

El Sufrimiento

Cortesía de http://www.corazones.org
SUFRIMIENTO

Etim.: Latín suffere, sostener.

Definición - La experiencia de mal o la privación de algún bien. Aunque comúnmente es sinónimo a dolor, el sufrimiento es mas bien la reacción al dolor y por lo tanto es un factor muy importante en la espiritualidad cristiana.

Causa: El sufrimiento es consecuencia del pecado. Desde el pecado original el sufrimiento es propio de toda criatura en la tierra.

Valor del sufrimiento: Cristo nunca pecó pero asumió el sufrimiento humano y nos redimió abrazando la cruz hasta la muerte. "Desde entonces comenzó Jesús a manifestar a sus discípulos que él debía ir a Jerusalén y sufrir mucho de parte de los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, y ser matado y resucitar al tercer día" Mateo 16,21, Cf. Mc 8,31, Lc 9,22. Jesús nos enseña a tomar nuestra cruz y seguirle. Entonces dijo Jesús a sus discípulos: "Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame". Mateo 16,24

Para los primeros cristianos era una alegría sufrir por Cristo: "Ellos marcharon de la presencia del Sanedrín contentos por haber sido considerados dignos de sufrir ultrajes por el Nombre" Hechos 5,41

San Pedro nos enseña que los cristianos sufren confiando en el porvenir que Dios tiene preparado.

Alegraos en la medida en que participáis en los sufrimientos de Cristo, para que también os alegréis alborozados en la revelación de su gloria. I Pedro 4,13 procurando descubrir a qué tiempo y a qué circunstancias se refería el Espíritu de Cristo, que estaba en ellos, cuando les predecía los sufrimientos destinados a Cristo y las glorias que les seguirían. I Pedro 1,11

Sed sobrios y velad. Vuestro adversario, el Diablo, ronda como león rugiente, buscando a quién devorar. Resistidle firmes en la fe, sabiendo que vuestros hermanos que están en el mundo soportan los mismos sufrimientos. El Dios de toda gracia, el que os ha llamado a su eterna gloria en Cristo, después de breves sufrimientos, os restablecerá, afianzará, robustecerá y os consolidará. I Pedro 5:9-10 San Pablo valora el sufrimiento.

Porque estimo que los sufrimientos del tiempo presente no son comparables con la gloria que se ha de manifestar en nosotros. Romanos 8,18

Que ninguno de vosotros tenga que sufrir ni por criminal ni por ladrón ni por malhechor ni por entrometido: pero si es por cristiano, que no se avergüence, que glorifique a Dios por llevar este nombre. I Pedro 4,15-16

Pues, así como abundan en nosotros los sufrimientos de Cristo, igualmente abunda también por Cristo nuestra consolación. Si somos atribulados, lo somos para consuelo y salvación vuestra; si somos consolados, lo somos para el consuelo vuestro, que os hace soportar con paciencia los mismos sufrimientos que también nosotros soportamos. Es firme nuestra esperanza respecto de vosotros; pues sabemos que, como sois solidarios con nosotros en los sufrimientos, así lo seréis también en la consolación. II Corintios 1,5-7

Las características del apóstol se vieron cumplidas entre vosotros: paciencia perfecta en los sufrimientos y también señales, prodigios y milagros. II Corintios 12,12

No te avergüences, pues, ni del testimonio que has de dar de nuestro Señor, ni de mí, su prisionero; sino, al contrario, soporta conmigo los sufrimientos por el Evangelio, ayudado por la fuerza de Dios, II Timoteo 1,8

Por este motivo estoy soportando estos sufrimientos; pero no me avergüenzo, porque yo sé bien en quién tengo puesta mi fe, y estoy convencido de que es poderoso para guardar mi depósito hasta aquel Día. II Timoteo 1,12

Tú, en cambio, pórtate en todo con prudencia, soporta los sufrimientos, realiza la función de evangelizador, desempeña a la perfección tu ministerio. II Timoteo 4,5 Pues compartisteis los sufrimientos de los encarcelados; y os dejasteis despojar con alegría de vuestros bienes, conscientes de que poseíais una riqueza mejor y más duradera. Hebreos 10,34


S. S. Benedicto XVI a un seminarista que le pregunta como servir a los que sufren 17 Feb, 2007

Debemos reconocer que conviene tratar de hacer todo lo posible para mitigar los sufrimientos de la humanidad y para ayudar a las personas que sufren —son numerosas en el mundo— a llevar una vida buena y a librarse de los males que a menudo causamos nosotros mismos: el hambre, las epidemias, etc. Pero, reconociendo este deber de trabajar contra los sufrimientos causados por nosotros mismos, al mismo tiempo debemos reconocer también y comprender que el sufrimiento es un elemento esencial para nuestra maduración humana. Pienso en la parábola del Señor sobre el grano de trigo que cae en tierra y que sólo así, muriendo, puede dar fruto. Este caer en tierra y morir no sucede en un momento, es un proceso de toda la vida. Cayendo en tierra como el grano de trigo y muriendo, transformándonos, somos instrumentos de Dios y así damos fruto. No por casualidad el Señor dice a sus discípulos: el Hijo del hombre debe ir a Jerusalén para sufrir; por eso, quien quiera ser mi discípulo, debe tomar su cruz sobre sus hombros y así seguirme. En realidad, nosotros somos siempre, un poco, como san Pedro, el cual dijo al Señor: No, Señor, este no puede ser tu caso, tú no debes sufrir. Nosotros no queremos llevar la cruz. Queremos crear un reino más humano, más hermoso en la tierra. Eso es un gran error. El Señor lo enseña. Pero Pedro necesitó mucho tiempo, tal vez toda su vida, para entenderlo. Porque la leyenda del Quo vadis? encierra una gran verdad: aprender que precisamente llevar la cruz del Señor es el modo de dar fruto. Así pues, yo diría que antes de hablar a los demás, nosotros mismos debemos comprender el misterio de la cruz. Ciertamente, el cristianismo nos da la alegría, porque el amor da alegría. Pero el amor es siempre un proceso en el que hay que perderse, en el que hay que salir de sí mismo. En este sentido, también es un proceso doloroso. Sólo así es hermoso y nos hace madurar y llegar a la verdadera alegría. Quien quiere afirmar o quien promete sólo una vida alegre y cómoda, miente, porque esta no es la verdad del hombre. La consecuencia es que luego se debe huir a paraísos falsos. Precisamente así no se llega a la alegría, sino a la autodestrucción. Sí, el cristianismo nos anuncia la alegría; pero esta alegría sólo crece en el camino del amor y este camino del amor guarda relación con la cruz, con la comunión con Cristo crucificado. Y está representada por el grano de trigo que cae en tierra. Cuando comencemos a comprender y a aceptar esto, cada día, porque cada día nos trae alguna insatisfacción, alguna dificultad que también produce dolor, cuando aceptemos esta escuela del seguimiento de Cristo, como los Apóstoles tuvieron que aprender en esta escuela, entonces también seremos capaces de ayudar a los que sufren. Es verdad, siempre resulta problemático que uno que tiene buena salud o está en buena condición trate de consolar a otro que está afectado por un gran mal, sea enfermedad, sea pérdida de amor. Ante estos males, que conocemos todos, casi inevitablemente todo parece sólo retórico y patético. Pero yo diría que, si estas personas pueden percibir que nosotros tenemos com-pasión, que somos com-pacientes, que queremos llevar juntamente con ellos la cruz en comunión con Cristo, sobre todo orando con ellos, asistiéndolos con un silencio lleno de simpatía, de amor, ayudándoles en la medida de nuestras posibilidades, podemos resultar creíbles. Debemos aceptar que, tal vez en un primer momento, nuestras palabras parezcan sólo palabras. Pero si vivimos realmente con este espíritu del seguimiento de Jesús, también encontraremos la manera de estar cerca de ellos con nuestra simpatía. Simpatía etimológicamente quiere decir com-pasión por el hombre, ayudándolo, orando, creando así la confianza en que la bondad del Señor existe incluso en el valle más oscuro. Así podemos abrirles el corazón para el Evangelio de Cristo mismo, que es el verdadero Consolador; abrirles el corazón para el Espíritu Santo, llamado el otro Consolador, el otro Paráclito, que asiste, que está presente. Podemos abrirles el corazón no para nuestras palabras, sino para la gran enseñanza de Cristo, para su estar con nosotros, ayudándoles para que el sufrimiento y el dolor se transformen de verdad en gracia de maduración, de comunión con Cristo crucificado y resucitado.


La forma nueva de vivir el sufrimiento El padre Raniero Cantalamessa comenta Mateo (10,37-42)

En aquel tiempo Jesús dijo a sus discípulos: «El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a su hijo o a su hija mas que a mí, no es digno de mí. El que no toma su cruz y me sigue no es digno de mí. El que encuentre su vida, la perderá; y el que pierda su vida por mí, la encontrará. Quien a vosotros recibe, a mí me recibe, y quien me recibe a mí, recibe a Aquel que me ha enviado. Quien reciba a un profeta por ser profeta, recompensa de profeta recibirá, y quien reciba a un justo por ser justo, recompensa de justo recibirá». ¿Por qué la cruz? Jesús, en el Evangelio, nos habla de la necesidad de tomar la propia cruz. Pero ¿cómo hacer comprender esta palabra a una sociedad, como la nuestra, que opone el placer? Partamos de una constatación. En esta vida, placer y dolor se suceden con la misma regularidad con la que a la elevación de una ola en el mar le sigue una depresión y un vacío capaz de succionar a quien intenta alcanzar la orilla. El hombre busca desesperadamente separar a esta especie de hermanos siameses, de aislar el placer del dolor. A veces se hace ilusiones de haberlo logrado, pero por poco tiempo. El dolor está ahí, como una bebida embriagadora que, con el tiempo, se transforma en veneno. Es el mismo placer desordenado que se retuerce contra nosotros y se transforma en sufrimiento. Y esto, o improvisamente y trágicamente, o un poco cada vez, en cuanto que no dura mucho y genera hartura y hastío. Es una lección que nos viene de la crónica diaria, si la sabemos leer, y que el hombre ha representado en mil formas en su arte y en su literatura. «Un no sé qué de amargo surge de lo íntimo de cada placer y nos angustia incluso en medio de las delicias», escribió el poeta pagano Lucrezio. El placer en sí mismo es engañoso porque promete lo que no puede dar. Antes de ser saboreado, parece ofrecerte el infinito y la eternidad; pero, una vez que ha pasado, te encuentras con nada en la mano. La Iglesia dice tener una respuesta a este que es el verdadero drama de la existencia humana. Ha habido, desde el inicio, una elección del hombre, hecha posible por su libertad, que le ha llevado a orientar exclusivamente hacia las cosas visibles ese deseo y esa capacidad de gozo de la que había sido dotado para que aspirara a gozar del bien infinito que es Dios. Al placer, elegido contra la ley de Dios y simbolizado por Adán y Eva que prueban del fruto prohibido, Dios ha permitido que le siguieran el dolor y la muerte, más como remedio que como castigo. Para que no ocurriera que, siguiendo a rienda suelta su egoísmo y su instinto, el hombre se destruyera del todo a sí mismo y a su prójimo. (¡Hoy, con la droga y las consecuencias de ciertos desórdenes sexuales, vemos cómo es posible destruir la propia vida por el placer de un instante!). Así al placer vemos que se le adhiere, como su sombra, el sufrimiento. Cristo por fin ha roto esta cadena. Él, «en lugar del gozo que se le proponía, soportó la cruz» (Hb 12,2). Hizo, en resumen, lo contrario de lo que hizo Adán y de lo que hace cada hombre. Resurgiendo de la muerte, Él inauguró un nuevo tipo de placer: el que no precede al dolor, como su causa, sino que le sigue como su fruto; el que halla en la cruz su fuente y su esperanza de no acabar ni siquiera con la muerte. Y no sólo el placer puramente espiritual, sino todo placer honesto, también el que el hombre y la mujer experimentan en el don recíproco, en la generación de la vida y al ver crecer a los propios hijos o nietos, el placer del arte y de la creatividad, de la belleza, de la amistad, del trabajo felizmente llevado a término. Todo gozo. La diferencia esencial es que es el placer en este caso, no el sufrimiento, el que tiene la última palabra. ¿Qué hacer entonces? No se trata de ir en busca del sufrimiento, sino de acoger con ánimo nuevo el que hay en la vida. Podemos comportarnos con la cruz como la vela con el viento. Si lo toma por el lado adecuado, el viento la hincha e impulsa la barca por las olas; si en cambio la vela se atraviesa, el viento parte el mástil y vuelca todo. Bien tomada, la cruz nos conduce; mal tomada, nos aplasta. [Original italiano publicado por «Famiglia Cristiana». Traducción realizada por Zenit] ZS05062401


¿Porque Dios permite que sufran los niños?

No pretendo poder responder. Este misterio no lo entenderemos completamente en la tierra. Pero si debemos tomar en cuenta lo que Dios nos revela al respecto: Dios no se quedó distante. El Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros. El mismo sufrió en su carne los mas atroces dolores de la cruz por amor.

Jesús está presente en el sufrimiento de cada persona. Quien hace daño a su prójimo se lo hace al mismo Jesús:

Y el Rey les dirá: "En verdad os digo que cuanto hicisteis a unos de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis.- Mateo 25,40

Dios no quiere que nadie sufra. El sufrimiento lo causamos los hombres por el pecado que es rebelión contra Dios. Dios lo permite porque nos hizo libres, pero lo transforma de manera que pueda ser camino de liberación. Al morir en la cruz, Jesús hizo que el sufrimiento ya no fuese en vano. Lo podemos ofrecer a Dios uniéndolo a los sufrimientos de Cristo.

El sufrimiento NO es señal de culpa personal. Jesús sufrió y todos, buenos y malos sufrimos. El mal nos viene por un solo hombre, Adán; La salvación nos viene por un hombre: Jesús. En El todos tenemos acceso a la gracia para vencer en las pruebas.

No podemos, sin embargo, quedarnos en las palabras. Ante el sufrimiento de nuestros hermanos Dios nos manda a responder con todo nuestro corazón. Estamos ante el mismo Cristo sufriente y debemos hacer todo lo posible por ayudarles.

Pero al que escandalice a uno de estos pequeños que creen en mí, más le vale que le cuelguen al cuello una de esas piedras de molino que mueven los asnos, y le hundan en lo profundo del mar.-Mateo 18,6

Aun los niños tienen la capacidad de entender que los sufrimientos tienen gran valor si los ofrecemos a Dios. Los niños de Fátima son un gran ejemplo: Ellos sufrieron mucho pero comprendieron que lo podían ofrecer por los pecadores.

El sufrimiento no es la última palabra. Todo pasa muy rápido y después será la victoria y la recompensa de los que han sido fieles.

domingo, 16 de agosto de 2009

Angelus 2009-08-16

Redacción CTV
En el Ángelus dominical que Benedicto XVI ha recitado en el patio del Palacio Apostólico de Castel Gandolfo con un nutrido grupo de fieles, nuevamente ha hablado de María en relación al pasaje del Evangelio que San Juan nos propone en la liturgia del día. Juan, de hecho, retoma las palabras de Jesús: "Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo. Dios, ha dicho el Papa, ha necesitado de María para asumir el cuerpo humano, para entrar en nuestra condición mortal, y aquel cuerpo se nos dona, en el sacramento de la Eucaristía, como instrumento de vida eterna.

Algunas consideraciones sobre la tentación.

Cortesía de http://www.corazones.org
Tentación

La invitación al pecado, sea por persuasión o por la oferta de algún placer o cosa deseada. Puede tener su origen en el mundo, la carne o el demonio.

La tentación del mundo es el atractivo del mal ejemplo o la presión a comportarse en cierta forma. La tentación de la carne surge de la concupiscencia. Las tentaciones demoniacas ocurren por instigación del demonio cuyo método es incitar a toda forma de pecado. Por la avaricia y el egoísmo nos lleva al orgullo y por el orgullo a todos los demás pecados.

Aprendamos de las tentaciones a Jesús (Ver Mt 4, 1-11 y comentarios)

El Señor todo lo hacía para nuestra enseñanza” -San Juan Crisóstomo

  • Si no contáramos con las tentaciones que hemos de padecer abriríamos la puerta a un gran enemigo: el desaliento y la tristeza.

El demonio sagazmente prepara la tentación para cada persona.

  • El demonio tienta aprovechando las necesidades y debilidades de la naturaleza humana.
  • A. Knox: “Conoce el mercado y, como buen vendedor, ofrece exactamente lo que calcula que el comprador tomará. Supongo que pensará, con bastante razón, que la mayor parte de nosotros podemos ser comprados por cinco mil libras al año, y una gran parte de nosotros por mucho menos. Tampoco nos ofrece sus condiciones de modo tan abierto, sino que sus ofertas vienen envueltas en toda especie de formas plausibles. Pero si ve la oportunidad no tarda mucho en señalarnos a vosotros y a mí cómo podemos conseguir aquello que queremos si aceptamos ser infieles a nosotros mismos y, en muchas ocasiones, si aceptamos ser infieles a nuestra fe católica” (R. A. KNOX, Sermones pastorales, p. 79).

El Señor nos enseña cómo debemos vencer las tentaciones y además sacar provecho ellas

  • Él “permite la tentación y se sirve de ella providencialmente para purificarte, para hacerte santo, para desligarte mejor de las cosas de la tierra, para llevarte a donde Él quiere y por donde Él quiere, para hacerte feliz en una vida que no sea cómoda, y para darte madurez, comprensión y eficacia en tu trabajo apostólico con las almas, y... sobre todo para hacerte humilde, muy humilde” (S. CANALS, Ascética Meditada, 14ª ed., Madrid 1980, p. 127).
  • Bienaventurado el varón que soporta la tentación porque, probado, recibirá la corona de la vida que el Señor prometió a los que le aman (Sant 1, 12).

Primera tentación: Cuando Jesus tiene hambre. El demonio le invita a que convierta las piedras en pan. Que utilice su poder divino para resolver su necesidad.

  • Es una tentación contra la decisión de Jesús de humillarse y vivir la condición humana con todas sus limitaciones y sufrimientos.

Segunda tentación, el diablo llevó a Jesús al pináculo del Templo y le dijo que se tire. El Diablo utiliza la Biblia: “Pues escrito está: Dará órdenes acerca de ti a sus ángeles de que te lleven en sus manos, no sea que tropiece tu pie contra alguna piedra”

  • Es una tentación capciosa: si te niegas, demostrarás que no confías en Dios plenamente; si aceptas, le obligas a enviar, en provecho personal, a sus ángeles para que te salven. El demonio no sabe que Jesús no tendría necesidad de ángel alguno.
  • Una tentación parecida oirá el Señor en la cruz: “Si es el rey de Israel, que baje ahora de la cruz y creeremos en él” (Mt 27, 42).
  • También es la tentación de que cumpla su misión de Mesías en la forma mas fácil. Si los ángeles lo sostienen, todo el mundo sabrá que es el Mesías y podrá reunir a todos.
  • Jesús vino para reunir a todos, como pastor que recoge al rebaño. Pero no de esa manera. El nos atraerá a todos solo por amor y amor de cruz: "Cuando sea levantado atraeré a todos hacia mi"

Tercera tentación. El demonio ofrece a Jesús todos los reinos del mundo.

  • Jesús vino para reconquistarlo todo para su Padre. Jesús ciertamente debía ser rey del mundo. La tentación ofrece algo bueno, pero con algo muy malo: El demonio exige que lo adore. Entonces el diablo en verdad seguiría siendo el rey y Jesus solo su esclavo.
  • El demonio no nos tentará a nosotros ofreciendo reinos. Nos pretende comprar por mucho menos. Y tiene mucho éxito porque cuenta con nuestras ambiciones y deseos de poseer algo. Ser reycitos sobre alguien o algo. Que nos postremos ante el, lo cual significa desobedecer a Dios.
  • El demonio promete siempre más de lo que puede dar. La felicidad está muy lejos de sus manos. Toda tentación es siempre un miserable engaño.

El Señor está siempre a nuestro lado, en cada tentación y nos da la gracia necesaria para vencer.

  • El Señor permite que seamos tentados para que crezcamos en las virtudes.
  • Confiad: Yo he vencido al mundo (Jn 16, 33).
  • Nos apoyamos en Él “Todo lo puedo en Aquel que me conforta (Flp 4, 13).
  • El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré? (Sal 26, 1).

Podemos prevenir la tentación si nos mantenemos firmemente unidos al Señor.

  • Humildad
  • La vida de los sacramentos.
  • Participar en la vida de la comunidad cristiana.
  • Vivir amando a Dios y al prójimo.
  • Disciplina del horario, evitar el ocio.
  • Mortificación, lo cual implica disponerse a sufrir por seguir el camino recto.
  • Oración continua, pedir al Señor: “no nos dejes caer en la tentación”.
  • Guardando los sentidos internos y externos. “Velad y orad para no caer en la tentación” (Mt 26, 41).
  • Debemos huir de las ocasiones de pecar, por pequeñas que sean. El que ama el peligro perecerá en él (Eccl 3, 27)
  • Sinceridad ante el director espiritual. “Combatimos la tentación manifestándosela abiertamente al director espiritual, pues el manifestarla es ya casi vencerla. El que revela sus propias tentaciones al director espiritual puede estar seguro de que Dios otorga a éste la gracia necesaria para dirigirle bien” (B. BAUR, En la intimidad con Dios, Herder. Barcelona 1975, 10ª ed., p. 121).
  • Devoción a María Santísima, refugio de pecadores.

sábado, 15 de agosto de 2009

El Papa pide consagrar a sacerdotes del mundo a la Virgen Asunta

Cortesía de http://www.aciprensa.com
VATICANO, 15 Ago. 09 / 08:51 am (ACI)

El Papa Benedicto XVI presidió este sábado a las 8:00 a.m. -hora local- en la capilla de Santo Tomás de Villanueva, en el Palacio Apostólico de Castelgandolfo, la Solemnidad de la Asunción de la Virgen; y durante el Ángelus que presidió a mediodía ante miles de fieles, invitó a consagrar a los sacerdotes, en el marco del “Año Sacerdotal” a la Virgen Asunta.

El Pontífice recordó que en el "corazón" del mes de agosto, la Iglesia celebra la Asunción de la Virgen María como "ocasión privilegiada para meditar sobre el sentido último de la existencia humana, ayudados por la liturgia de hoy que nos invita a vivir en este mundo siempre orientados a los bienes eternos, para compartir la misma gloria de María, nuestra Madre".

El Pontífice pidió "volver los ojos hacia la Madre, Estrella de la Esperanza" en el contexto del Año Sacerdotal que tiene como patrono al Santo Cura de Ars, "de quien quisiera -prosiguió- "extraer pensamientos y testimonios", especialmente para que "nosotros sacerdotes revivamos el amor y la veneración al a Virgen Santísima".

Al respecto el Papa recordó que San Juan María Vianney "hablaba de la Virgen con devoción y al mismo tiempo con confianza e inmediatez", y citó al Santo Cura de Ars: "La Santa Virgen es inmaculada, adornada de todas las virtudes que la hacen tan bella y agradable a laSantísima Trinidad"

"Estas expresiones -explicó el Santo Padre- transparentan el celo del sacerdote, que, movido por un anhelo apostólico, se goza al hablar de María a los fieles, y no se cansa jamás de hacerlo".

Incluso un misterio difícil como el de la Asunción, el Cura de Ars, "sabía presentarlo con imágenes eficaces, por ejemplo: 'el hombre es creado para el cielo. El demonio rompió la escalera que nos conducía. Nuestro Señor, con su Pasión, nos construyó otra… La Santísima Virgen está en lo alto de la escalera y la sostiene con sus dos manos'", explicó el Papa, citando siempre al Cura de Ars.

"El Santo Cura de Ars se sentía atraído sobre todo por la belleza de María, belleza que coincide con su ser Inmaculada, la única creatura concebida sin sombra de pecado"; dijo el Papa; quien recordó que San Juan María Vianney consagró varias veces su parroquia a la Virgen, recomendándole a las madres de hacer lo mismo cada mañana con sus hijos".

“Queridos hermanos y hermanas, hagamos nuestros los sentimientos del Santo Cura de Ars. Y con la misma fe, dirijámonos a María Asunta al cielo, confiándole de modo particular a los sacerdotes del mundo entero", concluyó.

El Papa: la Asunción, meditación sobre el sentido de la vida

jueves, 13 de agosto de 2009

Fundador de secta "Pare de Sufrir" acusado de lavado de dinero en Brasil

Cortesía de http://www.aciprensa.com BRASILIA, 13 Ago. 09 / 06:01 pm (ACI)

Las autoridades judiciales del Brasil han iniciado un proceso penal contra diez dirigentes de la poderosa "iglesia universal del reino de Dios" (IURD), que en otras partes de América Latina es conocida con el nombre de "Pare de Sufrir", acusados de usar las donaciones de los fieles en beneficio propio.

Según un informe de la Agencia de información del Estado, el juez del noveno juzgado federal de Sao Paulo decidió dar trámite a una denuncia de la Fiscalía para juzgar al "obispo" Edir Macedo, fundador y principal líder del grupo evangélico, y a otros nueve dirigentes de "Pare de Sufrir" por los delitos de "asociación para delinquir y lavado de dinero".

La IURD cuenta con cerca de 4 mil 500 templos en Brasil, tiene una importante representación en el Congreso y es propietaria de una de las mayores redes de televisión. En América Latina, Portugal y Estados Unidos opera bajo los nombres de "Pare de Sufrir", "Oración fuerte al Espíritu Santo", "Comunidad Cristiana del Espíritu Santo", "Arca Universal" o "Familia Unida".

El proceso tendrá como base una investigación realizada por el Grupo de Actuación Especial de Combate al Crimen Organizado (Gaeco) de la Fiscalía, que acusa a la IURD recauda anualmente cerca de 760 millones de dólares en "diezmos" y donaciones de sus fieles.

Según la Agencia Brasil, los fiscales acusan a los dirigentes de la Iglesia Universal de desviar las donaciones de los fieles desde hace por lo menos diez años.

Los "obispos" solicitan las donaciones supuestamente para comprar "aceites santos" y otros productos "benditos" en Israel y financiar así el funcionamiento de sus templos, el costo de las transmisiones de los cultos por televisión y de los mensajes religiosos en medios de comunicación, así como diferentes obras sociales.

La Fiscalía acusa a los dirigentes de la IURD de usar empresas de fachada para enviar a paraísos fiscales el dinero recaudado y de aprovecharse ilegalmente de las exenciones tributarias con que cuentan como grupo religioso.

La denuncia agrega que los dirigentes de la secta también utilizan recursos sobre los que no son cobrados impuestos para adquirir bienes como inmuebles y vehículos registrados en su nombre y no del grupo religioso.

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