sábado, 19 de septiembre de 2009

Santos Ángeles Custodios.

Ángel de la Guarda
Fiesta: 2 de octubre

Nuestros Guardaespaldas Celestiales

¿Quiénes son los ángeles custodios?
Dios ha asignado a cada hombre un ángel para protegerle y facilitarle el camino de la salvación mientras está en este mundo. Afirma a este respecto San Jerónimo: “Grande es la dignidad de las almas cuando cada una de ellas, desde el momento de nacer, tiene un ángel destinado para su custodia”.
En el antiguo testamento se puede observar cómo Dios se sirve de sus ángeles para proteger a los hombres de la acción del demonio, para ayudar al justo o librarlo del peligro, como cuando Elías fue alimentado por un ángel (1 Reyes 19, 5.)
En el nuevo testamento también se pueden observar muchos sucesos y ejemplos en los que se ve la misión de los ángeles: el mensaje a José para que huyera a Egipto, la liberación de Pedro en la cárcel, los ángeles que sirvieron a Jesús después de las tentaciones en el desierto.
La misión de los ángeles custodios es acompañar a cada hombre en el camino por la vida, cuidarlo en la tierra de los peligros de alma y cuerpo, protegerlo del mal y guiarlo en el difícil camino para llegar al Cielo. Se puede decir que es un compañero de viaje que siempre está al lado de cada hombre, en las buenas y en las malas. No se separa de él ni un solo momento. Está con él mientras trabaja, mientras descansa, cuando se divierte, cuando reza, cuando le pide ayuda y cuando no se la pide. No se aparta de él ni siquiera cuando pierde la gracia de Dios por el pecado. Le prestará auxilio para enfrentarse con mejor ánimo a las dificultades de la vida diaria y a las tentaciones que se presentan en la vida.
Muchas veces se piensa en el ángel de la guarda como algo infantil, pero no debía ser así, pues si pensamos que la persona crece y que con este crecimiento se tendrá que enfrentar a una vida con mayores dificultades y tentaciones, el ángel custodio resulta de gran ayuda.
Para que la relación de la persona con el ángel custodio sea eficaz, necesita hablar con él, llamarle, tratarlo como el amigo que es. Así podrá convertirse en un fiel y poderoso aliado nuestro. Debemos confiar en nuestro ángel de la guarda y pedirle ayuda, pues además de que él nos guía y nos protege, está cerquísima de Dios y le puede decir directamente lo que queremos o necesitamos. Recordemos que los ángeles no pueden conocer nuestros pensamientos y deseos íntimos si nosotros no se los hacemos saber de alguna manera, ya que sólo Dios conoce exactamente lo que hay dentro de nuestro corazón. Los ángeles sólo pueden conocer lo que queremos intuyéndolo por nuestras obras, palabras, gestos, etc.
También se les pueden pedir favores especiales a los ángeles de la guarda de otras personas para que las protejan de determinado peligro o las guíen en una situación difícil.
El culto a los ángeles de la guarda comenzó en la península Ibérica y después se propagó a otros países. Existe un libro acerca de esta devoción en Barcelona con fecha de 1494.
Cuida tu fe
Actualmente se habla mucho de los ángeles: se encuentran libros de todo tipo que tratan este tema; se venden “angelitos” de oro, plata o cuarzo; las personas se los cuelgan al cuello y comentan su importancia y sus nombres. Hay que tener cuidado al comprar estos materiales, pues muchas veces dan a los ángeles atribuciones que no le corresponden y los elevan a un lugar de semi-dioses, los convierten en “amuletos” que hacen caer en la idolatría, o crean confusiones entre las inspiraciones del Espíritu Santo y los consejos de los ángeles.
Es verdad que los ángeles son muy importantes en la Iglesia y en la vida de todo católico, pero son criaturas de Dios, por lo que no se les puede igualar a Dios ni adorarlos como si fueran dioses. No son lo único que nos puede acercar a Dios ni podemos reducir toda la enseñanza de la Iglesia a éstos. No hay que olvidar los mandamientos de Dios, los mandamientos de la Iglesia, los sacramentos, la oración, y otros medios que nos ayudan a vivir cerca de Dios.
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Santos Ángeles Custodios.
La Iglesia nos dice que todo cristiano, desde el momento del Bautismo, se lo confía a su propio Ángel. El será durante toda la vida, el "celestial compañero" que velará por nuestra salvación.
Tan gran estima tiene Dios por nosotros, que ha puesto a nuestro lado para protegernos, un ser que nos supera en perfección y virtud. No podía ser de otro modo, cada cristiano es "alter Christus" (otro Cristo), en cada uno de nosotros, el Dios Padre reconoce a su propio Hijo. ¡ Que gran dignidad nos confiere el Bautismo! De este modo, como los Ángeles sirven y alaban a la Trinidad en el Cielo, de igual manera lo hacen junto a los Sagrarios y los Altares, donde reposa la Eucaristía.
Enseña el Catecismo Mayor de San Pío X:
¿Cuáles son los Ángeles custodios?
Los Ángeles Custodios son los que Dios a destinado para guardarnos y guiarnos por el camino dela salvación.
¿Cómo nos asiste el Ángel de nuestra Guarda?
El Ángel de nuestra Guarda: 1 nos asiste con buenas inspiraciones y, atrayéndonos a la memoria lo que hemos de hacer, nos va guiando por el camino del bien; 2 ofrece a Dios nuestras súplicas y nos obtiene sus gracias
¿En qué ha de consistir nuestro reconocimiento a los Ángeles de nuestra Guarda?
Nuestro reconocimiento a los Ángeles de nuestra Guarda ha de consistir en cuatro cosas: 1 en reverenciar su presencia y no contristarlos con ningún pecado, 2 en seguir con presteza los buenos sentimientos que por ellos despierta Dios en nuestros corazones; 3 en hacer nuestras oraciones con la mayor devoción para que ellos las acojan con agrado y las ofrezcan a Dios; 4 en invocarlos a menudo y con entera confianza en nuestras necesidades, particularmente en las tentaciones.
No olvidemos jamás que nuestro Ángel de la Guarda está a nuestro lado, y a la vez, está constantemente en la presencia de la Trinidad. Este pensamiento, nos ayudará a evitar el pecado.
Escribe San Josemaría Escrivá de Balaguer: "Ten confianza en tu Ángel Custodio. Trátalo como un entrañable amigo (lo es), y él sabrá hacerte mil servicios en los asuntos ordinarios de cada día."
Deberíamos encomendarnos a nuestro Ángel Custodio diariamente. Roguemosle por nuestras necesidades y confiemos en su piadosa protección. Demos gracias a Dios, por este fiel servidor, que vela por nosotros.
Nichán Eduardo Guiridlian Guarino

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