lunes, 3 de agosto de 2009

Oraciones a Jesucristo Sumo Sacerdote por la santificación del clero.

"A todos los fieles realmente arrepentidos que, en una iglesia u oratorio, asistan con devoción al sacrificio divino de la misa y ofrezcan por los sacerdotes de la Iglesia oraciones a Jesucristo, sumo y eterno Sacerdote, y cualquier obra buena realizada ese día, para que los santifique y los modele según su Corazón, se les concede la indulgencia plenaria, a condición de que hayan expiado sus pecados con la penitencia sacramental y hayan elevado oraciones según la intención del Sumo Pontífice: en los días en que se abre y se clausura el Año sacerdotal, en el día del 150° aniversario de la piadosa muerte de san Juan María Vianney, en el primer jueves de mes o en cualquier otro día establecido por los Ordinarios de los lugares para utilidad de los fieles."
Esta oración a Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote puede ser utilizada como guía para obtener indulgencia plenaria, no olvidemos ofrecer una buena obra y las intenciones del Santo Padre:

Intención general:

Que la opinión pública se solidarice con los millones de desplazados y refugiados, y urja soluciones concretas para su tragedia.

Intención misional:

Que los países donde se persigue y discrimina a los cristianos reconozcan los derechos humanos y permitan la libre profesión de la fe.

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Cortesía de http://foros.marianistas.org

ORACIÓN A JESUCRISTO, SUMO Y ETERNO SACERDOTE, POR LA SANTIFICACIÓN DEL CLERO
Oh Jesús, Pontífice Eterno, Divino Sacrificador, Vos, que en un impulso de incomparable amor a los hombres nuestros hermanos, hicisteis brotar de vuestro Corazón Sagrado el Sacerdocio Cristiano, dignaos continuar derramando sobre vuestros ministros, los torrentes vivificantes del amor infinito. Vivid en vuestros sacerdotes, transformadlos en Vos mismo, hacedlos por vuestra gracia instrumentos de vuestra misericordia. Obrad en ellos y por ellos, y que después de haberse del todo revestido de Vos, por la fiel imitación de vuestras adorables virtudes, cumplan en vuestro nombre, y por el poder de vuestro Espíritu, las obras que realizasteis Vos mismo para la salvación del mundo.
Divino Redentor de las almas, ved cuán grande es la multitud de los que aún duermen en las tinieblas del error, contad el número de las ovejas descarriadas que caminan entre precipicios, considerad la turba de pobres, hambrientos, ignorantes y débiles que gimen en el abandono.
Volved Señor a nosotros por vuestros sacerdotes, revivid verdaderamente en ellos, obrad por ellos y pasad de nuevo por el mundo enseñando, perdonando, sacrificando y renovando los lazos sagrados del Amor, entre el Corazón de Dios y el corazón del hombre. Así sea.
A todos los fieles que recen diariamente esta corta oración, Su Santidad San Pío X se dignó conceder una indulgencia de 300 días, una vez por día; y una indulgencia plenaria el primer domingo o el primer viernes de cada mes. Estas indulgencias son aplicables a las almas del Purgatorio (marzo de 1905).
DEPRECACIONES EN FORMA DE LETANÍA V. Señor, para celar tu honra y gloria, R. Danos sacerdotes santos. V. Señor, para aumentar nuestra fe, R. Danos sacerdotes santos. V. Señor, para sostener tu Iglesia, R. Danos sacerdotes santos. V. Señor, para predicar tu doctrina, R. Danos sacerdotes santos. V. Señor, para defender tu causa, R. Danos sacerdotes santos. V. Señor, para contrarrestar el error, R. Danos sacerdotes santos. V. Señor, para aniquilar las sectas, R. Danos sacerdotes santos. V. Señor, para sostener la verdad, R. Danos sacerdotes santos. V. Señor, para dirigir nuestras almas, R. Danos sacerdotes santos. V. Señor, para mejorar las costumbres, R. Danos sacerdotes santos. V. Señor, para desterrar los vicios, R. Danos sacerdotes santos. V. Señor, para iluminar al mundo, R. Danos sacerdotes santos. V. Señor, para enseñar las riquezas de tu Corazón, R. Danos sacerdotes santos. V. Señor, para hacernos amar al Espíritu Santo, R. Danos sacerdotes santos. V. Señor, para que todos tus ministros sean la luz del mundo y la sal de la tierra, R. Dánoslos muy santos. ORACIÓN FINAL V. Corazón de Jesús, Sacerdote Santo, te pedimos con el mayor encarecimiento del alma, que aumentes de día en día los aspirantes al sacerdocio, y que los formes según los designios de tu Amante Corazón. Sólo así conseguiremos Sacerdotes santos, y pronto en el mundo no habrá más que un solo rebaño y un solo Pastor. R. Así sea.

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